Rávena (ravenna) I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Ciudad italiana de la Emilia-Romaña (v.), fundada por los tesalios, fue habitada después por los umbros; llegó a ser romana en el 234 a. C. Pronto se reveló, por sus características geográficas, como punto estratégico de vital importancia. Con la pax romana de Augusto, se transformó en uno de los mayores emporios navales del Imperio, y en su puerto se concentró la flota naval romana destinada al Mediterráneo oriental. Desempeñó después un papel político de primer orden en la elección de los Emperadores. Capital de la Flaminia en el s. II, en el IV fue erigida capital de la Emilia, y con Honorio se convirtió en capital del Imperio romano de Occidente, desde el 402 al 476, año en que la ciudad cayó en manos de Odoacro, y después en las de Teodorico. Durante esa etapa, R. se enriqueció con los espléndidos monumentos que aún hoy se pueden admirar (v. III). Después formó parte del Imperio bizantino, y fue sede de la prefectura imperial. Con la invasión lombarda (569), inició un nuevo periodo. Frente a la necesidad de una continua defensa contra los lombardos (v.), el sistema administrativo justinianeo desapareció, y los poderes civiles y militares se concentraron en manos de un gobernador o exarca, residente en R., que se convirtió así en la capital del exarcado (v. II), el núcleo de la resistencia bizantina contra los lombardos y el centro de toda la administración y del erario bizantino.En el s. VII y primeros años del VIII, R., gracias a la tregua con los lombardos, gozó de una época de relativa paz, durante la cual continuó desarrollando su función de principal emporio marítimo del Adriático. Pero el dominio bizantino en Italia comenzaba ya a agrietarse, a causa de factores no tanto externos como internos, tales como la reducción de las fuerzas militares del exarca en favor de las milicias provinciales, la formación de una nueva aristocracia local, basada en la propiedad inmobiliaria, y el paso a obispos y Papas de muchas funciones públicas, con las consiguientes disputas de orden político y religioso entre R. y Roma. A los lombardos les fue así fácil volver a su política expansionista con respecto a los territorios bizantinos, y, a continuación de la insurrección contra los decretos iconoclastas (727), R. fue ocupada por Liutprando. La intervención del Papa y de la flota veneciana salvó momentáneamente la ciudad, pero en el 751 fue reconquistada por Astolfo. El Papa recurrió entonces a Pipino, que en dos expediciones efectuadas en un breve periodo de tiempo derrotó a Astolfo, obligando a éste a entregar R., junto a otras ciudades del exarcado y de la Pentápolis, al Pontífice (756). La adquisición por parte del Papado de los dominios bizantinos se hizo definitiva con el diploma de donación de Desiderio en el 774. El poder temporal sobre R. fue, sin embargo, disputado al Papa inmediatamente por los arzobispos de la ciudad, que, no queriendo perder los grandes privilegios adquiridos bajo Bizancio, se aliaron con la aristocracia local y mantuvieron bajo su control los territorios ex bizantinos del exarcado. La Santa Sede tuvo que ceder y, durante las luchas de las investiduras, R. se alió al Emperador.Con el crecimiento de la potencia político-comercial de Venecia y el surgir de las Comunas de la Romaña, R. perdió importancia y, en 1276, fue cedida por Rodolfo de Hagsburgo a la Santa Sede. Los Polenta, que regían la señoría de la ciudad (12,75-1449), se opusieron a los legados pontificios y, en la lucha, encontraron como aliada a Venecia, la cual, sin embargo, absorbió con el tiempo todo el comercio de R. y sus importantes salinas, dominándola directamente desde 1449 hasta 1509. Desde esta fecha, R. pasó a formar parte definitivamente del Estado pontificio (v.). Saqueada por las tropas francesas después de la batalla de R. (1512), la ciudad fue presa durante casi un siglo por las luchas civiles, y devastada por terremotos e inundaciones. El mal gobierno papal terminó por arrojar la ciudad en una profunda decadencia, de la cual no supo jamás recobrarse. Ocupada por las tropas francesas en 1797, fue devuelta a la Santa Sede por las tropas austro-borbónicas en 1813. Durante el Risorgimento (v.), R. quedó un tanto apartada del movimiento nacional italiano, pero tuvo también sus interrupciones revolucionarias en 1831 y 1848. En 1859, R. participó en la insurrección general de la Romaña, votando la propia anexión al nuevo reino de Italia (v. ITALIA v, 8).GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: Liber Pontilicalis Ecclesiae Ravennatis; W. GOETZ, Ravenna, Leipzig 1913; E. HUTTON, The story ol Ravenna, Londres 1926.
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