Pekin (beijing) II. Historia HIST.
Categoria:
Historia
. Su nombre (Beijing) significa Residencia del Norte. Está situada en la provincia de Hopei, próxima a la cordillera sobre la que se eleva la Gran Muralla, en los confines de una desolada llanura seca, árida, batida por el viento que llega en tromba de los desiertos de la Mongolia Interior y que arrastra nubes de un polvo amarillo, duro y sutil. A través de los siglos ha recibido diversas denominaciones: Yenjing, Yuchou, Nanjing, Zhong y Peiping.A comienzos de la dinastía Chu (1122 a. C.) se supone que el emperador Wu Wang estableció en la región de P. a los descendientes del Emperador Amarillo. Desde la dinastía Han (208 a. C.-220 d. C.), la región es un principado, unas veces sometido al Imperio, y otras independiente. Durante los s. IV-VI es capital de un pequeño Estado bárbaro, el de Hu. En 937 se apoderan de la ciudad los Liao (tribu Khitan), y la denominan Nanjirtg, capital del Sur, para diferenciarla de su capital del Norte, Liaotung. Tras un breve periodo en que perteneció a los Sung, en 1151 la conquistan los Kin (bárbaros Nüchen). En 1215 Gengis Khan (v.) entra en P. y, hacia 1270, Kubilai la hace capital de su Imperio, con el nombre de Kanbalik, con el que la menciona Marco Polo (v.). Puede afirmarse que de esta última fecha data la ciudad actual.Yung Lo, monarca de la dinastía Ming, traslada a P. su capital (que hasta entonces estaba en Nankín), y la amplía y embellece. La ciudad alcanza su mayor esplendor en el reinado de este Emperador, pero sus sucesores continuaron fortaleciéndola y embelleciéndola. En 1553 se levanta la muralla y, más tarde, los emperadores Kang Hi y Kien Long (dinastía Manchú) enriquecen sus templos. Las tropas francoinglesas incendiaron el palacio imperial en la guerra de 1857. Al advenimiento de la República es capital del Gobierno central hasta 1928; y, desde octubre de 1949, sede del Gobierno de la República Popular.Antes de la República, P. estaba constituido por cuatro ciudades: la imperial, donde residía la corte; la prohibida, sede del Emperador; la tártara; y la china. Las dos últimas estaban amuralladas. Vista desde las torres que encuadran las puertas de la muralla, P. ofrece un espectáculo lleno de encanto: sobre los jardines destacan los tejados amarillos, verdes y rojos de los palacios y los templos. A la riqueza de su arte hay que añadir la suntuosidad de sus edificios, cuya enumeración somera es imposible.Actualmente es una gigantesca urbe que en muchos aspectos ha conservado su aspecto imperial. Las construcciones modernas, en un estilo frío, han quedado limitadas en lo esencial al exterior; al O han surgido edificios gubernamentales y al E se extiende la zona industrial. En ambos sectores impera el rojo insulso del ladrillo cocido. Pero P. ha ganado en higiene; reina en toda la ciudad una limpieza extremada que la convierte en la mayor ciudad-jardín del mundoC. L. DE LA VEGA LUQUE.
BIBL.: LIN YUTANG, Pekín imperial, siete siglos de esplendor, Barcelona 1961; H. WHITE, Peking the Beautiful, Shanghai 1927; J. BREDON-LAURU, Peking, historical deseription, Shanghai 1931; 0. SIREN, The Walls and Gates of Peking, Nueva York 1924.
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