Puget, Pierre
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Biografía GER
Es quizá el escultor más importante del s. XVII francés. Artista totalmente independiente, es el único gran representante en Francia de la escultura barroca, cuando ésta había sido desterrada en el país por la dictadura estética de la Academia, institución que regiría el gusto galo durante casi 200 años. El s. XVII es crucial para la escultura francesa. Después de Pilon (v.), que consiguió un original equilibrio entre un gótico ya anacrónico y un barroco prematuro, se produjo una tendencia muy fuerte hacia un gusto clasicista más o menos heredero de Goujon (v.). De 1590 a 1661 se da en Francia este movimiento de vuelta hacia lo clásico que se aparta totalmente de la empresa barroca italiana. Cuando esta tendencia, espontánea en su origen, se convierte en directriz política, se fosiliza y pierde toda su vitalidad; la única personalidad que se opone al monocorde panorama de la escultura francesa es Puget.N. en Marsella el 16 oct. 1620. Marcha a los 20 años de edad a Italia, donde permanece de 1640 a 1643, trabajando con Pietro di Cortona en la decoración del Palazzo Pitti de Florencia. Vuelve a Marsella, donde se ocupa en la decoración de mascarones de barcos de guerra, al tiempo que pinta para algunas iglesias de esta ciudad. En 1656 esculpe en el Ayuntamiento de Toulon los dos atlantes que sostienen el dintel de la puerta principal, figuras en las que se aprecia una influencia más directa de Miguel Ángel que de Bernini. Los mozos de cuerda que sirven de modelo a P. reviven en estos titanes que se retuercen con esfuerzo y angustia bajo un peso sobrehumano. El éxito obtenido por estos atlantes le supone el encargo, en 1659, de dos estatuas para el castillo de Vaudreil, en Normandía, de las que sólo subsiste un Hércules mutilado, hoy en Rouen. Gracias a este trabajo se pone en contacto con el ministro de Luis XIV, Fouquet, que le encarga un Hércules. Marcha a Carrara para elegir el mármol, y allí le llega la noticia de la caída de Fouquet y el nombramiento como ministro de Colbert, que acaba tomando la estatua como trofeo.Desde ese momento, P. es víctima de las continuas intrigas cortesanas, lo cual se refleja en la discontinuidad y carácter de su obra. Aparte de que entre el ministro y el artista existía un enfrentamiento personal, el buen sentido de Colbert entendió que cualquier obra de P. sería una nota discordante en el Versalles clasicista proyectado por Lebrun y que era la cristalización del arte académico oficial. Desde entonces, P. sólo recibe encargos poco importantes y no consigue el puesto que le hubiera correspondido en la corte.El artista vuelve a Génova y permanece allí de 1661 a 1667. En estos seis años, los más fecundos de su vida, esculpe las estatuas de S. Sebastián y del beato Alejandro Sauli para la iglesia de S. María de Carignano, y dos encantadoras Inmaculadas para S. Felipe Neri y para el Albergo dei Poveri. Las circunstancias que le llevan a Génova y el estilo de las obras que allí esculpe muestran el desarraigo del arte de P. con respecto a Francia y su perfecta identificación con lo italiano. A su vez influye mucho en el arte genovés de finales del XVII y principios del XVIII, sobre todo en el escultor Felipe Paredi.Después de trabajar para los Sauli, los Doria, los Spínola y otras importantes familias genovesas, vuelve a Toulon, donde se dedica de nuevo a decorar barcos durante cuatro años. Sus castillos de popa, concebidos como grandiosas fachadas de palacios, chocan con los intereses prácticos de los almirantes, que juzgan estas obras como un lastre para la movilidad de sus barcos. Tras una lucha inútil contra la incomprensión de los navieros y los representantes de la corte y la rivalidad de otrosescultores franceses, P. queda inactivo y desengañado en plena madurez. Es entonces cuando, casi de limosna, consigue dos grandes bloques de mármol en los que labra sus dos obras maestras: el Milón de Crotona y el gran relieve de Alejandro y Diógenes, ambos en el Museo del Louvre. En el primero (1671-83) demuestra su genio y su poder de expresar el tormento en un cuerpo humano sometido a una dolorosa tensión. En cuanto al segundo, es la obra más ambiciosa de P. en este género y tiene un parentesco notable con el relieve de Atila del italiano Algardi. El Milón es aceptado por el rey y enviado a Versalles, adonde llega al mismo tiempo que la estatua ecuestre de Luis XIV de Bernini, el otro gran barroco rechazado por el academicismo oficial francés.El año siguiente, el 2 dic. 1694, P., el gran independiente, m. en Marsella amargado y rechazado de nuevo por la corte.E. SANTIAGO PÁEZ.
BIBL.: L. BENOIST, La Sculpture lranCaise, París 1963, 91-92; A. BLUNT, Art and Architecture in France 1500 to 1700, Londres 1953, 266 y 270; M. BRION, Pierre Puget, París 1930; F. ALIBERT, Pierre Puget, París 1930.
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