Sangre II. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
La s. es una sustancia del organismo que se halla en forma líquida, en continuo movimiento dentro del sistema cardiocirculatorio y desempeña vitales funciones de regulación y protección. Junto con el plasma intersticial y la linfa, constituye el medio interno, a través del cual las células del organismo intercambian las sustancias nutricias y los gases respiratorios con el medio exterior (C. Bernard); sirve, además, de vehículo conductor de los mensajes que el sistema nervioso central y las glándulas de secreción interna dirigen a las células para el desarrollo de sus funciones específicas. El medio interno está sometido a continuos procesos fisiológicos en orden a conseguir un equilibrio dinámico constante -homeostasis- que es imprescindible para la conservación de la vida (Cannon).Caracteres y composición de la sangre. En estado normal, en circulación, la s. adopta forma líquida; cuando permanece estancada en algún territorio o lecho vascular, se convierte en sólida en virtud del proceso de coagulación; lo mismo sucede cuando la s. se extravasa, con formación de coágulo sólido y liberación de suero. El suero se diferencia del plasma por carecer de fibrinógeno (proteína de alto peso molecular determinante de la coagulación). El plasma, obtenido previo tratamiento anticoagulante de la s., contiene fibrinógeno y es, por tanto, coagulable. Aunque la s. tiene aspecto físico de líquido, en realidad es la resultante de la fusión ordenada de tres elementos: a) sólidos -células sanguíneas y sustancias minerales u orgánicas del plasma-; b) líquidos -el plasma hemático, con 90% de agua en su composición-; c) gaseosos -oxígeno y anhídrido carbónico transportados por los hematíes y en muy escasa proporción contenidos en el plasma-. Para que la s. cumpla su misión, precisa conservar constantes su isotonía (con punto crioscópico -0,5470C), isohidria (con. pH entre 7,38 y 7,44), peso específico (de 1,055-1,064 en el hombre, y 1,0501,056 en la mujer) y viscosidad (de 3,6 a 5,4; siendo 1 la del agua).El volumen normal de s. o volemia es de 68-77 cm3 por Kg. de peso del individuo; para un adulto de 70 Kg.la volemia será de 5,5 1. Este volumen comprende la porción realmente líquida o plasma (55%) y la porción sólida o masa globular (45%), en la cual los hematíes, por su elevada concentración, son el principal integrante; de esta relación se obtiene un índice, muy empleado en clínica, denominado valor hematócrito o volumen de la masa globular, con cifras normales medias de 47% en el hombre y 42% en la mujer. Otro índice muy utilizado es la velocidad de sedimentación de la s.; ésta, previamente incoagulada, es depositada en una pipeta especial graduada milimétricamente y colocada en estricta posición vertical, así al cabo de un tiempo sedimentan los hematíes -eritrosedimentación- y se hace la lectura (las cifras normales son: en la primera hora, 2-6’mm. en el hombre, y 3-8 mm. en la mujer; en la segunda hora, 7-10 mm. y 11-13 mm. respectivaente; estas cifras admiten algunas oscilaciones, especialmente en la mujer en estados biológicos como menstruación y embarazo). La sedimentación depende no sólo del tipo de "conglomerado" de hematíes, sino también del contenido en proteínas plasmáticas de alto peso molecular (macroglobulinas y fibrinógeno).
Citología sanguínea. Las células hemáticas o elementos formes de la s. son los glóbulos rojos o hematíes o eritrocitos, los glóbulos blancos o leucocitos, y los trombocitos o plaquetas.Hematíes. Tienen forma esférica, con un diámetro globular de 7,2 te; vistos de perfil, tienen forma de lente bicóncava. El volumen globular medio o masa de un hematíe es de 87 (±5)tt3, cifra que resulta del cociente: valor hematócrito x 10 = 82-92b¿3núm. de hematíes en millones por mm3 de sangreEl número de hematíes por mm3, de s. es de 4,5 a 5 millones en el hombre y de 4 a 4,5 millones en la mujer. Contienen un pigmento rojo -la hemoglobina- que es un cromoproteido (grupo prostético "hem" y grupo proteico "globina") encargado de proveer y liberar los gases de la s. en forma alternativa, mediante los fermentos oxidantes y carboanhidrásicos que posee. La cantidad normal de hemoglobina es de 14-16 g. por 100 cm3 de s., lo que equivale al 100%. Del conocimiento de la cantidad porcentual de hemoglobina y del número de hematíes expresado en millones por mm3, se obtiene otro índice para su aprovechamiento en clínica, es el valor globular, resultante de la fracción entre la primera dividida por el doble de las dos primeras cifras del segundo (p. ej., una mujer con 90% de hemoglobina y 4,5 millones de hematíes, tiene un valor globular= l =; 90 siendo la un¡2x45 dad el valor normal-del índice). La vida media de los hematíes es de aprox. 120 días y mueren por hemólisis o por fagocitosis en el sistema reticulohistiocitario (bazo, hígado, médula ósea).
Leucocitos. Son verdaderas células nucleadas de la sangre. Están encargadas de proteger al organismo frente a los agentes nocivos propios o provenientes del exterior. Su número normal es de 6.000 a 9.000 leucocitos por mm3 de sangre. Se diferencian éstos en granülocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos), linfocitos y monocitos. La fórmula leucocitaria normal, que expresa la cantidad porcentual de los mismos, queda representada en el hemograma de Schilling:Granulocitosmielocitos ... ... ... ... ... ...0metamielocitos .... ... 0-0,5%
neutrófilos (cayados) ... ... 3-50/ neutrófilos (polinucleares) ... 45-62°;
eosinófilos ... ... ... ... ... ...1-30,1
basófilos..................0-1 %’,
Agranulocitoslinfocitos ... ... ... ... ... ... 25-350 ~monocitos ..................3-8 °,á
células plasmáticas..0-0,5 %’
Plaquetas. Son los elementos formes más pequeños de la sangre. Se hallan en número normal de 150.000 a 300.000 por mm3 de sangre. Intervienen activamente en los procesos de hemostasia y coagulación (v. HEMORRAGIAS).Las células sanguíneas, en virtud de su limitada pervivencia, se hallan en continua renovación para conservar la cantidad y calidad de las mismas en equilibrio dinámico; este proceso de renovación celular hemática recibe el nombre de hematopoyesis o hemocitopoyesis. Se encargan de cumplir esta misión, en el adulto, la médula ósea, el bazo, los ganglios linfáticos y el sistema reticulohistiocitario. La médula da lugar a las series eritrocitaria, granulocitaria y trombocitaria. El bazo (v.) y los ganglios linfáticos (V. LINFA) dan origen a la serie linfocitaria. El resto de las series celulares, monocitaria e histiocitaria, es producido por el sistema reticular, distribuido por varios órganos (hígado, pulmón, médula, endotelio vascular, etc.). Las "células jóvenes", precursoras de las adultas o maduras, se caracterizan por tener un tamaño mayor, su núcleo es muy grande, la cromatina es hipocrómica, poseen uno o varios nucléolos y su citoplasma es hialino sin granulaciones (V. CÉLULA). Las células de la médula ósea roja normal son: 1) reticulares (plasmáticas, linfoides, adiposas, histiocitarias y macrófagos); 2) blancas granulocitopoyéticas (mieloblastos, promielocitos, mielocitos, metamielocitos y granulocitos -en banda o segmentados, neutrófilos, eosinófilos y basófilos-; 3) rojas eritropoyéticas (proeritroblastos, eritroblastos basófilos, policromatófilos y ortocromáticos); y 4) megacariocitos trombocitopoyéticos (V. HISTOLOGÍA II).Función de la sangre. Aunque ya se han citado algunas funciones en lo tratado acerca de los componentes de la s., conviene recordarlas de modo más sistemático. La función respiratoria es inherente a los hematíes por su contenido en hemoglobina (v. RESPIRACIÓN; PULMÓN). La función defensiva e inmunitaria es debida a los leucocitos y globulinas del plasma (v. INMUNIDAD). Las plaquetas y el fibrinógeno plasmático juegan importante papel en el complejo mecanismo hemostático-coagulador. La función reguladora de la presión arterial es mantenida parcialmente por la volemia. El plasma (v.) conjuga diferentes e importantes funciones: mantiene las constantes físicoquímicas de la s. y actúa de medio de transporte de las sustancias alimenticias ingeridas para la asimilación y las de desecho de la desasimilación (v. METABOLISMO); transporta por medio de sus proteínas las hormonas, las vitaminas, los anticuerpos y los fármacos que fueron administrados al organismo; sus múltiples elementos de composición -iones, proteínas y derivados, grasas y lipoides, hidratos de carbono, pigmentos y fermentos- tienen cada uno su propia misión dentro del amplio capítulo del metabolismo. Por último, la s. extensamente distribuida por todo el organismo contribuye en gran manera a la regulación de la temperatura corporal.Patología. El estudio de las enfermedades de la s. es objeto de una especialidad médica dentro de la Medicina: la hematología. Como rama médica, se encuentra ante un cada vez más vasto horizonte, muy prometedor, y que por su complejidad en la investigación, la clínica y la terapéutica, abre caminos a nuevas especialidades que la complementan (inmunohematología, hemoterapia). Citaremos las enfermedades hematológicas principales, la mayor parte de las cuales son tratadas en sus respectivas voces. Anemias (v.) y poliglobulias, referidas a los hematíes. Leucocitosis, agranulocitosis y leucemias (v.), por parte de los leucocitos. Hemorragias (fibrinólisis, hemofilia, seudohemofilia, púrpuras y enfermedad de RenduOsler), con alteración bien de la hemostasia o bien de la coagulación. Disglobulinemias, como alteraciones plasmáticas. Enfermedades osteomedulares (osteoporosis y osteofibrosis, cloroma, reticulosarcoma, tumores secundarios de médula ósea). Adenopatías (v.). Reticuloendoteliosis. Enfermedades del bazo o esplenopatías. Y, finalmente, hemopatías tóxicas, de tipo profesional o medicamentosas (yatrogénicas).Hasta aquí se han recordado algunos aspectos de la s. que tienen la condición de ser comunes para todos los individuos. Sin embargo, conviene recordar que cada persona tiene su propia y característica s.; ello es consecuencia de una auténtica individualización conferida por un número determinado de antígenos, especialmente eritrocitarios, que cada sujeto posee (v. GRUPOS SANGUÍNEOS; RIL FACTOR). Su importancia entra de lleno en el campo de la terapéutica hematológica, concretamente en la transfusión de s., la cual requiere el empleo de s. "compatible". La transfusión puede ser salvadora, o cuando menos necesaria en la terapéutica, en casos como hemorragias de consideración, shock (v.) e intervenciones quirúrgicas (v. CIRUGíA); se emplea como terapia coadyuvante en determinadas anemias, agranulocitosis, enfermedades hemorrágicas, leucemias y enfermedades infecciosas.En ocasiones, puede estar indicada la evacuación parcial o total de s. con reposición simultánea de otra donada, tal es el caso de la enfermedad hemolítica del recién nacido o determinadas intoxicaciones por sustancias metahemoglobinizantes o por óxido de carbono. La transfusión puede ser varia según el proceso clínico a tratar; así, puede transfundirse s. total conservada, s. fresca o de reciente extracción, concentrado de hematíes, de leucocitos o plaquetas, plasma sanguíneo o sustitutivos del mismo (preparados por la industria farmacéutica). De la importancia terapéutica y social de la s. da idea el incremento de "sociedades de donantes" y de "bancos de sangre", repartidos por casi todo el mundo, para ayuda de la Humanidad.V. t.: BAZO; CORAZÓN; LINFA.JUAN RAMÓN LÓPEZ PÉREZ.
BIBL.: P. DOMARUS, Medicina interna, R ed. Barcelona 1972; B. A. HOUSSAY y OTROS, Fisiología humana, 3 ed. Buenos Aires 1960; B. S. LEAVEL y O. A. THORUP, Hematología clínica, 2 ed. México 1967; J. M. HuMPHREY y R. G. WHITE, Inmunología médica, Barcelona 1972; R. D’UNCAN, Hematología clínica, 2 ed. Madrid 1969; P. L. MOLLISON, Blood transtusion in clinical medicine, 4 ed. Oxford 1967.
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