Sem Tob (lem Tób) de Carrión
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Biografía GER
Judío castellano que escribió en hebreo y castellano; fue el primer autor castellano de versos exclusivamente dedicados a temas sentenciosos y morales, al modo judío oriental.Poco se sabe de la vida de S. T. de Carrión de los Condes, donde ejerció como rabino de su antigua comunidad judía. Por habérsele atribuido erróneamente ciertas obras, la Danza de la muerte entre ellas, se llegó a pensar que se había convertido al cristianismo, cosa que de ningún modo está probada. Es muy probable, en cambio, que se encontrara entre los judíos que expresaban su disconformidad con Abner de Bargos, ilustre rabino que se había hecho cristiano y que lleno de celo por su nueva religión mantuvo una controversia con los judíos de Valladolid en 1336.La razón de este debate era la acusación contra los judíos de que en sus rezos existía una "oración contra los herejes" (birkat ha-minim), que enmascaraba una maldición de los cristianos, cosa que, naturalmente, negaban los judíos, que mantenían que esta oración iba destinada a los sectarios judíos. Celebrada la polémica por orden de Alfonso XI, se declaró vencedor de ella a Abner y, en consecuencia, se restringió la libertad ritual de los judíos; a la vez que se producía una reacción apologética judía literaria, representada por la Ayuda de la religión (`Ezer Da’at), de Policar. Aunque los coletazos antijudíos de la mitad del reinado de Alfonso XI le afectaran, tuvo para el rey frases amables y encomiásticas. Ya de cierta edad, pues reconoce peinar canas, S. T. dedicó sus poesías morales castellanas al hijo de Alfonso XI, Pedro el Cruel (1350-69), de donde se deduce que debió de terminarlas antes de 1360, fecha de la caída de Yehudah ben Samuel Ha-leví (v.), a partir de la cual los judíos, antes bienquistos del rey, pierden su gracia. Como, por otra parte, en su obra castellana S. T. repite conceptos y frases que se encuentran en otra obra suya, ésta en hebreo, escrita en Soria en 1345, la actividad literaria del rabino de Carrión hay que situarla entre 1340 y 1360.Entre los judíos existe un tipo de poesía litúrgica que puede ser libremente incluida en el rito religioso de la sinagoga; esta poesía litúrgica recibe el nombre genérico de piyyutim (v.); en general, todos los escritores hebreos medievales se han afanado por probar su suerte en ella y raro es el autor de nota que no tiene alguna composición. S. T. no fue una excepción; su poesía Widduy (Confesión) está incluida en el libro de rezos del ritual sefardí, apesar de ser un tanto larga y pesada; otra poesía, Bagqassah (Súplica), la escribió al gusto árabe, amigo de virtuosismos léxicos y gramaticales, con todas las palabras comenzando por la letra mem. S. T. tiene también su parte en la gran tarea de traducción de las obras árabes al hebreo que llevaron a cabo los judíos hispano-hebreos; su contemporáneo el poeta judío Israel ben Israel de Toledo había compuesto en árabe un tratado sobre liturgia, y S. T. lo tradujo al hebreo con el título de Miswot zemaniyót (Preceptos temporales), de donde se deduce que, a mediados del s. XIV, todavía era bien conocida la lengua árabe por los judíos cultos de Castilla.Obras más importantes. Dentro de la influencia literaria árabe, pero perfectamente aclimatado en la literatura hebrea, se encuentra el género de la magáma (v.), serie de relatos más o menos inconexos, escritos en rebuscada prosa rimada con numerosas poesías, propias o ajenas, intercaladas; en este tipo de composición escribió S. T. su obra hebrea más conocida, Debate del cálamo y las tijeras (Milhamót ha-`et we-ha-misparáyim), también conocida por El hecho del rabino don Sem Tob (Ma’aseh harab don Sem Tob), terminada en Soria en 1345, en prosa rimada y con poesías, como era preceptivo. Algunos pasajes de esta magáma hebrea los aprovechó luego para su obra en castellano, Los proverbios morales o Consejos y documentos dirigidos al rey Pedro I de Castilla. En más de mil versos de 7+7 sílabas, distribuidos en 21 capítulos, S. T. habla sobre: las inconsecuencias de la vida; la limitación de las cosas y que todo tiene su contrapartida; la adaptación al modo de ser de cada uno de la conducta que se le debe exigir; la maldad del exceso; la maldad de la avaricia; la generosidad; ser preferible varios buenos arruinados a que se eleve un solo malvado; la humildad y la fraternidad; la alabanza de la sabiduría; la verdad; el buen consejo; el desprecio de los bienes mundanos; la prudencia; los falsos amigos; la preferencia de la soledad a las malas compañías; el silencio; la merced de Dios; el hombre como animal peligroso; alabanza a la pluma del poeta; alabanza del no; el rey ideal.Su método suele ser enunciar un apotegma y desarrollar después el tema. En toda esta variedad de sentencias morales hay ecos de la Biblia, especialmente de los Libros Sapienciales, de los dichos recogidos en el Talmud (v.) y sobre todo de los centones morales árabes. Sus fuentes judías medievales se encuentran en el Séquel ha-Qódes de David Qimhi, la versión hebrea del Balaam, debida a Ibn Hasday (v.) bajo el título de Ben ha-Melek we hanazir (Príncipe y monje), el Ben Misle (segundo Proverbio) de Samuel ben Nagrela (v.) y los Deberes de Bahya ben Paquda (v.), las obras de Maimónides (v.), la Disciplina Clericalis de Pedro Alfonso y el Taráis de Moseh ben Ezra (v.). Las fuentes árabes principales serán los Apotegmas de Hunayn ben Ishaq y el Muhtar al-Hika-m de Mubaisir ben Fatik.De los Proverbios morales se han conservado varios manuscritos, lo que prueba su difusión no sólo entre los cristianos (el marqués de Santillana los elogió), sino también entre los judíos, pues uno de los manuscritos emplea las letras hebreas, a pesar de estar el texto en castellano; incluso un autor anónimo los quiso traducir al hebreo. En los Proverbios morales se trasvasa la tradición sapiencia) hebrea por primera vez al verso castellano. El autor no sólo no oculta su origen judío, sino que lo manifiesta expresamente varias veces; a los que le rehusaran por esta razón, les dice que nada pierden de su valor "los exemplos buenos, por los decir judío" y afirma su propia valía: "no me desdeñen por corto/que mucho judío largo/no entraría a coto/a facer lo que yo fago/". Pensamiento de Sem Tob. S. T., también conocido por Santob y don Santo de Carrión, ha motivado una polémica de gran trascendencia para la interpretación de la historia de la cultura española. Américo Castro (v.) ha querido ver en los Proverbios morales la primera manifestación en lengua española del conflicto anímico del que cree valer y comprueba que la sociedad se resiste a reconocer su mérito; esta amargura espiritual sería después característica de los conversos y, a través de ellos, de una buena parte del vivir español; también para A. Castro los primeros destellos de la lírica pura, es decir, sin la apoyatura de una acción exterior, se hallarían en algunos pasajes de los Proverbios morales, que serían entonces la primera manifestación en lengua castellana de lírica pura; hay también en S. T. referencias al amargo despertar de un sueño en el que se ha poseído a una belleza, y este sentimiento de amargura porque no sea real lo soñado sería expresado por el rabino de Carrión por primera vez en lengua castellana, aunque las bellezas soñadas aparecen con frecuencia en la literatura árabe; otra novedad en castellano, aunque común en Oriente, es el elogio del libro y la huida de la compañía del pelmazo, personaje que entra así en el elenco de la literatura castellana.De la ascética judía, S. T. introduce la sensación de repugnancia por el origen carnal del hombre en un tono lúgubre desconocido en castellano y que será luego nota de la ascética y de la picaresca de los s. XV y XVI. Las interpretaciones de A. Castro, tan subjetivas, han de matizarse mucho, pero sin llegar a la completa negación de ellas como pretende Sánchez Albornoz (v.). Quizá lo más afortunado del estudio de Sánchez Albornoz sea la visión de S. T. como el de un intelectual puro, amante de los libros y con el vagar suficiente para meditar y observar la vida en torno; es también innegable que los judíos de la España cristiana fueron influidos por los hispanocristianos, pero no debemos olvidar que en el caso concreto de S. T., éste es autor de una magcima, traduce del árabe, y el género y ambiente de sus Proverbios morales es de raigambre oriental, con amplia manifestación en las literaturas judía y musulmana.F. DÍAZ ESTEBAN.
BIBL.: I. GONZÁLEZ LLUBERA, Santob de Carrion. Proverbios morales, Cambridge 1947; J. M. MILLÁS VALLICROSA, Literatura hebraica-española, Barcelona 1967; Y. BAER, A History of the Jews in Christian Spain, Filadelfia 1961, 1,358-447; A. CASTRO, La realidad histórica de España, cap. XIV, México 1954 (en ediciones posteriores este capítulo se ha transformado); C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, España, un eni ma histórico, I, cap. IX, ’Buenos Aires 1956; H. SCHIRMANN, Ha sirah ha-’ibrit bi-Sefarad, II, Jerusalén, 529-540.
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