Segovia IV. Arte. Ciudad. ARTE
Categoria:
Arte
Reiteradamente se ha escrito que la más insigne obra de arte en S. es la ciudad misma. Situada en la ladera norte de la sierra de Guadarrama, dos humildes arroyos serranos, el Eresma y el Clamores, han excavado a lo largo de milenios un peñón oblongo sobre el cual se asienta la ciudad, en cuyo torno el agua de ambos riachuelos ha creado huertos y alamedas frondosas. La vista de este conjunto desde los altos del Terminillo, de la Piedad o de la Fuencisla, es una de las más bellas que puedan contemplarse en parte alguna. Nada se conserva en la ciudad intramuros ni en los arrabales anterior a la época romana, sino algunos bultos berroqueños de toros o de jabalíes de la época celta. Roma dejó en S. uno de los monumentos más importantes en todo su Imperio: el Acueducto que desde el s. t surte de agua a la ciudad. Construido con grandes sillares de granito, la parte arquitectónica mide 728 m. de longitud, con una altura máxima de 28,90 m. En lo más profundo del valle lo componen dos órdenes de arcos, que se reducen a uno solo en las laderas (44 los del inferior y 119 los del superior). El acueducto es un monumento mudo. Carece de inscripciones. Posiblemente data de la época de Trajano, y su arquitecto genial pudo ser el Cayo julio Lacer que construyó el puente de Alcántara.S. fue obispado visigodo, pero no queda ningún recuerdo de esta época ni de la breve dominación musulmana. La repoblación se verifica en 1088 y representa una enorme proliferación del románico. S. no es la ciudad que tenga en Europa el mejor románico, pero sí aquella en que más abundan los monumentos de este estilo, no solamente iglesias, sino edificios civiles. Es curioso que los más numerosos e importantes de los templos románicos se encuentren en los arrabales, donde subsisten las iglesias de S. Millán, S. Justo, el Salvador, S. Eulalia, S. Tomás, S. Clemente, S. Lorenzo, S. Marcos y la Veracruz, con vestigios en S. Blas, los Huertos y S. Vicente. La repoblación de la ciudad murada fue más tardía, y en ella hay también iglesias románicas importantísimas: S. Juan de los Caballeros, S. Esteban, la Trinidad y S. Martín, con otras de menor importancia: S. Nicolás, S. Quirce, S. Andrés, S. Sebastián y S. Pedro de los Picos. Tanto en la ciudad alta como en los arrabales fueron derribadas muchas en el s. XIX.Lo más característico del románico segoviano son los pórticos, de arquerías, con bellas cornisas esculpidas, adosados a las iglesias por uno, dos o tres de sus lados. Capiteles y cornisas se prestan a una riquísima decoración escultórica. Los pórticos eran punto de reunión de cofradías en los fríos y soleados inviernos segovianos. En uno de estos pórticos se reunía el Ayuntamiento en la Edad Media. Los ábsides (uno en las iglesias de una sola nave; dos en S. Nicolás; tres en S. Martín y en la Veracruz; cuatro, excepcionalmente, en S. Millán) son de planta semicircular, con medias columnas adosadas, y uno o tres ventanales de archivoltas sobre columnas. Las portadas siguen las líneas generales del estilo. Solamente una, la del N, en S. Millán, tiene tímpano esculpido. En la iglesia de S. Esteban está la torre de estilo románico más bella de España y quizá de Europa. Muy bellas son, en el mismo estilo, las de S. Justo, El Salvador, S. Juan de los Caballeros y S. Eulalia. Es frecuente que para las torres se acudiese a la obra vistosa y barata de losladrilleros moriscos. Importantes obras moriscas son las de S. Martín, S. Andrés y S. Lorenzo y probablemente otras, encubiertas actualmente por revocos.La abundancia de pórticos, torres y ábsides románicos que encuentra a cada paso el que callejea por S. constituye el principal encanto de la ciudad. Los interiores, recubiertos genéralmente en época barroca, suelen tener escaso interés. Son, sin embargo, magníficos, los de la Trinidad, S. Martín, S. Millán, S. Juan de los Caballeros y la Veracruz. En S. Justo y en S. Clemente se han descubierto recientemente pinturas murales románicas de excepcional interés. Singularidad de S. es la profusión, única en Europa, de edificios románicos de carácter civil. El mismo Alcázar fue, en la parte más antigua, un palacio románico. Importantísimo ejemplar de palacio torreado es la casa que fue de los Portocarrero y de los Arias Dávila, hoy convento de S. Domingo, y se conservan vestigios importantes en la que fue de los Cáceres. Los canónigos vivían en un barrio amurallado que se llamó "La Canongía" y en él subsisten vestigios de una veintena de casitas románicas.En la Edad Media constaba S. de tres ciudades: la cristiana, la judía y la mora. Los moriscos se dedicaban a las artes de construir. Eran albañiles, yeseros y carpinteros habilísimos. Lo más importante de su obra estuvo en el Alcázar de los reyes de Castilla, acaso el más bello de los castillos españoles. Aun cuando su conjunto representa una perfecta unidad, en el Alcázar se resumen cuatro épocas. Alfonso VIII, en el s. XII, al cual se debe lo más antiguo del edificio actual, en el severo románico cisterciense; los Trastámara añadieron una crujía al N. con artesonados y frisos de yeso esculpidos, maravillosos, y la torre de Juan II, y Felipe II hizo construir el patio herreriano, la escalera "de honor" y, al cubrir el edificio con techos empizarrados, le dio su aspecto de castillo europeo. Un incendio, en 1862, destruyó las techumbres y motivó una restauración según el sistema de Viollet-le Duc (v.). Actualmente las estancias del Alcázar, restauradas, constituyen un importante museo de muebles, armaduras, cuadros y tapices.Destruida la catedral románica en la guerra de las Comunidades, la nueva catedral, iniciada en 1525 por el arquitecto Juan Gil de Hontañón (v.) y continuada por su hijo Rodrigo, viene a dar la nota suprema en el panorama de la ciudad. Es la obra maestra del último gótico español, que retorna a la primitiva austeridad del estilo. Consta de tres naves, cubiertas por complicadas bóvedas de crucería, sostenidas por esbeltísimos pilares; crucero y girola con capillas absidales. Las vidrieras, bellísimas, son obras de flamencos las del s. XVI y de españoles las del s. XVII. El claustro, obra de Juan Guas (v.), fue trasladado de la catedral antigua, como algunas de las rejas y de las imágenes. De las obras de arte que contiene el templo lo más importante es el retablo de la Piedad, de Juan de Juni (v.); el tríptico del Descendimiento, obra capital de Ambrosio Benson; la Virgen de la Paz, del s. XIV, restaurada en el s. XVIII. El Cristo de Lozoya, de Manuel Pereira (v.), y el Cristo yacente de Gregorio Fernández (v.). Es importante la visita a la sala capitular, con magníficos tapices bruseleses del s. XVII, y a la biblioteca, que contiene 500 incunables. La torre de la catedral, cúspide de la ciudad, es uno de los más bellos monumentos de España.Otro encanto de S. es la profusión de palacios señoriales y de casas hidalgas. Entre los primeros, el torreón de Arias Dávila, el de Lozoya, las casas del marqués del Arco, "de los Picos", del conde de Alpuente, de los marqueses de Moya y de Quintanar. Detalles típicos de la arquitectura civil segoviana son las galerías del piso superior y los "esgrafiados" que cubren muchas de las fachadas. Entre las alamedas del Eresma hay dos monumentos excepcionales: el monasterio del Parral, fundación de Enrique IV, con el tríptico plateresco integrado por las tumbas de los marqueses de Villena y por el retablo, y el de S. Cruz, de Juan Guas, en el reinado de los Reyes Católicos. En el arrabal de mediodía está el monasterio de S. Antonio el Real, que fue palacio de Enrique IV, con artesonados mudéjares y retablos neerlandeses de excepcional calidad.MARQUÉS DE LOZOYA.
BIBL.: MARQUÉS DE LOZOYA, El Alcázar de Segovia, Segovia 1960; ÍD, Segovia, Barcelona 1957.
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