Raza I. Biología. BIOL.
Categoria:
Biología
A.RAZAS ANIMALES.1. Introducción. Las diversas especies animales, y también el hombre, no están integradas por seres absolutamente idénticos, y es posible encontrar en ellos agrupaciones que ostentan ciertas frecuencias de características que permiten diferenciarlas de otros de la misma especie. A estas agrupaciones naturales, de origen común con características hereditarias propias (morfológicas, fisiológicas, etc.) y que al. reproducirse entre sí dan descendientes de análogas características, los biólogos los denominan r., siendo la Etnología (v.) la ciencia que las estudia.
Las formas primitivas de todas las especies animales, esto es, aquellas que pueden considerarse jóvenes, hablando en términos de la hipótesis evolucionista (v. MONOGENISMO Y POLIGENISMO; ESPECIE) estaban constituidas posiblemente por poblaciones relativamente poco numerosas de seres con características muy semejantes, como consecuencia tanto del alto grado de consanguinidad (v.) que determinaba su escaso número, como de lo reducido y homogéneo de las áreas ecológicas (V. ECOLOGíA) que inicialmente ocupaban. Pero cuando estos núcleos de seres relativamente homogéneos, genética y morfológicamente, empezaron a expansionarse numéricamente y a dispersarse, ocupando áreas ecológicamente diferentes de aquellas en que se originaron, se multiplicaron las posibilidades de mutación genética y cruzamiento con otras poblaciones, produciéndose cambios en las características (V. EVOLUCIÓN). Estos cambios se consolidaron a través de las fragmentaciones migratorias y las consanguinidades consecutivas a las endogamias (v.) causadas en núcleos de pocos individuos; consolidación de diferencias genéticas que dio lugar a las r. (v. GENÉTICA; MUTACIONES BIOLÓGICAS).Las diferencias observables en los seres vivos se pueden deber a: causas genéticas o variación genotípica, y causas ambientales o variación fenotípica. Solamente las primeras son hereditarias; no las ambientales, adquiridas o fenotípicas. Las características observables y mensurables en conjuntos raciales dependen, en la mayoría de los casos, simultáneamente de causas genéticas y ambientales. El porcentaje de la variación total de una característica biológica, que es debida a causas genéticas, se denomina heredabilidad. Las características biológicas de expresión individual que tienen un porcentaje de heredabilidad elevado se dice que son muy heredables, y poco heredables aquellas cuyas causas de variación son debidas a las condiciones ecológicas en el caso de los seres vivos en general, y a las ambientales y de explotación en cuanto a los animales domésticos. Las más importantes y deseables características altamente heredables dependen en gran parte del equilibrio y de las interacciones entre multitud de factores de origen genético y ambiental; no existen todavía muchos medios de gobernar la transmisión ordenada y equilibrada de dichos factores desde un ser vivo a su descendencia, aunque se espera que pueda haberlos en el futuro.Las r. animales están lejos de ser conjuntos inmutables en sus características, a lo largo del tiempo y del espacio. Se originan a partir de unos troncos biológicos específicos, se expansionan por diferentes áreas geográficas, perduran en el tiempo, varían numéricamente en cuanto a la magnitud de sus poblaciones, eventualmente contribuyen a la formación de otras agrupaciones raciales, pueden a su vez ser modificadas por influjos diversos de otras r. y están siempre sujetas a la posibilidad de extinción y a la de cambio de algunos de sus caracteres que se consideraban como diferencialmente importantes. Las expansiones numéricas y geográficas, al igual que las disminuciones o extinciones, son resultado de multitud de influencias o circunstancias de lo más variado. Así, p. ej., en el caso de los animales domésticos, los factores determinantes han sido su posibilidad de seguir al hombre en sus desplazamientos migratorios, guerreros o comerciales, y posteriormente su utilidad estética o productiva lo que ha determinado su expansión o, por el contrario, su cruzamiento o extinción.En síntesis, las r. son conjuntos dinámicos, tanto desde el punto de vista biológico como geográfico e histórico, aun cuando las observaciones y descripciones que de ellas hagan los biólogos en el corto tiempo de que disponen -por comparación, a la longitud del periodo histórico de pervivencia de una r.- les induzcan a describirlas como conjuntos estáticos, relativamente constantes. Gracias a su propiedad de evolución dinámica, es posible la mejora de las r. animales, de tanta importancia en la promoción de la producción.La Etnología animal puede servir a dos finalidades diferentes: a) dada una población, estudiar, describir y diferenciar sus características; es la posición adoptada por el etnólogo, que estudia una población nueva o insuficientemente descrita o conocida; y b) sobre todo en animales domésticos, dado un conjunto de condiciones ambientales, de mercado, agroeconómicas, etc., decidir la r. más conveniente para las mismas. Es la posición adoptada usualmente por el zootécnico o por el ganadero, que considera la r. como una "marca de fábrica" de una determinada máquina aplicable a la producción de ciertos bienes o servicios (v. ZOOTECNIA).2. Las razas en los animales domésticos. Siendo amplísimo el tema de la variedad de r. en los animales centraremos el estudio en los animales domésticos (v. ANIMAL I, 3). A partir de las formas originariamente salvajes de la especie (jabalí, uro, tarpán, muflón, perro salvaje, etc.), el hombre primeramente consiguió su domesticidad. Posteriormente, se fueron consolidando r. de animales tan diferentes como hoy es posible encontrar en cualquier especie, como consecuencia de la diversidad de los troncos originarios de que procedían, de la aparición de mutaciones a lo largo de las sucesivas generaciones, de los mecanismos de aislamiento geográfico en áreas concretas, con diferentes ambientes ecológicos, consanguinidad, etc.Existen dos grupos básicos de sistemas descriptivos formales de las r. animales: el fundado en las diferencias analíticas cuantitativas de Baron, y el analítico descriptivo de las sociedades de criadores de r. y sus libros genealógicos. Recientemente apunta el basado en el polimorfismo (v.) genético de las r., fundamentado sobre todo en las distintas frecuencias de los grupos sanguíneos que poseen las diversas especies animales, los cuales, a diferencia de la especie humana, son mucho más numerosas y tienen más variantes.a) El sistema descriptivo de Baron se funda en la clasificación de las características raciales en tres grupos, denominados plásticos, fanerópticos y energéticos. Los caracteres plásticos son: el peso, el perfil craneano y las proporciones corporales. Según el peso, las r. pueden ser eumétricas, hipométricas o hipermétricas; según su perfil craneano, las r. pueden ser cóncavas, rectas y convexas; según sus proporciones, esto es, según las relaciones de las "medidas de longitud con las de anchura y espesor, las r. pueden describirse como longilíneas, mesolíneas y brevilíneas. Los caracteres fanerópticos dependen de las variaciones en los faneros o dependencias de la piel, como pelos, lanas, plumas, cornamentas, cascos, picos, espolones, crestas y sus diferencias en tamaño, proporciones, colores y distribución. Los caracteres energéticos son de tipo funcional, y es posible agruparlos en sensoriales, como la acometividad del toro de lidia; productivos o funcionales, como la producción de lana, y de adaptación ecológica, como la resistencia al calor.Muchas de las características raciales plásticas y fanerópticas, y parte de las energéticas, están fuertemente ligadas entre sí, de modo que en las r. antiguas, no demasiado influidas por la acción humana, es posible comprobar que a un perfil craneano suelen corresponder una determinada combinación de pesos, proporciones, capas, pelos, etc. Esta regla no es válida para las r. animales modernas, creadas mediante combinaciones de otras r. y estirpes animales de muy diverso origen y en cuya idea creadora prevaleció ante todo la de productividad y equilibrio biológico, más que la de combinación de determinadas características puramente exteriores o estéticas (V. HÍBRIDO).Las características energéticas de los animales están muy estudiadas, dado el utilitarismo que preside en general la explotación de los animales domésticos, de los que hay multitud de datos acerca de: su capacidad de crecimiento, de adaptación al calor, de fertilidad y de producción, así como aptitud para la marcha, docilidad y agresividad, características de su cubierta pilosa o lanosa y de sus productos principales; en algunas especies de animales de laboratorio, como el ratón, la rata y el conejo, se dispone de estirpes muy consanguíneas, cuyas constantes fisiológicas son conocidas y resultan relativamente poco variables, a fin de poder utilizar estos pequeños animales para análisis, pruebas farmacológicas, toxicológicas o inmunológicas de alto interés científico o médico. A medida que se ha ido disponiendo de más conocimientos sobre la base hereditaria de las características animales, se ha podido saber hasta qué punto tales características étnicas eran de base genética o debidas al medio. Gracias a estos conocimientos se ha podido avanzar en la selección de las r. animales para conseguir objetivos concretos.b) Los sistemas descriptivos usados por las sociedades de criadores de razas animales no emplean tanto como en el sistema de Baron las descripciones sistemáticas y ordenadas y las mensuraciones. Utilizan descripciones más verbales que numéricas de las regiones corporales de los animales, acompañadas de patrones fotográficos que dan una idea directa de las características externas que constituyen el patrón de la r. Los sistemas descriptivos de las r. basados en las diferencias de frecuencia de los grupos sanguíneos de las r. están todavía muy poco desarrollados, pero tienen gran porvenir, sobre todo para los estudios genéticos previos y simultáneos a la mejora de las r. animales, puesto que ciertos grupos sanguíneos están asociados genéticamente a unas características productivas de los animales, de modo que, en vez de esperar a que un animal se desarrolle, crezca y produzca o tenga descendientes para ver si es de características superiores a los demás, bastará con examinar si posee o no ciertos grupos sanguíneos, que actúan como genes marcadores, de los que determinan los caracteres deseables, con lo que las r. pueden ser rápidamente mejoradas y conseguirse los objetivos que los genetistas y criadores se propongan (V. REPRODUCCIÓN).Al sistema descriptivo de Baron se le puede hacer la crítica de que es muy costoso en tiempo de recogida y elaboración de datos numéricos; dada la época en que se originó, hay que comprender que no dio suficiente importancia a las imágenes gráficas por no haberse desarrollado todavía la fotografía; realmente es menos utilizado que las descripciones literarias de los patrones de r. y los libros genealógicos de las sociedades de criadores, los cuales ya usan ampliamente las descripciones fotográficas.Los caracteres morfológicos varían extraordinariamente con su crianza y cuido, especialmente las proporciones y las medidas, las cuales, juntamente con el peso, no son en muchas ocasiones más que expresión de la alimentación cuantitativa y cualitativamente recibida durante los periodos de desarrollo.En las r. animales es frecuente que se consideren sus condiciones de explotación. Aunque éstas varían mucho con las circunstancias agrarias, sociales, políticas y culturales de las poblaciones humanas que las crían, las condiciones de explotación de las r. animales proporcionan información acerca de las características que tienen mayor influencia ambiental que genética. P. ej., al describir las condiciones de explotación de una r. en un país árido, se obtiene información indirecta acerca de las alternativas de alimentación abundante y escasa a que los animales se encuentran usualmente sometidos, y entonces es posible hacer deducciones acerca del potencial de crecimiento y de reproducción de los animales de la misma, en vez de juzgar aquellas características sin ninguna atención a las influencias ambientales que contribuyen a determinarlas.3. Principales razas de animales domésticos. Es virtualmente imposible en este espacio intentar una síntesis clasificadora de las r. animales, en parte por la diversidad de las especies de animales útiles y domésticos que actualmente explota el hombre, y en segundo lugar por la gran variedad de r. que cada una de aquellas especies muestra. Por eso nos referiremos tan sólo a los grandes troncos de los que han partido la mayoría de las r. de animales domésticos de mayor importancia.Aunque existe una gran diversidad de hipótesis para la agrupación de las r. equinas (v. CABALLO I) en cuanto a los troncos básicos de procedencia, según la teoría de Antonius, habría tres fuentes principales de los actuales equinos: a) los descendientes del Equus przewalsky, constituido por las jaquitas mongólicas y sus derivados asiáticos, de perfil convexo y peso reducido; b) los derivados del tarpán, o tipos esteparios, con perfiles rectos y corpulencia media; y e) los procedentes del Equus stetonis, precursor de los caballos de tiro pesado, con gran corpulencia, y frente plana o cóncava.Las r. de ganado vacuno (V. VACA I) son agrupables en un tronco hindú, otro africano y otro europeo. Los bovinos (v.) del tronco hindú han originado las numerosas r. de cebúes con perfiles ultraconvexos, gibas y apéndices cutáneos muy desarrollados y gran adaptación a climas cálidos. Del tronco africano se derivarían las r. autóctonas de este continente con perfiles rectos o convexos, y grandísimos cuernos, pero carentes de gibas o muy escasamente desarrolladas, sin grandes apéndices cutáneos por lo general. Dentro del tronco europeo, pueden encuadrarse las r. originarias de los países templados, de perfil variado, mochos o con cuernos pequeños, carentes de gibas y apéndices cutáneos exagerados.Las r. porcinas (V. CERDO I) son agrupables en tres troncos principales: circunmediterráneas, célticas y asiáticas. Las primeras incluyen los cerdos de perfil cóncavo, mediolíneos, de aptitud grasa y coloraciones rojizas, castañas y negras. Las r. célticas agrupa a los tipos subcóncavos, longilíneos, de color blanco, con aceptable aptitud para la producción de carne. Las r. asiáticas son tipos, por lo general, ultracóncavos, brevilíneos, muy fértiles, con gran propensión al engrasamiento y colores diversos, por lo general pigmentados. La gran mayoría de las r. porcinas modernas son derivados del cruzamiento entre tipos célticos y asiáticos.Los ovinos (v. ÓVIDOS) responden a dos grandes conjuntos, clasificables según tengan cola larga (más de 13 vértebras caudales) o corta (menos de 13 vértebras caudales). En los ovinos de cola larga se incluyen los centroeuropeos y circunmediterráneos de lana fina o entrefina, los de cola grasa y las ovejas africanas sin lana, recubiertas de pelo. Dentro de los ovinos de cola corta se consideran las ovejas norteuropeas de lana entrefina y las ovejas de cola grasa asiáticas y somalíes.Las gallinas (V. GALLINÁCEAS) proceden del Sureste de Asia y zona malaya, con cuatro formas principales, de las cuales parece ser que dos, el gallo de Bankiva o Gallus ferrugineas, y el Gallus sonneratii, han sido los principales troncos de las r. de importancia actual; virtualmente, las estirpes de ponedoras modernas proceden sobre todo de r. de tipo mediterráneo, mientras que las de producción de carne tienen elevado porcentaje de sangres asiáticas.B. RAZAS HUMANAS. 1. Caracteres raciales en la especie humana. Las características que hacen posible la identificación y diferenciación de las r. humanas son de tres clases: morfológicas, fisiológicas y psíquicas. En una primera etapa de la descripción de las r., son los caracteres morfológicos los que más llaman la atención y los más usados en la descripción étnica correspondiente, la cual no recurre todavía a las abstracciones estadísticas numéricas. Posteriormente, se procede al análisis estadístico de las medidas recogidas al efectuar las observaciones y a los estudios diferenciales fisiológicos y psíquicos. Los etnólogos han efectuado estudios mucho más detallados de las características morfológicas que de las fisiológicas, y de éstas más que de las psíquicas, de las que la carencia de datos etnológicos y antropológicos puede decirse que es grave (v. Ii).a) Desde el punto de vista morfológico, en Etnología humana se presta atención a la estatura, formas del cráneo y de la cara, características de ojos, labios, nariz, orejas y cabellos, y pigmentación. La estatura tiene su máximo valor diferencial cuando se considera un número de individuos adultos normalmente nutridos y estadísticamente representativo. Para estudiar las formas del cráneo se usan los índices, en los cuales se comparan las principales medidas craneanas porcentualmente; uno de los índices más utilizados es el cefálico (v. CRANEOMETRíA), en el que se expresa la anchura máxima del cráneo en porcentaje de la longitud máxima; con arreglo a esta clasificación, los cráneos se dividen en dolicocéfalos, mesocéfalos y braquicéfalos, según que tal índice sea inferior al 76%, comprendidos entre el 76 y el 81%, y superior al 81%, respectivamente. Las formas de la cara pueden describirse mediante el índice facial o el ángulo facial (v.); en el último caso, el ángulo viene determinado por un plano horizontal que pasa por los bordes inferiores de las órbitas oculares y los superiores de los orificios de los conductos auditivos, y por una recta que partiendo del punto central de inserción de los incisivos pasa por el punto más bajo de la frente en el arranque de la nariz Con arreglo a este índice se llaman ortognatas las caras con ángulo facial superior a 85°, mesognatas las comprendidas entre 80 y 85°, y prognatas si el ángulo es inferior a 80°.En los ojos son caracteres diferenciales la abertura palpebral o separación de los párpados, y el pliegue nasopalpebral o mongólico. Cuando la abertura palpebral es estrecha y oblicua, y existe un acusado pliegue nasopalpebral, se da el característico ojo mongólico, típico de las r. del Lejano Oriente. Los labios, la nariz y las orejas son importantes caracteres morfológicos susceptibles de ser utilizados en las clasificaciones y descripciones raciales. Los labios difieren sobre todo en grosor y grado de prominencia. La forma de la nariz difiere en cuanto a convexidad y concavidad, en prominencia y longitud. Las orejas difieren por las relaciones de sus medidas de longitud y de anchura, el grado de adherencia del lóbulo y la presencia del tubérculo de Darwin.La pigmentación (v.) es uno de los caracteres más aparentes e incluye el color de la piel, el del iris y el de los cabellos. El color blanco de la piel se debe a la ausencia de pigmentos, los cuales pueden ser tan escasos que resulte un color rosado a consecuencia de la transparencia de los vasos sanguíneos, o bien se concentra hasta presentar las variantes cromáticas que dan los colores moreno, oliváceo, broncíneo, amarillento, achocolatado o francamente negro. El iris ocular azul se debe a la ausencia de pigmentos; cuando éstos aumentan se llega a la gama que va desde los ojos glaucos hasta los castaños y negros. La longitud, diámetro, ondulación y color de los cabellos, al igual que la pilosidad general de varones y mujeres, son también caracteres raciales. Hay r. con gran pilosidad y otras sin otra pilosidad que la craneana, tanto en varones como en mujeres; el cabello puede ser liso, ondulado o ensortijado, y sus variaciones de pigmentación van desde la carencia casi total de pigmentos en los cabellos rubio platino, hasta la neta pigmentación negra de algunas r. Tienen igualmente valor racial los tipos generales de líneas papilares (dermatoglifos o huellas dactilares) de los dedos y las líneas de la palma de la mano, diferentes de los aparentes surcos de flexión; los surcos papilares son mucho más utilizados en identificación individual (v. IDENTIFICACIÓN II).b) Existen menos estudios acerca de las diferencias fisiológicas entre las r. humanas, pero se sabe que éstas difieren esencialmente en cuanto a capacidad de adaptación al calor, constantes hemáticas y bioquímicas, resistencia a enfermedades específicas y frecuencia de los grupos sanguíneos (v.). Son mucho menos abundantes y objetivos los estudios en los que se ponen de manifiesto las innegables diferencias étnicas en relación con los caracteres psíquicos (v. CARACTEROLOGíA), como el sentido musical, la capacidad de orientación, el cociente intelectual (v. COCIENTE DE INTELIGENCIA), la tendencia al nomadismo y la memoria. En lugar de ello, los antropólogos y etnólogos han prestado gran atención a la descripción de los tipos de cultura asociados a cada r., incluyendo las creenciasreligiosas, la organización social y familiar, los conocimientos en agricultura, ganadería, caza y pesca, los tipos de construcciones, viviendas, utensilios, artesanía, juegos, deportes, fiestas y artes usuales (V. CIVILIZACIÓN Y CULTURA I, 5). La información así obtenida acerca de las condiciones ambientales en que se desenvuelve una r. son útiles, pero no pueden sustituir a las mediciones objetivas de las diferencias fisiológicas y psíquicas, de tanto interés para la orientación científica de las relaciones entre las diversas razas.2. Clasificación. Las r. humanas pueden considerarse agrupables en tres grandes troncos (aunque en esta división no hay unanimidad, v. ti), de los cuales han derivado la mayoría de las actuales a través de procesos de fragmentación, dispersión y cruzamiento. Estos tres grandes grupos son los európidos, los mongólidos y los négridos. De dudoso encuadramiento entre los anteriores grupos son los llamados "primitivos" (v. PRIMITIVOS, PUEBLOS), como los hotentotes, los védidos, los bosquimanos y los austrálidos, los cuales son los representantes actuales de las formas más antiguas del hombre primitivo, que fueron desplazadas o eliminadas por los restantes troncos a causa de la peculiar combinación de circunstancias que entrañaron su aislamiento geográfico y cultural, la hostilidad del medio ambiente en que vivieron, y su incapacidad para adaptarse a formas de vida nuevas, o la agresividad expansionista de los restantes grupos humanos con los que entraron en contacto a lo largo de su evolución (v. AGRESIVIDAD; ETNOLOGÍA).El grupo európido se caracteriza por su disposición facial ortognata, cráneo, en general, dolicocéfalo o mesocéfalo, talla desde alta a media, nariz más bien larga y recta. El color de la piel característico es el blanco, pero hay r. dentro del grupo con coloraciones que van desde el moreno trigueño hasta el moreno oliváceo o bronceado; a las pieles blancas corresponden cabellos rubios y ojos azules, con algunas excepciones de ojos negros; y a las pieles morenas, cabellos castaños o negros, con ojos de análoga pigmentación; los cabellos pueden ser lisos u ondulados, finos.Los mongólidos tienen cráneo braquicéfalo, medianamente alto, con cara más bien ancha, pómulos altos y planos, y nariz desde baja a chata. Su estatura es, en general, reducida, con excepciones. El color de la piel es característico, desde amarillo hasta amarillo-cobrizo o amarillo-oliváceo; los ojos son siempre negros, con grados de oblicuidad muy variable pero más marcado en los representantes asiáticos del grupo que en los mongólidos americanos. El pelo es negro y liso, con muy escasa pilosidad facial en los varones.Los négridos se caracterizan por su cráneo dolicocéfalo, de altura media o baja; cara prognata, que puede ser alargada o medianamente ancha; nariz muy aplastada y labios gruesos. La piel es negra, así como el pelo y los ojos. El cabello es típicamente grueso, muy rizado y ensortijado. La estatura varía mucho en los miembros del grupo, puesto que en ellos se encuentran todos los extremos de variación desde muy altos como los masa¡, hasta los muy bajos como los pigmeos (v.).El conocimiento de las diferencias fisiológicas entre estos grupos no es suficientemente profundo; un examen superficial permite reconocer notables adaptaciones ecológicas a las áreas de expansión características de estas r. Mucho menos conocidas, desde el punto de vista objetivo y cuantitativo, son las diferencias entre los caracteres anímicos o psíquicos entre las r. Ello es debido no sólo a la escasez de estudios objetivos, sino a las innegables interferencias entre las características psíquicas, y las influencias ambientales de tipo social o cultural. Las diferencias entre las r. no descartan la existencia de una notable variación individual dentro de cada una. La individualidad es una fuente de variación notabilísima dentro de cada r., y todas poseen individuos destacadísimos en una o más características que las mensuraciones objetivas indican son típicas de otras r. y, recíprocamente, es posible encontrar en éstas las correspondientes excepciones.Áreas geográficas actuales de las razas humanas. Los európidos tienen como área natural Europa, regiones occidentales de Siberia y zonas circunmediterráneas del Norte de África, Próximo Oriente, Arabia e India. Debido a su expansión, por razones históricas y culturales, ocupan también extensas zonas de América del Norte y del Sur, Australia y Nueva Zelanda, coexistiendo en estado puro o en mestizaje con otras r. de América Central y del Sur, y de Sudáfrica. Los mongólidos ocupan todo el Círculo Polar Ártico, el Norte, Este y Sureste de Asia, y representan la población indígena no mestizada de toda América y parte de Oceanía, especialmente Malasia. Los négridos tienen como área nativa las zonas del Centro y Sur de África, con fuertes áreas de mestizaje en las regiones limítrofes ocupadas por los európidos, y alguna influencia ancestral en áreas de Malasia, India, Ceilán y Australia. Por la expansión que originó la esclavitud (v.), ocupan intensamente algunas áreas del continente americano (p. ej., Haití), y muchas zonas periféricas del Caribe y Norteamérica, bien en estado de pureza o de mestizaje con európidos y mongólidos indígenas.A. VERA Y VEGA.
BIBL.: J. M. THOMAS DOMENECH y A. PADILLA, Atlas de razas humanas, 4 ed. Barcelona 1968; P. BOSCH GIMPERA y OTROS, Las razas humanas, 6 ed. Barcelona 1967; A. PANYELLA y OTROS, Razas humanas, 4 ed. Barcelona 1967; H. U. BERNATZIK, Razas y pueblos del mundo, Barcelona 1965; J. COMAS, Unidad y variedad de la especie humana, México 1967; J. MILLOT, Biologie des roces humaines, París 1952; R. H. WHEELER y OTROS, Clima, raza y comportamiento, Buenos Aires 1967; L. B. ARITIO, Atlas de Zoología, Barcelona 1968; E. RIOJA y OTROS, Tratado elemental de Zoología, 7 ed. México 1966; F. GALINDo GUERRERO, Biología animal, 3 ed. Medellín 1967; J. L. MASON, A World Dictionary ol Livestock Breeds. Types and Varieties, Londres 1969; C. L. CUENCA, Zootecnia, Madrid 1950; G. APARICIO, Zootecnia especial, Córdoba 1960; H. M. BRIGGS, Razas modernas de animales domésticos, Zaragoza 1971.
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