Schubert, Franz
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Biografía GER
Vida. Compositor austriaco de origen moravo; n. en Viena el 31 en. 1797 y m. en la misma ciudad el 19 nov. 1828. Era el hijo número 12 de los 14 que su padre tuvo con su primera mujer (cinco más de la segunda). Manifestó grandes dotes musicales desde pequeño y estudió primero con su padre hasta que, en 1804, Michael Holze le enseña canto, órgano y violín. En 1808 ingresa por concurso en la capilla real como cantor y como pensionista en el Colegio Municipal, donde se familiariza con las obras de Haydn y Mozart y donde pronto sería concertino de su orquesta. Sus primeros ensayos de composición datan de 1810.En 1812 comienza a estudiar contrapunto y escritura vocal con Salieri, estudios que se prolongan hasta 1817 y que tienen como fruto el entusiasmar a S. con la música de Gluck (v.). A partir de 1813 estudia en la Escuela Normal para hacerse instructor y compone su primera ópera, El pabellón del diablo, así como varios cuartetos. En 1814, Teresa Grob canta en el estreno de su Misa en fa mayor; S. se enamora de ella, pero su situación económica le impide casarse y, aunque ella espera durante unos años, acabará por casarse con otro, en 1820.En 1815 encontramos una vastísima producción que abarca 203 obras, de ellas 145 canciones, además de la Misa en sol y la Segunda sinfonía. Un año más tarde se presenta para un puesto vacante de director musical en Laibach, pero a pesar de la recomendación de Salieri no lo obtiene. Un nuevo fracaso lo constituye el desdén con que Goethe trata los lieder que compone S. sobre sus textos. En 1817 conoce al cantante Johann Michael Vogl, que se convertiría en el mejor intérprete de sus lieder, pero su economía marcha mal y ha de volver brevemente a casa de su padre, ejerciendo como maestro.En 1818 obtiene el empleo de maestro de música privado de las hijas del conde Johann Esterhazy, primo del protector de Haydn. En calidad de tal, parte en el verano a Zelesz (Hungría). Allí contraerá la enfermedad venérea incurable en su época que irá debilitando su resistencia física en los años posteriores.Entre 1819 y 1821 S. intenta conquistar Viena, empieza a frecuentar la alta sociedad, especialmente los círculos de las célebres hermanas Frbhlich. En 1820 consigue representar por primera vez una ópera, Los gemelos, que no obtiene ningún éxito. Invitado por Vogl, pasa las vacaciones en Steyr, produciendo entre otras obras La trucha. En 1822 decide asaltar la fama con la ópera Alfonso y Estrella, pero es rechazada en Viena y Berlín y no será representada en vida del autor. Este año compone la Sinfonía incompleta, que queda inacabada fortuitamente, y la Fantasía del caminante. En 1823 su enfermedad comienza a agravarse; en este año compone La bella molinera y Rosamunda; esta última es un estrepitoso fracaso. En 1824 vuelve a Zelesz como mentor de las hijas de Esterhazy y entre él y la condesa Carolina se establece una relación profunda que los biógrafos han desmesurado calificándola como el "gran amor" de S., lo que no resulta cierto. En este año compone su Sonata arpeggione. El invierno de 1824-25 lo pasa en la casa paterna, que abandona definitivamente en 1825, año en el que recorre, con Vogl, el Tirol. En 1826 acaba el cuarteto La muerte y la doncella. A partir de comienzos de 1827 la soledad y angustia interior de S. se agudizan. Este aislamiento produce El viaje de invierno; la presencia de la muerte se hace para él obsesiva y se agrava con la muerte de Beethoven, acaecida el 26 de marzo.Compone los dos tríos y viaja a Graz. En 1828 comienza su prodigiosa Sinfonía en do mayor, que una vez terminada es rechazada por la Sociedad de Amigos de la Música y no se estrenará hasta que Schumann la descubre y Mendelssohn la dirige once años después de la muerte de S. En marzo, S. conmemora el aniversario de la muerte de Beethoven dirigiendo un concierto con obras suyas que será su primer éxito claro, pero a principios de noviembre contrae un tifus abdominal que produce su muerte. Fue enterrado en el cementerio de Wáhring y en 1888 trasladado al "Panteón de los músicos" del cementerio central de Viena.Su figura artística. S. fue un músico genial, totalmente menospreciado por sus contemporáneos, para los que su Mobra fue en gran parte desconocida. Su personalidad ha sido falseada por muchos biógrafos, que nos lo han presentado como un pequeño maestro de escuela. En realidad estuvo dotado de una notable personalidad y tenía plena conciencia de su talento musical. Su carácter débil le perjudicó, al igual que su origen modesto y su falta de fortuna. Se trata de un autor prodigiosamente fecundo que poseyó, ante todo, un extraordinario sentido melódico y un gran aliento lírico. Puede ser considerado como un clásico, ya que su sentido armónico y formal no es innovador, pero su empleo de los recursos sonoros le acerca a los románticos. Por otra parte, si en los comienzos de su carrera no es un innovador, al final de su vida su obra cobra una audacia y personalidad sorprendentes. El Trío en mi bemol, la Sinfonía en do mayor o la Sonata en si bemol, póstuma, entre otras obras, lo atestiguan. Aunque el núcleo principal de su obra lo constituyan sus magníficas canciones, no se debe menospreciar su sentido de la gran forma en el que introdujo un sentido nuevo del desarrollo y la reexposición, apoyados en un continuo flujo melódico, que influirían altamente en el desarrollo musical de Bruckner (v.) y Mahler (v.). En la actualidad, el arte de S. va siendo considerado en su auténtica dimensión, desapareciendo el falso sentimiento peyorativo de "compositor menor".Su obra. La numerosísima producción de S., abundante en obras de gran interés, nos obliga a realizar un extracto extenso de su catálogo. 1) Óperas. La máxima preocupación de S. y el terreno donde menos destacó; se pueden citar El diablo en el castillo, Alfonso y Estrella, Los gemelos, Los amigos de Salamanca, pero, sobre todo, la música escénica para Rosamunda, su obra maestra en este terreno.2) Música religiosa. Cuatro Kirie, un gradual, seis ofertorios, seis Tantum ergo, siete Salve Regina. Siete Misas, entre las que destacan por su extraordinaria calidad la Deutsche Trauermesse y la 5a Misa en la bemol mayor. Un Stabat Mater.3) Música orquestal. Se conservan nueve sinfonías, todas de gran valor, la más famosa es la 8a, llamada Inacabada; la más importante, la 9a (también catalogada como 7a) en do mayor, llamada la grande o la romántica. Se cree que se ha perdido otra sinfonía. Un Concierto en re para violín, un rondó para violín y cuerda, dos Oberturas italianas, varias oberturas, Trauermusik, etc.4) Música de cámara. 15 cuartetos de cuerda, algunos fundamentales como La muerte y la doncella (no 14), el 15 y la Quartettsatz. Dos Tríos muy importantes, un quinteto en la mayor (La trucha), Sonata arpeggione (cello y piano), etcétera.5) Música para piano. 100 danzas, 85 Lündler, 79 escocesas, 47 minuetos, 132 valses, 15 sonatas destacando las últimas en la mayor, do mayor y si bemol mayor, varias fantasías, singularmente la Fantasía del caminante, impromptus, momentos musicales, etc. Numerosas piezas para piano a cuatro manos.6) Música vocal. Considerable cantidad de cantatas, melodías para diversos conjuntos vocales, coros, tríos, etc. El monumento mayor en este campo y en general en toda la obra de S. son los bellísimos y numerosos lieder sobre textos de diversos poetas. Algunos componen ciclos, entre los que destacan por su gran importancia La bella molinera, El viaje de invierno y El canto del cisne.V. t.: ROMANTICISMO VI.TOMÁS MARCO.
BIBL.: O. E. DEUTSCH, Franz Schubert, die Dokumente seines Lebens und Schallens, Munich 1914 (este autor estableció también el catálogo general de la obra schubertiana); A. COEUROY, Les lieder de Schubert, París 1948; A. EINSTEIN, Schubert, a musical portrait, Nueva York 1951; R. PITROu, Franz Schubert, vie intime, París 1949; M. SCHNEIDER, Schubert, París 1957; M. BEAUFILs, Le lied romantique allemand, París 1957; A. EINSTEIN, La musique romantique, París 1959; las cartas de S. se publicaron bajo el título Franz Schubert, Briele und Schrietten, Munich 1922; E. DUNCAN, Schubert, su vida y su obra, Buenos Aires 1950; F. RUN COCA, Franz Schubert, en Forjadores del mundo contemporáneo (dir. F. Pérez-Embidi, 1, 4 ed. Barcelona 1967, 557-566.
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