Sensacionalismo MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
En periodismo se entiende por s. toda exageración de la noticia (v.), sin que ello quiera decir que se falte del todo a la verdad del hecho noticiarse. Este concepto de s. es un tanto amplio y, sin embargo, no abarca todo lo que suele denominarse informativamente sensacionalista. Se suele usar el término s., derivado de sensación, porque la información de tipo sensacionalista tiende a causar sensación, a producir un impacto desacostumbrado, despertando para ello sensaciones, emociones, que subyacen en el alma humana. El s. se relaciona estrechamente con el mundo sensorial, con los sentidos, con la emotividad, y, en definitiva, con las pasiones. Los medios de información y comunicación social que más se prestan al s. son la prensa y la televisión; en menor grado, la radio y la actividad editorial (libros, folletos, etc.); porque el s. tiene una base formal en la palabra impresa y en la imagen. El cartel (v.), o lo que hoy se llama poster, que combina palabra e imagen, al igual que la prensa ilustrada y la TV, puede ser otro de los medios de expresión sensacionalista, y de hecho lo es con frecuencia.Una misma información, según se presente tipográfica y literariamente de un modo u otro, puede ser sensacionalista o no. Partiendo de un mismo texto literario, la tipografía puede producir s. por los caracteres abultados, de gran tamaño y espesor. Por otra parte, un mismo hecho puede noticiarse de diferente manera, aun respondiendo a las condiciones exigidas para la presentación periodística de la noticia; lo cual quiere decir que el s. no incide en lo fundamental, sino en lo accesorio; y ello porque el s. no es algo necesario o inherente a lo periodístico, a la naturaleza de la información (v.) o al modo de actuar del periodista (v. PERIODISMO IX). Entender el s. como "uno de los elementos integrantes del interés humano que debe llevar consigo toda narraciónperiodística" (J. L. Albertos, Guiones de clase de redacción periodística, Pamplona 1962) supone identificar periodismo con s., a lo que no sólo se oponen muchos periodistas sino también la consideración de la naturaleza del periodismo (v.).Si echamos una simple ojeada a la historia del periodismo (v. PERIODISMO I, 4), podemos ver que el s. propiamente dicho, y más aún la prensa caracterizada como sensacionalista, no aparece hasta fines del s. XIX, coincidiendo con el llamado periodismo amarillo (v. PERIODISMO VII), en la época que Georges Weill llama "edad de oro de la prensa" (1870-1914), cuando ya el periodismo ideológico ha dado más paso al informativo (El periódico, México 1962). Precisamente el s. contribuye al desarrollo dé la prensa como gran empresa, y conduce a la implantación de nuevas técnicas de transmisión (teléfono, teletipo, télex, etc.) y modernos métodos de impresión (v. FOTOMECÁNICA). Es fácil encontrarlo en un tipo de periodismo practicado por periódicos más bien independientes, no de partido, y cuyos fines son principalmente lucrativos. Esta clase de prensa encaja en lo que se ha dado en llamar popular (v. PRENSA IV), de grandes tiradas, dirigida a las masas o gran público, que cuenta con grandes medios, técnicamente más perfectos. A esta prensa pertenecen grandes semanarios ilustrados; y los países donde está más ampliamente representada son: Francia, Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos. En general, puede decirse que la prensa excesivamente sensacionalista es bastante irresponsable, que carece de una concepción social de la información, que no es objetiva, aunque sí "honesta" en sus planteamientos y objetivos.Con la competencia de otros medios más recientes de información, como la radio y la TV, se ha estimulado el s. de la prensa, que busca captar la atención de cualquier posible lector, tanto en la forma como en el fondo de su contenido. Por lo primero, se recurre a los grandes titulares, de estilo directo y lenguaje claro, a una confección determinada, a la ilustración con garra o agresiva. Puede recordarse a este respecto que la titulación surgió en Norteamérica con la prensa sensacionalista. Por lo segundo, se maneja el hecho, de modo que atraiga, extrayéndole el aspecto pasional por encima de cualquier otra consideración. En este caso, no sólo estamos ante un periodismo oportunista, de circunstancias, sino también ante una prensa desorientadora, más deformativa que informativa. Para confirmar este aserto se suele citar la guerra de Cuba (vi, 1898), esa "pequeña guerra deliciosa", como la calificaba frívolamente un cronista norteamericano, y a cuyo desencadenamiento en su fase hispano-norteamericana contribuyeron informaciones tergiversadas (V. HEARST, WILLIAM RANDOLPH); pero esto más merece el calificativo de prensa amarilla que el de sensacionalista. Pioneros del s. fueron: James Gordon Bennett (v.; 1795-1872) y Joseph Pulitzer (v.; 1847-1911). El exagerado s. del primero introdujo en el periodismo un nuevo tipo de valores, no precisamente éticos (cfr. J. Altabella, Quince etapas estelares de la Historia del periodismo, en Enciclopedia del periodismo, Madrid 1966, 677-709).Por los excesos sensacionalistas de Gordon Bennett que, no obstante, hoy día parecerían timideces (tanto se ha exagerado en este campo), no puede juzgarse toda la prensa llamada sensacionalista. Puede admitirse un s. moderado, que cultive el interés humano, sin desorbitar las cosas, sin buscar el halago de las pasiones, o satisfacer la curiosidad morbosa, y que responda a una escala de valores éticos en la que la dignidad de la persona humana y el derecho a la intimidad ocupe uno de los primeros puestos. Es lo que podríamos llamar "s. blanco", en el que no se inventa la noticia, sino que se la supervalora en su aspecto humano y se le da una presentación tipográfica, con objeto de llamar la atención. Este s. se ha practicado especialmente en alguna prensa vespertina y en las últimas décadas del s. XX en revistas de gran tirada como un recurso comercial, sobre todo en los países con libertad de información. En los países totalitarios, que imponen siempre la censura previa, el s. es utilizado por los gobernantes según sus propios intereses. En épocas de guerra, la información (v.) suele derivar hacia el s., siendo utilizada como un arma propagandística por ambos bandos (puede contrastarse, p. ej., la prensa alemana con la de los aliados en la Segunda Guerra mundial).En el mundo contemporáneo, la palabra y la imagen que los medios de comunicación (v.) transmiten sobre la realidad del mundo, del hombre, de la sociedad determinan los juicios y los modos de comportamiento de muchos. Por ello "el criterio de valoración de la actividad periodística no debe ser la efectividad, sino la verdad y la justicia" (Juan Pablo II, Discurso a los artistas y publicistas en la "HekkulesSaal der Residenz" de Munich, 19 nov. 1980). Cuando no ocurre así, cuando en las informaciones y comentarios de las noticias no se busca siempre la objetividad (v. OBJETIVISMO), la justicia (v.) y la verdad (v.), el peligro de manipular tendenciosamente la información va unido al peligro de dar preferencia a noticias sensacionalistas. En periódicos, emisiones radiofónicas o programas televisivos de bajo nivel existen algunos lamentables ejemplos de ello.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Cx. LEDRÉ, Histoire de la presse, París 1959; S. MANDEL v OTROS, Periodismo moderno, México 1967; E. DOVIFAT, Periodismo, México 1959; J. TEBBEL, Breve historia del periodismo norteamericano, Barcelona 1967; J. LOAUTO, Ética y responsabilidad del periodista, Quito 1966.
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