Servitas (siervos de María) REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
La Ordo Fratrum Servorum Sanctae Mariae (O.S.M.) tuvo su origen en Florencia (Italia) en la primera mitad del s. XIII (fecha oficial, 1233) por obra de siete mercaderes de lanas, miembros de una confraternidad laica. Hacia 1240 el grupo de los Siete se retiró a practicar una vida de penitencia. Entre 1249-50 comienza la expansión del grupo primitivo con fundaciones en Toscana y, más tarde, en el centro y norte de Italia y en Alemania. El nuevo Instituto recibe una primera aprobación del papa Alejandro IV (bula Deo grata, 23 mar. 1256), y la definitiva de Benedicto XI (bula Dum levamus, 11 feb. 1304).A lo largo de los siglos se produjeron en el seno de la Orden movimientos de reforma: la Congregación de la Observancia (1404-1570), la Congregación de los Eremitas de Monte Senario (1593-1778) y la Observancia Germánica (desde 1613).La Orden de los s. se compone de religiosos clérigos y laicos. Está organizada bajo la jurisdicción del prior conventual a nivel local, del prior o vicario provincial a nivel regional, del prior general a nivel de Orden. En cada uno de estos tres niveles jurisdiccionales el órgano supremo es el respectivo capítulo. Al principio, el capítulo general se celebraba todos los años; desde 1347, cada tres años; desde 1625, cada seis; desde 1971, de nuevo cada tres años (cada seis, el electivo).Desde sus orígenes profesa la Regla de S. Agustín, y tiene Constituciones propias, en las que se pueden señalar tres momentos significativos: las Constitutiones antiquae, pertenecientes en su conjunto a los tiempos del prior general S. Felipe Benicio (1267-85) y vigentes, con algunas actualizaciones y complementos realizados en los capítulos generales, hasta el Conc. de Trento; las Constituciones postridentinas, promulgadas en 1580, que sustancialmente han permanecido en vigor hasta el Conc. Vaticano II; y las Constituciones vigentes, aprobadas ad experimentum por el capítulo general extraordinario reunido en Majadahonda (Madrid) en 1968. Una de las novedades que aportan estas Constituciones consiste en aceptar y promover una legislación -referente sobre todo a cuestiones de índole práctica- de carácter regional, a través de los Directorios provinciales.La Orden, como las demás órdenes mendicantes, es una fraternidad fundada en la imitación de la de los Apóstoles; el ideal de los f ratres servi se caracteriza por la importancia singular concedida a la palabra servitium, bien en relación a la condición del individuo, bien en su actividad con los demás. En el contexto religioso del s. XIII el término servi expresa perfectamente tanto una actitud de búsqueda de la ayuda y de la misericordia de Dios, a través de una dedicación especial a Nuestra Señora, como una disposición "de paz, de misericordia, de justicia y de amor constructivo" (Constitutiones 1968) hacia todas las criaturas. Este aspecto primitivo, que con el paso de los siglos se había atenuado, ha sido restaurado por la legislación actual. Como todos los movimientos del s. XIII, los s. se distinguen por el testimonio de vida fraterna. En efecto, esta fraternidad era tan real que la misma figura de S. Bonfiglio, en primer plano durante la fundación ’de la Orden, bien pronto se fundió con las de sus compañeros, y la Iglesia subrayó esta realidad: los Siete Fundadores fueron canonizados bajo invocación colectiva, caso único en toda la historia. El nombre primitivo de (ratres servi sanctae Mariae indica también claramente el papel especialísimo que la Virgen desempeña en la Orden, ya como modelo inspirador, ya como punto de referencia en el camino hacia Dios y hacia los hombres: se la llama Domina, Madonna (Señora), con todos los matices que el Medievo (tradición religiosa y poética) vinculaba a tal expresión. Fuera de esta acentuación del papel de la Virgen en la vida entera de los s., no hay diferencias sustanciales entre ellos y las restantes órdenes mendicantes. Todo tipo de vida apostólica se puede encontrar en la Orden: de la cura de almas a la predicación, desde santuarios hasta escuelas (incluso a nivel universitario en tiempos pasados), sin olvidar el ministerio en tierras de misión.La Orden ha tenido, hasta la época contemporánea, una extensión geográfica centrosudeuropea. En 1420 sus provincias religiosas eran siete y 87 conventos, de los que sólo 13 se encuentran fuera de Italia; en 1493 eran 11 las provincias y 137 los conventos (la cifra de estos últimos se refiere únicamente a Italia); 1580: 12 provincias, 231 conventos, 1.820 religiosos; 1705: 14 provincias, 217 conventos; ca. 1750: 15 provincias, 225 conventos, 2.731 religiosos. Estos últimos datos parecen señalar uno de los momentos de expansión máxima de la Orden, que seguramente nunca ha sobrepasado los tres mil miembros.Después de algunas apariciones incontrolables de religiosos de la Orden en España y Portugal durante la segunda mitad del s. XIv, fue a finales del xvi cuando se fundaron varios conventos; en 1707 éstos eran 10 con 197 religiosos y dos monasterios con 90 monjas: en Cataluña (Barcelona, Ampurias, Bañolas, Marsá, Villarrodona, San Baudilio de Llobregat), en el Reino de Valencia (Quart, Montán y los dos monasterios de Morviedro y Valencia) y en Aragón (Las Cuevas y Bolea). Al terminar el s. XIX sólo quedaba en España algún monasterio de monjas. Los s. retornan en 1943, y en 1971 se restablece la provincia de España. En Iberoamérica existen la provincia de Brasil y los vicariatos de Venezuela, Chile-Bolivia, Argentina y México.Las supresiones de finales del s. XVIII significaron un durísimo golpe para la Orden, especialmente con motivo de su peculiar localización geográfica; en 1885 había seis provincias, 53 conventos y 384 religiosos. La recuperación coincidió con la extensión de sus fronteras tradicionales: Américas (1870), África (1914) y Australia (1954). En la actualidad la situación es la siguiente:La Orden se halla presente en 23 naciones, con 1.376 religiosos, 236 conventos, 15 provincias, 11 vicariatos provinciales (datos estadísticos de final de 1971).Le están agregados 13 monasterios de monjas y 14 Congregaciones de hermanas.La Orden de los s. no tiene una escuela teológica y filosófica propia, si bien a través de los siglos se notan preferencias por Duns Scoto (s. XV-XVI), por Enrique de Gante, creído falsamente de la Orden, cuyo nombre fue dado desde 1666 a un importante Centro de Estudios en Roma; por S. Tomás de Aquino (s. XIX y primera mitad del xx). Desde 1939 publican los miembros de la Orden la importante revista mariológica "Marianum", y desde 1955 dirigen en Roma la Pontificia Facultad Teológica "Marianum", que tiene anejo un Instituto de Mariología. Las investigaciones sobre la historia más de siete veces secular de la Orden están coordinadas por un "Institutum historicum".Los Santos canonizados de la Orden son: los Siete Fundadores, Felipe Benicio, de Florencia; Pellegrino Laziosi, de Forlí; Juliana Falconieri, de Florencia; y Antonio María Pucci.PACIFICO BRANCHESI.
BIBL.: A. GIANI, Annalium sacri Ordinis fratrum Servorum B. Mariae Virginis a suae institutionis exordio centuriae quatuor..., 2 vol. Florencia 1618-22; 2 ed. aumentada por L. M. GARBI y P. M. BONFRIZ1ERI, 3 vol. Lucca 1719-25; Monumenta Ordinis Servorum S. Mariae, 20 vol. Bruselas-Roma 1897-1930; Acta Ordinis Servorum Beatae Mariae Virginis, Roma 1916 ss.; Studi Storici deli’Ordine di Servi di María, Roma 1933-42, 1951 ss. (esta publicación, dedicada íntegramente a la historia de la Orden de los S., es de fundamental importancia para las investigaciones históricas sobre la misma); A. M. Rossi, Manuale di storia dell’Ordine dei Servi di María (1233-1954), Roma 1956 (contiene la síntesis moderna más completa); A. M. DALPINO, Sette Santi Fondatori dell’Ordine dei frati Servi di S. María, en Bibl. Sanct. X1,907-938; H. SALT, Epítome de la milagrosa fundación de la sagrada Orden mendicante de los Siervos de Nuestra Señora..., Barcelona 1611.
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