Rética, Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
Rético o retorrománico es un conjunto de tres dialectos románicos de los Alpes centrales y orientales, restos de una antigua población romanizada que, a partir del s. V, se germanizó progresivamente. Dicha población ocupaba las antiguas Retia y Nórica. Escindidos por sucesivas invasiones de alamanes y bávaros, grupos latinohablantes se refugiaron en las regiones montañosas, donde desarrollaron una lengua muy fragmentada, que pervive en la actualidad. El número de hablantes es de unos 700.000 y, desde 1928, la variedad grisona está considerada como lengua nacional de Suiza.La denominación rético o retorrománico es propia de los filólogos alemanes; los italianos prefieren el término ladino para referirse al conjunto de dialectos. Los suizos, por reacción nacionalista, dan al grisón hablado en Coira y sus alrededores el nombre de romanche, que el pueblo e incluso buen número de escritores consideran sinónimo de rético.Lengua. De occidente a oriente, los dialectos r. han quedado establecidos de la siguiente manera: el románico grisón, que se extiende entre el San Gotardo y Ortles, comprende dos grandes dialectos, el grupo del Oberland bernés, subdividido en sobreselvano y grisón central, y el engadino de la cuenca del Inn, subdividido en tres variantes: superior, inferior y dialecto del valle de Münster. Los centros fundamentales con Coira, Disentis y Samaden. El ladino central se habla desde Ortles hasta los Alpes dolomíticos y comprende dos variantes: la de la cuenca del Etsch se subdivide en núcleo de los valles de Nonsberg y Sulzberg, subdialecto con fuerte influencia lombarda, y núcleo de los valles de Gróden, Fleims-Fassa y Gader; la segunda variante está constituida por el dialecto de la cuenca del Piave y muestra fuerte influencia veneciana. El friulés es el dialecto más oriental; se habla en la región de Tagliamento-Isonzo hasta el mar. Su centro es Udine.Los rasgos característicos de los dialectos r. son: persistencia de la -s como signo de plural y, por tanto, inclusión de este grupo lingüístico en la Romania occidental. Aunque la estructura de la lengua es románica, el léxico está muy germanizado. El vocalismo es muy rico en diptongaciones. Las vocales tónicas latinas han evolucionado; la a se conserva o debilita en e (copra > > tsevra); el diptongo latino au > au/o (tauru > taur/ tor);q > ¡ele (caelu > tsiel/tsel);Q > uo/ok/ué(cor > > kor/kokr/kuer); e > ei/ai (sitim > seit/sait); Q >ou/ u/o (florem > flour/flur/flor); i > ¡le¡ (filum > fil/feil); u > u/ü/i (murum > mur/mür/mir). Las vocales átonas finales se han debilitado hasta desaparecer, salvo la a, que ha persistido o se ha debilitado en e; las átonas en sílaba inicial han permanecido intactas. Las consonantes latinas iniciales se han conservado, salvo en los casos de palatalización. El grupo ca se ha palatalizado (canem, tjaun). Las oclusivas intervocálicas se debilitan o desaparecen (coda, kua; catena, tjadene). En resumen, algunos rasgos aproximan estos dialectos al francés y al provenzal, y otros los relacionan con variantes italianas.Literatura. Fuentes latinas documentan en los s. VII y VIII la existencia de una población románica en el lago de Constanza y en Salzburgo, pero hasta el s. XII no hay muestras escritas seguras pertenecientes a dicho pueblo. La abadía de Einsiedeln ha conservado un fragmento de unas 15 líneas, considerado como el monumento escrito más antiguo de un dialecto rético. Hasta el Renacimiento, la producción ofrece más interés filológico que literario. Humanistas y reformadores utilizaron los dialectos r. con fines propagandísticos y dieron lugar a una copiosa literatura religiosa, que adoptó formas muy variadas. Prepararon el camino en los s. XVI y XVII Philip Gallicius y Giachem Bifrun, quien con su Christiauna Fuorma animó a Duri Champbell y a Juan de Travers a popularizar en forma de baladas y canciones la problemática religiosa de la Reforma. La Canción de la guerra de Müss, obra de J. de Travers (s. XVI), se consideró modélica e hizo florecer toda una pléyade de composiciones líricas populares, bien sacras o patrióticas, tales como Philomela de J. Martinus (s. XVI-XVII), el Cancionero anónimo de Disentis, los dramas José, Susana y Lázaro, amén de opúsculos polémicos y crónicas rimadas. Esta floración del dialecto engadino arrastró tras sí al romanche; los escritos de la familia Gabriel, Esteffan (m. 1638), Luci (1597-1663) y Menfort, ensancharon el horizonte literario con sus traducciones bíblicas, alguna conocida por Ignacio Luzán, y con un par de cancioneros líricos, el Ver sulaz de Esteffan y el del pastor Frizzoni.La influencia barroca también se dejó sentir en esta literatura local, pero la vertiente tradicional y popular prevaleció a. lo largo del s. xviii sin presentar síntomas renovadores que, no obstante, se producirán bajo el benéfico influjo de los románticos alemanes y franceses. El Romanticismo exaltó a las comunidades lingüísticas oprimidas y, así como resurgen pujantes las lenguas provenzal, catalana y de otros muchos pueblos, no iba a ser menos la comunidad rética. Dos dialectos se beneficiaron de la exaltación romántica, el románico grisón en sus diferentes variedades y el ladino. En el primero destacaron dos líricos excepcionales, Anton Huonder (1825-67) y Giachen Chasper Muoth (1844-1906); ambos dignificaron la calidad de la poesía y enriquecieron los recursos expresivos de la lengua. Las baladas cíclicas de Muoth abrieron inmensas posibilidades técnicas y temáticas a nuevos poetas como Alphons Tuor (1871-1905) y Flurin Camathias. En un segundo plano situaríamos a Mathli Conrad y al narrador realista Giachen Michel Nay. El dialecto ladino encontró un auténtico renovador en Conradin de Fluji (1787-1874); en su obra se funden la serenidad neoclásica y la juventud romántica. Siguieron sus huellas Zacarías Pallioppi (1820-73) y Gian Fadri Caderas (1830-91).Otros dialectos fueron menos afortunados; los hablantes del Tirol no han contado con ninguna figura relevante, aunque no falten poetas de carácter local. Algo semejante ha ocurrido en el Friul, cuyo único poeta de fama, Pieri Zorut (1792-1867), se anquilosó en una lírica vulgar no exenta de interés; sus Strolics o almanaques poéticos, antologías variadísimas, caen en lo sentimental y burlesco de no muy buena ley. Las tendencias modernas tienen también acogida entre las jóvenes generaciones; un escritor de talla y talento, maestro en todos los aspectos, fue Peider Lansel (1863-1943), que popularizó el seudónimo Derin. Consiguió ser el más refinado e innovador; su técnica impresionista le hizo complejo y fustigó con su ejemplo a los líricos fáciles y vulgares. Directa o indirectamente su obra es el punto de partida de toda la literatura r. actual representada, entre otros, por Alexander Lozza, Carli Fray y Men Rauch. Gran parte de las actividades literarias de la comunidad r. se encauzan a través de la Ligia Romontscha (Liga Romanche). V. t.: SUIZA VII, 1 y 4.P CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: A. VELLEMAN, Grammatica Ladina d’Engiadin’Ota, 1-11, 2 ed. Zurich 1924 (obra fundamental); C. DECURTINS, Rdtoromanische Chrestomathie, Erlangen 1888-1919; T. GARTNER, Handbuch der rdtoromanischen Sprache und Literatur, Halle 1910.
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