Rabelais, Franoçois
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Biografía GER
Escritor y humanista francés, el mejor autor de cuentos del Renacimiento.Datos biográficos. N. en Chinon (Indre-et-Loire), en fecha desconocida (1490, 1494, 1499 ó 1502 han sido propuestas; la fecha más probable parece 1494), quizá el 3 de febrero, como su personaje Gargantúa. Era hijo de un abogado de Chinon; hizo estudios en la abadía de Seuilly, y luego fue monje franciscano en Fontenay-leComte. Dejó la orden religiosa, y en 1528 estudió griego en París, y quizá también hebreo, como discípulo de G. Budé. Después estudió medicina en Montpellier (1530) y fue nombrado médico del hospital de Lyon (1532-33). Aquí imprimió sus primeros trabajos. De éstos, algunos son obras eruditas de tipo humanista, como una edición de las Epistolae medicinales de Mamardo (1532), y la traducción latina de Hipócrates y Galeno (1532); otros son publicaciones burlescas, dedicadas a un público popular. A éstas pertenecen Pantagrueline pronostication (1532), especie de almanaque jocoso, que continuó anualmente hasta 1544; Pantagruel.(1532) y Gargantua (1534). En 1533 había permanecido durante tres meses en Roma, con el séquito del card. Du Bellay, como médico suyo. Volvió a Roma en 1535, regularizó allí su situación eclesiástica e ingresó en la Orden benedictina. En 1537 obtuvo el grado de doctor en medicina en Montpellier. Fue canónigo de Saint-Maur (1538), cura de Maudon, cerca de París (1551), y m. en esta última ciudad, probablemente en abril de 1553.Gargantúa y Pantagruel. Su obra principal es una especie de novela fantástica, voluminosa ficción en prosa en la que se combina el interés tradicional del cuento y de la novela caballeresca, con las nuevas curiosidades del humanismo y con los procedimientos burlescos del poema heroico-cómico, aprendidos sobre todo de Teófilo Folengo. Se compone de cinco partes: Gargantua (1534), Pantagruel (1532), Tiers livre (1546), Quart livre (1552), y Cinquiéme livre (1564), publicado y atribuido póstumamente y de dudosa autenticidad. Las dos partes primeras presentan la anomalía de seguirse en el conjunto de la obra, en el orden inverso al cronológico de su publicación. La explicación es que R. había escrito Pantagruel, a raíz del éxito conseguido en 1532 por una obrita de carácter popular, titulada Les grandes et inestimables chroniques du géant et énorme géant Gargantua, presentándolo como simple continuación de este cuento (su héroe, Pantagruel, es hijo de Gargantúa). Luego, en 1534, impulsado por el éxito obtenido por su obra, volvió a escribir él mismo la historia de Gargantúa, con independencia de la obrita ya citada, que se le ha atribuido alguna vez, probablemente sin razón.El conjunto es bastante desarticulado y cuenta desordenadamente el nacimiento de Gargantúa, hijo del gigante Grandgousier, su infancia, su educación y la guerra de su padre con su vecino, Picrochole (I); el nacimiento de su hijo Pantagruel, sus estudios en París, con una descripción jocosa de los medios humanistas de París, y su amistad con Panurge, aventurero que parece una prefiguración de los pícaros de la literatura española (II); las aventuras de Panurge, deseoso de saber si hace bien o mal en casarse y anda preguntando sobre ello por todas partes, obteniendo sólo contestaciones equívocas (III); el viaje de Panurge, en compañía de Pantagruel, a la isla de la Divina Botella, para consultar el oráculo de la misma, con igual objeto (IV); la llegada de los viajeros a la isla Sonante, que es una sátira de la vida romana de aquella época, y por fin al oráculo que buscaban, y que descubre a Panurge que el secreto de la sabiduría está en la bebida (V). Los episodios de mayor relieve son una carta de Gargantúa a su hijo estudiante (I,8), con un hermoso elogio del presente y de los progresos a que está conduciendo el Renacimiento, principalmente por medio de los estudios; la descripción de la abadía de Théléme (II,52-58), fundación utópica muy característica de lasconcepciones del Renacimiento, ya que su regla, reducida a la ley única "haz lo que quieras", es el primer signo de la confianza absoluta en la bondad natural del hombre; y el cuento de las ovejas de Panurge (IV,5-8). En general, la narración es deshilvanada y carece de estructuración; la única excepción es Gargantua (I), que, por haberse escrito posteriormente a Pantagruel (II), obedece a un pie más forzado en su argumento y se ciñe a una construcción más regular. El principal interés de la obra, y de los numerosos estudios que le han sido dedicados, se centra en el triple problema de sus fuentes, de sus ideas y de su arte.El primer arranque de esta fantasía, emparentada en su aspecto con la novela caballeresca, con el poema macarrónico y con los antiguos fabliaux (v.), debe buscarse en la literatura popular. Gargantúa, personaje popular de la obrita anónima que impulsó a R. a escribir su Pantagruel, pertenece al folklore, ha dejado rastros en la toponimia francesa e italiana, - está citado documentalmente desde 1471 y parece haber penetrado en la literatura por el conducto de las novelas de la Tabla Redonda. Debido a este origen del protagonista, en los libros 1 y 11 de la obra de R. es más evidente que en los posteriores el tono de cuento popular; el autor no se va alejando sino discreta y paulatinamente del folklore del que procede. Al mismo tiempo, R. es un lector, si no de las antiguas novelas caballerescas italianas, sí de las obras épicas que las continúan, tanto en su aspecto puramente fantástico, del que son muestra Boiardo (v.) y Ariosto (v.), como en el burlesco, representado por Folengo; con estos autores tiene R. una deuda que él mismo reconoce.El autor es también un humanista perfectamente preparado, discípulo entusiasta de Erasmo y de Budé, y debido a esta circunstancia su narración se matiza con intenciones o alusiones eruditas, con el elogio de la cultura y de la enseñanza consideradas como factores de progreso, con la sátira de la pedantería. El libro III trata con cómica gravedad el problema, muy debatido durante el Renacimiento, de las ventajas o desventajas del matrimonio, con la correspondiente sátira de las mujeres; en el libro IV es evidente la influencia de las más recientes Relaciones publicadas acerca de los viajes y de los descubrimientos marítimos. De todos modos, en lo que se refiere a la invención épica, la contribución de R. es más bien modesta; la acción de los libros I y II repite los esquemas ya tradicionales, y en los demás libros es casi inexistente, mientras los detalles episódicos son siempre cuentos conocidos, imitaciones directas o recuerdos disimulados del caudal tradicional.Ideas humanistas. Bastante más interesantes que sus cuentos, y más característicos de toda su época, son sus conocimientos y sus ideas. Estas últimas no son las de un filósofo, un moralista o un pedagogo, como se afirma alguna vez, sino las de un humanista (v. HUMANISMO) formado en la escuela de Erasmo (v.). En religión fue partidario (I-II) de una reforma de la Iglesia llevada a cabo desde dentro; pero se apartó de la Reforma cuando ésta fue condenada oficialmente por el rey (1534), y cuando la aspereza dogmática de Calvino (v.) disipó las ilusiones de una "iglesia liberal" con que soñaban algunos humanistas. En moral, no tiene más programa que el de combatir a los que se opotlen a la sabiduría de la Naturaleza. La crítica social suele ser más violenta y se dirige contra la justicia, la política, los monjes; pero en general esta actitud es tradicional y no implica espíritu de rebeldía. Del conjunto de su obra se desprende un naturalismo epicúreo, simbolizado por su abadía de Théléme, un liberalismo que hasta cierto punto se confunde con el laxismo, siendo sus principales artículos de fe la divinización de la Naturaleza, la confianza en la razón y en la cultura, y el culto de la alegría como fuerza vital.Artísticamente, la obra se distingue por la gracia de un estilo sabroso, variado, pintoresco; por un vocabulario de extraordinaria abundancia; por la eficacia cómica de ciertos procedimientos que utiliza con mucha personalidad (enumeraciones inútiles, repeticiones, falsa erudición, detalles realistas en medio del ambiente fantástico); por su facundia regocijada, que adopta la apariencia de un pedantismo machacón, creando un contraste muy similar al de las obras burlescas (v.). Este tono lo adoptaron, sin excepción, todos los cuentistas franceses del s. XVI.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: F. RABELAIS, Oeuvres, 5 vol. París 1913-31 (libros I-III); íD, Oeuvres, 5 vol. París 1929; íD, Oeuvres, París 1934; íD, Oeuvres completes, 5 vol, París 1957-58; S. PUTNAM, Rabelais, Nueva York 1939; J. PLATTARD, Rabelais, París 1932; G. LOTE, La vie et l’oeuore de F. Rabelais, París 1938; J. BoULENGER, Rabelais, París 1942; íD, Franj7ois Rabelais, Ginebra 1953; L. SAINÉAN, La langue de Rabelais, 2 vol. París 1922-23; L. FEBVRE, La religion de Rabelais, París 1942; V. L. SAULNIER, Le dessein de Rabelais, París 1957.
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