Socorrismo I. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
El s. tiene como fin conseguir el mayor número posible de individuos capacitados para la correcta asistencia inicial de todo lesionado, accidentado o enfermo, hasta la llegada del médico. No pretende suplantar la función del médico. Su finalidad es prestar los primeros auxilios en la forma más conveniente, evitando la intervención en lo posible de personas no cualificadas. Los primeros auxilios constituyen el conjunto de cuidados de emergencia que se debe prestar a toda persona lesionada o gravemente enferma, para evitar la muerte por asfixia, hemorragia, cte., aliviar el dolor, contrarrestar el shock (v.) y evitar lesiones secundarias o infecciosas, hasta que pueda lograrse la asistencia médica conveniente.Origen y necesidad. Las características de la vida tecnológica actual suponen una mayor frecuencia de accidentes, con elevación progresiva del número de lesionados, y la aparición de calamidades públicas que dan lugar a un gran número de víctimas y requieren la presencia de personal sanitario, que ni puede estar en todas partes ni es suficiente ante una gran avalancha de lesionados. De aquí que, ante la necesidad de salvar vidas por intervenciones de urgencia, se requiera un gran número de personas que voluntaria, desinteresada y abnegadamente, puedan prestar los primeros auxilios salvadores.La Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud (v. SANIDAD III), en la Reunión celebrada en Estocolmo, en 1963, se ocupó de la organización de los servicios de reanimación (v. II) y de tratamiento de las personas víctimas de accidentes, expresando su sentir en estas palabras: "el personal no técnico puede conseguir una doble finalidad: salvar vidas humanas y prevenir casos de invalidez permanente".La importancia que tiene el conocer y divulgar los "primeros auxilios" a las víctimas de accidentes ha dado lugar a la expresión "cinco minutos para salvar una vida", por la gran proporción de muertes que ocurren en los cinco primeros minutos después de acaecer los accidentes, debido a la falta de cuidados sanitarios adecuados. La muerte suele ocurrir en muchos casos, más que por la gravedad de las heridas, por la incapacidad del organismo a asegurar la continuación de sus funciones vitales, circulación y respiración; ello se puede obviar por medio de una persona que tenga los conocimientos precisos. La conmoción consecutiva a un traumatismo de cabeza puede producir, p. ej., un estado de inconsciencia profunda, con incapacidad para continuar la respiración y muerte por asfixia, que puede evitarse simplemente poniendo la cabeza del accidentado en hiperextensión, colocando después a la persona en posición apropiada. El interés de esos cinco minutos reside en que la reserva de oxígeno en la sangre y en los pulmones permite un compás de espera para que no muera la persona por falta de oxígeno en los centros vitales del cerebro y bulbo; tiempo que debe ser aprovechado hasta la llegada del reanimador. A este respecto informa la O.M.S.: "Convendría instruir al conjunto de la población con el fin de dar a la organización del socorro de urgencia toda la eficacia posible, haciendo obligatoria la enseñanza de los primeros auxilios en los Centros docentes y aprovechar todas las ocasiones posibles para el perfeccionamiento".El s. es una técnica que se adquiere y que se perfecciona tras unos conocimientos teóricos y unos ejercicios prácticos de primeros auxilios sanitarios repetidos, tales como conducción de camillas, colocación de apósitos, entablillado de un miembro, cte.; pero es también una disposición de ánimo con el fin de servir, solo o en equipo, hasta conseguir la máxima eficacia.Socorrista. Se entiende por socorrista cualquier persona no técnica que, previa la preparación adquirida en un curso breve teórico-práctico debidamente autorizado, puede y debe en presencia de un lesionado evitar su muerte o prevenir secuelas, aliviar el dolor físico y moral y acondicionarle para que pueda esperar la llegada de la asistencia médica en las mejores condiciones posibles; y si fuera necesario, organizar y cuidar del transporte y evacuación adecuada hasta el Centro sanitario más próximo. Por tanto, el socorrista es el que presta auxilio y ayuda material y moral, correcta y eficaz, de naturaleza sanitaria, a todo lesionado o enfermo que la necesita, pudiendo en muchos casos salvar la vida del asistido. Caracterizan la actuación del socorrista su labor voluntaria y desinteresada y el que, generalmente, tiene que actuar bajo su propia responsabilidad por no estar presente ningún técnico sanitario, ya que de existir éste, su función se limita a obedecer las instrucciones que reciba.El papel del socorrista se ejerce en circunstancias muy diversas: en la familia, en el centro de trabajo, en la calle, en el campo de deportes, en las calamidades públicas, cte.; el saber prestar los cuidados de urgencia forma parte de la educación del hombre moderno, que debe rendir grandes servicios a sus conciudadanos cuando es menester.El título de socorrista se concede en España tras la aprobación de los conocimientos impartidos en cursos organizados por la Cruz Roja, Médicos de empresas, entidades como Salvamento y Socorrismo, Bomberos, cte., refrendados por la jefatura Provincial de Sanidad correspondiente.El socorrista adquiere los siguientes deberes: a) Auxiliar a todo lesionado o accidentado que lo precise. b) Realizar las actuaciones necesarias, absteniéndose de toda otra que no sea de su incumbencia. c) Impedir, con la autoridad que le da su diploma y carnet, un comportamiento peligroso por parte de las personas circundantes, incluso de los familiares del lesionado. d) Solicitar lo más pronto posible el auxilio de las autoridades competentes. e) Acompañar en su transporte y evacuación a los heridos graves y muy graves, hasta el Centro sanitario más próximo, una vez prestados los primeros auxilios, si es que no hay otro sanitario más caracterizado que lo haga. f) Animar, moral y espiritualmente, a los asistidos, así como a los familiares. g) Hallarse en todo momento entrenado teórica y prácticamente en la técnica de primeros auxilios o urgencias, efectuando las prácticas periódicas reglamentarias de revisión y actualización. h) Comportarse en todos los actos privados y públicos con la dignidad del que posee una autoridad sobre los demás.El socorrista ha de saber resolver con las técnicas y actuaciones más adecuadas y lo más satisfactoriamente posible las principales situaciones y casos presentados. Fundamentalmente ha de conocer las siguientes: tratamiento de heridas en general; tipos de vendajes más frecuentes; contención de hemorragias (hemostasia); conducta ante fracturas de huesos y luxaciones de articulaciones; tratamiento de asfixias, sincopes, shock y accidentes cardiacos; quemaduras; intoxicaciones; traumatismoscraneocerebrales, torácicos y abdominales; técnicas de respiración artificial y reanimación cardiaca; insolaciones; y congelaciones. Ha de dominar la recogida, manejo, traslado y transporte de heridos, accidentados y enfermos. Su conducta debe ser eficaz en los diferentes tipos de accidentes: de tráfico, domésticos, del trabajo y del deporte. Por último, ha de estar capacitado para solventar problemas muy urgentes: jurídicos (testamentos (v.) in situ y sin notario, adopciones, donaciones, cte.), religiosos (auxilios espirituales a moribundos) y médico-legales (distinguir la muerte aparente de la real; v. MUERTE).V. t.: SANIDAD I y III; CRUZ ROJA.G. PIÉDROLA GIL.
BIBL.: L. L. BOFFI, manual de primeros auxilios, 9 ed. Buenos Aires 1971; B. L. VELÁZQUEZ, Guía de urgencia, 11, 14 ed. Barcelona 1971; W. H. COLÉ, Primeros auxilios, 6 ed. México 1970.
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