Persas HIST.
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Historia
Se cree que los p. proceden del Sur de Rusia, desde donde pasaron a Irán (v. IRÁN iv), en el II milenio a. C. Constituyen, junto con los medos (v.), que también habitaron el Irán antiguo, una rama de los indogermanos, y se dividen en tribus. Las primeras fuentes que hacen referencia a ellos son asirias. Según estas fuentes, Salmanasar III de Asiria, entró por primera vez en contacto con medos y p. en el 842 a. C. Fue precisamente Salmanasar III quien sometió a los p., que ocupaban entonces la región comprendida entre el río Tigris y el lago Urmia. A principios del s. VII a. C. se dirigieron hacia el S., contribuyendo probablemente a su expansión los escitas (v.), otro grupo iranio que, al igual que los p., utilizaba el caballo como principal medio de transporte y el arco de flechas como arma más importante.Los p. han dado nombre a Irán, pues este país es conocido también, aunque inexactamente, como Persia, denominación con la que los griegos designaban el conjunto de tierras dominadas por los p., es decir, lo que constituye el Imperio p., aun en el caso de territorios fuera de Irán. Este Imperio se desarrolló históricamente con las dinastías Aqueménidas (v.), desde el s. VI hasta el 330 a. C., y Sasánida (v.), desde el s. III d. C. hasta el 651. Los Aqueménidas son originarios del Fárs, en el Sudeste de Irán, donde se habían establecido los p. Una de las primeras influencias que recibió este pueblo fue la de los elamitas, habitantes de Elam (región central de Irán), a los que estuvo sometido. Tras la decadencia de Asiria, a fines del s. VII a. C., los p. caen bajo la influencia y el dominio de los medos, que ya anteriormente habían extendido su poder sobre Parsua, nombre con el que también se conocía el Fárs, al O del lago Urmia, en la zona meridional de los montes Zagros y las llanuras que bordean las montañas. El nombre de Parsua aparece por primera vez en una inscripción asiria del 629 a. C. El título de rey de reyes adoptado por los Aqueménidas es posible que existiera ya entre los medos, cuando éstos dominaban ya casi todo Irán. En cuanto a las relaciones entre medos y p. no sólo fueron de dominio (políticas), sino también culturales (similitud de lengua, religión, etc.). Ambos pueblos tenían costumbres parecidasPrimer Imperio persa. El primer p. que se titula rey (de Anzán, región de Elam, al E de Susa) es Ciro I, padre de Cambises I (ca. 600-559). Éste fue vasallo de los medos Ciaxares y Astiages, con cuya hija Mandane se casó. De este matrimonio nació Ciro II (v.; 558-530), que se rebeló contra su abuelo Astiages, a quien hizo prisionero (555 a. C.), apoderándose de Ecbatana (v.), capital de los medos, y titulándose rey de medos y p. De este modo, los p. sustituyen a los medos en el dominio de Irán. Con la política de expansión de Ciro II nace el Imperio p., que se constituye en una gran potencia marítima. Ciro II conquista, en Asia Menor, el reino de Lidia con su capital Sardes (546 a. C.), y las colonias de los jonios; en Mesopotamia, Babilonia (539 a. C.). Las fronteras de su Imperio se extienden, por el E, hasta el Indo. De los babilonios toma Ciro II su idea de Imperio universal y añade a sus títulos el de rey de Babilonia. Ya desde entonces los p. llevan a cabo una política de tolerancia religiosa. Las ciudades no son destruidas, sino sometidas. Los pueblos subyugados conservan sus dioses y sus creencias. Para algunos, como los judíos, a los que Ciro II permite el regreso a Palestina, los p. son más bien sus libertadores, los primeros en establecer un concepto más liberal de dominio, a pesar del autocratismo de sus reyes.Una de las bases económicas de este nuevo Imperio, que sustituye a todos los anteriores y logra una hegemonía hasta entonces nunca alcanzada, es el comercio. Los p. se hacen dueños del tráfico comercial desde el mar Negro hasta el Asia central, pasando por Asia Menor, Mesopotamia y la India. Los enemigos más poderosos de los p. eran Egipto y las ciudades griegas de Europa. Tras la conquista de Egipto (525 a. C.) por Cambises II (530522), hijo y sucesor de Ciro II, sólo queda frente a los p., como rival más temible, una Grecia dividida (v. GRECIA IV, 1; ATENAS III, ESPARTA).El Imperio p. consigue su máxima expansión en el reinado de Darío 1 (v.; 522-486) y en el de su hijo y sucesor Jerjes I (v.;486-465), pero ya con este rey comienza la decadencia de los p., a causa sobre todo de la enemistad griega, cuya consecuencia más grave e inmediata son las Guerras médicas (v.; 495-449). A pesar del hombre de médicas, debido a los griegos, se trata de las guerras sostenidas entre p. y griegos. En las tropas de los primeros se encontraban numerosos medos y también griegosemigrados de Grecia por razones políticas. Darío I fue el organizador del Imperio p., que lo dividió en satrapías o provincias (20 según Heródoto, 24 según una inscripción de Persépolis, y 31 al final del reinado de Darío I), gobernadas cada una de ellas por un sátrapa (v.), cuyas funciones consistían en: velar por la seguridad de los caminos, reprimir el bandidaje, proteger la agricultura y cobrar los impuestos, en dinero y especie, cada año. El uso de las monedas se generalizó desde Darío I, quien acuñó monedas de oro (dárico). Varios pueblos constituían un nomo, como en Egipto. Algunas provincias mantenían cierta autonomía, pero pagaban impuestos y reconocían la supremacía de los p. en la persona de su rey, cuyos funcionarios visitaban anualmente las provincias protegidos por tropas. Independientemente del sátrapa, había en cada satrapía un canciller. Las fortalezas estaban al mando de un gobernador, y al frente de las tropas se encontraba el llaInado por los griegos karanos. Independientes entre sí cada una de estas autoridades, recibían las órdenes de la corte a través de los correos. Para ello se creó un buen servicio de comunicaciones, que básicamente comprendía carreteras (el camino real de Sardes a Susa tenía una longitud de 2.400 Km.) y postas.El hecho de que el Imperio p. no estuviera centralizado y de que se mantuvieran las peculiaridades de cada localidad favoreció las sublevaciones; las de medos y elamitas se produjeron en el reinado de Darío I. Pero ni esto, ni el comienzo de las Guerras médicas, ni la lucha contra los escitas en Europa fue obstáculo para que Darío I engrandeciera el Imperio, cuyas fronteras por Occidente intentó infructuosamente que alcanzaran el Danubio. Construyó Persépolis (v.), posiblemente proyectada ya por Ciro II y que Jerjes I y Artajerjes I ampliaron. Esta nueva ciudad sustituyó como capital del Imperio a Pasagarda (v.), que había mandado construir Cambises I; pero Pasagarda continuó como centro religioso y lugar donde se celebraban las ceremonias de la coronación. Otras ciudades como Ecbatana y Susa también desempeñaron el papel de capital, dado el carácter un tanto itinerante de la corte. La idea de Darío I, -de dominio sobre Europa, es abandonada por Jerjes I tras la derrota de la flota en Salamina (480 a. C.), que movió al rey de reyes a dejar Grecia, aun cuando quedara allí Mardonio al frente de su ejército, que fue vencido en Platea (497 a. C.), en tanto que las naves p. sucumbían en Micala, cerca de Mileto.Los p. llegan al final de las Guerras médicas en el reinado de Artajerjes I (465-424), quien también hubo de enfrentarse a la rebelión de Egipto, sofocándola. La derrota frente a los griegos supuso el fin del dominio sobre las ciudades jónicas. Pero el choque entre griegos y p. aún continuó en el reinado de Darío II (424-404), a quien favoreció la guerra del Peloponeso (v.). Sin embargo, la decadencia del Imperio p. era ya un hecho evidente, que no pudo impedir Artajerjes II (v.; 404-358), falto de recursos y agobiado por las sublevaciones de Chipre y Egipto. Interiormente, el Imperio se descomponía por falta de autoridad y de unión en la corte y en la misma familia real. Un paréntesis en esta decadencia fue el reinado de Artajerjes III (358-338), quien restableció la unidad del Imperio por el camino más fácil: la crueldad.Segundo Imperio persa. Con Darío III (336-330), termina el primer Imperio de los p. y su independencia, al ser sometidos por Alejandro Magno (v.), después de las victorias del macedonio en Arbelas (331), Isos (333) y Gránico (334). El predominio p. en Irán es sustituido por el grecomacedónico, que se mantiene durante el reinado de los Seléucidas (v.; 312-64). Dominados luego los p. por los partos (v.) de la dinastía Arsácida, vuelven nuevamente al poder con Ardasir I, hijo de Sasán y reyezuelo de una pequeña ciudad, quien se rebela contra Artabán IV, en eJ 227, y funda el segundo Imperio de los p., el de los Sasánidas (v.), con capital en Ctesifonte. Ardasir I (227241) se proclama rey de reyes y como tal es reconocido en todo Irán. Otra vez los p. sueñan con el Imperio universal intentado por sus antepasados los Aqueménidas y que los romanos realizaron en gran parte. Precisamente fue Roma (luego también Bizancio) el mayor obstáculo para la expansión de los p., que sucumbieron ante un enemigo que parecía menos peligroso, los árabes, cuyos ataques comenzaron en el 633. Pocos años después derrotaron definitivamente a los p. en Nehavend (642). Asesinado Yazdgard III (632-651), termina el segundo Imperio de los p. y la dinastía Sasánida.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: E. PORADA, El antiguo Irán, Barcelona 1963; D. N. WILBER, Iran, past and present, Princeton (N.J.) 1963; R. GHIRSHMAN, Persia-protoiranios, medos, Aqueménidas, Madrid 1964; 1. GAGE, La montée des Sassanides et Cheure de Palmyre, París 1964; W. CULICAN, The Medes and Persians, Londres 1965; H. HENNING VON DER OSTEN, El mundo de los persas, Madrid 1965.
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