Pushkin, Alexander Sergueievich
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Biografía GER
Poeta ruso de la época romántica, creador de la literatura moderna rusa, uno de los poetas europeos más importantes, y también novelista y dramaturgo.Datos biográficos. N. en Moscú el 26 mayo 1799, hijo de Sergio Lvovich, nieto, a su vez, del famoso Aníbal, príncipe de Etiopía, que ingresó, como favorito, en la corte de Pedro el Grande, cuando los negros estaban "de moda" en las cortes europeas. P. heredó de su bisabuelo el pelo prieto y ensortijado, la tez oscura y mate, los labios gruesos y unos ojos negros de extremo brillo. También llevaba largas patillas rizadas. Era alto y de aspecto arrogante. Su padre, volteriano empedernido, le puso en manos de preceptores galos, y tanto aprovechó el muchacho, que ya a los 12 años de edad escribía poesías en francés (este idioma era el de las capas elevadas de Rusia; el ruso se relegaba al bajo nivel del mujik).Tanto el zar Alejandro I como su sucesor Nicolás I tuvieron en gran aprecio al joven P., si bien el espíritu rebelde e independiente del muchacho les obligó a ambos a una medida que decían lamentar: el exilio. En efecto, no tenía P. más de 18 años cuando sufrió el primer destierro por su Oda a la libertad. Los zares le querían y la proporcionaban cargos en palacio, no mal remunerados; pero la época revolucionaria que le tocó vivir, el despertar del romanticismo (v.) que suministraba una independencia de espíritu hasta entonces inédita en Rusia y, en fin, la educación recibida de los preceptores franceses imbuidos de ideas de la Ilustración (v.), fueron motivos suficientes para que P., sin dejar de estimar a los dos zares con los que convivió, respondiera ciegamente a su condición. P. se casó con Natalia Goncharova, joven bellísima, que le proporcionó graves disgustos merced a su acusadísima coquetería, la cual motivaría la muerte del poeta, en duelo frente a su rival, el barón francés Georges d’Anthés, el 10 feb. 1837 en San Petersburgo.Creación literaria. Fue P. un hombre inquieto, cuyo temperamento le arrastraba a la rebeldía. En el Liceo que funcionaba en el palacio de Tsarskoie-Selo escribió versos clásicos que recordaban los de Racine y Corneille, aprendidos en clase de literatura; pero rompió con todo ello, ante la avasalladora poesía romántica de lord Byron (v.). Su primera composición rebelde fue la Oda a la libertad, en ruso, comenzada en 1817 y terminada tres años más tarde. Leída en los cenáculos clandestinos y conocida públicamente más tarde, le valió la salida de San Petersburgo y su traslado a Ekaterinoslav, al Sur de Rusia, agregado a la oficina del general Insov, administrador de las colonias meridionales. En esta ciudad escribió su poema, de sabor oriental, Ruslan y Ludmila (1820).Trasladado el general a la Besarabia, siguióle P., y en Kichinov produjo otro poema, El prisionero del Cáucaso (1821), que encontró buena acogida en San Petersburgo, por las bellísimas descripciones de aquellas tierras exóticas y desconocidas. A finales de 1821, y por puro aburrimiento, escribió La Gabrielada, composición vergonzosa y sacrílega de la que llegó a arrepentirse. Allí también comenzó a escribir su gran obra, Eugenio Oníeguin, en 1823 (no se publicaría completa hasta 1833). Poco después, y por motivos de salud, se le permitió el traslado a Odesa. Por aquellos años produjo además: La fuente de Bajtchisarai (1823) y Los gitanos (escrita en 1824, publicada en 1827).En 1825 dio cima a una de sus obras más briosas, Boris Godunov (1825), a la que siguió una pieza extraña y misteriosa, titulada La Dama de pique (1833). La fábula o argumento del Boris es en breves líneas la siguiente: Boris Godunov, un aldeano con predicamento en el palacio zarista, asesina al zarevich Demetrio y se hace proclamar zar, apoyado por el pueblo. Un fraile joven, Gregorio, de la misma edad que podría tener el zarevich, y con cierto parecido físico, se hace pasar por éste. El pueblo, horrorizado por los crímenes que está cometiendo Boris, se halla dispuesto a deponerle, pero muere de muerte natural. Los partidarios del impostor matan a los dos hijos del zar, y Gregorio pasa a ocupar el trono. Así como Ruslan y Ludmila, se ha llevado a la ópera el Boris Godunov, gracias a Mussorgski (v.). En La Dama de pique, la fantasía de un joven (Hermann)le lleva al manicomio. Su deseo era conocer un "sistema" que le permitiera ganar siempre a las cartas. El secreto lo conocía una anciana, que murió de repente al ver que el joven entraba en su habitación pistola en mano. Pero se lo reveló el "fantasma" de la muerta. Ahora bien, como la solución era falsa, al perder todo su dinero, la dama de pique, es decir, el naipe, le guiñó un ojo y una sonrisa irónica apareció en sus labios. Hermann se volvió loco.En Mijailovskoie, antigua residencia de sus padres, tuvo noticia de la muerte de Alejandro I, de la subida al trono de Nicolás 1 y de la revolución de diciembre (1825), de la que felizmente pudo librarse por no hallarse en San Petersburgo. Había regresado poco antes de su destierro de Pskov, y si se hubiera hallado en la capital del Imperio, conocida su innata rebeldía, su vida habría corrido gran peligro. El viaje de P. a Tiflis no fue consecuencia de ningún destierro. Hastiado de su aldea, y ya que no le era lícito habitar en San Petersburgo, solicitó marchar a Georgia para reunirse con su hermano León, que formaba parte de las tropas que luchaban contra los turcos. Llegado a Tiflis pidió un puesto en el frente del combate. Conocida su conducta en Georgia, fue llamado a la capital, para dar explicaciones, si bien, cansado de la constante vigilancia y suspicacia de las autoridades, se retiró a Boldino, pequeña finca que le dejaron sus padres. Allí escribió el último canto del Eugenio Onieguin (en 1831) y una extensa y curiosa composición titulada El convidado de piedra (1830), inspirada en Tirso de Molina (v.), lord Byron y Mozart (v.).Eugenio Onieguin es un muchacho culto que encarna el inconformismo; un alma errante e insatisfecha. Heredero de una fortuna considerable, huye de su vecina, la joven Tatiana, que le ama; ella, un día, rompe su silencio para decirle al desdeñoso Onieguin su amor y su vergüenza. Éste huye de su aldea, y, después de muchos meses, cansado de recorrer países que al cabo terminan por fastidiarle, resuelve volver a Moscú. En la ciudad vivía Tatiana, que se había casado con un viejo general. El joven errante le escribe una carta apasionada, que queda sin respuesta. Pero aquél, con gran audacia, penetra en la habitación de la joven, a la que sorprende llorando, con su carta en la mano. Onieguin la requiere; Tatiana se niega. Y en unos versos, de lo más cautivador que ha producido la lengua rusa, le confiesa su amor inmenso, "pero, dice, soy la esposa de otro y sólo a él perteneceré". Onieguin, turbado y vencido, sale de la habitación, y, en el pasillo, oye el tintineo de unas espuelas y aparece el general (así termina el canto VIII, que ya no tuvo continuación).El Caballero de bronce (1833) es otra de sus grandes obras. El motivo fue la inundación que sufrió San Petersburgo a principios de noviembre de 1834; pero su fondo representó la protesta del individuo ante la autoridad imperial, encarnada por el caballero de bronce, que es Pedro el Grande. Más osada esta obra que El motín de Pugachev (1833), de la misma época, no tiene sino tres personajes fundamentales: un pobre muchacho sin apellido, un desecho social, llamado Eugenio; el río Neva, que ha inundado la ciudad y ahogado en un mísero tabuco de la orilla a su amada Paracha, y la estatua del caballero, a la que Eugenio increpa. En el zar Pedro I el Grande (v.), que fundó la ciudad sobre los pantanos podridos, que prefirió la gloria a la prudencia y quiso acabar con las tradiciones de "la santa Rusia", ve el látigo brutal de todos los zares y el verdugo de todos los Eugenios y Parachas. Horrorizado, escapa, huye con todas sus débiles fuerzas, mientras le sigue implacable la galopada del caballero... Y así permanecen estas figuras, acaso necesitándose una de la otra, para que la sociedad subsista con todos sus dramas y desigualdades. El mismo zar Nicolás 1 censuró el original, mutilándolo personalmente. Muerto el poeta, lo dio Jukovski a la prensa, tras haberlo limado lo menos posible. Hoy se conoce en toda su altiva crudeza.Finalmente, como juicio aclarativo habría que añadir que la rebeldía de P. no hizo al poeta; su Onieguin enseña el amor a la Patria por encima de todas las estridencias. Y formulando un juicio sintético, se podría decir que P. es el mayor poeta ruso de todos los tiempos, y que no sólo ha sido el verdadero creador de la poesía rusa, sino que todavía no ha sido superado hasta hoy. Grandes poetas como Lomonosov (1711-65), "pionero" de la literatura rusa; Jukovski (1786-1852), Lermontov (v.) o Nekrasov (1821-76), no alcanzaron la excelsitud de P.ANTONIO J. ONIEV.A.
BIBL.:K.WALISZEWSKI,Literaturarusa,Madrids. f.;S. PERSKY, Nathalie Pouchkine, Anna Dostoiewsky, Sophie Tolstoi, París 1919; V. POZNER, Littérature Russe, París 1929; E. HANISCH, Historia de Rusia, 2 vol. Madrid 1944; M. y K. HOFMANN, Le dranre de Pouchkine, París 1948; J. LAVRIN, La literatura rusa, Barcelona 1949; H. TROYAT, Pouchkine, París 1953; A. J. ONIEVA, Puslzkin, Madrid 1969.
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