Sábado REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Séptimo día de la semana. Entre los judíos, día de descanso, consagrado a Yahwéh, con abstención de cualquier trabajo.1. Etimología. El vocablo deriva, a través del latín, del hebreo sabbát, de cuya etimología, muy discutida por los filólogos, nada puede aún afirmarse con absoluta certeza. Para unos autores, este nombre se relaciona con el verbo sábat, el cual, aun cuando con el significado de "descansar, dejar de trabajar", es denominativo, tiene un sentido primero de "cesar, detenerse". De ahí, sabbát sería el día que detiene, que marca un límite, pasando luego a significar día de descanso, sábado. Para otros, en cambio, el verbo es simple denominativo del nombre técnico para designar el día de descanso, sabbát, el cual hacen derivar del acadio sapattu, término que denotaba el día medio del mes lunar. Por otro lado, autores antiguos, como Lactancio y Teófilo de Antioquía, derivaban este vocablo de séba`, siete. Algunos autores modernos partidarios de esta teoría, para obviar la dificultad de la pérdida de la laríngea fuerte `ayin (`), suponen una derivación a través del acadio, donde la citada laríngea no se pronunciaba y donde sibitiu significa siete, septenario. La forma dual acadia sab’atáni sería el origen del hebreo sabbaton, abreviado luego en sabbát.2. Institución y finalidad. Cualquiera que sea su origen (v. 4), y sea cual fuere su antigüedad en Israel, el s. ha tomado en este pueblo un sentido particular que ha hecho de él una institución propiamente israelita. Esa particularidad no es su repetición periódica, ni la abstención del trabajo, ni las prohibiciones que implica; lo que caracteriza al s. es el ser un día santificado por su relación con el Dios de la Alianza y el ser un elemento de esta Alianza. Es un día "consagrado a Yahwéh", un diezmo sobre el tiempo, como los primogénitos del ganado y las primicias de la cosecha son un diezmo (v.) sobre el trabajo de los demás días. El s. aparece como una cláusula en los diferentes pactos de la Alianza: En las dos redacciones del Decálogo (Di 5,12-14 y Ex 20,8-10), en el Código de la Alianza (Ex 23,12; 34,21), en la Ley de Santidad (Lev 19,3.30) y en el Código Sacerdotal (Ex 31, 12-17) (v. ALIANZA IRel.]).La finalidad del s. se explica en el A. T. de diversos modos. En Dt 5,14-15 se realza su aspecto humano y social: el hombre, sus servidores y sus ganados deben descansar. Asimismo se liga el s. con la historia de la salvación: "Acuérdate que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y Yahwéh, tu Dios, te sacó de allí...; por eso Yahwéh, tu Dios, te mandó guardar el día del sábado". En Ex 20,11 se da esta razón de la santidad del día: "Porque en seis días hizo Yahwéh los cielos y la tierra..., mas el séptimo día descansó; por eso bendijo Yahwéh el día del sábado y lo santificó". La relación entre el s. y la creación (v.) se desarrolla en la ley de Ex 31,12-17: el s. es un signo perpetuo entre Yahweh y su pueblo, una alianza inquebrantable porque "en seis días hizo Yahwéh el cielo y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro". La creación es el primer acto de la historia de la salvación; concluida, Dios pacta una Alianza con el hombre, cuyo signo es el s., a imagen del primer s. en que Dios descansó.3. Evolución. En un principio el s. era un día de descanso, una fiesta alegre (Os 2,13), en la que se acudía al santuario (Is 1,13) o se visitaba a un "hombre de Dios" (2 Reg 4,22-23). Se suspendían los trabajos ordinarios (Ex 20,9-10), incluyendo las faenas de la tierra (Ex 34,21) y toda compra-venta (Am 8,5). No se podía encender fuego en las casas y las comidas se guisarían la víspera (Ex 35,3) e incluso el recoger leña tenía pena de muerte (Num 15,32-36). Sin embargo, se podían hacer pequeños viajes (2 Reg 4,23), era el día del relevo de la guardia en el Palacio y en el Templo (2 Reg 11,5-8). Los holocaustos y en general el servicio del Templo era doble que los demás días (Num 28,9-10) y la afluencia de fieles era mayor.Durante la cautividad de Babilonia, al no poderse celebrar las demás fiestas, la importancia del s. creció. Se convirtió en un signo de distinción entre Israel y los demás pueblos (Ez 20,12) y se encareció la obligación del s. como un Mandamiento de Dios (Ez 20,11-13.16.21; 22,8.26). Después de la cautividad, el ritual del s. en el Templo se enriqueció con sacrificios (v.) especiales (Ez 46,1-5), pero los individuos quedaron sujetos a muy severas prohibiciones. No se podía negociar ni hacer viajes (Is 58,13). Nehemías prohibió terminantemente pisar el lagar, acarrear los haces, cargar los asnos y toda clase de mercado, incluso a los comerciantes extranjeros (Neh 13,15-16). La interpretación del s. se fue haciendo cada vez más rigurosa. En época macabea muchos judíos se entregaron sin lucha por temor de profanar el s. (1 Mach 3,32-38). Matatías decidió que era lícito defenderse (1 Mach 2,39-41), pero no se perseguía al enemigo que huía y se dejaba para el día siguiente el reparto del botín (2 Mach 8,25-28). El apócrifo Libro de los /ubileos (50,8-12) prohíbe en s. el uso del matrimonio, encender el fuego, guisar, etc.En la época del N. T., los fariseos (v.) prohibían llevar una camilla (lo 5,10), curar un enfermo (Me 3,2), arrancar espigas (Mt 12,2) e ir más lejos que el "camino del sábado" (Act 1,12), algo más de un kilómetro. Jesús no condenó el s. por sí mismo (Le 4,16), pero rechazó las interpretaciones demasiado rigurosas. "El sábado fue instituido para el hombre y no el hombre para el sábado" (Me 2,27), proclamó. Los rabinos no aceptaban la derogación de las prohibiciones del s. más que en peligro de muerte o en casos de urgencia muy especial. Jesús declaró que podía violarse el s. para hacer el bien (Me 3,4). Más tarde, en el s. ii, los rabinos codificaron en la Misnah los 39 trabajos prohibidos en s. y posteriormente se complicó aún más la lista.4. Origen. El del origen del s. se halla ligado al problema filológico y de solución aún más incierta. Al atribuir a Dios un día de descanso después de los seis de la acción creadora (Gen 2,2-3), la Biblia no afirma que la institución positiva del s. se remonte a los orígenes de la humanidad; es evidente que no puede tomarse literalmente el esquema de la semana creadora; el relato del Génesis (v.) inculca la verdad de la obra creadora (v. CREACÍON I), y de paso insiste en el descanso sabático, que está ya vigente en Israel. Los estudiosos, al tratar de explicar el origen del s., unos lo han hecho astrológicamente y otros sociológicamente. Además, unos y otros han intentado averiguar el país de donde irradia esta institución. Unido a estos problemas está el de la antigüedad del s. en Israel.Eerdmanns y Budde, pensando que el s. era anterior a la revelación mosaica, ligan su origen con el planeta Saturno y atribuyen su institución a los qenitas, de quienes lo tomarían los hebreos. Contra esta hipótesis se alega que, aparte de no tener la certeza de que los qenitas fueran en realidad herreros y dieran culto a Saturno, es muy improbable que conocieran la semana de siete días, cada uno de ellos dedicado a un planeta. Para Meinhold, Benzinger, HSlscher y Mowinckel, el s. tiene su origen en las fases de la luna (v.) y procede de Babilonia: Ciertos textos babilonios señalan a los días 7, 14 (19), 21 y 28 del mes como días nefastos, días en que el rey, los médicos y sacerdotes deben abstenerse de ciertos trabajos. Por otro lado, el vocablo acadio sapattu, del cual deriva sabbát, designa el día medio del mes, el día de la luna llena, y es un día de apaciguamiento del corazón.Algunos autores que defienden esta última teoría juzgan, no obstante, improbable el paso directo del s. de Babilonia a Israel. Para ellos, quienes adoptaron la institución babilónica fueron los cananeos y de éstos pasó a los hebreos, después de la conquista de la Tierra Prometida. En contra de estas hipótesis se han dado muchas razones: El paralelismo bíblico entre s. y novilunio se explica simplemente por el hecho de tratarse de dos fechas festivas que se repiten regular y frecuentemente, sin necesidad de hacer del s. el plenilunio. El vocablo sabbát puede explicarse sin necesidad de derivarlo del acadio sapattu. Los días nefastos de Babilonia tienen un carácter totalmente diferente del s. israelita, día alegre. Además, no se comprende bien cómo se desligó el s. del calendario lunar, si su origen está en las fases de la luna. Por otro lado, los textos de Ezequiel presentan el s. como cosa ya conocida. En cuanto a los cananeos, los documentos dan a entendér que no conocieron el sábado. Incluso en tiempo de Nehemías los mercaderes fenicios no observaban el s. (Neh 13,16).Weber cree también en su origen primariamente lunar, así como en la relación sapattu-sabbát, pero piensa que lo que dio su carácter al s. fueron razones socioeconómicas. E. Meyer también cree que el origen del s. es un día de mercado, pero desligándolo de la luna. Para él la semana de siete días, y en consecuencia el s., es una institución arbitraria. Se fijó en siete por el carácter mágico de este número en la Antigüedad. Otros autores, como De Vaux, piensan que el s. se explica por una costumbre casi universal de reservar, por variados motivos, aunque generalmente religiosos, días de descanso, de fiesta o de mercado, repetidos a intervalos regulares.Muchas de las teorías expuestas tienden a quitar antigüedad al s. israelita, por apriorismos racionalistas, a lo que otros autores se oponen con toda razón. Podemos decir, en resumen, que los problemas que suscita el origen del s. quedan aún sin resolver, ni siquiera el del momento exacto en que comienza la institución en el pueblo elegido. Pero en todo caso, se remonta a tiempos más antiguos de los que le asignan la mayoría de las teorías citadas.5. El sábado y el domingo. De Mt 24,20 puede deducirse que en los primeros momentos la comunidad cristiana de Jerusalén guardaba el s., como otras costumbres judías (Act 2,1.46; 3,1). Algunos intentaron introducir el s. en las comunidades gentilcristianas, pero S. Pablo se opuso (Gal 4,9-11; Col 2,16). Al separarse la Iglesia de Jerusalén del judaísmo, sin duda se abolió el s., institución que era típicamente judía para todo el mundo. Jesús, al proclamar que "el Hijo del hombre es señor del sábado" (Me 2,28), ha abolido el s., lo mismo que la Nueva Alianza abrogaba la Antigua, de la que el s. era el signo. No hay continuidad entre el s. judío y el domingo (v.) cristiano. Éste conmemora la Resurrección de Cristo (v.), pero también significa el cumplimiento de las promesas de las que el s. era la figura.V. t. FIESTA II; DESCANSO II; ÉXODO, LIGRO DHL; DOMINGO.J. L. LACAVE RIAVO.
BIBL.: O. SKRZYPCZAK, Sábado, en Enc. Bibl. VI,288-295; B. CELADA, Dos importantes investigaciones acerca de la semana y el sábado, "Sefarad" XII (1952) 31-58; E. JENNI, Die Theologische Begründung des Sabbathgebotes im Alten Testament, Zurich 1956; R. NORTH, The Derivation ol Sabbath, "Biblica" 36 (1955) 182-201; G. J. BOTTERWECK, Der Sabbat im Alten Testament, "Theologische Quartalschrift" 134 (1954) 134-147 y 448-457; N. H. TUR-SINAI, Sabbat und Woche, "Bibliotheca Orientalis" 8 (1951) 14-23; E. J. KRAELING, The Present Status ot the Sabbath Question, "The American Journal of Semitic Languages and Literatures" 49 (1933) 218-228; K. BUDDE, The Sabbath and the Week, "Journal of Theological Studies" 30 (1929) 1-15; J. MEINHOLD, Zur Sabbatlrage, "Zeitschrift für die Alttestamentliche Wissenschaft" 36 (1916) 108-110; T. J. MEEK, The Sabbath in the Old Testament, "Journal of Biblical Literatures 33 (1914) 201-212.
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