Pavo Real
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Varios
En la historiografía antigua se da como hecho el que el pavo real fue traído al mundo mediterráneo por Alejandro Magno desde la India, cuna de la vistosa gallinácea. No obstante, Aristóteles lo describe como un animal carente de novedad, pese a que la especie era rara en Grecia y su consumo como manjar exótico sólo estaba al alcance de potentados y emperadores. Diversas leyendas más o menos sagradas han florecido en torno a este animal que desde antiguo en la India e Irán se vincula a los atributos de la realeza.El mito hindú presenta al dios Indra (v.) tras los rasgos de un pavo real dentro de una simbología celeste. Así cuando el cielo está azul y el sol brilla radiante asumiendo los colores del arco iris, Indra el Saharrashha, la deidad de los mil ojos, es considerada como un pavo real con su abanico caudal desplegado. Sin embargo, cuando el cielo aparece encapotado y el sol cubierto, Indra sólo será una avecilla canora dejando oír sus trinos. A veces, al disco solar se le da también el epíteto equívoco de sahasradhdra en el sentido propio de que sus mil rayos producen mil heridas a manera de ojos. La interpretación de la simbología indoaria hace evidente que el apéndice caudal del pavo real puede tener atributos fálicos (v. FÁLICO, CULTO). En el diccionario de San Petersburgo la voz mayurecvara (o el pavo Siva) es la designación propia del lingam o falo, también emblema de Siva (v. HINDUISMO).En el mundo grecorromano, y posiblemente a través de la mitología arioeuropea, aparece el pavo real como representación sacralizada de la realeza. Así en la Metamorfosis de Ovidio (libro I), tenemos a Argos el de los cien ojos, que todo lo ve, figurado como un pavo y ave a las órdenes de la primera diosa, Juno (v.), la rutilante esposa de Júpiter; de aquí que el pavo se denomine también Avis Junonia. No es de extrañar, pues, que por una transferencia simbólica el pavo de Juno sea el mismo Júpiter (v.), como también Argos el hijo de Júpiter sea el mismo padre de los Dioses en persona, todo ojos vigilantes (las estrellas), en tanto que sus dos ojos faciales (el Sol y la Luna) duermen. Una leyenda clásica presenta a Mercurio durmiendo con música a Argos para darle muerte acto seguido y llevarse a su prisionera lo, la vaca sagrada, quizá la misma Isis. Los ojos del muerto renacerán en el apéndice caudal del pavo dando así pie a la leyenda de su inmortalidad y a la creencia popular de que el pavo que pierde y renueva anualmente la luminosidad de su variado plumaje es de la misma estirpe que el ave fénix (v.), que renace de sus cenizas.Del paganismo el p. r. pasaría a la iconografía cristiana, a través del arte bizantino y copto, como símbolo de inmortalidad: una de las aves elegidas que beben de la fuente de los sacramentos (Fuente de la Vida).V. t.: ANIMAL IV; FÉNIX.J. M. GÓMEZ TABANERA.
BIBL.: A. DE GUBERNATIS, Mythologie Zoologique, París 1874; P. DECHARME, Mythologie de la Gréce Antique, París 1884, 630 y ss.
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