Rumania (románia) III. Historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
R. ha sido esencialmente, hasta los tiempos modernos, un lugar de paso para las hordas nómadas asiáticas que se dirigían hacia Europa. A los cimerios que hicieron su entrada en el país ca. 1200 a. C., siguieron los escitas (v.; ca. 700), y a éstos los getas y sármatas (v.). El primer Estado con organización conocida sobre estos territorios fue el dacio (v. DACIA), famoso por sus guerras con Darío (513) y con Filipo y Alejandro de Macedonia. Fue fundado por los getas, pueblo de origen asiático, entró pronto en contacto con las colonias griegas establecidas en la desembocadura del Danubio y se convirtió en intermediario comercial entre las ciudades de la costa y los pueblos del interior.También se relacionó con los romanos, establecidos al S del Danubio desde el 150 a. C.; pero su amistad con ellos fue efímera. Las expediciones de saqueo organizadas desde el 88 d. C. por Decébalo, príncipe dacio, contra la provincia de Moesia (v.) obligaron a Trajano a cruzar el Danubio con el afán de someterles. Las campañas de Trajano se prolongaron con luchas casi continuas desde el 101 al 106, en que los romanos conquistaron el país, que fue incorporado al Imperio constituyendo la provincia de Dacia (107). La columna de Trajano inmortalizó las principales batallas, y por ella conocemos las vestimentas y armas utilizadas por los dacios. Tras la conquista romana, parte de la población indígena vencida evacuó sus antiguas posesiones y emigró hacia el N, refugiándose en los Cárpatos, y el resto permaneció en el país, fusionándose con los colonos traídos por los romanos de otras provincias del Imperio. Bajo la dominación romana se inició en Dacia la fundación de numerosas ciudades -Apulum, Ulpia Traiana, Ampelum, etc?, se explotaron minas de oro, sal y hierro, y se fomentó la ganadería y la agricultura, actividades tradicionales de esta región.En el 270 los ostrogodos (v.) atravesaron las fronteras del Imperio y obligaron al emperador Aureliano a abandonar los territorios al N del Danubio. La población dacioromana siguió en parte a las legiones a Moesia -de ahí su nombre de Dacia Aureliana-, se refugió en las montañas de Transilvania, de donde bajaría diez siglos después, o permaneció en el país conservando la lengua latina y realizando una intensa labor romanizadora no sólo sobre los ostrogodos sino también sobre los sucesivos pueblos invasores -hunos y gépidos (s. Iv), ávaros (ca. 555), eslavos (s. vi), búlgaros (ca. 676), húngaros (s. x) y mongoles (s. xiii)- que, por su parte, también dejaron su huella.La situación de puerta hacia Europa se conservó en toda R. hasta que S. Esteban I, rey de Hungría (1000-38), inició la conquista de Transilvania (v.). A medida que los reyes húngaros extendían sus fronteras por Transilvania, constituían condados que entregaban para su administración y gobierno a voivodas dependientes de la corona. Las mejores tierras y la administración del país se confiaban a la nobleza húngara; el resto, a colonos sajones (v. HUNGRÍA III). Desde el s. xiii, después de la devastación del país por los mongoles (1241), los territorios despoblados fueron ocupados por descendientes de la población daciorromana, que se habían refugiado en los Cárpatos, dedicados al pastoreo, desde la llegada de los ostrogodos en el 270. Estos nuevos colonos permanecieron sometidos a la minoría magiar y sajona que gobernaba el país, desarrollando labores agrícolas. En esta situación se mantuvo Transilvania durante casi tres siglos.La influencia húngara se extendió también por Moldavia (v.) durante el reinado de Luis el Grande (1342-82), el cual sometió a las tribus tártaras que, desde el s. x, estaban asentadas en esta región. En Moldavia, los húngaros explotaron las minas de sal de Slánic, fundaron ciudades en lugares estratégicos -Ocna, Bacáu- y encargaron la administración del país a voivodas rumanos. La independencia de Moldavia fue obra de un voivodade Maramure§, Bogdán I, que se declaró príncipe autónomo en 1359.
El Sudoeste del país rumano, Valaquia (v.), la zona más llana de la actual R., después de haber sido atravesada por los distintos pueblos bárbaros invasores de Europa, fue incorporada al Imperio búlgaro de la dinastía Asen (v. BULGARIA III). Con esta anexión, la población cristiana latina que la habitaba fue arrastrada hacia el cisma griego con liturgia búlgara, la cual observó hasta que, con la decadencia de los búlgaros, se afilió directamente a Constantinopla. En 1242 tuvo lugar la invasión de la llanura valaca por las hordas mongolas de Batu Khan, tras la cual el país quedó casi desierto. Su repoblación se llevó a cabo por la monarquía húngara, la cual hizo bajar desde las montañas de Transilvania a parte de sus habitantes rumanos. Las tierras así colonizadas fueron distribuidas en condados gobernados por voivodas elegidos entre esos mismos rumanos. El primero de ellos fue Radu Negru, considerado como fundador de Valaquia; uno de sus sucesores, Juan Basarab, se negó a seguir prestando obediencia a Hungría y derrotó al rey magiar Carlos I (1330), convirtiendo a Valaquia en principado independiente.Los principados moldavo y valaco tuvieron que afrontar, desde sus orígenes, los numerosos peligros que amenazaban su independencia; además de las cuestiones internas, las apetencias desde el exterior de la monarquía húngara y los turcos otomanos. En Valaquia, Mircea el Viejo (m. 1418) fue el verdadero organizador del país; conquistó la Dobrudja y la ciudad de Silistria (1391) y mantuvo su independencia frente a los ejércitos turcos, que le acosaban incesantemente, a cambio de la cesión de los territorios que poseía al S del Danubio (1402). Sin embargo, este equilibrio no podía ser muy duradero, y sus sucesores, desde 1462, se convirtieron en vasallos de Turquía. Radul el Grande (1496-1508), que accedió al principado por elección de los turcos, consiguió el reconocimiento de su autonomía administrativa y de la religión cristiana como la oficial del país. En este estado de semidependencia se mantuvo Valaquia hasta la victoria de los turcos en Mohács (1526).Moldavia, por su parte, conoció un periodo de prosperidad en los primeros años del s. xiv, bajo Alejandro el Bueno (1400-32), príncipe preocupado por la culturización del país y por su organización administrativa. Para eludir los intentos de sometimiento de los monarcas húngaros, se vio obligado a prestar juramento de fidelidad a Polonia.M. A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: R. RISTELHUEBER, Historia de los países balcánicos, Madrid 1962; G. UCATESCU, Rumania. Pueblo. Historia. Cultura, Madrid 1951.
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