Signo y Significación I. Filosofía. I FIL.
Categoria:
Filosofía
1. Introducción y concepto general. 2. Signo y símbolo. 3. Significante, significación y significado. 4. Signos naturales y signos convencionales. 5. Signo formal y signo instrumental. Conceptos y palabras. 6. Significación y conocimiento. 7. Ciencias de la significación. 8. La Semiótica. 9. Indicaciones históricas.1. Introducción y concepto general. Las palabras que, en el dominio de las lenguas indoeuropeas, designan al signo (griego sema, latín signum) aluden al campo de lo visible o sensible. Sus raíces dicen referencia al hecho de mostrar las cosas al espectador, o a conducirle hacia las cosas (K. Bühler, Teoría del lenguaje, 3 ed. Madrid 1967, 80). Así Cicerón define el s. como algo que se percibe por algún sentido y significa algo (De inventione, 1,30,48) y Orígenes llama signo a algo cuya contemplación evoca otra cosa distinta (In Epistola ad Romanos, IV,2; PG 14,948). Lo mismo San Agustín (De doctrina christiana 11: PL 34,35) y Santo Tomás de Aquino (Sum. Theol. 3 q60 al y a4; De veritate, q9 a4 ad4). Ciertamente el signo que también es instrumento de acción, soporta en gran parte el sistema humano de conocimientos; pero no todo conocimiento (v.) es discursivo o por deducción (v.). Y el mencionado concepto de signo, que es el más frecuentemente utilizado, tiene en cuenta casi de modo exclusivo al signo en cuanto vía de conocimiento deductivo.En el hombre un sentimiento interior cualquiera se refleja fácilmente en un movimiento muscular, y éste es ya un signo. Otros hombres, que han percibido en sí mismos semejante conexión entre estado interior y reflejo muscular, podrán captar, a través del s. fisiológico, la situación interior del que está ante ellos. A la vez que signo de una vivencia del alma, el gesto exterior contribuye a intensificarla interiormente. Esta primera toma de conciencia del no-yo por los signos constituye el principio de la inducción (v.), y pone en evidencia la condición humana de ser espíritu encarnado. El hombre aprehende que su cuerpo es un medio expresivo al servicio del espíritu, y no solamente su cuerpo sino las cosas que utiliza.Con la ayuda de la memoria y la imaginación, el conocimiento sensible amplía y combina su campo de experiencias, y el entendimiento, que alcanza el concepto mismo de ser, logra desmontar y analizar estos conocimientos. De modo que los conceptos (v.) e ideas (v.) vienen a ser signo intelectual de las cosas (v., luego, 5). El hombre vincula también objetos a nuevas ideas, y crea signos artificiales (v. 4). Pero su conocimiento ha partido siempre de la realidad percibida sensible e intelectualmente, ya en el encuentro con los otros y con las cosas, ya en la inmanencia de su propio ser (v. 6).La comunicación humana no puede darse sin los signos. La más refinada especulación intelectual necesita, para ser entregada, el vehículo del lenguaje. Ahora bien, los fenómenos lingüísticos son íntegramente del carácter del signo; pero signo que no puede reducirse tan fácilmente, como a veces se hace, a la categoría de signo artificial o puramente convencional; si en la complicada estructura sematológica de una lengua existen elementos surgidos por una convención comunitariamente asimilada, hay otros muchos factores que responden a la categoría de signo natural. Esto es precisamente lo que posibilita el esfuerzo de la lingüística moderna por crear una teoría del lenguaje válida para cualquier expresión lingüística humana (v., luego, n° 7-8).J. M. LECEA YÁBAR
BIBL.: No aplicable
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