Portales, Diego
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Biografía GER
Notable político, verdadero creador del moderno Estado chileno. N. en Santiago el 15 jun. 1793, hijo de José Santiago Portales y de María Fernández Palazuelos, ambos de la alta aristocracia criolla. Su padre, de origen burgalés, tenía ascendencia vasca. Diego José Víctor fue destinado a la carrera eclesiástica, a fin de que desempeñara la capellanía de la Casa de Moneda, de la que su padre era superintendente. Por tal motivo comenzó a estudiar Humanidades, y mostró gran entusiasmo por la lengua latina, afición que conservaría toda su vida. Por complacer a su progenitor cursó Derecho natural, internacional y romano. Simultáneamente, aprendía docimasia con el químico Brochero. En 1817, obtuvo el cargo de ensayador de la Casa de Moneda, para el que le fueron muy útiles esos conocimientos. P. tenía gran facilidad de asimilación, y de él dice un condiscípulo, Miguel de la Barra, que "fue el primero de todos sus colegas en disposiciones naturales".En 1810 tenía 17 años; por tanto, vivió en plena juventud los tiempos de lucha por la independencia de Chile (v. CHILE III, 6), en la que su padre tomó parte muy activa como vocal de una de las juntas de gobierno organizada por José Miguel Carrera (v.); su madre fue también ferviente revolucionaria, pero Diego se mantuvo frío en tan cálido ambiente, pues no sentía entonces ninguna vocación política y pensaba más en su prima, Josefa Portales Larraín, con quien casó el 15 ag. 1819. La temprana muerte de ésta, ocurrida en junio de 1821, produjo un gran cambio en su vida; sufrió una terrible crisis, y buscó consuelo en la religión, llegando incluso a pensar entonces consagrarse a Dios, pero su temperamento se adaptaba mal a ese género de vida y, pasados algunos meses, su fervor decayó y se convirtió en completa indiferencia y escepticismo. Por una mal entendida fidelidad a la memoria de Chepa, como llamaba familiarmente a su esposa, decidió no volver a casarse, pero ello no le impidió tener amoríos, ni unirse a la joven Constanza, hija del sabio prusiano barón Timoteo de Nordenflycht, a la que conoció en Lima. Ella le siguió a Chile y allí hicieron en secreto vida conyugal durante muchos años y tuvieron tres hijos, legitimados por el Gobierno chileno a la muerte de P.Comerciante en Perú. En 1820, asociado a José Manuel Cea, empezó sus actividades comerciales, con el deseo de conquistar una independencia económica; el 30 jul. 1821 renunció al empleo de ensayador de la Casa de Moneda y se fue con su socio a El Callao, para vender en Perú artículos chilenos y remitir a su país productos tropicales. Sus negocios no prosperaron, a causa de la situación interna de aquella nación y, a fines de 1822 o principios del año siguiente, estaba de nuevo en Chile, fracasado. En 1824 se asoció con Manuel José Gandarillas, Diego Benavente y Manuel Rengifo, futuro organizador de la Hacienda chilena, y contrataron con el Gobierno el estanco del tabaco, vinos, licores, té y naipes, asunto que les dio mayores trabajos que provechos, pues la caótica situación de Chile por aquellos años no era propicia al desarrollo de los negocios. De aquí vino el nombre de "estanqueros" aplicado luego a los partidarios de P. La caída de Bernardo O’Higgins (v.), sustituido en 1823 por Ramón Freire, fue seguida de siete años de anarquía en los que Chile tuvo dos Juntas y 10 presidencias, y luego una guerra civil, en la que vencieron los conservadores o "pelucones" en la batalla de Lircay (17 abr. 1830). Entonces se inicia una nueva época en la historia chilena, en la que hace sus primeras armas como político Diego P. (v. CHILE III, 8).Ministro del Gobierno. Aunque no tenía ambiciones en este aspecto, se vio obligado a colaborar con el presidente Tomás Ovalle, en cuyo gobierno desempeñó simultáneamente los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores y Guerra y Marina (6 abr. 1830 a 17 ag. 1832). Actuó con todo desinterés, sin cobrar sueldo e incluso poniendo al servicio del Estado sus propios bienes. Aquí aparecen ya sus dotes de mando y su laboriosidad v energía características. Comenzó por disciplinar al ejército, y no dudó en destituir a los militares que creía elementos perturbadores del orden. Su conducta con el ex dictador Freire, hecho prisionero, fue muy noble, pues le hizo custodiar hasta Valparaíso, evitando así que sus enemigos lo’ asesinaran como le propusieron al ministro. que rechazó indignado tal sugerencia. Freire fue desterrado al Perú. Uno de los grandes aciertos de P. fue proponer a Manuel Rengifo para que se encargara de las finanzas de Chile, que debe mucho a este gran ministro.Muerto Tomás Ovalle, se celebraron elecciones presidenciales (5 abr. 1831) y resultó elegido el general Joaquín Prieto, cuya proclamación tuvo lugar el 18 sept. 1831. P. renunció entonces a sus cargos y fue nombrado gobernador de Valparaíso y comandante general de Marina. Allí creó y organizó la guardia cívica, como había hecho antes en Santiago. El nuevo Congreso llevó a cabo la importante tarea de dar a Chile una Constitución, la de 1833, cuyos artífices principales fueron Mariano Egaña y Manuel José Gandarillas, encargándose de la redacción del proyecto Andrés Bello (v.). Dicha Constitución responde a los ideales portalianos, pues refuerza el poder ejecutivo fijando en cinco años el mandato presidencial y permitiendo la reelección sin límite alguno. También autoriza al presidente para asumir "facultades extraordinarias" en determinadas circunstancias. En 1835, P. fue de nuevo llamado a formar parte del Gobierno: se encargó del ministerio de Guerra y Marina (21 septiembre) y poco después de los del Interior y de Relaciones Exteriores (6 noviembre).Esta última fase de su vida política, también breve, termina con su muerte, pero tuvo tiempo de dejar puestas las bases del Estado chileno, asentándolo sobre el civilismo y la autoridad impersonal, con un Gobierno fuerte y centralizador, que debía preparar al país para una democratización progresiva. Para sustituir el símbolo del rey, creó la "religión del gobierno". Al jefe del Estado se le respeta no por su persona, sino porque representa a la patria. Defendió siempre la igualdad de los ciudadanos antela justicia, y una rigurosa sanción de los delitos; así lo demostró siendo gobernador de Valparaíso, al negarse a indultar a un súbdito norteamericano condenado por asesinato. Creía conveniente que los actos del gobierno fuesen fiscalizados de modo ordenado y legal, y para ello, que existiera una oposición "decente y moderada", al estilo inglés. Fue siempre defensor de la nación contra todo imperialismo; por ello desconfió de los Estados Unidos y de las doctrinas enunciadas por J. Monroe (v.). También despertó sus recelos la Confederación peruanoboliviana, formada por el general Andrés Santa Cruz (v.), por creerla una amenaza contra la soberanía de’ Chile. Para combatirla buscó el apoyo de Argentina, gobernada entonces por Juan Manuel de Rosas (v.). La chispa que encendió la guerra fue la ayuda de Perú al nuevo intento del desterrado general Freire, que organizó una expedición e hizo un desembarco en Chiloé. P. no pudo ver la victoria chilena porque, estando en Quillota para revistar las tropas preparadas para la guerra al mando del general Vidaurre, se produjo ún motín en la 41 compañía del regimiento de Maipo, mandada por el capitán Santiago Florín, y el ministro fue preso y fusilado el 6 jun. 1837.El gran éxito de P. fue la permanencia del régimen creado por él, que se explica, como dice lairne Eyzaguirre, porque "el alma del arquitecto se hallaba fundida con la conciencia nacional" (o. c. en bibl.). Desde los primeros momentos de su gobierno, empezaron a funcionar bien las oficinas, se pagaron los sueldos puntualmente, las aduanas fueron rentables y el ejército dejó de preparar revoluciones. Conocía la realidad chilena, y tuvo un sano nacionalismo, que le hizo huir de toda imitación de lo extranjero. Pensaba que el porvenir de su patria estaba en el mar, y por eso necesitaba una fuerte Marina mercante y de guerra, que no serviría a ninguna aspiración expansionista, sino como respaldo para tratar a todas las naciones en pie de igualdad. Propugnaba la unión aduanera americana, adelantándose a las actuales corrientes de integración económica. Su fuerte personalidad transformó a Chile.M. L. DIAZ-TRECHUELO.
BIBL.: F. A. ENCINA, Portales 11793-18371, Santiago de Chile 1934; J. EYZ.4GUIRRr, Fisonomia histórica de Chile, Santiago de Chile 1946; A. EDWARDS Vrvrs, La organización política de Chile, Santiago de Chile 1957; F. FRÍAS VALENZUELA, Historia de Chile, Santiago de Chile 1960; B. VICUÑA MACKENNA, Vida de clon Diego Portales, Santiago cíe Chile 1863; M. BARROS, Historia diplomática de Chile (15-11-19;8), Barcelona 1970.
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