Plagas de Egipto REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Con este nombre se designan los castigos que Yahwéh envió sobre Egipto tras la negativa del Faraón de dejar en libertad al pueblo israelita (cfr. Ex 7,8-11,10 y 12,29-34). El relato maravilloso de las magnalia Dei en el libro del Éxodo (v.) subraya el carácter sobrenatural de los destinos de Israel y la omnipotencia de Yahwéh en favor de su pueblo. Las p. fueron 10 y se sucedieron en el orden descrito en Ex 7,14 a 12,26.1. El agua del Nilo convertida en sangre (7,14-25). Duró siete días y tuvo un efecto mortífero para los peces. Algunos críticos han querido ver un fenómeno natural en esta coloración de las aguas, pues a finales de junio el río suele asumir un color rojo debido a los sedimentos que arrastra la corriente; pero sus aguas no son nocivas para hombre o animales, como fue el caso de esta primera plaga. En su relato se combinan las tres "tradiciones" (1, P y E) que se supone confluyen en el Pentateuco (v.).2. Invasión de las ranas (7,26-8,11). Aarón extendió la mano sobre el río y las ranas invadieron el país. El hecho fue imitado por los magos, pero no consiguieron hacerlas desaparecer. Las ranas quedaron aniquiladas cuando "invocó Moisés a Yahwéh acerca de las ranas que afligían al Faraón" (8,8). La redacción yahwista (J) parece preponderante en el relato.3. Los mosquitos o cínifes (8,12-16). Eran insectos muy diminutos y molestos, que se daban con frecuencia en los alrededores del Nilo. Los magos no lograron imitar la señal y dijeron al Faraón "el dedo de Dios está aquí" (8,15). Algún autor ha opinado que puede ser un relato equivalente al siguiente, el de los tábanos, que es de la redacción yahwista también.4. Las moscas o tábanos (8,16-28). Moisés anunció al Faraón que si no dejaba salir a su pueblo de Egipto, enviaría tábanos contra el mismo Faraón, contra sus siervos, su pueblo y sus casas. De esta invasión sólo fue excepción la región de Gessen que estaba habitada por los hebreos. El relato es muy prolijo, en detalles y circunstancias, contrastando con la sobriedad del relato anterior.5. La peste epizoótica (9,1-17). Una grave epidemia se abatió sobre el ganado y causó grandes pérdidas: "pereció todo el ganado de los egipcios" (9,6), "mas del ganado de los hijos de Israel no murió ni una sola cabeza" (9,6). El relato, muy breve, se atribuye a la tradición o redacción yahwista.6. Las pústulas ulcerosas (9,8-12), que atacaron tanto a hombres como a animales. También los magos tenían las mismas erupciones. El relato, muy breve, se atribuye a la redacción sacerdotal (S).7. La granizada (9,13-35), con truenos y lluvia, destruyó cuanto halló en los campos: hombres, animales, mieses, hortalizas, lino, etc. Fue tanto más extraordinaria en cuanto que en el Alto Egipto no llueve jamás y en el Bajo Egipto muy raramente. El relato es largo, siendo la parte fundamental de tradición yahwista.8. Las langostas (10,1-20). Dada la obstinación del Faraón, Moisés extendió su bastón sobre la tierra e inmediatamente se levantó un viento impetuoso que extendió sobre el país un gran número de langostas: en los campos no quedó nada de verde. Aunque este tipo de plagas son comunes en oriente, el carácter prodigiosode la misma resulta de la circunstancia de la narración bíblica. El relato es yahwista, con retoques.9. Las tinieblas (10,21-28). Cubrieron todo el país durante tres días. Era tan intensa que no se veían unas personas a otras, aun en una misma casa. La luz no faltó en la zona habitada por los hebreos. Aquí predomina la redacción elohísta (E).10. La muerte de los primogénitos (11,1-10; 12,29-35). En el cap. 11 se narra la amenaza y en el 12 la ejecución; ambos son fundamentalmente de la redacción yahwista. Dios hirió de muerte a todos los primogénitos de las familias egipcias. Con ocasión de esta p. Dios dio las primeras disposiciones para el sacrificio del cordero pascual (v. PASCUA i), con cuya sangre debían ser señaladas las puertas de los israelitas, para que entre ellas no hubiese p. exterminadora (cfr. Ex 12,13).El Faraón, impresionado finalmente por la muerte de su hijo y por la de todos los primogénitos, suplicó a los hebreos que se fuesen.Como indica Moraldi, las p. se hacen eco de características naturales de Egipto, en cuanto casi todos los años, entre los meses de julio y abril, a causa principalmente de las inundaciones del Nilo, se renuevan parecidos fenómenos -con intensidad y extensión varias-, incluso el de las tinieblas (los vientos llamados khamsin). Con todo, las p. no fueron fenómenos puramente naturales, como lo prueba el que predichas por Moisés, sobrevenían tras una señal suya, terminaban cuando él quería, y su intensidad excedió a toda otra experiencia. La última p. se halla fuera de todo fenómeno natural. La conexión de los fenómenos de las p. con los que más o menos se realizan todos los años hace resaltar su carácter sobrenatural -quad modum- por el hecho de que se las encuadra en la normalidad de las vicisitudes de las estaciones egipcias. También el modo de obrar de Moisés y Aarón, al desencadenarse las p., aparece modulado conforme al modo de obrar de los magos y adivinos, muy en honor en Egipto.La pretensión, pues, de algunos críticos en relegar al campo de la leyenda o en reducir el perfil histórico de las p. al ámbito de los fenómenos naturales del Delta del Nilo tropieza con la intención manifiesta de los textos.Las plagas en la tradición bíblica posterior. En los salmos se encuentran algunas referencias sobre las mismas. El Ps 78,43-51 enumera siete p. en un orden parecido al de Ex 7-10, más la helada. El Ps 105 enumera las tinieblas (vers. 28), el agua convertida en sangre (vers. 29), la invasión de las ranas (vers. 30), los mosquitos (vers. 31), la granizada (vers. 32a), las langostas (vers. 34). El Ps 135,8 hace alusión a la muerte de los primogénitos. El libro de la Sabiduría las amplifica y las comenta (11,5-20; 12,23-29; 16-18 y 19,18-32), a la manera de un midrás (v.), para sacar lecciones de esta historia sagrada. En los libros proféticos no se encuentran alusiones concretas.LUIS P. CONDE.
BIBL.: A. MALLON, Les Hébreux en Egypte, Roma 1921, 138147; A. BARUCQ, Plaies d’Égypte, en DB (Suppl.).
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