Sociología Industrial y Del Trabajo ECON.
Categoria:
Economía
Las disciplinas especiales que integran la Enciclopedia de las Ciencias sociológicas pueden distinguirse por el contenido específico de la convivencia humana a que se refieran (Sociología económica, política, de la cultura, etc.) y también por el ámbito geográfico o histórico a que se limitan (Sociología de Hispanoamérica, del mundo árabe, de la época antigua, del feudalismo, etc.). Pues bien, la S. I. y del t. toma su individualidad, hasta cierto punto, partiendo de ambos criterios. Sin duda que se refiere a un contenido particular de la convivencia: el trabajo en común en la industria moderna; mas la circunstancia de que quede limitada a esta forma contemporánea de cooperación en la producción económica recorta claramente su área histórica y geográfica, por cuanto sólo es aplicable a las Sociedades industrializadas. Aún más, pese a que originariamente surgió como estudio del trabajo dentro de la empresa industrial, la verdad es que en los últimos años va extendiendo su competencia hasta abarcar también el análisis de la Sociedad industrial en su totalidad.Historia. La S., en general, nació en el s. XIX teniendo por objeto especial justamente el mundo de su tiempo: la sociedad industrial. De ahí que pueda decirse que, en cierto modo, la S. empezó siendo la ciencia de la sociedad industrial (Saint-Simon, Comte, Marx, von Stein, Federico Le Play). H. Freyer ha llegado a decir que no es más que la "autoconciencia de la sociedad burguesa". Sin embargo, a fines de siglo se desvía de ese objetivo concreto, buscando el conocimiento de otros tipos de organización (incluso los primitivos) y tratando de generalizar sus conceptos y leyes a cualquier estructura o relación social. Es en el s. XX cuando se vuelve al estudio del mundo industrial, pero ahora como teoría especial distinta de la S. general (v. SOCIOLOCíA I).Es frecuente decir que la S. I. nace con los experimentos de Elton Mayo en el primer tercio de la presente centuria; y en buena parte esa afirmación es cierta. No obstante, hay que mencionar (aparte los autores europeos arriba citados) el nombre de Taylor, por lo menos, como precursor. A principios del siglo Taylor se preocupó del estudio científico y de la racionalización del trabajo industrial con objeto de aumentar la producción. La clave de su pensamiento se basaba en la medición de los tiempos, en el estímulo económico, como única motivación importante, y en el control técnico. Resumiendo, en esa "visión de ingeniero" del mundo de la industria -como alguien ha dicho-, aferrada sólo a los aspectos físicos y mecánicos del trabajo, no cabía una perspectiva sociológica. Taylor contribuyó mucho al incremento de la producción; pero no llegó a crear una S. industrial.En noviembre de 1924 la Western Electric Company, en colaboración con el Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias, encargó a un grupo de trabajo dirigido por el profesor de la Univ, de Harvard Elton Mayo un estudio a fondo sobre productividad, en sus establecimientos de Hawthorne. Como consecuencia, se realizaron una serie de investigaciones que duraron de 1927 a 1939. No recogemos aquí el detalle de tales estudios, que puede verse muy bien expuesto en dos artículos de Miguel Siguán, publicados en los n° 60 y 61 de la "Rev. Internacional de Sociología" de Madrid, o en el libro de G. Friedman que se cita en la bibl. Pero sí es preciso resumir los resultados. Ante todo, los experimentos de E. Mayo descubren los aspectos "humanos" de las relaciones industriales. Se analizan relaciones humanas (v.), no detalles mecánicos y técnicos. Y es que se vio claramente que dentro de las empresas, junto a la lógica del costo y de la eficacia, e incluso contra ella, hay una "lógica de los sentimientos". El trabajador no es un robot, tiene sus simpatías, antipatías, su afán de emulación, su deseo de prestigio, etc., y todo eso juega como factor dentro del mundo del trabajo, al lado de las simples motivaciones económicas. Finalmente, en los estudios de Mayo destaca la importancia de las relaciones informales (no derivadas de la estructura oficial o formal de la empresa, sino de afinidades personales y otros factores circunstanciales), así como la de los grupos pequeños y espontáneos (las pandillas dentro del taller u oficina).Con esto se inicia la primera etapa de la S. I. (segunda, si se cuenta la del taylorismo y de racionalización del trabajo), que en Norteamérica domina hasta los años cincuenta y que en Europa dio lugar a una copiosa literatura sobre las "relaciones humanas". En los años más recientes han de señalarse tres novedades: 1) Pérdida de prestigio de la doctrina de las "relaciones humanas". Así, el sociólogo ruso-francés G. Gurvitch (v.) la ha calificado de "ridícula parodia de ciencia" y un autor americano, 1. E. Hugues, la considera como simple Psicología industrial o como colección de perogrulladas, verdades a medias y generalizaciones superficiales al servicio de la gerencia de las empresas (cfr. Tendencias recientes de la Sociología industrial, "The American Catholic Sociological Review", octubre 1958). 2) Aparición en Estados Unidos de otras perspectivas más profundas y más sociológicas. Quizá en esto marque un paso decisivo de superación el libro Organizations (Nueva York 1958) de J. C. Mate y H. Simon (trad. esp. Organizaciones, Barcelona 1968), donde de la simple interpsicología de las relaciones informales se pasa, en parte, a la teoría de la organización y de las decisiones. Destacan ahora el grupo de Chicago, con Warner a la cabeza, que estudia ya los factores ajenos al grupo de trabajo, apreciando la empresa como unidad superior, y el grupo de Michigan, con F. Mann y sus colaboradores, que trata de construir una verdadera ciencia del mundo industrial, analizando la situación de trabajo teniendo en cuenta la estructura de la organización. 3) Emergencia en la Francia de la posguerra de una admirable literatura sociológica, conocida como "Sociología del trabajo", de que se habla más adelante.División. La división establecida en la S. general de Microsociología (teoría de las relaciones), Mesosociología (teoría de los grupos) y Macrosociología (de la sociedad global), encuentra en la especialidad que nos ocupa una perfecta aplicación; incluso la trayectoria histórica antes descrita nos lo anuncia ya. Hay una Microsociología industrial, cuyo contenido son las clásicas human relations y que, en el fondo, es más Psicología social que teoría sociológica pura. A su lado está la Mesosociología industrial, constituida fundamentalmente por la teoría de la empresa. Problemas específicos suyos son los de organización formal, de las decisiones y del poder y jerarquía. De manera relevante, el tema de esta parte de la S. i. y del t. es el de la Rran empresa industrial, la corporation, acercade cuya naturaleza interna y su significación en la Sociedad industrial tenemos, por lo menos, dos obras básicas: La nueva Sociedad, de P. F. Drucker, y El nuevo Estado industrial, de J. K. Galbraith. Finalmente, existe una Macrosociología de la Sociedad industrial, que se fija, no ya en las minúsculas relaciones personales internas, ni en la empresa como grupo en sí, sino en la Sociedad global del industrialismo, como nuevo tipo total de convivencia humana.Si la Microsociología tiende a confundirse con la Psicología, la Macrosociología extiende su ámbito hasta unirse a la Filosofía de la historia y de la cultura. En efecto, temas como el del destino del industrialismo, transformación profunda de las estructuras clásicas, trayectoria hacia la cultura de consumo, evolución y porvenir de las clases sociales, etc., sólo pueden estudiarse seriamente rebasando todos los niveles empíricos al uso y pidiendo ayuda a la especulación filosófica. En esa Macrosociología destacan, con mucho, los autores franceses contemporáneos: Friedman (v.), Naville, Touraine, Fourastié, Crozier, etc., aunque también la ciencia norteamericana puede presentar excelentes muestras (Drucker, Galbraith, W. E. Moore, etc.). No obstante, cabría establecer una diferencia: mientras los americanos se fijan en los aspectos "capitalistas" de la sociedad industrial (sin ser siempre necesariamente pro capitalistas), los franceses centran su atención en la situación de los "trabajadores", sea como clase, sea como personas. Podría seleccionarse una magnífica colección de libros franceses contemporáneos bajo el título de teoría de la realidad obrera. El mejor exponente de esta dirección doctrinal lo encontramos en la Sociología del trabajo, publicada bajo la dirección de G. Friedman y P. Naville.Juicio crítico. Si la S., en general, ha de ser ciencia aplicada (como piensan casi todos los autores), es obvio que ha de referirse a las cuestiones más importantes del mundo contemporáneo. Y, en este sentido, la S. i. y del t. no sólo está plenamente justificada como disciplina especial, sino que incluso tiene méritos suficientes para reclamar la mayor atención de todos los sociólogos. Ahora bien: lo que aquí se preconiza tiene muy poco que ver con la teoría clásica de las human relations, que carece de consistencia sociológica y que, en el fondo, no pasa, a veces, de ser una cortina de humo para ocultar, tras las pequeñas relaciones informales, los grandes problemas del mundo de la industria capitalista. Si en el propio país de origen esa teoría ha sido superada ya, no debe conservarse como equivalente a toda la S. industrial. Muy por encima hemos de añadir la teoría de la empresa, de la gran empresa, y la del mundo social del industrialismo, con todas las cuestiones que plantea.V. t.: SOCIOLOGÍA; PSICOLOGÍA DEL TRABAJO; RELACIONES HUMANAS; TAYLOR Y TAYLORISMO; PRODUCTIVIDAD.A. PERPIÑÁ RODRÍGUEZ.
BIBL.: E. MAYO, Problemas humanos de una civilización industrial, Buenos Aires 1959; G. FRIEDMAN, Problemas humanos del maquinismo industrial, Buenos Aires 1956 (sobre taylorismo, parte I, cap. I; sobre los experimentos de Hawthorne, parte III, cap. III); G. FRIEDMAN y P. NAVILLE, Tratado de Sociología del trabajo, México 1963; W. E. MOORE, Las relaciones industriales y el orden social, México 1954 (en el Prólogo se explica cómo deben aplicarse las teorías sociológicas generales al estudio de las relaciones industriales); M. CROZIER, El fenómeno burocrático, Madrid 1965 (en la parte II se recoge una buena exposición de la S. i. norteamericana posterior a las "relaciones humanas"); F. FERRAROTTI, Sociología del trabajo, en VARIOS, Cuestiones de Sociología, Barcelona 1971, 375-460; PH. LERSCH, Psicología social, Barcelona 1967; N. MAIER, Psicología industrial, 5 ed. Madrid 1973.
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