Pessoa, Fernando Antonio Nogueira
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Biografía GER
Escritor portugués del s. XX. Uno de los mayores poetas de la literatura portuguesa de todos los tiempos.Fundador del movimiento literario Orpheu (1915) que fue, en su breve existencia, un poderoso momento de renovación de la poesía portuguesa de este siglo. Nace P. en Lisboa el 13 jun. 1888, hijo de un crítico musical y de una dama con antepasados ilustres entre los defensores de las ideas liberales de la primera mitad del XIX. Por motivos familiares (matrimonio de su madre con el cónsul de Portugal en Durban, África del Sur), P. pasa a vivir en esa ciudad a partir de 1896. Aprende inglés (idioma que llegará a dominar como propio) y, en 1904-05, frecuenta los estudios superiores en la Univ. del Cabo. Cesário Verde (v.) puede contarse entre los descubrimientos que en poesía portuguesa hace P., en el momento en que llega a Lisboa con intención de frecuentar el Curso Superior de Letras. Durante dos escasos años asiste a las aulas de ese curso universitario, pero en 1907, por circunstancias de política académica, abandona sus estudios. Intenta montar una tipografía, proyecto sustituido por su cargo como corresponsal extranjero del periódico O Coinércio.Después de colaborar en la traducción al portugués de poetas ingleses para una editorial británica, P. escribeen "A águia", la revista fundada por el movimiento A renascenca portuguesa, que dirige Teixeira de Pascoaes (v.), el ensayo A nova poesia portuguesa sociológicamente considerada (1912) al que seguirá A nova poesia portuguesa no seu aspecto psicológico (1912). Su actividad como poeta, que en ese momento es ya un aspecto importante de la fidelidad del hombre consigo mismo, no se afirma aún públicamente. El poeta se considera antes que nada un crítico literario, un doctrinario, y solamente en 1913 publica Pauis, el soneto que debería desencadenar en las letras portuguesas un movimiento de elegante postsimbolismo: el paulismo. El año de su vida es 1914: el poeta se presenta con sus otros pseudónimos, Álvaro de Campos, Alberto Caeiro, Ricardo dos Reis, nacidos en 1889 los dos primeros, y en 1912 el último. Con estos pseudónimos aparece la obra del poeta. En su grupo conviven desde entonces M. de Sá Carneiro (18901916), poeta simbolista y Almada Negreiros (n. 1893), poeta, novelista y pintor. Con éstos y con Santa Rita Pintor, Raúl Leal, Luis de Montalvor y R. de Carvalho, funda P. la rev. "Orpheu", que marca la introducción del modernismo (v.) en Portugal.Su actividad pública literaria, siempre un poco según las circunstancias, se reparte entre la traducción del inglés de un Compendio de Teosolia (1915), la preparación del tercer número de "Orpheu", que debería haber salido en 1916, la publicación de poemas en inglés en revistas y periódicos británicos, poemas que se recogen en English poems (3 vol.) en 1921, y el ensayo corto, género que no abandonará nunca, António Boto e o ideal estético em Portugal (1922) Dirige además revistas literarias ("Atena"), o de asuntos comerciales, y en 1929 publica una Antologia de poetas portugueses modernos. Entra a formar parte oficialmente del número de los maestros de la poesía portuguesa en 1927 por la crítica que José Régio (v.) hace en "presenca da geracáo modernista" (Sobre la generación modernista), revista en la que también publica sus poemas. En 1934, con Mensagem, por el que consigue un premio literario de segundo orden, P. logra un poco de más divulgación fuera del estrecho círculo literario modernista. M. en Lisboa el 30 nov. 1935.La obra de P. comienza desde 1940 a conocer una difusión siempre creciente. La crítica se admira y se sorprende con este poeta de varios pseudónimos (además de los ya citados y el suyo propio, el de Bernardo So ares), que se busca un poco pirandelianamente y que al primer encuentro parece querer eludir su unidad. En efecto, si P. se muestra tan vario y disperso, con todo, además de los problemas de justificación última y del significado de su heteronomia, presenta una serie de "motivos poéticos centrales" (como les llamó J. Prado Coelho, en A unidade e diversidade em Fernando Pessoa, Lisboa 1963) que establecen su unidad. Es preferible presentar estos motivos, en vez de mostrar a P. como un "gongorista complaciente, asceta de la palabra en un R. dos Reis; epicureísta amante de la luz mediterránea e insatisfecho de sí mismo en un Á. de Campos; violento, anunciador de metamorfosis en un A. Caeiro, para quien el hombre es un animal presuntuoso que corrompe lo que piensa" (A. Bosquet, Verbe et vertige, París 1961, 174-185).Así, para P. todo es ilusión y sueño en esta vida de absurdo, en que las propias apariencias son apariencias, sensación que no deja de aumentar a lo largo de la existencia, a la que la realidad de la muerte física perturba y dramatiza profundamente y que, por eso mismo, imposibilita el conocimiento profundo de nuestro ser. De ahí los constantes interrogantes sin respuesta que P. se autopropone lúcidamente, con esa lucidez que es el principio orientador de su drama y de su dolor de pensar. "El cansancio del pensar, yendo hasta el fondo del existir / me hace viejo desde antes de ayer, con un frío hasta en el cuerpo" (Obras completas, 362). Y este cansancio, que pregona especialmente Á. de Campos ("Yo, yo mismo ... / yo, lleno de todos los cansancios / de todos cuantos el mundo puede dar", o. c., 397) es, según dice el poeta, "una cantidad de desilusión / que se me entraña en la especie del pensar", sólo definible por comparaciones aproximativas, pues "si supiese, no existiría en mí este falso cansancio" (o. c., 409).El único alivio que el poeta encuentra para este su drama de lucidez son los "momentos inefables" que le recuerdan un vago paraíso perdido, donde él cree haber sido alguna vez feliz y que, a veces, aparece unido a los recuerdos de su infancia. Las propias imágenes para traducir esos momentos inefables participan en gran medida del canto o del vuelo de un ave, del sonido de una flauta, de los pasos de las hadas y de los gnomos, de la nube que pasa o de la vela que se desliza (J. PradoCoelho, o. c. 104). Pero este recuerdo va unido a una melancolía que decolora esos momentos de felicidad recordada. En la raíz del tedio de P. está la melancolía que alimenta sus días. Curiosamente, P. intenta en su poesía superar este tedio "por la intuición de un destino supraindividual", el del pueblo portugués, que también poseyó un imperio y lo perdió. Las Indias del poeta, su "Longe", son una quimera, pero están dentro de sí mismo: el encontrarse. Para eso el sueño es un medio: solamente así se podrá comprender que el poeta haya escrito un día: "Todo vale la pena / si el alma no es pequeña / quien quisiere sobrepasar Bojador / ha de pasar por encima de su dolor" (Obras completas, 82).JOSÉ A. DE CARVALHO.
BIBL.: F. PESSOA, Obras completas, Río de Janeiro 1965; M. A. GALHOZ, Introducción a las Obras completas;, Vida e obra de Fernando Pessoa. Semblanea diana gerafo, Lisboa 1961.
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