Siloé, Familia HIST.
Categoria:
Historia
Los S. fueron una familia de artistas de origen flamenco, que trabajaron en España en los s. XV y XVI.1. Gil de Siloé. Es el escultor más representativo de la etapa final del gótico, no sólo español, sino también europeo, y..utio de los mejores escultores que trabajaron en España durante el último tercio del s. XV. El maestro Gil -Guilles, Xil o Giles- de S. tiene un arte que acredita procedencia flamenca; el hecho de que se le cite en un documento como Gil de Emberres (Amberes) indica que tal vez llegase a España procedente de aquella ciudad flamenca, de la que sería natural. Vivió y trabajó en Burgos, donde es probable que se relacionase con el círculo de decoradores de Simón de Colonia (v.), y, según parece, con el autor del sepulcro del obispo Alonso de Cartagena, que se le atribuyó. Sus noticias abarcan desde 1486 a 1501, año en que moriría en Burgos, quizá todavía joven. Es el mayor decorador de la época; enriqueció sus obras con toda clase de recursos ornamentales.Sus obras documentadas se reducen a seis, pero se identifican como suyas otras muchas, entre ellas la fachada-retablo del colegio de S. Gregorio, de Valladolid, cuya atribución oscila entre S. y Juan Guas (v.); asimismo, se le considera autor de la arquería alta de su patio, basándose en que, además de las semejanzas de estilo, S. realizó por los mismos años el perdido retablo de este colegio, en colaboración con Diego de la Cruz. También se le atribuye el retablo mayor de la iglesia de S. Eugenia, en Astudillo (Palencia). Queda todavía en duda su intervención en la decoración arquitectónica de la capilla del Condestable, de la catedral de Burgos, junto a Simón de Colonia.Su obra principal es el magnífico conjunto de la cartuja de Miraflores (v.; Burgos), integrado por el sepulcro de Juan II, fundador de la obra, y su esposa, Isabel de Portugal; eJ de su hijo el infante Alfonso, y el gran retablo. La obra, encargo de Isabel la Católica, hija de aquellos monarcas, ocupó al artista durante cuatro años (1489-93) en el sepulcro de los reyes, y tres en el retablo (1496-99), que es su última obra documentada. Los sepulcros de Miraflores, cuyas trazas se le pagaron en 1486, son de alabastro. El de los monarcas, en el centro del presbiterio de la capilla mayor de la cartuja, tiene planta estrellada de ocho puntas, emulando un motivo ornamental de tipo musulmán, y está decorado con muy finos y calados elementos arquitectónicos, entre los que se distribuyen gran cantidad de estatuillas que representan virtudes, evangelistas y figuras del A. T.; encima, los dos yacentes visten amplios ropones llenos de decoración en relieve, trabajada con un gran virtuosismo de técnica y consiguiendo calidades de insuperable belleza. El sepulcro del infante Alfonso es de la modalidad de arcosolio, con un arco flamígero lleno de preciosos caireles y figurillas, que cobija la estatua del príncipe, cuyo vestido está tratado con gran minuciosidad; es uno de los primeros ejemplos del tipo de sepulcro con figura orante.Pero su obra maestra tal vez sea el sepulcro del joven caballero Juan de Padilla, paje de Isabel la Católica, fallecido en la guerra de Granada (1491); realizado hacia 1500 para el monasterio de Fresdelval (hoy en el Museo de Burgos), sigue el mismo tipo de orante bajo un arco, pero a su técnica exquisita une una mayor elegancia y distinción, sobre todo en la estatua, embellecida por la prodigiosa ornamentación del manto, en el que las filigranas llegan a una perfección insuperable.Desgraciadamente, las obras en madera del maestro flamenco no lucen los prodigios de técnica que desarrollaba sobre el alabastro; pero, en cambio, el efecto de riqueza llega a extremos no imaginados, como ocurre con el retablo de la capilla mayor de la cartuja de Miraflores; aquí sustituye S. el tipo corriente de distribución en calles por una muy original organización a base de círculos, como los rosarios de la alta Alemania; el centro lo ocupa el Calvario, dentro de un gran cerco de ángeles, en el que se incluyen también cuatro escenas de la Pasión; en otros círculos menores, situados en las esquinas, aparecen los evangelistas, mientras que figuras de santos completan el conjunto. Es curiosa la representación del Padre y el Espíritu Santo -Éste en figura humana-, que recuerda composiciones germánicas. Algunas figuras del retablo pueden ser obra de Diego de la Cruz, quien se encargó asimismo de la policromía del mismo.También son obras de S.: el retablo del Árbol de Pesé, en la capilla de S. Ana de la catedral burgalesa, iniciado hacia 1486 y concluido en 1489; y el retablo de S. Ana, en la del Condestable, ya de principios del s. XVI, con preciosa imagen de la santa titular, y cuya imaginería fue completada años después por su hijo Diego. S. fue el escultor más genial del gótico español. Su influjo en la escultura castellana fue muy grande, y su escuela y la de los Colonia sirvió de enlace con el Renacimiento, que se introdujo en Burgos en fecha relativamente temprana, aunque las formas góticas impuestas por S. persistieron hasta muy avanzado el s. XVI.2. Diego de Siloé. Arquitecto y escultor, e hijo del anterior maestro, fue uno de los arquitectos renacentistas más importantes de España y el más destacado entre los andaluces. Como escultor, ejerció gran influencia en el cambio de rumbo que adoptó la escultura burgalesa en el primer tercio del s. XVI. Nacería en Burgos hacia 1490-95, por lo que debió de ser muy poco lo que aprendió de su padre. Desconocemos el maestro burgalés que tuvo discípulos tan aventajados como Bartolomé Ordóñez (v.) y nuestro artista. Estuvo casado con Ana de Santotis (m. 1540) y, después, con Ana de Bazán. Falleció en Granada el 22 oct. 1563, cuando gozaba de una buena situación económica y vivía como hombre culto y de gustos refinados.Compañero en principio de Ordóñez, como escultor S. ofrece una labor bastante dilatada, aunque desde 1528, en que marchó a Granada, abondonó en gran parte la escultura para dedicarse a las tareas arquitectónicas. En Burgos aprendería los rudimentos del arte de la escultura, tras lo cual pasaría a Italia en unión de Ordóñez, pues juntos trabajaron en el retablo de mármol para la capilla Caraccioli di Vico, en S. Giovanni a Carbonara (Nápoles), que se inició en enero de 1516, y en la que parecen de sumano el frontal, el basamento, el segundo cuerpo y las estatuas laterales, quedando lo demás como obra de Ordóñez. Es posible que, al regreso de Ordóñez a España, S. quedase al frente de su taller napolitano en tanto que no se terminaran las obras contratadas, pero en 1519 ya estaba de nuevo en España. Aunque no se excluye una posible participación de S. en la obra del coro de la catedral de Barcelona, realizado por Ordóñez, es dudosa la atribución y muy difícil la discriminación de su labor.Retornó a Burgos con un estilo directamente inspirado en lo italiano, pero aquí se españolizó, imprimiendo a sus obras un realismo patético y un hondo sentido trágico. El 2 jul. 1519 contrató la ejecución del sepulcro de Luis de Acuña para la capilla de S. Ana, en la catedral burgalesa. Pero su desbordante imaginación como decorador tuvo su mejor expresión en la escalera Dorada de la misma catedral, realizada entre 1519 y 1523 para soslayar el desnivel existente entre la puerta de la Coronería y el pavimento de la catedral, y en la que, en una espléndida decoración escultórica, se prodigan niños, escudos, temas vegetales y fantásticos monstruos. En 1522 realizó el pequeño retablo de piedra para la capilla del arzobispo Acuña, en el que es evidente la participación de su taller. También se encargó de completar el retablo de S. Ana, en la capilla del Condestable, que había dejado sin concluir su padre, y para el que ejecutó las bellas imágenes de santas del segundo cuerpo y del lateral, así como el patético grupo del Cristo muerto y dos ángeles en el banco, que hoy atribuiríamos mejor a Juan de Valmaseda (v.). En 1523, y en colaboración con Vigarny (v.), terminó el retablo de S. Pedro de la misma capilla, y en el que destaca la imagen de S. jerónimo, de magnífica anatomía. Hacia 1524, nuevamente con Vigarny, S. realizó el retablo mayor de la capilla del Condestable, donde se retrocede al empleo de doseletes de inspiración gótica, tal vez por influjo del primero, y en el que pertenecen a S. la mitad del grupo central con la Virgen, S. José y la sirviente de las tórtolas, las escenas de la Visitación y Adoración del Niño por sus padres, en el banco, en el que también es posible que sean suyas las figuras de S. Marcos y S. Juan, y, arriba, la Iglesia cristiana, jesús con la cruz y a la columna y los ángeles del remate; figuras todas ellas con demasiado volumen en las cabezas, lo que si bien es cierto que va en detrimento de su esbeltez,. en cambio las dota de una mayor expresividad.También fruto de la colaboración con Vigarny se consideran el retablo y los sepulcros de la capilla del Lic. Toribio Gómez de Santiago, consejero de los Reyes Católicos, en la iglesia de Santiago de la Puebla (Salamanca). En 1524 entregó la figura de S. Casilda para el santuario de Buezo (Burgos), en la que parece preludiar ya las imágenes de santas mártires que luego ejecutaron los artistas barrocos. Por esos años debió de ejecutar, aunque no está documentado, el sepulcro del canónigo Diego de Santander (m. 1523), en el claustro de la catedral burgalesa, con una bellísima Virgen con el Niño. También de belleza singular es el grupo, en madera sin policromír, de la Sagrada Familia con S. Juan (Museo de Valladolid). El monumentalismo miguelangelesco y una expresividad trágica se aúnan en el Cristo a la columna de la capilla de S. Tecla de la catedral de Burgos, y en el Ecce Homo de S. Agustín, de Dueñas (Palencia). Pero todavía más clásico es el S. Sebastián, de Barbadillo de Herreros (Burgos), de profundo recuerdo miguelangelesco, en el que muestra una profunda preocupación por las formas bellas. Todavía más idealizada es la imagen de S. Miguel, de Sasamón (Burgos).Intervino además en la realización de la famosa sillería de S. Benito de Valladolid (1525-28), corriendo a su cargo la ejecución de la silla correspondiente a la abadía de S. Juan de Burgos, en cuya tabla principal se representa a S. Juan Bautista, bajo venera en la forma característica de S., y con un escenario de piedras en la típica forma de lajas, mientras que el sitial inferior lo ocupa un relieve con la Degollación del Bautista, de muy bella composición. Consta que en ese mismo año contrató un retablo para S. Román, de Burgos.En 1527 se presentó al concurso para construir la torre de la iglesia de Santa María del Campo (Burgos), siendo preferidas sus trazas y condiciones a las de Vigarny, que le puso pleito. Adjudicada la obra a S., se encargó de ella su ayudante, el cantero Juan de Salas, ya que el maestro había sido llamado a Granada para realizar unas estatuas orantes de los Reyes Católicos, en sustitución de las que había hecho Vigarny. La torre de Santa María del Campo es sin duda la más bella de todo el Renacimiento español, y sólo podría haber tenido parangón con las de las catedrales de Murcia y Córdoba, de haberse concluido éstas según las trazas primitivas. La torre burgalesa es prismática, dividida en cuerpos y culmina en un ochavo central, aunque los diversos cuerpos adolecen de falta de unidad central.Desde marzo de 1528 figura establecido en Granada, donde permaneció hasta su muerte. Pero no por ello dejó de mantener contacto con Castilla. Al año siguiente, hace el sepulcro exento del patriarca Alfonso II de Fonseca para el convento de S. Úrsula, de Salamanca, siguiendo el tipo de Fancelli (v.). También en esta misma fecha dio las trazas para la portada del colegio de los Irlandeses (Salamanca), obra que realizaría Juan de Álava (v.). Durante su estancia granadina, la labor escultórica de S., aun siendo importante, no pasa de ser secundaria ante la magnitud de sus obras arquitectónicas. Entre sus primeras obras escultóricas en Granada se encuentra la decoración de la iglesia de S. Jerónimo, panteón del Gran Capitán, más interesante por su rica y original ornamentación que por su arquitectura, la cual había sido encomendada a Jacopo Florentino (v.) hasta su fallecimiento en 1526.Pocos meses más tarde, aparece S. al frente de la obra que le daría mayor fama: la catedral de Granada, que se le encarga en mayo de 1528, y cuya construcción dirigió hasta su muerte, dejando acabada la cabecera, que pronto fue habilitada para el culto. Se hizo cargo de las obras cuando ya Enrique Egas (v.) había realizado los cimientos, inspirándose en la catedral de Toledo. Deseoso S. de respetar las elevadas proporciones de aquel proyecto de templo gótico de grandes dimensiones, pero considerando indispensable el empleo de la columna clásica, labró unos pilares con medias columnas en los frentes, disponiendo sobre ellos un trozo de entablamento a guisa de capitel, según la transformación del modelo de Brunelleschi (v.), e, inspirándose en la mezquita de Córdoba, labró encima un segundo soporte, duplicando así la altura. Obsesionado además con el empleo de la bóveda de media naranja, convirtió la capilla mayor semipoligonal en circular, para lo que sacrificó la primera nave de la girola. A ejemplo de la catedral primada, y por idénticas razones, las capillas son alternativamente grandes y pequeñas en la girola; tipo de capilla circular que repitió, aunque aplicado a templo de una sola nave, en El Salvador, de Úbeda (Jaén), magnífica fundación de Francisco de los Cobos, que proyectó S. en 1536 y fue ejecutada por Andrés de Vandelvira (v.). Pero lo más importante de su labor arquitectónica es la trascendencia de la catedral granadina comoprototipo de posteriores templos renacentistas, en los que se renuncia, sin embargo, a su solución de la capilla mayor. La catedral de Málaga, hecha por su traza y en cuya cabecera debió de trabajar personalmente, se distingue por la elegancia de sus pilares. En forma más simplificada, la de Guadix (1541) repite también su modelo, y hasta en la lejana Guadalajara (México) se imitan sus pilares.Conjugando su saber escultórico con el arquitectónico, trabajó S. en las puertas del primer templo granadino, de las que algunas sobresalen por su calidad. La portada del Ecce Hamo, la más antigua, es adintelada sobre columnas acananaladas y fue realizada por Sánchez del Cerro en 1530 siguiendo trazas del propio S., si bien el medallón con el Ecce Homo es obra del propio Diego en 1531. La portada del Perdón es, en su parte inferior, la obra maestra de S. en la escultura y se concluyó en 1537; sobre un arco entre gruesos pilares y columnas corintias, muestra un tarjetón rectangular sostenido por las figuras de la Fe y la justicia, que se acompañan de angelitos; otros ángeles mayores fingen sostener los magníficos escudos de los Reyes Católicos y del Emperador, que están en los contrafuertes laterales. También es de S. la portada de la Sacristía (1534), con un medallón con la Virgen y el Niño, que recuerda obras burgalesas. Años después, en 1561, hará las puertas de la Sacristía, con cabezas de apóstoles que parecen obra de algún discípulo.En 1535, el cabildo toledano le solicitó unas trazas para ejecutar la sillería del coro de la catedral, pero fueron preferidas las trazas de Alonso Berruguete (v.) y Felipe Vigarny. En Granada continuó trabajando, y para la Capilla Real realizó las imágenes de los Santos Juanes y la Virgen, recordando al S. Juan Bautista del retablo de S. Pedro de Burgos. En 1543 trazó la iglesia de Montef río, en la que tuvo alguna intervención el propio maestro. También en colaboración con su taller llevó a cabo la sillería del coro de S. Jerónimo, de Granada, que se terminó en 1544, y en la que se destaca como obra personal de S. la maravillosa Virgen con el Niño, de claro recuerdo donatelliano, y el Dios Padre bendiciendo, en la silla prioral. Dentro de la misma línea se encuentra la Virgen de la puerta de S. Salvador, de Granada (1546).Pertenecen también a su estilo un medallón con el busto de S. Juan Bautista, en el Museo de Granada; un Cristo a la columna, de extremado dramatismo, en la iglesia de S. José de Granada; las desgasta, as esculturas del Pilar del Toro, y el retablo del convento de Santiago, en Guadix. A ese mismo momento debe de corresponder el magnífico sepulcro de Rodrigo Mercado (m. 1548), en la iglesia parroquial de Oñate (Guipúzcoa), que, aunque no está documentado, parece indudable obra suya, que sería trabajada en Granada cuando el personaje mencionado fue presidente de aquella chancillería. En 1549 trazó la iglesia parroquial de Iznalloz (Granada). También se le atribuye el patio de la chancillería de Granada.Comparado con su paisano Ordóñez, S. no le supera en corrección ni en la genialidad de composición ni el dominio del cincel, que hacen inimitables las obras del malogrado maestro burgalés, pero, en cambio, la fantasía de su decoración y su predilección por el empleo de figuras sueltas obligan a considerarle como el representante nato de la fase más rica y fastuosa de nuestro Renacimiento. Tan admirables como sus esculturas y sus obras de arquitectura son los grutescos decorativos de S., en los que su capacidad inventora encontró un cauce óptimo para extender su influjo artístico por Burgos y Granada, que fueron los dos centros más importantes del Renacimiento hispano.Su personalidad ejerció un influjo decisivo en su tiempo, persistiendo a través de sus numerosos discípulos, sobre todo en Granada, cuya escuela de escultura arranca de S. para enlazar con el realismo de la escultura del s. XVII (V. GRANADINA, ESCUELA I). Entre sus discípulos y colaboradores burgaleses, en cuya comarca el influjo de S. fue extraordinario, según se desprende de las numerosas obras que se le atribuyen, pero que cronológicamente es imposible que sean suyas, se destaca Miguel de Espinosa, que trabajó en Aranda de Duero, Palencia y Carrión de los Condes, y Juan de Villarreal. En tierras granadinas, cabe citar a Nicolás de León, Diego de Aranda y Baltasar de Arce, a los que debe de corresponder buena parte de la decoración de la iglesia de S. jerónimo y de la catedral granadina. A la vista de lo expuesto, hay que considerar a S., a quien el profesor Gómez-Moreno calificó como una de las "águilas del Renacimiento español", como uno de los escultores que mayor influencia ejercieron en el desarrollo posterior de la escultura española.FRANCISCO PORTELA.
BIBL.: M. GÓMEZ-MORENO, Las águilas del Renacimiento español, Madrid 1941; íD, Diego de Siloé, Granada 1963; F. CHUECA GoITIA, Arquitectura del siglo XVI, en Ars XI, 1953; E. ROSENTHAL, Diego de Siloé, arquitecto de la catedral de Granada, Granada 1967; H. E. WETHEY, Gil de Siloé and his school, Cambridge (USA) 1936; 1. DE SALAZAR, El origen flamenco de Gil de Siloé, "Archivo Español de Arte" XIX (1946) 228-242; B. G. PROSKE, Castilian Sculpture Gothic to Renaissance, Nueva York 1951.
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