Soga, Familia HIST.
Categoria:
Historia
La familia de los S. aparece en la historia del Japón con la llegada del budismo (v. BUDA), en la época de Asuka (560-645). Los S. pertenecían a la categoría de los omi, funcionarios civiles en la corte imperial, y procedían de Yamata. En el 536, el jefe del clan era Iname. En las relaciones entre Corea y Japón, durante los primeros siglos de nuestra Era, Corea transmitió al Japón la cultura y el pensamiento chinos. Algunos coreanos sirvieron de traductores, lectores, médicos, arquitectos y artesanos en el Japón, que entonces estuvo bajo la influencia china, a través de Corea. Quizá el acontecimiento más importante de estas relaciones ocurrió cuando en el 552 la corte de Corea mandó al emperador Kimmei algunos textos y estatuas búdicas explicando que esta doctrina, originaria de la India, era superior a la de Confucio (v.).La nueva religión dividió la corte japonesa en dos partidos: uno, formado por los nacionalistas, con Okoshi, deSOGA, FAMILIAla familia de los Mononobe, y la familia de los Nakatomi, que eran sintoístas (v.), oponiéndose, por tanto, al budismo, ya que por sus funciones tenían un interés director en el mantenimiento del culto local. Además, la nueva religión procedía de Corea, el Japón llevaba ya tres siglos de guerras contra el Estado coreano de Shiragi, y estos clanes rechazaban toda penetración extranjera. Los S., el otro partido, estaban por el contrario dispuestos a aceptarlo porque veían una posibilidad de triunfar sobre el clan de los Mononobe, sus enemigos. Siguieron llegando a la corte textos, estatuas y monjes coreanos; una epidemia que se declaró en el Japón fue achacada a la presencia del budismo. El palacio imperial se incendió a pesar de haber destruido la estatua búdica que había sido trasladada desde Corea en el 552. El Emperador hizo fabricar después dos nuevas estatuas, en el 554; la leyenda añade que de ellas salía una luz milagrosa. Numerosas desgracias se achacaron al descontento de los dioses, bien fueran del shintó, bien del budismo. Durante un cierto tiempo se permitió y se prohibió alternativamente la nueva religión budista.Apogeo de la familia Soga. Mientras tanto, los S., bajo el enérgico mando de Iname, suegro del Emperador por su matrimonio con una de sus hijas, comenzaron la política, constante después en la historia del Japón, de poner el poder imperial bajo la poderosa influencia de un clan gracias a los matrimonios. Para suceder al emperador Yómei, elevado al trono imperial en el 585 por los S., y muerto en el 587, fue nombrado su hermano, el príncipe Hatsusebe, hijo del emperador Kimmei y de una Soga. Los clanes Mononobe y Nakatomi, celosos del poder de los S., se opusieron a este nombramiento y presentaron la candidatura del príncipe Anahohe. Ello motivó la lucha entre los dos clanes, cada uno por su pretendiente. En el 587 tuvo lugar una batalla cerca del monte Shigi-san, en la frontera del Yamato y del Kawachi, en la que los Mononobe fueron exterminados. La victoria del clan S. aseguró la candidatura del príncipe Hatsusebe, que llegó a ser el emperador Sujun (588-592), y triunfó también el budismo. En el 588, el S. Umako, hijo de Iname, hizo edificar el templo Hókóji, pero el Emperador no pudo soportar la arrogancia de Umako e intentó suprimirle. Umako, enterado a tiempo, hizo asesinar al Emperador e instaló en el trono a la hermana del soberano, que tenía 39 años; fue la emperatriz Suiko (593-629), la primera mujer que ostentó el título de tennó en la historia del Japón.S. Umako hizo nombrar como heredero imperial al príncipe Umayado, sobrino de la Emperatriz, que era un budista ferviente y políticamente parecía muy bien dotado. Conocido en la historia bajo el nombre de Shótoku-taishi, el príncipe recibió el título de regente, sesshó, creado especialmente para él. Su tía, la Emperatriz, le dejó gobernar en su nombre y alentó sus esfuerzos’ para propagar el budismo. El príncipe había recibido lecciones de bonzos muy famosos, tales como el coreano Eji de Koma, que le había enseñado la cultura china y el budismo. Shótoku fue una de las figuras más notables e interesantes del Japón; budista sincero, hombre de Estado competente, vio la ventaja moral y política de establecer el budismo en el país. En el 604 publicó un edicto con 17 artículos en el que se proclamaba el budismo como religión oficial y dictó principios políticos idénticos a los que habían creado la fuerza de la autocracia china, es decir, un Estado centralizado, jerarquizado, con un monarca absoluto y funcionarios escogidos por su valor personal. Además de mandar edificar numerosos templos, en el 593, creó en el puerto de Naniwa (Osaka), un instituto búdico, el Shitennó-ji, con hospicio y escuela de Medicina. En el 596 fundó en Asuka, Yamata, eJ famoso templo de Hókóji, y en Nara, el Hóryú-ji; llamó a monjes coreanos para que habitaran los monasterios y él mismo tuvo a su lado, como director de conciencia, a uno de ellos, el bonzo Eji, su antiguo preceptor. Al príncipe le gustaba comentar textos búdicos e hizo esculpir numerosas estatuas búdicas. En el 620, Shótoku y su tío S. Umako escribieron una historia de los Emperadores y de los clanes en el Japón. Un incendio en el 645 destruyó estos textos, de los que quedaron solamente algunos fragmentos. El budismo se desarrolló mucho en el país; ya en el 624 había 46 monasterios con 816 monjes y 569 monjas.Shótoku-taishi murió en el 622 a los 49 años (la nación lloró su desaparición); fue el primer gran hombre de Estado que tuvo el Japón. Soga Umako le reemplazó en el poder y continuó su obra, pero por poco tiempo, ya que murió en el 626. Le sucedió su hijo Soga Emishi. A la muerte de la emperatriz Suiko (628), S. Emishi quiso apartar del trono al príncipe Yamashiro, hijo de Shótoku, a quien no estimaba demasiado, y que tenía el apoyo del hermano de S. Umako. Emishi no vaciló en asesinar a su tío y colocar en el trono al príncipe Tamura Oji, nieto del emperador Bitatsu, quien tomó el nombre dinástico de Jomei (629-641). El hijo de Emishi, S. Iruka, primer ministro después de su padre, aseguró la sucesión del emperador Jomei, muerto en el 641, entregando el trono a su viuda, que llegó a ser la emperatriz Kógyoku (642-645) y quiso nombrar como príncipe heredero a su pariente, Furuhito Oe, hijo del emperador Jomei. El príncipe Yamashiro, hijo de Shótoku, se opuso a este nombramiento, e Iruka le hizo asesinar. S. Iruka percibió, sin embargo, que su influencia disminuía.La emperatriz Kógyoku designó a su hermano Karu Oji como sucesor, aunque sin el consentimiento de los Soga. Por ello, Iruka pensó acabar con la dinastía reinante para provecho suyo y del clan Soga. Ya venía dando a sus hijos el título de miko; a su casa, el de miya; y a las tumbas ancestrales de sus antepasados, el de misasagi. Estas denominaciones honoríficas estaban reservadas solamente a la familia imperial. Las otras grandes familias, exasperadas por esta ambición y por los crímenes de Iruka, conspiraron para hacer desaparecer al jefe del clan Soga. En el 664, el príncipe Naka Oe, hijo del emperador Jomei y de la emperatriz Kógyoku, y otros príncipes aprovecharon la fiesta con la que la corte recibía una embajada coreana para asesinar a S. Iruka en presencia de la Emperatriz; unas bandas armadas mataron a su padre, S. Emishi, e incendiaron y destruyeron la residencia de los S. con todos los archivos que contenía. Estas matanzas e incendios señalaron el fin de la preponderancia de la familia S. y su desaparición de la escena política del Japón.La época de los S. corresponde a la implantación del budismo en el Japón y al principio de la influencia de la cultura china en este país. Todavía la vida japonesa era muy primitiva, por lo que las descripciones de la corte son muy sencillas. La corte japonesa imitaba en casi todo las costumbres de la corte china. La segunda mitad del s. vii fue para el Japón el principio de la edad medieval y de la rápida unificación del país bajo la influencia del pensamiento chino (v. JAPÓN IV).J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: J. OLLER PIÑOL, Japón antiguo y moderno, Madrid 1943, Z7-34; R. GROUSSET, J. AUBOYER y J. BUHOT, L’Asie orientale des origines au XVI siécle, París 1941, 446-454; R. BERSIHAND, Histoire du lapon des origines á nos jours, París 1959, 53-71; G. B. SANSOM, A History o/ Japan to 1334, Stanford 1958; T. RYUSAKU, W. TSOHM, RUDOLF - SOL 1DE BABY y D.- KEENE, Sources o/ the Japanese Tradition, Nueva York 1958; A. MASAHARu, History of Japanese Religion, Londres 1930.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.