Ramuz, Charles-ferdinand
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Biografía GER
Poeta y novelista suizo de lengua francesa, n. en Cully (Vaud) el 24 sept. 1878, y m. en Pully, cerca de Lausana, el 23 mayo 1947. De origen modesto, estudió en la Univ. De Lausana y fue maestro en el Colegio de Aubone. En 1902, marchó a París para preparar en la Sorbona su tesis doctoral (sobre Maurice de Guérin). La estancia parisina del joven vaudois aparecerá, más tarde, descrita en su Journal. Poco dice el París de la bella época a este suizo reconcentrado y silencioso, que vive en calles malfamadas, recluido en una "egoísta austeridad" y dedicado a una continua producción literaria, tanto de verso (Le petit village, 1903), como de prosa (Aline y La grande guerre de Sonderborn, 1905; Les circonstances de la vie, 1907). Algunas de estas primeras obras, como Aime Pacha, peintre vaudois (1910), están llenas de recuerdos del país natal. Esta etapa termina con un título significativo, Adieu á beaucoup de personnages, en la fecha crucial de 1914. La guerra hace que R. regrese al Valais, rebosante de ideas literarias que le llevan a fundar, con Giliard y Baudry, los "Cahiers Vaudois". De esta misma época son sus Chansons líricas (1914). En ellas, como más adelante en Chants de nótre pays du Rhóne, poema en prosa (1925), hay ecos de la áspera poesía francesa de Péguy (v.) y Claudel (v.).A partir de entonces, comienza R. una creciente labor de novelista, iniciada por La guérison des maladies (1917), de opuestos y recios protagonistas, a la que sigue Les signes parmi nous (1919). Pero el terreno donde más firmemente se va a asentar es el de la tierra natal, buscando, no sólo las impresiones del paisaje y las gentes alpinas, sino el ansia trascendente de un simbolismo especial. Terre et ciel, p. ej., publicada en Lausana (1921), rehecha más tarde con el título de /oie dans le ciel (1925), aborda el tema de la resurrección de la carne en una aislada aldea de los Alpes entre los que, tras los dolores de la vida, resucitan a la felicidad, hasta que su estado se perturba por Bonvin, el cazador, que buscando una cabrita perdida se precipita en el abismo y despierta a los condenados, también resurrectos y cuyo mundo no puede fundirse con el otro. La grandeza de la montaña adquiere una fuerza plástica e individual que R. prosigue y amplía en obras sucesivas. En La séparation des races (1923) plantea una realidad helvética: el Norte y el Sur, los rubios y los morenos, que viven en dos ambientes distintos, separados por la montaña, ignorándose y deseándose. Este extraño equilibrio es roto por Firmin, que por una apuesta rapta a una muchacha rubia que al final lo seduce, hecho que deja tras él un reguero de fuego y devastación. Otras veces, el ansia de elevar a categorías supremas su simbolismo produce resultados no claros (La beauté sur la terre, 1927, o Le garCon savoyard, 1936).Una de las más impresionantes narraciones de R., justamente considerada por muchos críticos como su obra maestra, es La Grande Peur dans la Montagne (1926), traducida al español con el título de Cumbres de espanto (Barcelona 1942). La Naturaleza, en su imponente realidad pasiva y amenazadora, la superstición, la invisible presencia de un espíritu maligno y aciago y, al final, la muerte, que golpea a los animales domésticos y a los hombres, todo envuelto en una atmósfera de misterio, expresado en un estilo deshilvanado que es un obstáculo en su lectura, y que contiene poderosas sugestiones, obran de consuno para producir un efecto fuerte y amargo, inolvidable.Aparte de las novelas -continuadas con otros títulos muy representativos en los años treinta, en que R. recibió un homenaje internacional (1938)- hay que considerar una obra, Besoin de Grandeur, en la que el autor, partiendo de unas anotaciones sociales referidas al grupo étnico de la Suiza romanche, se remonta a visiones más amplias, dentro del naturalismo integral, clave de toda su obra. Frente al mundo de las tradiciones humanas, venerable, pero cambiante y diverso, que divide a los hombres, está la Naturaleza, duradera e inmutable en su eterna variedad. Un panteísmo difuso, quizá instintivo, se ve refrenado por un naturalismo trágico, que es fuente del gran enigma del ser. De este modo concluye con una fe espiritualista que, sin encajar en un dogma religioso, "afirma, sin embargo, la gran verdad cristiana de la comunión del ser con todos los seres vivientes" (V. Lupo, Il mito della inorte e del male in Ramuz, en "Letteratura Moderne", XI, 1961).Muy importante también para penetrar en la intimidad del hombre R. es su Journal, dado a conocer poco antes de su muerte, en 1945. Escrito en dos etapas (1896-1918 y 1940-42) abarca, pues, juventud y vejez. La primera parte nos ilustra sobre la vida parisina del joven suizo, su vocación y aplicación a las letras y el punto decisivo de su carrera. A los 40 años, ya en la tierra natal, acuerda olvidarse de todo lo aprendido en escuelas y libros para "descender a la simplicidad". Es de gran interés una frase de este diario, que encierra una gran lección: "Yo no vivo más que en el prójimo... Su dolor es también mi dolor y su alegría mi alegría...".R. es uno de los casos más elevados de ruralismo dentro de la novelística moderna y se integra plenamente en la familia de los grandes novelistas franceses. Voluntariamente recluido en el ámbito de su país, pintando a los campesinos de Vaud y del Valais, narra existencias estrechas, sumarias, a veces muy tristes. Parece un escritor realista, detenido en la corteza rugosa de las cosas y de los seres, complacido en darnos lo más hiriente de esa envoltura. Pero, poco a poco, va destilando un lirismo pesimista y un poder de transfiguración verdaderamente excepcional, que añade a los personajes de sus relatos un halo extraño. Un sentimiento pánico unifica a sus multitudes. La catástrofe les amenaza, anunciada por vagos signos formidables. Todo ello con estilo personal, utilizando un lenguaje a la vez bíblico y rústico, lleno de imágenes familiares e incorrecciones sintácticas, deliberadamente repetido y a veces oscuro. Pero todo ello es señal de su novedad y originalidad. Muy suizo, es, no obstante, muy universal.A. SORIA ORTEGA.
BIBL.: Ediciones: Lettres 1919-47, ed. E. BUCHET-RAMUZ (con textos de DUNOYER y RoUD), París 1959. Estudios: E. BUENZOD, Charles Ferdinand Ramuz, Lausana 1928; G. GUISAN, Ramuz ou le génie de la patience, Ginebra 1958; 1.-M, DUNOYER, Ramuz peintre vaudois, Lausana 1959; L. SPITZER, Le style de Ramuz, en Romanische Literatur-Studien, Tubinga 1959; S. ZWEIG, Pour Ramuz, en Europüische Erbe, Francfort 1960; M. NICOD, Ramuz poéte religieux, en "Études de Lettresn V (1962); íD, Du réalisme á la réalité. Évolution artistique et itinéraire spirituel de Ramuz, Ginebra 1966.
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