Portugal XV. Etnografía y Folklore.
Categoria:
Cultura
Casa. La casa popular regional y tradicional portuguesa varía con el lugar de su localización; hay mucha diversidad. Las características son distintas entre las áreas del litoral y dela montaña, así como entre región o provincia. Cada región presenta el tipo más idóneo al lugar, al clima y a la actividad de sus habitantes. Es decir, existen modelos bien diferenciados en los sectores agrícolas, en los ganaderos, en los dedicados a la pesca, a la industria, etc. Lo que no sufre alteración, preferentemente en el Norte y en el centro del país, es la estructura de los edificios populares regionales. Algunos tienen dos plantas, de las cuales, casi como regla general, la baja se destina a la cocina, despensas, establos y a la guarda de los aperos de labranza. El piso superior se reserva para la sala principal, dormitorios y comedor de los días de fiesta. Las casas más importantes, con puertas embutidas entre dinteles horizontales o de arco abatido, poseen, además, otras dependencias, separadas del cuerpo principal o ligadas a él, alrededor del patio: graneros, hórreos, lagar o bodega, gallineros, terraza con cobertizo, donde se guardan los utensilios agrícolas de mayor envergadura, de cara a la era enlosada.Los tejados, de un modo general, con anchas chimeneas, son de teja acanalada o de "marsella" (los más modernos). No obstante, hay zonas en el Sur donde aparecen casas cubiertas con placas de pizarra (sobre todo en las áreas abundantes en ese género de roca laminar) y aun con paja o rastrojo, al modo de las antiguas habitaciones de origen primitivo. Estas habitaciones, algunas de forma circular, son típicas de la sierra del Algarve.En las extensas y llanas planicies del Alentejo predominan las casas rurales de una sola planta, impecablemente encaladas, construidas de "tapia" o adobe, con ancha puerta (entera o con postigo) y ventana, aunque se encuentran algunas solamente con el simple portal de entrada. Estas moradas, inconfundibles no sólo en su estructura sino en la blancura de sus paredes, exteriores e interiores, presentan dos o tres divisiones, rara vez cuatro o cinco, con un pequeño patio. El piso es de tierra batida o de ladrillo. Los techos, en su mayor parte, son de teja vana, aunque algunas las tienen fijas al sobrado. Además de estas construcciones, que se desarrollan en extensión y nunca en altura, existe alguna que otra casa señorial, donde por lo general destaca un patio y terraza con adornos florales, dependencias para animales domésticos, huerta, palomar, pozo, pilón y noria de tipo morisco.Traje. En los trajes populares, en especial los usados por las poblaciones rurales, existen pormenores inconfundibles que, por sí solos, caracterizan a una región. Como ejemplos pueden citarse los habitantes de la aldea serrana de Castro Laboreiro, que cubren la cabeza con sombrero y manta y aún usan calzado con suela de madera atado con correas, así como polainas de burel; el mirandés, con su fastuosa capa de honra; el alentejano, con sus típicos zahones y zamarras; las mantillas de las mujeres del Algarve, y la gallarda capucha de las mujeres de la sierra de Caramulo; el campesino de la región del Duero, con sus capotes hechos de paja; las mujeres de Aveiro y Coimbra, con sus chales de lana; el pescador de Nazaré, con su gorro y pantalón bombacho ajedrezado; el gañán del Ribatejo, con su gorro verde y medias altas atadas a las rodillas con cintas encarnadas; la campesina extremeña (la saloia), con sus botas altas; la segadora del Bajo Alentejo, con su falda pantalón; la labradora del Miño, con sus vistosos ropajes y elegantes zapatos bordados, etc. En fin, el vestuario de cada provincia, con su cuño peculiar.El traje femenino de Viana do Castelo -el traje a la vianesa o a labradora- es, tal vez por su vivo colorido, el más conocido y divulgado de todo Portugal. Se puede decir que es el más bello y vistoso de todos los vestidos lusitanos. El hombre usa sombrero, camisa de lino, chaleco de seda o lana, pantalones de paño y chaquetilla corta con alamares e hileras de botones en las mangas, calcetines de lino o de lana (conforme a la estación del año), botas o zapatos blancos de piel de becerro y faja negra o azul en la cintura. Este traje masculino, con algunas variantes de lugar, es común a varias ciudades y villas del Norte: Guimaráes, Baiáo, Amarante, Penafiel, Lousada, etc.Alimentación. En los medios rurales el pan de maíz, a veces con una leve mezcla de centeno, es el principal alimento. Siguen después la patata (servida en cantidad), la col, la habichuela, la carne de cerdo, la sardina y raras veces, el bacalao. En los días de fiesta el panorama es muy diferente. Si es Navidad se llevan a la mesa losbatidos, las rebanadas, las morcillas, los dulces de calabaza pequeña, el vino caliente con miel, etc. Durante la Pascua de Resurrección surgen los huevos pintados, la apetitosa rosca del folar (un bollo hecho con huevo, harina y trozos de jamón y carne) y los bizcochos (pero de ló). En bodas y bautizos no falta el buen cocido, la carne asada con patatas doradas en el horno, el arroz con leche, los fideos, el vino alicorado, etc. En los días festivos, el pan de maíz (broa) es sustituido por el de trigo. En el Norte, el pan o bollo de Valongo, llamado regueifa, tiene un dilatado consumo. La matanza del cerdo, en las proximidades del fin de año, da igualmente ocasión a festines, en los que se reúnen familiares y amigos.Industrias populares. Entre las variadas industrias típicas se puede destacar, por su primitivismo y carácter popular, la de la cerámica, la de Barcelos, simbolizada por el altivo y arrogante gallo, es la más conocida. A esa ciudad le siguen Caldas da Raínha, Miranda do Corvo, Évora, Estremoz (con sus graciosos cacharros de barro), Lousá, Coimbra y Vila de Redondo, notables centros alfareros, así como Vila Vinosa y Vila Nova de Gaia. En cuanto a la loza de barro negro, los centros más importantes de producción son Vilar de Antes (Chaves), Moledos (Tondela), Corujeira y Vila Seca (Amarante), Monsarros (Anadia), Forrado (Poiares), Arada (Aveiro), Bisalháes (Vila Real), Vialonga (Miranda do Corvo) y Nisa (con sus búcaros adornados con piedrecillas blancas que reproducen figuras de la flora local). En Paus (Resende) la cerámica se limita exclusivamente a la fabricación de ollas y pucheros con sus correspondientes tapas.Otra industria igualmente tradicional y popular es la del lino, cuya explotación abarca dos órdenes de trabajos: el cultivo y la preparación. La lana está también muy profusamente repartida e industrializada. Es muy numerosa en todo el país la producción, popular de los encajes, de los que hay que destacar los de Vila do Conde, Viana do Castelo, Lixa, Felgueiras, Setúbal y, particularmente, por la belleza de los modelos y la perfección de su acabado, los de Peniche. De Terroso (Póvoa de Varzim) son exclusivas las típicas mantas y alfombras hechas con trapos, fabricadas en telares manuales. La cestería y esterería pueden, también, incluirse en la industria popular, trivial en algunas regiones, así como la fabricación de artículos en corcho.Como conclusión, no se debe olvidar la labor de joyería (filigrana), típica de Gondomar (Oporto), con muy diversos modelos: corazones, cruces, flores, cajas, barcos, cte., y que tiene gran predicamento.Fiestas populares. Las principales de todo el país sonlas dedicadas a los patrones de sus respectivas iglesias parroquiales. Otras, mezclando lo sagrado con lo profano, son las romerías, que conocen gran predicamento en todo P. De carácter profano, aunque íntimamente unida a la Cuaresma, es la tradicional serracáo da velha (la vieja serrada), de reminiscencias paganas y que traduce la alegría del portugués. Y notables son, además, la antigua fiesta de las hogueras, en Vila da Feira; el carnaval, en el Algarve, Estoril y Ovar; y los festejos en honor de S. Juan, en Braga, Évora y Oporto; S. Antonio, en Lisboa; S. Martín en Peñafiel, con feria de antigua tradición, etc.Dos de los más alegres pasatiempos del aldeano son las reuniones para deshojar el maíz, y que congregan a numeroso público al atardecer, y son ocasión para cantos y regocijo (esfolhadas), y en el día de S. Martín (11 de noviembre) en que se envasa y prueba el mosto, y se asan y toman castañas (magustos).Danzas. Entre los bailes regionales, el vira es el más popularizado; se danza en todo el país, principalmente en la región del Miño. Y entre los más clásicos y característicos están el malháo (interior del Miño), la gota a rosinha (Miño litoral), la chula (Duero), el repasseado (Alto Duero) la caninha verde (Mala y Feira), la danta de roda (Beira alta), el adufe (Beira baja), el fandango (Extremadura y Ribatejo), el puladinho (Alto Alentejo), el corridinho (Bajo Alentejo y Algarve). A los que siguen, en áreas más reducidas, la desgarrada, la ciranda y los denominados bailes del terreiro, la mourisca, el descante (desafío) y las expresivas danzas de los paulitos o pauliteiros (tierras de Miranda), de los ferreiros (Peñafiel), del Rei David (Braga) y las folias, originarias del Sur, en uso en el s. XVI y, desde entonces, figuran en las fastuosas procesiones del día del Corpus Christi.Canciones y cantigas. Las primeras cantigas de hechura popular deben haberse derivado del canto litúrgico y de las tonadas medievales. Y, entre otras influencias, reciben poderoso impulso del repertorio del teatro musitado; por lo menos del s. XIX en adelante, se nota el origen teatral de esas cantigas, algunas de ellas, como el mirandttm, aún en boga. De música arcaica se pueden clasificar los cramois y las cantas de Cinfáes. Y de tema religioso son las cantigas de los Reyes Magos y de la Cuaresma, extendidos por todo P., así como las cantigas das almas, oriundas de las Beiras. De sentido profano se pueden citar las cantigas de desafío, las de cuna, las baladas coimbranas y, finalmente, el fado de Lisboa, que erróneamente se indica como canción nacional. Dignos de referencia son los cantares alentejanos, de perturbante melancolía y que se conservan puros en la aldea de Peroguarda (Bajo Alentejo).F. CASTRO PIRES DE LIMA.
BIBL.: J. ROQUE, Alentejo celn por rento, Beja 1940;A. DE LUCENA, Arte popular. Usos e costunies portuguesas, Lisboa 1957; V. PEREIRA, Cancioneiro de Cinfáes, Oporto 1950; íD, Cancioneiro de Resende, Oporto 1957; H. MARCAL, Vilar do Pinheiro, Oporto 1950; íD, Moreiró, pitoresca aldeia da freguesia de Labruje (Vila do Conde), "Bol. da Comissáo de Etnografia e Histórian, Oporto 1959.
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