Simbolismo Religioso IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Una de las cualidades del cristianismo. entre las que le han hecho religión preeminente, es la capacidad inmensa de adaptación de sus realidades, de su doctrina y mensaje a las capas más variadas de la sociedad de todos los tiempos. Todo ello ayudado con una didáctica esencialísima encaminada a realzar los valores expresivos y plásticos de la Naturaleza y sus conexiones con el mundo de lo sobrenatural. El fundamento de esta terminología tan asequible late ya en el Antiguo Testamento, y es también utilizada por los labios y hechos de Cristo, de quien dicen los Evangelios que "muchas veces hablaba en parábolas". Así en la iconografía cristiana tiene gran importancia la representación simbólica. Por una parte la de los mismos símbolos fLinda lnentales, la cruz, los sacramentos, cte.; por otra la de toda clase de pasajes bíblicos, y sucesos de la historia de la Iglesia; unos y otros representados no sólo en su literalidad y significación directa, sino en sus posibles y varios simbolismos (V. II-III).Y también todas las realidades físicas del mundo del hombre, incluso las que parecen más profanas, son aprovechadas por el arte religioso y el arte sacro (v.) cristianos, como vehículo expresivo de enseñanza religiosa, de culto, etc. Y esto es especialmente posible en el cristianismo, porque para él toda realidad, no sólo la estrictamente sagrada, tiene relación con lo divino y puede manifestarlo (v. SAGRADO Y PROFANO). De forma que el mundo invisible y real de lo sobrenatural, de la redención y de la gracia se hace visible en sus representaciones simbólicas, pictóricas e iconográficas, que llevan al espíritu más allá de las mismas. Ello es así desde los primeros tiempos del cristianismo (v. PALEOCRISTIANO, ARTE); a veces las persecuciones (v.) a los cristianos hacen quese recurra más a la representación o decoración simbólica; pero no son las persecuciones el determinante principal de ella, sino el carácter de las mismas realidades que tratan de expresar y recordar.En el reino animal, más próximo al hombre por su sensibilidad y destino en la creación, hay una multitud de ejemplares señalados con el dedo de lo trascendente. Unas veces ese sentido es ya pleno cuando el animal se representa solo, aisladamente; otras veces acompaña a figuras señeras del cristianismo para reforzar y fijar el significado de las mismas. El pez, por las letras de su nombre en griego, es uno de los símbolos más frecuentes de Jesucristo entre los primeros cristianos; las iniciales de la expresión "Jesucristo de Dios Hijo, Salvador" en griego forman la palabra pez en esa lengua también por nacer y vivir en el agua, elemento físico de la regeneración espiritual del Bautismo, con el que el cristiano empieza a identificarse con Cristo, el pez es de alguna forma símbolo de los mismos cristianos. Otro animal preferido por la simbología cristiana es el cordero y la oveja, en clara relación con los textos bíblicos. El mismo Jesucristo es llamado "Cordero de Dios" (v.), evidente relación del sacrificio del cordero pascual con el sacrificio de la -cruz (v. PASCUA). Jesucristo es también "Buen Pastor" (v.); y así los corderos y ovejas también son símbolos de los fieles cristianos en su identificación y relación con Cristo. Innúmera es la simbología cristiana basada en estos particulares, empezando por la imagen del Buen Pastor en la escalinata de las catacumbas de S. Calixto en Roma, pasando por los lienzos de los pintores del s. XVll. sin olvidar el famoso Relablo del Cordero Místico de Van Eyck (v.) en S. Bavón de Gante.Los evangelistas encuentran su eco en característicos animales: S. Juan en el águila mística de Patmos, S. Marcos en el león de los páramos y desiertos, S. Lucas en el toro de los sacrificios (y S. Mateo en la figura de un hombre); todos ellos aludiendo a los primeros pasajes y a las características de su respectivo Evangelio (v. EVANGELIOS III y v). Asno y buey son figuras inseparables, desde muchos siglos, del misterio de la Navidad (v.) del Hijo de Dios; junto a este sagrado misterio forman el símbolo de la humildad v mansedumbre cristianas llenas de fuerza y vigor. La tradición cristiana asignó a varios animales ciertos simbolismos. El cuervo se asocia a santos ermitaños, como S. Antonio Abad, S. Pablo Ermitaño, etc. El gallo es emblema de vigilancia, basado en su canto durante las negaciones de S. Pedro, y así se encuentra en numerosos lienzos. El pelícano, que alimenta a sus crías con su propia sangre, significa a Cristo en la Cruz y en la Eucaristía. La paloma es símbolo del alma salvada o del Espíritu Santo (y de aquí, también, algunos sagrarios. v., en forma de paloma); el ciervo busca las fuentes de agua viva que son los sacramentos; la perdiz, el pavón, generalmente se representan picoteando racimos de uva. con lo que se alegoriza el alma alimentándose de la Eucaristía que lleva a la vida eterna; etc.El reino vegetal también ha prestado a la religión cristiana bellas imágenes simbólicas de rico y poético sentido. El árbol, que ya en los primeros capítulos del Génesis ocupa lugar destacado, es objeto de frecuentes alusiones neotestamentarias. Simboliza la cruz (v.); y por ello la vida, y entonces aparecerá vigoroso: o también la muerte del pecado, y entonces será marchito. El trigo junto con la vid conducen desde siempre a la contemplación del misterio eucarístico, como ocurre con los panes, el vino y los peces de muchas representaciones de los milagros evangélicos. El espino es símbolo de la tribulación y del sacrificio. El lirio, flor de resonancias bíblicas, es símbolo de la pureza y virginidad. Un lirio entre espinos es símbolo de María y de su Concepción Inmaculada (v. t. MARÍA V). El olivo, de donde sale el aceite, simboliza suavidad y unción, es usado en ceremonias religiosas y representado con frecuencia. La palma. anexionada a la victoria en la época romana imperial, trascendió luego a la victoria martirial (v. MÁRTIR, 8); en este sentido, la palmera cargada de dátiles se representa como símbolo de la fertilidad del sacrificio. Y, en fin, diversas plantas o flores son símbolos, cuya significación se extrae de los textos sagrados o del patrimonio común de la humanidad.Otros simbolismos se encuentran en las aguas, tan utilizadas en las múltiples purificaciones bíblicas, desde el diluvio al bautismo, que serán en su transparencia o en su cristalino fluir símbolo de limpieza, de santidad, de buena doctrina, de las gracias sacramentales. El arco iris, reconciliador de cielo y tierra, representa la reconciliación entre Dios y la humanidad, simboliza el perdón y la alianza (V. ARCO IRIS II). La penitencia está simbolizada en la ceniza. La luz de las estrellas es la indeficiente luz de la fe, que nos guía como a los magos hasta el Trono del Dios. La vanidad está sugerida por el humo, que también indica la ira de Dios que obnubila el corazón de los malvados (Ps 74,1). La Omnipotencia divina tiene su símbolo en la mano que aparece entre nubes. El oro y la plata son considerados símbolos de la riqueza y de la divinidad, o de la pureza y elocuencia; "las palabras del Señor son plata refinada" (Ps 12,6).El sol, ríos, rocas, etc., conducirán a Cristo, sol de justicia, agua viva, piedra angular en un alarde de simbolismo que torna su contenido idolátrico en otras religiones en un culto a la divinidad verdadera. Muchos objetos corrientes en la vida humana también adquieren significados cristianos: el ancla simbolizará la cruz y la esperanza; el anillo, la unión; el báculo, imagen del pastor y del peregrino; la espada, una clase peculiar de martirio; la nave es símbolo de la Iglesia y de la vida cristiana, que navegan por proceloso mar hasta llegar a puerto; las llaves, al primado de Pedro; la torre, emblema del martirio de S. Bárbara; etc. Cada elemento de la pasión de Cristo tiene también un simbolismo.Los miembros y organismos del cuerpo humano también sirven de símbolos: la calavera, de la muerte; el corazón, del amor; los ojos, de la Providencia; etc. Las luces, las letras, los números, finalmente, servirán de símbolos de realidades espirituales, que, junto con los colores (v. COLOR II), utiliza la Iglesia muy sabiamente. La luz simboliza la santidad que rodea a los bienaventurados; el círculo, la eternidad; el triángulo, la Trinidad; el cuadrado iluminado, los santos aún vivientes; el hexágono, personajes alegóricos. La letra T será símbolo de Dios, ya que la palabra Theos en griego empieza con ella. Las letras IHS, tan reiteradas en utensilios y vestiduras litúrgicas, simbolizan a Jesús, Hombre y Salvador, como el anagrama c simboliza a Cristo, basado en las dos primeras letras del término griego correspondiente. Entre los números: el 1 es símbolo de la unidad de Dios; el 2, de la doble naturaleza de Cristo; el 3; de la Trinidad y de los días que Cristo permaneció en el sepulcro: el 4, de los Evangelistas; el 5, de las llagas del Señor; etc. (V. t. NÚMERO II).V. t.: SACRO, ARTE; IMÁGENES; BIBLIA X; ICONOGRAFÍA.F. SAGREDO FERNÁNDEZ.
BIBL.: G. FERGUSON, Signos y símbolos del Arte Cristiano, Buenos Aires 1956; L. REAU, Iconographie de 1’art chrétien, París 1955; R. GILLEs, Le symbolisme dans l’art religieux, París 1943; E. PANOFSKY, Studies in Iconology, Nueva York 1940-41;H. JENNER, Christian Symbolism, Londres 1910; A. M. BERRY, Animals in Art, Londres 1929; H. LECLERCQ, Manuel d’archéologie chrétienne, París 1907; J. BANIÉLOu, Les symboles chrétiens primitils, París 1961.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.