Siqueiros, David Alfaro
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Biografía GER
Junto con José Clemente Orozco (v.) y Diego de Rivera (v.), es uno de los creadores de la gran escuela de muralistas mexicanos (v. MÉXICO VIII). Desligándose de tradiciones académicas que impedían un desarrollo propio de la pintura, implicando en la expresión artística los problemas sociales y políticos de su tiempo y adaptando el arte a las necesidades de una comunicación colectiva, los tres artistas citados crearon una de las pocas escuelas artísticas del s. XX. Con las diferencias lógicas de cada uno de ellos, existen una serie de elementos comunes que hacen de su actividad una labor solidaria y acorde en la persecución de unos mismos fines y el logro de unas soluciones plásticas similares. Las motivaciones de orden ideológico y político que determinaron, como consecuencia de la Revolución mexicana, el desarrollo de esta escuela tienen en S. su más clara explicación.S. nace en Chihuahua el 29 dic. 1896, y muere el 6 en. 1974. Toda su vida fue un esfuerzo por integrar una ideología revolucionaria en la pintura, y porque ésta estuviese al servicio de la revolución. De esta manera, en su arte es un problema político lo que con preferencia se destaca como determinante de las soluciones plásticas. Las mismas dimensiones de los murales realizados por este pintor -alguno de más de 400 mz- se hallan en función de la efectividad de su comunicación, y lo mismo cabe decir de su código formal llevado a unos claros efectos de teatralidad y gesticulación con el deseo de producir un impacto en el espectador. Cada vez se hace más evidente la identidad que existe entre el S. pintor y el S. político y revolucionario. Su afán por crear el muralismo mexicano, por hacer "un arte monumental y heroico a ejemplo de las grandes tradiciones prehispánicas de América" -como dirá en 1921 en la rev. Vida de América de Barcelona- se corresponde con esta actitud en la que, por un lado, palpita un hondo deseo de reforma social y, por otro, una patente postura arraigada en lo propiamente mexicano.Desde muy joven comenzó a aprender pintura en la Escuela de Bellas Artes. En estos primeros años puede decirse que el pintor ha encontrado su trayectoria definitiva y su manera de entender la actividad artística. En 1913, participa en la huelga de los estudiantes de bellas artes contra la enseñanza académica y oficial, tomando parte en la creación de la primera escuela de pintura al aire libre de Santa Anita. El hecho es significativo. S. se opone a lo académico como forma de luchar contra lo oficial y establecido. Lo que parece una simple lucha artística, él lo convierte en lucha política. Este acontecimiento es muy significativo de la posterior trayectoria de nuestro pintor y de la evolución general del arte mexicano contemporáneo. Cuando S. opere más adelante en su obra de muralista en favor de una pintura comprometida políticamente hacia una reforma social, no recurre a soluciones académicas, como ocurrió en el realismo socialista ortodoxo, sino a un arte libre y expresivo, renovador y joven, con el que intenta desligarse, por otra parte, de los contactos con la tradición académica.Si en esta lucha por la renovación de la enseñanza de las artes S. se muestra como un espíritu combativo, esta actitud se canaliza poco después con su integración en el ejército revolucionario. En 1919 -una vez más hallamos en la vida del pintor la identidad entre su labor artística y su comportamiento político- consigue que su sueldo de oficial se le mantenga como una beca de estudios de arte en Europa.Cuando llegó a Europa poseía una idea muy clara de lo que se proponía. Por una parte, tenía un espíritu artístico rebelde, como había puesto de manifiesto en sus primeros años; por otra, su actitud política se había consolidado con la revolución. Los movimientos de vanguardia que por esos años estaban en plena vigencia fueron para él la conformación de su ideario artístico. El cubismo, con su tendencia a la simplificación de las formas, el expresionismo o Der Blau Reiter, con su libertad de dicción, se ajustaban perfectamente a la sensibilidad del joven pintor. En estas tendencias halló una confirmación de su actividad antiacadémica y todo un lenguaje que, asimilado, podía ser adaptado a las nuevas necesidades. Por otra parte, su idea de enlazar con las culturas prehispánicas, en un afán de romper con lo que fuera o académico o hispánico, se lo confirmaron dichas corrientes. Por lo mismo que en Picasso se advierte la influencia del arte negro o ibérico, en su pintura, el arte prehispánico podía ser el punto de partida, de confluencia, de la novedad de su lenguaje plástico y de su arraigo con una tradición mexicana que él deseaba fuese autóctona. Por esta vía, como Orozco y Rivera, S. se mueve en una línea de operación pictórica en la que su temática se inserta dentro de una épica realista.De vuelta a México, inicia su actividad artística. En 1922 realiza su pintura mural Los elementos para la Escuela Nacional preparatoria de México. Es una de las primeras manifestaciones de este muralismo mexicano que tendrá tanto arraigo y desarrollo en la vida artística del país. En ésta y otras obras del pintor -y lo mismo puede decirse de Orozco y Rivera- hay una tendencia a convertir la estampa, arte popular de tanto arraigo en México, en un arte monumental; de dar a lo popular una dimensión grandiosa y épica, integrando sus soluciones en otras renovadoras y adaptadas a la función que estos artistas quieren dar a la pintura. Incluso en algún caso, S. introduce elementos extrapictóricos en sus murales con el deseo de acentuar los poderes comunicativos de su obra. Su activismo político le costó en más de una ocasión el destierro y la cárcel. De ahí sus estancias en Uruguay, Argentina y Estados Unidos; en 1935 crea en Nueva York una escuela para el estudio de la pintura mural. Nuevamente desterrado en 1939, realiza murales en Chile (Muera el invasor) y después en Cuba (Alegoría de la igualdad racial). Sus últimas obras, entre ellas el mural para la Asoc. Nacional de Actores de México (El arte escénico en la vida social) y el gigantesco (450 mz) con el tema La revolución mexicana, para el Museo de Antropología e Historia de Chapultepec, muestran su insistencia en la misma problemática, la cual, en este pintor con respecto a los otros miembros de la escuela, adquiere una dimensión barroca y dinámica, expresiva y plena de vitalidad, llevada al extremo de sus posibilidades.VÍCTOR NIETO.
BIBL.: J. FERNÁNDEZ, El Arte moderno y contemporáneo en México, México 1952; R. TIBOL, Historia general del arte mexicano. Época moderna y contemporánea, México 1969.
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