Restauración Artistica ARTE
Categoria:
Arte
Del lat. restauratio, restauración, acción de reparar o recobrar alguna cosa. En el aspecto artístico se entiende por restauración cualquier actividad que prolonga la vida de la obra de arte, como tal obra de arte y como producto humano, con la doble responsabilidad estética, por el hecho básico de ser obra de arte, e histórica, viendo el producto humano en un cierto tiempo y en un determinado lugar. Por tanto, por r. a. debemos entender la metodología aplicada sobre una obra de arte, sobre su consistencia física en la doble polaridad estética-histórica, con el fin de prolongar su vida. De aquí se deduce que antes que restaurar es necesario conservar (restauración preventiva), mantener el estado original de la obra de arte evitando futuros daños. Reconstruir es completar las partes desaparecidas.Historia. Ha existido siempre, bien por la experiencia o por la técnica del artesano y del artista. Desde la prehistoria se repararon los objetos con el único fin de recobrar la utilidad perdida. Más tarde, cuando el objeto cobra valor histórico y artístico, se restaura por el deseo de prolongar la irremisible ley de la caducidad. La preocupación por impedir la destrucción de la materia y con ella la obra de arte que soporta se refleja en numerosas fuentes históricas. Plinio en su Historia Natural (XXXIV, 11) dice que los metales se preservan mediante un tratamiento de aceite y pez diluida. En el papiro de Leiden existen otras recetas a este propósito. Igualmente se pueden encontrar normas que intentan combatir la ruina que el tiempo, las condiciones climáticas, los insectos... pueden acarrear a determinados materiales. A través de los monumentos arquitectónicos o escultóricos (p. ej., Heraion de Olimpia) se puede seguir la lucha del hombre contra la destrucción.Desgraciadamente, en los pasados siglos no ha existido un criterio uniforme y así nos encontramos con tres tipos de r. a.: a) Anárquica. Desconoce técnicas y criterios, y desprecia el valor artístico. Es sumamente perjudicial. b) Según el estilo de la época en que se restaura. Puede ser tan perjudicial como la anterior, si bien puede respetar el original a la vez que reconstruye, aunque corre el riesgo de desvirtuarlo. c) Según el estilo de la obra. Tal vez sea la más acertada y el fundamento de los criterios actuales, aunque necesita un profundo conocimiento de la obra. En España, la Alhambra de Granada fue reconstruida por los Reyes Católicos "valiéndose de artífices moriscos, tan hábiles que difícilmente se distingue lo hecho entonces de lo antiguo".Criterios y sistemas han sido dispares de acuerdo con el destino de la obra de arte, la época o la técnica del restaurador. En general, y a pesar de la aparición del coleccionismo, no existe una tendencia uniforme ni una preocupación especial por respetar la esencia del documento artístico. Solamente en Francia, a partir del s. xix, surge una auténtica conciencia por conservar los monumentos arquitectónicos, dictándose una serie de normas y criterios que intentaban unificar y limitar la anarquía, y que han llegado hasta nuestros días. Al enfrentarse con los graves problemas arquitectónicos surgieron dos escuelas. La conservadora pretendía contener la ruina para que no llegase a ser total, "todo antes que restaurar". La antirrestauradora, todavía más extremista, llega a decir: "no tenemos derecho a tocar los monumentos del pasado porque no nos pertenecen" (Ruskin) o "restaurar es una manera de destruir" (Violet le Duc). Ambas escuelas abogan por conservar, por no restaurar. Sin embargo, la restauración se impone extendiéndose no sólo a la arquitectura sino a todas las artes.La aventura incontrolada de la r. a. ha adquirido un gran auge y en la actualidad está sujeta a unas normas fijas y severas, basadas en los adelantos científicos y técnicos, que tratan de impedir la alarmante situación de la riqueza histórica y artística de los distintos países. A ello contribuyen los museos, las bibliotecas, los archivos, los centros especializados y las leyes proteccionistas de los documentos, que tienden a atajar los problemas con un mismo criterio. Aparte los departamentos o laboratorios de carácter nacional, existen otros más modestos al servicio de determinadas instituciones. Larga sería la mención de los más importantes. En España, en 1962, se creó el Inst. Central de Conservación y Restauración de Obras de Arte, Arqueología y Etnología y, en 1969, el Servicio Nac.de Restauración de Libros y Documentos, ambos dependientes del Ministerio de Educación y Ciencia, con laboratorios de investigación y escuelas capaces de formar técnicos especializados en la compleja tarea de la restauración y conservación. La preocupación internacional por la unificación de criterios, por la investigación, y por unos métodos cada vez más perfectos, se refleja en los numerosos congresos, en las publicaciones de los diferentes países y en el interés de la Unesco por los problemas planteados.
Criterios actuales. La r. empírica se ha sustituido por otra técnico-científica, con una metodología fundamentada en la crítica y la estética. Se tiende ante todo a conservar, a evitar futuros daños que necesiten de una restauración posterior. La restauración viene planteada por unos elementos físicos a través del tiempo y debe de anular las leyes de caducidad de la materia, a la vez que restablece la unidad potencial de la obra de arte como tal, borrando la huella del tiempo. Ingente es la responsabilidad y complejos los problemas. Los principios y criterios son ya universales: 1) Parquedad en la restauración. 2) Respeto por lo existente. 3) Fidelidad a la época, autor y destino de la obra. 4) Unidad e integridad material y espiritual. 5) Conciencia de no disimular la parte restaurada, invisible a distancia por su armonía pero reconocible a simple vista. 6) La materia de la obra de arte es insustituible. Los materiales empleados en la integración colaborarán sólo a la figuración de la imagen, al efecto, no a la estructura. 7) Toda intervención o restauración debe ser reversible, esto es, debe facilitar cualquier intervención futura sin daño ni peligro alguno para la obra artística.Todas estas normas y criterios evidencian que la restauración no es una falsificación. Sólo se reconstruyen las partes desaparecidas cuando la obra o las circunstancias históricas o estéticas lo exijan y siempre que se tenga un conocimiento exacto e inequívoco de los elementos reconstruidos, devolviendo la autenticidad de la forma o el aspecto, sin ocultar la restauración.Técnicas. En cualquier tipo de r. a. (arquitectura, escultura, pintura) se restaura la materia de la obra de arte (piedra, tabla, lienzo, metal) aparte de la obra misma en relación con el soporte y con los materiales que le han dado vida. Ante todo, es necesario conocer las causas de la alteración, los problemas que pueden surgir en un futuro como consecuencia del tratamiento, y el destino que se dará a la obra para evitar nuevos deterioros. Se restaura y se previene. Las técnicas, los tratamientos, responden a las alteraciones y a su etiología. Las causas, aparte de la acción del tiempo o de accidentes imprevistos (roturas, fuego, agua, catástrofes en general) pueden ser extrínsecas, es decir, ambientales, ecológicas, ajenas a los componentes materiales (luz, temperatura, humedad, contaminación atmosférica, insectos, microorganismos, roedores), o intrínsecas, localizadas en la descomposición de los propios soportes o en los elementos empleados en la ejecución de la obra, con una destrucción progresiva, más o menos lenta, que actúa de acuerdo con la predisposición natural, los vicios congénitos o adquiridos, la naturaleza de los componentes, la incompatibilidad de elementos, su inestabilidad, etc. A tantas causas, tantos efectos multiplicados por las reacciones y por la resistencia o defensa de los sujetos. Los sistemas, las técnicas, dependerán de las causas y de los efectos. Restauración y conservación deben fijarse en todos y cada uno de ellos y, en consecuencia, actuar con técnicas curativas o preventivas.a) Tratamientos preventivos. Se lucha con todos los medios actuales para evitar los peligros extrínsecos dotando a los depósitos, salas o vitrinas, de las características óptimas para que los efectos nocivos se anulen, y la alteración sea mínima (aparatos contra incendios, climatización, luces inocuas, neutralización del ambiente, estantes, vitrinas y suelos, que no puedan amenazar ni arriesgar la vida de la obra de arte), consiguiendo la estabilización total, conservando sin restaurar. Medidas parecidas se tomarán para prevenir los agentes internos (refuerzos de soportes, fijativos, consolidantes, neutralización de elementos químicos). Aparte se imponen revisiones periódicas, desinfecciones, desinsecciones o exterminación de roedores, cucarachas, insectos, hongos y bacterias. Un control riguroso de causas y efectos, el aislamiento de cualquier obra portadora de un germen patógeno y el tratamiento adecuado para evitar contagios y plagas serán las mejores técnicas preventivas.b) Tratamientos curativos. Sin embargo, en la mayoría de los casos la restauración es inevitable. Restauraciones anteriores, la huella del tiempo, el mal trato, los accidentes fortuitos, la falta de prevención en las causas internas o externas, la aparición en arqueología de nuevos objetos, imponen la restauración y se hace imprescindible la intervención de todos los medios disponibles para salvar la obra de arte. En la técnica empleada en tales casos se necesita de un cuantioso equipo, muy diverso, auxiliado por ciencias que localizan las causas y prescriben el tratamiento: Física, Química y Biología. Radiografía, rayos X, ultravioletas, infrarrojos, fotografía en general, espectografía, análisis cuantitativos y cualitativos, cámaras climáticas, de recuperación, de envejecimiento acelerado. Medios mecánicos y físicos están al servicio de la restauración para estudiar causas, diagnosticar el tratamiento, pronosticar los resultados e investigar, sin olvidar el trabajo del restaurador, un auténtico artista, y el del investigador que controla el trabajo con rigurosidad científica, estética, crítica e histórica.El soporte, la materia, los ingredientes que componen la estructura y la esencia de la obra de arte son múltiples y dispares. Inorgánicos: todo tipo de piedras, metales, tierras colorantes, etc. Orgánicos: hueso, papel, tejidos, pieles, madera, etc. Día a día se incorporan materiales, hasta el presente ajenos a la nobleza del arte, que plantean serios problemas en la conservación (el estado de algunas obras de arte actual y su degradación vertiginosa, como consecuencia de los elementos, es francamente alarmante). La restauración no está, ni puede estar, sometida a unas técnicas fijas y estrictas. Estas vienen impuestas por la materia, por el soporte artístico, por los medios usados en su creación, por la tipología de las causas, por la extensión de las alteraciones, por la consecuencia de los efectos, por la incompatibilidad de productos. Además hay que tener en cuenta las exigencias históricas y estéticas, la maquinaria y el instrumental de que se disponga, el tipo de productos que se pueden utilizar (disolventes y consolidantes, en términos generales) y de las posibilidades en la aplicación de las resinas plásticas y sus derivados, con un futuro esperanzador en el campo de la r. a., por sus propiedades físico-químicas y su fácil aplicación, con sorprendentes resultados.A pesar de la falta de técnicas fijas para las distintas artes (con más propiedad se podría hablar de técnicas para determinadas materias que soportan las obras de arte), existen una serie de métodos que resumimos a continuación.Arquitectura y escultura en piedra. Además de la erosión y de las circunstancias ecológicas que influyen en la paulatina destrucción de la piedra, puede darse el llamado "cáncer de la piedra". La limpieza del polvo y el lavado en piedras como el mármol es imprescindible. En la eliminación de costras, sales solubles o insolubles se tendrá en cuenta la resistencia, la calidad de la piedra y su destino. La consolidación, factor importante en las piedras que se desintegran, puede conseguirse con resinas sintéticas de fácil aplicación. La reparación de roturas, si se trata de objetos pequeños, se logra con cementos a base de acetato de polivinilo. Para volúmenes grandes se usan cementos a base de poliésteres o de epoxirresinas, más resistentes. En piedras más pesadas hay que poner espigas metálicas que no se oxiden ni se dilaten.Pintura. Los soportes pueden ser: madera, lienzos, cartones, cristal y metal. Las técnicas: al óleo, temple, aguada, dorados y acuarela. Los fungicidas se imponen en su conservación. Anversos y reversos deben limpiarse cuidadosamente. En las pinturas sobre tabla, cuando el soporte está muy dañado hay que sustituirlo. En los cuadros sin barniz es conveniente la protección de cristales. El forrado o montaje de lienzos deteriorados debe efectuarse por la técnica de la prensa de vacío o de la mesa caliente. En las pinturas murales, si necesitan trasladarse de soporte, después de una limpieza y de fijar la pintura, se arrancan pegando encima una tela muy fina y sobre ella otra más gruesa y resistente capaz de arrastrar la capa coloreada. Operación delicada pero sencilla si se conocen las técnicas. Se hace el traslado a un nuevo soporte. Si se coloca en el mismo sitio, el soporte se separa del muro por una capa de aire protectora contra la humedad. El color, después de eliminar la tela de arranque, se protege con un barniz incoloro especial para estos trabajos. (El desprendimiento de mosaicos es parecido; varían los productos y la resistencia del soporte).Cerámica. Ante todo limpieza en seco o por inmersión. Eliminación de sales y otros contaminantes. Para conseguir una mayor resistencia se debe consolidar tanto el material como la decoración. En la cerámica pintada hay que fijar el color antes del lavado. En la unión de fragmentos, el nitrato de celulosa es el adhesivo más conveniente. Las partes desaparecidas pueden rellenarse con escayola dental de la calidad más fina.Vidrio. Debe conservarse a una humedad relativa inferior al 40%. Los tratamientos son muy parecidos a los de la cerámica. Como adhesivos deben emplearse epoxirresinas. Pueden rellenarse las partes desaparecidas con plástico transparente moldeado o con acetatos fabricados con fines odontológicos.Metales. La conservación y restauración de metales es, en general, muy complicada. Métodos y productos dependerán de las alteraciones y de la calidad del metal. La corrosión es uno de los mayores peligros. Los métodos de conservación se fundan en los fenómenos galvánicos. La limpieza puede ser electroquímica o electrolítica, aparte de los métodos mecánicos (cepillado, pulimentación, chorro de arena). A veces se elimina la corrosión por inmersión prolongada en agua destilada que se renueva, calienta y enfría periódicamente. El secado se puede acelerar por calentamiento (estufa a 105°) o por vacío. Se consolida por impregnación en cera o en barniz.(Para ampliar estas técnicas y conocer otras, destinadas a la conservación y restauración de las diversas materias, consúltese la bibl.).V. VIÑAS TORNEA.
BIBL.: H. J. PLENDERLEITH, La conservación de antigüedades y obras de arte, Madrid 1967; VARIOS, La conservación de los bienes culturales, Unesco 1969 (muy valioso por la abundancia de técnicas y soluciones); C. BRANDI, Restauro, en Enciclopedia Universale dell’Arte, IX, Venecia-Roma 1959, 322-323; R. H. MARIJNISSEN, Dégradation, conservation, restauration de L’oeuvre d’art, Bruselas 1967.
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