Pedro Lombardo
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Biografía GER
Vida. P. L., conocido como el Maestro de las sentencias o magister sententiarum, fue profesor de Teología en París y, casi al final de su vida, obispo de esa misma ciudad.Los datos cronológicos de su vida, sobre todo de los primeros años, son aún escasos y poco seguros. La fecha de su muerte, en la cual parecen coincidir las opiniones, se fija el 21 ó 22 jul. 1160; la de su nacimiento es aún desconocida. Probablemente n. en los primeros años del s. XII o finales del s. xi. Su patria es la Lombardía, como lo indica el sobrenombre de Lombardo que utilizó ya en vida, y más concretamente Lumello cerca de Novara como afirman expresamente las crónicas de la época. Su familia era de condición modesta, por lo que tuvo que solicitar la ayuda de subvenciones para poder realizar sus estudios. Los primeros cursos los hace en Bolonia, luego va a Reims y, finalmente a París.Por una carta de S. Bernardo -Epíst. 410, dirigida al abad Gilduin de la abadía de San Víctor- conocemos su viaje a Francia hacia los años 1136-39, pasando por Reims. Después de una corta estancia en esa ciudad, llega a París con la recomendación de S. Bernardo para los Victorinos (V. SAN VÍCTOR, ESCUELA DE). La estancia en París debía ser breve, pero se prolongó indefinidamente. ¿Qué escuelas frecuentó y qué funciones desempeñaba?, ¿cuándo empezó sus lecciones como profesor? son cuestiones difíciles de responder. Sin duda que tuvo excelentes relaciones con la abadía de San Víctor y probablemente allí realizó su educación teológica, y más tarde enseñó en la escuela catedralicia de París. Del periodo de casi 20 años, entre 1136-39 en que llega a París y 1159 fecha de su elección episcopal como obispo de París, muy pocos datos poseemos. No sabemos cuándo empieza sus enseñanzas, ni las circunstancias que determinan la composición de sus obras, ningún texto lo dice expresamente; lo único que sabemos de todo esto, es lo que se deduce del análisis del contenido de sus mismas obras. Como testimonios externos de este periodo de casi 20 años, cuatro tan sólo poseemos: una reseña de Gerhoch de Reichersberg sobre la obra de los comentarios a las cartas de S. Pablo en 1142-43; otro de luan de Salisbury sobre el papel de P. L. en el Conc. de Reims contra Gilberto Porreta (v.) en 1148; una recomendación del papa Eugenio III en 1152 para la concesión de unas prebendas en la diócesis de Beauvais; y un viaje que hizo a Roma por las mismas fechas.Puede decirse que con el nombramiento al obispado de París en 1159, la carrera de P. L. está virtualmente terminada. Su m. ocurre, como decíamos, el 21 jul. 1160, según el necrólogo de Sanct-Martin-des-Champs, o el 22 jul. 1160, según los anales conservados en la abadía de San Víctor.Obras. Las obras auténticas de P. L. se reducen a cuatro: Comentarios a los Salmos o glosas, Comentarios a las Epístolas de S. Pablo, Los sermones, Los libros de las sentencias o IV Libri Sententiarum. Esta última obra ha sido objeto de múltiples y minuciosos estudios; de las otras, aparte de las investigaciones de Denifle sobre las glosas paulinas, no se ha estudiado prácticamentenada. Señalemos brevemente las características de cada una de ellas.a) Comentarios a los Salmos (PL 191,62-1296). En esta obra P. L. va comentando verso por verso cada uno de los 150 salmos de David, recogiendo las citas de los Padres y de los escritores eclesiásticos. Su autenticidad está fuera de duda, escrita hacia 1142-43, es anterior a los comentarios a las epístolas paulinas.b) Comentarios a las Epístolas de S. Pablo (PL 191, 1297-1696 y PL 192,9-520). La fecha de su composición se fija gracias a la acusación de adopcionismo que formuló contra él ca. 1142-43 Gerhoch de Reichersberg, y de la utilización de un texto atribuido a Ambrosio de Autpert. Es posible que en esta fecha se tuviera tan sólo una primera redacción de la obra, siendo terminada entre 1145-52.c) Sermones. La mayor parte de los sermones de P. L. han sido antiguamente editados bajo el nombre de Hildeberto de Lavardin. Haureau fue el primero en restituir las obras a su autor, y a partir de él, se ha disipado toda duda sobre la autenticidad. Estos escritos están claramente inspirados en textos de la S. E., con alusiones bíblicas que en ocasiones abusan del sentido espiritual.d) Los libros de las sentencias (PL 192,519-964). Es la obra principal de P. L., a la que está unido su título de magister sententiarum. Su influjo fue notable y duradero. Este texto llegó a ser el manual escolar durante la Edad Media hasta el s. XVI, época en que fue sustituido por la Summa Theologiae de S. Tomás de Aquino (v.). En la Universidad de París, todo bachiller en Teología, para optar al grado de doctor debía exponer las Sententiae. Su autoridad deriva de ser una gran obra de síntesis, en la que se recogen y sistematizan los elementos tradicionales de la ciencia divina y se expresa, en muchos puntos, el sentir de la Iglesia sobre esas cuestiones. El IV Conc. de Letrán (1215), consagra su autoridad magistral. Es posible que los libros sean un resumen de las lecciones dictadas por P. L. durante el periodo de su docencia. Compuestas ca. 1150 según la opinión de Denifle o en 1152 según Pelster.La división de la obra está tomada de S. Agustín (v.), concretamente del libro l, cap. 2 del De doctrina christiana. El libro 1 (PL 192,521-652) contiene 48 distinciones, y versa sobre los tratados de De Deo Trino et Uno. El libro II (PL 192,651-758) contiene 44 distinciones y versa sobre los tratados de Deo créante, de Gratia, de peccato original¡ et actual¡. El libro III (PL 192,757-840) contiene 40 distinciones y versa sobre los tratados de Verbo incarnato et de Christo redemptore, de virtutibus, de decem mandatis. El libro IV (PL 192,839-962) contiene 50 distinciones y versa sobre los tratados de sacramentis in genere, de septem sacramentis in specie, de novissimis. Los ejemplares de esta obra se multiplicaron en el s. XII y sobre todo en el s. XVII en una proporción tal, que sólo le aventajan las ediciones de la Biblia.Además de las obras claramente auténticas se le atribuyen otras dudosas o inauténticas: Apología de Verbo incarnato, Cartas, Glosas sobre Job, In concordiam evangelicam, Glossae volatiles o Notulae.Doctrina. P. L. es, sobre todo, un compilador; su mérito reside en haber sabido hacer una adecuada selección de textos patrísticos, exponer bien las diversas opiniones frente a cada tema, y la juiciosa utilización de fórmulas de diversos autores. Es un ingenio moderado que coloca en primer plano los argumentos de autoridad. Hace uso de la dialéctica, reconoce la autoridad de la razón, pero cuando se trata de verdades de fe apela a la autoridad de los grandes maestros, especialmente de S. Agustín. Su obra está influida por los escritos de Hugo de San Víctor (v.) y de Abelardo (v.). La disposición y orden de su obra, si bien no definitivos, fue el material que durante mucho tiempo alimentó el pensamiento teológico.Merece la pena hacer una mención especial de la doctrina sobre los sacramentos que expone en el libro IV de las Sentencias, ya que es uno de los temas en que sobresale especialmente, pues recoge y sintetiza una larga historia de elaboración sacramentaria. Su enumeración septenaria es una de las primeras listas que se poseen. La definición de sacramento, el análisis de la composición del rito sacramental y de su eficacia son cuestiones que llegan a ser completadas por P. L. En la definición que da de sacramento (v.) su insistencia en la idea de signo eficaz y sobre la causalidad, sirvió para desechar muchas posibles confusiones y es uno de los mejores legados que dejó a la posteridad.Entre los comentarios más importantes de las Sentencias de P. L. cabe destacar los de Alejandro de Hales, S. Buenaventura, S. Tomás, Egidio Romano y Duns Scoto.V. t.: TeoLOGín; ESCOLÁSTICA II; DOb1INICOS 1, 5; CRISTOLOGíA, 4; EUCARISTíA II, A. 7.J. GUSTAVO RUIZ R.
BIBL.: J. DE GHEELINCK, Pierre Lombard, en DTC XII, 19412019; íD, Le mouvenient théologique au XII siécle, 2 ed. Brujas 1948, reed. Bruselas 1969, 213-249; 250-277 y 285-288; M. GRABMANN, Die Geschichte der scholastischen Methode, 11. Friburgo de Brisgovia 1911, 359-407, reed. Graz 1957; íD, Historia de la teología católica, Madrid 1940, 51-54; M. DE WULF, Historia de la filosofía medieval, 1, México 1945, 214-215; H. DENIFLE, Die universitatenr des Mittelalters, Berlín 1885, 655 SS.; PH. DEEHAYE, Pierre Lombard, sa cíe, ses oeuc,res, sa Inorale, Montreal 1961.
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