Puericultura CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Comprende los cuidados que debe recibir el niño para su óptimo desarrollo físico y mental. El ejercicio de esta ciencia se lleva a cabo a través de tres cauces fundamentales: los padres del niño, el médico puericultor y los educadores. Son, sin duda, los progenitores los que, con un asesoramiento científico adecuado, desempeñan el papel más importante, especialmente durante los primeros años de la vida. Procede el término del latín, puer, niño, y cultura, cuidado.División cronológica de la Puericultura. Clásicamente se ha subdividido la P., siguiendo un criterio cronológico, pues las circunstancias propias de cada edad son las que marcan las directrices a seguir. Ello no obsta para que se consideren también otros tipos de P. según comprenda el crecimiento del niño, su psicología, su alimentación, etcétera.a) Puericultura preconcepcional. Trata de la orientación genética y del examen de la salud de los futuros progenitores. Por lo que respecto al primer punto, persigue el prevenir los peligros para la prole que puedan surgir de matrimonios entre consanguíneos, o bien entre portadores de una misma enfermedad hereditaria de carácter recesivo, los cuales, como es sabido, no muestran en general signos externos de enfermedad (v. EUGENESIA; NATALIDAD I). El examen de progenitores se dirige al tratamiento precoz de posibles enfermedades que puedan afectar al producto de la concepción (toxoplasmosis, sífilis, gonococia, toxicomanía, alcoholismo, etc.).b) Puericultura intrauterina. Se extiende desde el momento de la concepción hasta el parto (v.). Se ocupa de higiene, dietética y prevención y tratamiento de las enfermedades de la embarazada, ya que éstas pueden trascender al feto y lo mismo ocurre con la ingestión de determinadas medicinas (V. MATERNIDAD; EMBARAZO).c) Puericultura de la primera infancia. Abarca desde el nacimiento hasta los dos años y medio y en ella cabe destacar tres periodos: del neonatal o recién nacido (desde el nacimiento hasta cumplir el primer mes), lactancia (desde el segundo mes hasta el año de vida) y primera infancia propiamente dicha. El periodo neonatal requiere mayor atención, pues, en él, el niño debe adaptarse bruscamente al cambio de ambiente que supone el parto: deja de depender físicamente de la madre para convertirse en un ser "independiente" de ella. Los cuidados se inician en el momento del nacimiento que, a ser posible, debe llevarse a cabo en un centro hospitalario y ante un tocólogo y un pediatra. Antes de que se produzca la primera respiración, se aspiran las posibles secreciones que dificultan el paso del aire, y a continuación se provocan estímulos táctiles con objeto de que aquélla se inicie; acto seguido se procede a una exploración del niño y a la aplicación de unas gotas en los ojos para su desinfección (maniobra de Credé). La alimentación se inicia entre las seis y 12 horas de vida, mediante cantidades crecientes de suero glucosado cada tres horas y, alrededor de las 24 horas, se empieza a poner al seno materno cuando es viable. Al principio debe vigilarse, además del estado general del niño, el color de su piel (ictericia o color amarillo que si es intensa y persistente puede causar importante daño cerebral), el aspecto del cordón umbilical y, a partir del sexto día de vida, las ganancias en peso. Es conveniente que esté en una habitación tranquila y lo suficientemente aislado como para evitar cualquier tipo de contagio; a este respecto, es importante el lavado de los biberones y también de la ropa, y el cuidado al besarle o jugar con él.La lactancia materna es superior a la artificial; si aquélla no es posible, se recurre a leche artificial, cuyas cualidades y modo de preparación deben ser fijadas en cada caso por el médico puericultor. El periodo de la lactancia se caracteriza por ser la época de máximo desarrollo extrauterino, y por ello la frecuencia de trastornos nutritivos es extraordinariamente alta. Se debe prestar especial atención a la alimentación, al aporte vitamínico (dando sólo la dosis diaria necesaria, pues un exceso de vitaminas puede intoxicar) y a las curvas de peso y talla (es más importante la curva de crecimiento que unas cifras concretas de peso y talla). También a lo largo del primer año debe procederse a la administración de vacunas con el fin de prevenir ciertas enfermedades graves; la vacuna "triple" (difteria, tétanos, tos ferina) y antipoliomielítica en el segundo trimestre, y la antivariólica y antisarampionosa en el cuarto trimestre.Las enfermedades que causan mayor mortalidad durante la lactancia son (dejando a un lado las malformaciones congénitas) las que afectan al aparato respiratorio y digestivo. El desarrollo psicomotor es variable, pero en general el lactante empieza a sostener la cabeza alrededor del segundo y tercer mes; centra la atención y la vista y empieza a sonreír en el segundo trimestre; se sienta y juega con objetos en el tercer trimestre; y en el cuarto dice las primeras sílabas, coge las cosas con la mano, se pone de pie y empieza a gatear. El desarrollo óseo se manifiesta fundamentalmente por la salida de los primeros dientes alrededor de los siete u ocho meses y por el cierre de la fontanela. El segundo año de vida se caracteriza por una progresión en las adquisiciones psicomotoras y por una curva de peso y talla mucho menos ascendente que en los meses precedentes, dato que a menudo preocupa sin razón a los padres. A los dos años y medio, y con la salida de los últimos "dientes de leche", termina la primera infancia.d) Puericultura de la segunda infancia. Durante este periodo, que comprende desde los dos y medio hasta los cinco o seis años, el desarrollo mental del niño es muy superior al corporal. Su mundo, hasta entonces muy limitado, se enriquece de modo continuo gracias a los descubrimientos que se suceden ininterrumpidamente y a las relaciones sociales que se amplían. Los educadoresdeben saber conjugar la libre iniciativa del niño (indispensable para el desarrollo de su personalidad) con las indicaciones oportunas, dirigidas ambas a que distinga desde el principio el bien y el mal. Los conflictos psicológicos no provienen de haber sido reprimida la libertad mediante el castigo, si es necesario, sino más bien de la libertad de acción absoluta, de la falta de cariño (compatible con lo anterior), o de una mala aplicación de las sanciones. En este sentido, las leyes fundamentales podrían resumirse en dos: de no contradicción y de la proporcionalidad; es decir, el castigo debe ser siempre del mismo tipo ante hechos similares, y proporcional a la gravedad de la falta cometida. Con ello se consigue el ambiente de confianza que es la base de unas óptimas relaciones entre el niño y los padres y educadores (v. PREMIO Y CASTIGO III). La ocupación preponderante del preescolar debe ser el juego (v.), y su ambiente habitual el propio hogar, y a la vez durante parte del día un jardín de infancia, que tiene la ventaja de proporcionar al niño una adaptación social (V. PADRES, DEBERES DE LOS).Por lo que respecta a su salud corporal debe procurarse una alimentación equilibrada, un hábitat que permita su buen desarrollo físico y la prevención de enfermedades mediante las revacunaciones. Son frecuentes las enfermedades propias de la infancia, pero la mortalidad es mucho menor que en la primera infancia; no son raros en esta etapa los accidentes y las intoxicaciones (fármacos dejados al alcance de los niños, detergentes, etc.).e) Puericultura de la tercera infancia o edad escolar. Comprende desde los cinco o seis años (inicio de la caída de los dientes de leche) hasta la pubertad. El niño acude a la escuela y comienza a interesarse por el aprendizaje de materias concretas. Entre los seis y ocho años experimenta notables progresos en peso y talla, que, por la llamada "ley de las alternancias", se acompaña de adquisiciones mentales inferiores a las de años precedentes. La tarea educativa sigue los mismos principios descritos en el apartado anterior, con las lógicas modificaciones según la edad y circunstancias del niño (v. INFANCIA; EDUCACIÓN).f) La puericultura de la pubertad. Los rasgos más característicos de esta época, que se inicia en las niñas a los 10-12 años y en los niños hacia los 14 años, son el notable desarrollo en peso y talla, así como la aparición de los caracteres sexuales secundarios (v. ADOLESCENCIA Y JUVENTUD). Los problemas psicológicos más frecuentes provienen en general del desequilibrio entre la madurez física y la madurez mental, que suele producirse cuando el desarrollo físico es precoz y la educación previa ha sido deficiente. La mortalidad por enfermedades es baja, pero son convenientes las consultas médicas periódicas con objeto de controlar los cambios fisiológicos propios de esta edad.La P. centra su atención en el desarrollo físico, mental y moral del niño, dirigiéndose con más insistencia hacia uno u otro aspecto según los distintos periodos de la infancia. Los cuidados corporales tienen su máximo papel en las primeras épocas, y en edades posteriores la salud mental, faceta ésta tan importante como la primera, pues, como dice J. S. Plant, "no son pocos los padres que tratan al hijo como a un actor de teatro al que quieren hacer representar un papel que ya antes de nacer habían proyectado y escrito".V. t.: PEDIATRÍA; ADAPTACIÓN.J. ARGEMÍ RENOM.
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