Si a (shia, Chia) REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Se designa con los nombres genéricos de ~i’a o ~i’íes (Shi’a, shi’íes) a numerosos grupos musulmanes que tienen como rasgo común la creencia de que el Imilmato o sucesión de Mahoma corresponde a `Ali y a sus sucesores. ~-z’a y st’íes se pronuncia. y a veces también se transcribe, Chia y chiles. En la Si `a hay que distinguir dos aspectos principales: el socio-político y religioso y el doctrinal, siendo el más primitivo y originario el primero.Aspecto socio-político. El primer problema que se le planteó a la Umma, o comunidad musulmana, fue el de la sucesión de Mahoma (v.). Durante su última enfermedad, Mahoma encargó a Abú Bakr de la dirección de la plegaria solemne del Viernes. Los "Compañeros" delMeAProfeta entendieron que esta designación representaba una voluntad implícita de sucesión y Abú Bakr fue el primer califa (v.). La tradición st’í sostiene que tres, al menos, de los primeros creyentes, Salmón al-Fárisi, Abu Darr y al-Migdid bn al-Aswad al-Kindi, se habían pronunciado por ’Al¡. Al menos sí es seguro que Aisa, la viuda del Profeta Fátima, su hija preferida, y ’Al¡, en razón de parentesco, consideraban que los mayores derechos eran los del último.Es verdad que ’Ali llegó a ser el cuarto califa, tras el asesinato de ’Utmán; pero su califato no sólo fue corto (656-661) sino parcialmente reconocido y duramente combatido, hasta caer bajo el peso del aristocrático clan de los Omeyas (v.). El hijo de ’Ali, Hasan -salvo para la 5z’a-, no fue califa realmente. El primer príncipe ’alida que reinó de hecho fue el fundador del reino de Marruecos (v.), el hasani Idris I bn ’Abd Alláh; pero ideológicamente Marruecos no fue nunca st’i, sino que perteneció a la ortodoxia mdliki (v. MALIKÍES). En nuestros días, sólo el depuesto Imám del Yemen (v.) era ’alida y su reino st’i del grupo zaydi (v. ZAYDíES).Pero si el éxito ’alida en el orden político concreto fue escaso, no sucedió lo mismo en el terreno socio-político con la si’a, que incorporando al Islam la idea de la "pasión" necesaria del justo, se apoyó en las muertes de ’Ali -asesinado por un fanático járiyz- y de Husayn -caído bajo las espadas omeyas en la batalla de Kerbelá’- para hacerlos "mártires del Islam". Desde este momento la st’a considerará que el "martirio" es una señal de elección; y que el Imám (v.) no es un simple jefe de comunidad, sino alguien elegido expresamente por Dios, que encierra en sí algo como divino y que tiene como misión ser el guía que conduce a los fieles a la felicidad eterna; o sea, es el Mahdr, que se constituye como tal mediante una manifestación (epifanía) peculiar.Grupos o sectas ái’íes. Esta concepción se matiza de un modo extraordinario y con tal variedad de aspectos que constituye, incluso para el especialista, una red inextricable. Sin embargo, y sólo por simplificar, pueden subrayarse tres grupos principales: zaydíes, gulát e imdmíes. Los zaydíes (v.) limitan la epifanía de Dios en el Imám a la "dirección" divina; los gulá.t la entienden como una auténtica inmanencia; los imimíes creen que el Imám no deja de ser un hombre, pero que encierra en sí una sustancia luminosa divina.De estos tres grupos se pueden hacer partir todas las posteriores agrupaciones gt’íes. A los zaydíes pertenecían ciertos grupos st’íes del Tabaristan, del Yemen y del Iraq. A los gulát pertenecen los qarmatas, los ismá’ilíes, los drusos (v.) y los nusayríes. Los imámes se van a dividir de acuerdo con la matización del origen del Imám, del número de Imámes y de sus ,peculiaridades. Así los witgifies ven en el Imám el Mahdi con limitación sucesoria; los gat’íes amplían la sucesión hasta doce imámes, aunque sea bien dudosa la existencia del duodécimo. Sin embargo, la st’a imúmí duodecimana ha alcanzado una difusión extraordinaria en Persia, la India y el Iraq y es la hasta ahora mejor conocida.En cambio, es mucho más problemático el conocimiento de la st’a "septimana", llamada así porque reducen a siete el número de imámes. La át’a "duodecimana" considera que, al morir antes que su padre, Ismá’il, hijo probablemente mayor del sexto imam Ya’far al-Sádiq, sucedió a éste su otro hijo Músá al-Kázim; en cambio los "septimanos" se consideran legitimistas y cierran su serie con Ismá’il, negando que muriese antes que su padre. Lo más curioso fue que otros grupos legitimistasse detuvieron en otros de los hijos de Ya’far al-Sádiq y acabaron por ser confundidos con los "septimanos".El legitimismo "septimano", la fidelidad a los ’alidas y su creencia en el "séptimo imám ’oculto", iba a darles una fuerza extraordinaria y una influencia histórica considerable. La Ismá’iliyya, al detenerse en el séptimo irnam, no renuncia a la continuidad de su poder, sino que lo refuerza, pues al no sentirse comprometidos por los derechos de los primogénitos de la familia de ’Al¡ y de Husayn -que a veces podían ser incapaces y de hecho lo fueron más de una vez-, sus jefes van a considerarse como "representantes" del "séptimo imúm oculto". Muchos grupos qarmatas, los fátimíes (v. FATIMI, DINASTÍA), los hastsiyyitn ("asesinos") y los poderosos grupos de la Istnm’iliyya de Persia, India, Paquistán y Turquestán, entran en la st’a "septimana".Aspecto- doctrinal. En el terreno doctrinal los "septimanos" absorben rápidamente el esoterismo neoplatónico popular, cabalístico y neopitagorizante. Posiblemente su aferramiento a los "siete imámes" no es sólo histórico, pues en su sistema emanantista el número 7 juega un típico papel esotérico. Los escalones de la emanación son precisamente 7: Dios, el Intelecto Universal, el alma racional, la materia prima, el espacio o pléroma y el tiempo o kenoma. También son 7 los "profetas": Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús, Mahoma, y Muhammad al-Tamm. Entre ellos se intercalan los 7 fátiq, que son como los que extienden y dan verdadero sentido a la "palabra" de los primeros: Seth, Sem, Ismá’il, Aaron, S. Pedro, ’Ali, y como séptimo, cada uno de los fundadores de los distintos grupos "septimanos". Naturalmente, este conjunto doctrinal ha sufrido numerosos cambios a lo largo del tiempo y la Ismá’iliyya de la India y Paquistán ha llegado a la casi divinización de ’Alr, al-’A5 Iláhi (el Divino ’Ali), contando desde ’Al¡ hasta la época del Aga Ján Muhammad Sáh, 47 imámes; el actual sultán nizári Karim ’Ali Ján hace el número 48.El carácter esotérico de la doctrina de la st’a "septimana", el acendrado legitimismo, la facilidad con que los jefes más decididos se convertían en "representación" del Imám "oculto", ha hecho que los musulmanes sunníes y la sUa "duodecimana" hayan juzgado muy duramente a los "septimanos", llegando a atribuirles toda suerte de herejías, crímenes y vicios. Pensemos, p. ej., que uno de sus grupos, los hastsiyyún, van a dar origen a nuestro término asesino, ya que este grupo secreto de la Ismá’iliyya utilizaba el hasts (extracto de la Cannabis Indica, que es una variedad típica de los países de clima más cálido de la Cannabis sativa o cáñamo) para provocar un estado de euforia, que les permitía matar o afrontar la muerte sin miedo, en sus luchas para imponer sus principios político-religiosos. El uso de drogas ni fue exclusivo de la Ismá’iliyya al-Hastsiyyún, ni del mundo árabe, pues su cita aparece en Dioscórides y su uso por los faquires (al-Fugará’) es conocido. Pero los Cruzados aportaron el dato del uso del hasts por la Ismú’iliyya y la leyenda occidental hizo el resto.A otros se les atribuyó la sodomía, la orgía ritual y el uso común de las mujeres, aparte de llamarles materialistas, ateos e impíos. Indudablemente, la intolerancia de los qarmatas y de los hast.siyyun fue tan grande, que a los segundos los señaló con el significado actual del término asesinos; pero los fátimíes egipcios, por el contrario, fueron en general muy tolerantes. Y actualmente, la Ismrt’iliyya de la India y el Paquistán se caracteriza precisamente por la honradez y el extraordinario sentido de la fidelidad y de la solidaridad.SIAN - SIBELIUS, JANV. t.: ISLAMISMO.M. CRUZ HERNÁNDEZ.
BIBL.: Art. ASSessins, Ismüeí7iyya y Siga, en Encyc1opédie de 1’Islam, París 1968; y la bibl. de ISLAMISMO I.
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