Simónides de Ceos
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Biografía GER
Datos biográficos. Hijo de Leóprepes, nace (ca. 556 a. C.) en Julis de Ceos (fr. 147 de Diehl), donde es maestro de coro. Huésped de Hiparco en Atenas (ca. 527 a. C.), se traslada después del asesinato de éste a Tesalia (514 a. C.), como Anacreonte. Acogido por los Escópadas (Theocr., XVI,427), se salva milagrosamente del hundimiento de su casa (Callim., fr. 71; Cic., De or., 11,86). De regreso a Atenas (ca. 500 a. C.), vive los angustiosos días de Maratón (490 a. C.) y la segunda Guerra médica (480 a. C.). Su anterior amistad con los Pisistrátidas no le impide ponerse decididamente de parte de la democracia ateniense. Amigo de Temístocles (Plut., Them., 5; Cic., Fin., 11,32,104), polemiza después del triunfo griego con el poeta Timocreonte de Rodas, que había difamado al estadista (frgs. 169-170; Diog. Laert., 11,25,40). Al caer en desgracia Temístocles se traslada a Siracusa (476 a. C.), invitado por Hierón de Siracusa. Coincide en la isla con Baquílides, su sobrino, v Píndaro (alusiones maliciosas de éste en Ol., 11,91-7; lsth., II,6-8). Personaje influyente, logra reconciliar a Hierón con Terón, cuando la guerra entre ambos parecía inevitable (Schol. Pind., Ol., 11,29). Muere en el 468 a. C. (Marm. Par., 73), y recibe sepultura en Acragante (Callim., fr.71 ).Escritos. De los ditirambos con que obtuvo 56 veces la victoria (fr. 77 Diehl), tal vez en rivalidad con Laso (Aristoph., Vesp., 1.410-11), no se conserva nada. Tampoco de sus peanes (cfr. la Suda), ni de sus partenios (Plut., De mus., 17), aunque el PSI (Papiridella Societá Italiana) X n° 1.181 pudiera ser uno de ellos. Tenemos restos de sus epinicios, trenos, encomios, escollos y epigramas. Fue el primero en aplicar la técnica de la lírica coral (religiosa) a temas profanos como los cantos de victoria (epinicios) en las competiciones deportivos. Se poseen fragmentos y referencias de los compuestos en honor de Glauco de Caristo (fr. 29), el primero cronológicamente (520 a. C.); Crío de Egina (fr. 13), Astilo de Crotón (fr. 10), Anaxilao de Regio (fr. 7), y lenócrates de Acragante (fr. 6). De sus trenos, que anticipan los tópicos de las consolaciones, hay restos del que lamenta la trágica muerte del linaje entero de los Escópadas (fr. 6) en el hundimiento de la sala del banquete, y referencias (Arist., Or., 1,127) del dedicado a Antíoco, hijo de Equecrátides, lagos (rey) de Tesalia. Trenos o más bien encomios son sus composiciones en honor de los caídos de las Termópilas (fr. 5), Salamina (cfr. la Suda s. v. "Simonides"), Artemision (fr. 1,2), Platea (fr. 84). Quizá perteneciera a un treno el espléndido fragmento (13) de Danae con el niño Perseo. De sus escollos (canciones simposiacas), el Protágoras platónico (339 A-347 A) comenta un amplio pasaje del dirigido a Escopas, donde el poeta expone su concepción de la. virtud. De los epigramas (dedicatorias, epitafios), género en que sobresalió Simónides, tan sólo unos pocos (los epitafios de Arquédice, hija de Hipias; del adivino Megistias de Acarnania, caído en las Termópilas, de los tegeatas muertos en lucha contra los espartanos) pueden tenerse por auténticos.Estilo e ideario. Su lengua, el dorio de la lírica coral, depende en gran parte de Homero (v.) y Hesíodo (v.): sobria de imágenes, metáforas y metonimias, es clara de sintaxis, abunda en compuestos y juegos etimológicos y da cabida a términos coloquiales áticos. Emplea yambos, troqueos, jónicos y coriambos en tríadas epódicas. Poeta reflexivo y sentencioso, introduce la crítica y el razonamiento en la lírica coral. Observador frío y desapasionado, contempla sin ilusiones la vida. Los dioses para él son perfectos y distantes (cfr. Cic., Nat. deor., 1,22); pone la virtud en la justicia; y como elementos integrantes de la felicidad estima la salud (fr. 56 Diehl), la riqueza, el placer (57 Diehl) y la fama (fr. 5,6,59). Su sophrosyne (mesura) y kosmiotes (comedimiento, cfr. Aristid., Or., XXVIII,54) no van reñidas con el ternurismo y la compasión (lacrimae Simonideae, Catull., 38,8; Dion. Halicarn., De imit., 11, 2,6) al semejante. Son célebres su concepción de la poesía como pintura que habla y de la pintura como poesía callada (Plut., Glor. Ath., 3, anticipo del ut pintura poesis de Hor., Ars., 361) y de la palabra como imagen de las cosas (Mich. Psell., De operat. Daem., 821 Migne). Por sus puntos de vista, S. anticipa la sofística (v. SOFISTAS), pero es exagerado compararle, como Lessing, con Voltaire.L. GIL FERNÁNDEZ.
BIBL.: Ediciones: A. DIEHL, Anthologia Lyrica Graeca, Leipzig 1942, 76-142; D. L. PAGE, Poetae melici Graeci, Oxford 1962. Estudios: U. VON WILAMOWITZ-MOELLENDORF, Sappho und Simonides, Berlín 1913; C. M. BOWRA, Greek Lyric poetry, Oxford 1936, 317401; D. L. PAGE, Simonides, "Journ. Hell. Stud." LXXI (1951) 133 ss.; B. GENTILI, Simonide, Roma 1959; M. BALASCH, Sólocles y Simónides, "Bol. Inst. Est. Hel.", 1, Barcelona 1967, 45-63.
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