Patrones Monetarios ECON.
Categoria:
Economía
Las operaciones comerciales y financieras entre países implican el uso de monedas diferentes, con la consiguiente necesidad de una operación de cambio entre ellas. El conjunto de instituciones, operaciones y mecanismos que posibilitan ese cambio de monedas a la par que mantienen un cierto equilibrio en las relaciones económicas internacionales constituye un p. m. Aunque el número de variedades de p. m. es, en la práctica, muy grande, a lo largo de la historia económica reciente se han agrupado en: 1) patrones internacionales con tipos de cambio (v.) fijos, 2) tipos de cambio flexibles, y 3) control de cambios.Los primeros se caracterizan por un mecanismo que, manteniendo el funcionamiento del mercado de divisas, asegura la constancia de sus tipos de cambio. Merecen mención el patrón oro, el patrón cambios oro y el patrón divisa.Patrón oro. En funcionamiento hasta 1914, se caracterizó porque la unidad monetaria de cada país estaba definida como cierto peso en oro; la compra y venta de oro, dentro y fuera del país, era libre, y los pagos internacionales se hacían en oro (o en divisas cuyo valor en oro era conocido y fijo). Estas condiciones permitían el funcionamiento de un mecanismo que hacía volver al equilibrio a las economías que se separaban de él. P. ej., un país con superávit en la balanza de pagos recibía una entrada de oro por el importe del mismo; el oro pasaba inmediatamente a ser monetizado o a servir como respaldo a la circulación de monedas y billetes; en todo caso, aumentaba la cantidad de dinero en el país. Esto provocaba un aumento de su renta y de sus precios, lo cual elevaba sus importaciones y reducía sus exportaciones (a la par que se exportaban capitales), con lo que volvía al equilibrio en sus pagos exteriores.El tipo de cambio, establecido legalmente en términos de oro, se mantenía estable, con unas ligeras fluctuaciones limitadas por los llamados "puntos del oro", que venían dados por los gastos de transporte y seguro del metal áureo entre países. Un importador que tuviese que hacer pagos a otra nación podía elegir entre usar para ello la moneda de dicho país o el oro; normalmente elegiría la primera, por su mayor comodidad, salvo que la cotización de la moneda fuese superior al precio equivalente en oro, incluidos los gastos de transporte y seguro del mismo. O sea, cuando la cotización de la moneda nacional descendía por debajo del "punto de salida" del oro (es decir, la cotización de la moneda extranjera era superior al límite marcado por dicho punto de salida), se pagaba en oro y no en divisas, con lo que el cambio volvía a los límites establecidos.Suspendido el patrón oro durante la 1 Guerra mundial, se volvió- a implantar luego, en un deseo de volver a la estabilidad de los tipos de cambio. El gold standard de la preguerra se transformó entonces en el gold bullion standard, en que el oro no circulaba efectivamente en los países, pero se guardaba en el Banco Central respaldando la emisión de moneda, de forma que la regla básica de vuelta al equilibrio (que las entradas y salidas de oro se transformasen en aumentos y disminuciones de la cantidad de dinero) se conservaba. De todas maneras, el patrón oro tuvo una vida breve: fue abandonado en la Gran Depresión, primero por Inglaterra (1931) y luego por los demás países.El patrón oro conseguía la estabilidad del tipo de cambio a costa de la estabilidad de otras magnitudes fundamentales de la economía, pues el mecanismo de vuelta al equilibrio exigía una depresión (o, por lo menos, una deflación) cuando el país tenía superávit en su balanza de pagos, y una inflación en caso contrario. De ahí que no se haya considerado deseable volver de nuevo a él.Patrón cambios oro y patrón divisa. El patrón oro que se estableció tras la 1 Guerra mundial (Conferencia de Génova de 1922) fue una variante del mismo, llamada patrón cambios oro (gold exchange standard). Consiste éste en que, junto al oro, los países usan ciertas divisas "clave" como reserva y para sus pagos internacionales. Este hecho coincidió con la pérdida de hegemonía de Londres como centro financiero mundial, y de la libra como divisa "clave", en beneficio del dólar y de otras monedas. El patrón cambios oro, para su funcionamiento, exigía que las divisas "clave" fuesen convertibles en oro, pero que este derecho no fuese ejercido efectivamente (so pena de poner en peligro su funcionamiento, como han puesto de manifiesto los ataques al dólar y a la libra desde la década de los 60). Al mismo tiempo, los países con moneda "clave" debían tener una elevada demanda de importaciones y facilitar capitales a otros, para que no faltase liquidez al sistema (precisamente el temor a la falta de liquidez si se volvía al patrón oro estricto fue lo que impulsó a modificarlo).El patrón divisa consiste en la ligazón de una moneda directamente a otra, que constituye el núcleo de las reservas del país. Implica unas fuertes relaciones comerciales, financieras y políticas con el país cuya divisa se elige, y ha conducido en el pasado a la formación de "áreas monetarias" (la de la libra, la del dólar, la del franco, la del rublo, etc.).Tipos flexibles y control de cambios. Otra posible forma de establecer las relaciones entre monedas es dejando que su cotización fluctúe libremente, según lo exija la oferta y la demanda. Los desequilibrios se traducen en este caso en modificaciones del tipo de cambio: así, la moneda de un país que tenga un superávit en su balanza de pagos resultará cada vez más escasa en el mercado de divisas (su demanda es superior a su oferta) y, en consecuencia, su precio (su tipo de cambio) se elevará, desanimando la exportación, fomentando la importación y haciendo volver al equilibrio su balanza de pagos.Este sistema estuvo en vigor, en cierto modo, en la década de los 30, pero las difíciles condiciones del momento, los controles de cambio, etc., hicieron que su funcionamiento fuese poco adecuado, al procurar cada país arruinar al vecino más que seguir el libre mercado. De ahí la experiencia negativa que aún frena a las autoridades monetarias a adoptar tipos más flexibles en las actuales circunstancias del sistema monetario. No obstante, cada vez hay más acuerdo entre los expertos sobre la necesidad de una flexibilidad mayor (si no total) de los tipos de cambio.Los tipos flexibles se combinaron, frecuentemente, con Fondos de Estabilización, organismos dotados de stocks de moneda nacional y de oro y divisas, encargados de sostener, con sus compras y ventas, la cotización de la moneda en cuestión dentro de unos márgenes que se consideraban políticamente aceptables, evitando los efectos de la especulación en divisas y actuando como mecanismos anticíclicos.El patrón oro y sus derivados hacían que el mercado volviese al equilibrio ajustando las cantidades intercambiadas (importaciones, exportaciones, movimientos de capitales, etc.), en tanto que el de tipos flexibles llevaba a cabo el ajuste en los precios. Frente a ambos, el control de cambios elimina el mercado de divisas, estableciendo un cambio fijo y limitando drásticamente las operaciones exteriores. Fue usado ampliamente en las dos guerras mundiales y durante la depresión de los años 30. Sus objetivos eran la conservación de las reservas nacionales (frenando las huidas de capitales, p. ej.), el mantenimiento del equilibrio de la balanza de pagos, la obtención de recursos fiscales para el Estado (vendiendo caras las divisas a los importadores y comprándolas baratas, preceptivamente, a los exportadores, mediante tipos múltiples de cambio), la consecución de un cierto aislamiento de la economía nacional frente a los desequilibrios de otros países, y la ayuda a ciertas actividades nacionales (primas a la exportación, sustitución de importaciones, etc.).Para conseguir estos objetivos, el control de cambios operaba estableciendo el monopolio de las operaciones cambiarias en el Banco Central u otro organismo similar, regulando detalladamente las operaciones permitidas y las prohibidas, limitando las cantidades disponibles por los turistas en sus viajes al extranjero, prohibiendo la salida de capitales, etc. Todo ello llevaba a complicadas operaciones con el exterior (acuerdos de trueque, de clearing, convenios de pago, etc.), cuyos efectos eran la limitación de las relaciones con otros países, el aislamiento de la economía nacional, la protección de la industria propia, la posibilidad de discriminar contra ciertas mercancías o países,, etc. En general, estos efectos se consideran incompatibles con el libre comercio y la convertibilidad internacional: de ahí que, desde la década de los 50, casi todos los países hayan deseado intensificar sus transacciones internacionales y volver a una mayor convertibilidad de sus monedas, abandonando los controles de cambio (salvo en épocas excepcionales). La Unión Europea de Pagos (v.), el Banco de Pagos Internacionales (v.), el Acuerdo Monetario Europeo (v.), etc., son etapas de esa marcha de las economías europeas hacia la libre convertibilidad.El patrón vigente. El patrón monetario vigente es un resultado de la Conferencia de Bretton Woods (1944), y si se tuviese que identificar con alguna de las formas anteriores, se aproximaría más al patrón cambios oro, aunque con abundantes elementos de control de cambios, de patrón divisa, de tipos flexibles (Canadá durante largos períodos, y recientemente Alemania, Holanda, Estados Unidos, Gran Bretaña, etc., por cortas temporadas), etc. La divisa "clave" ha sido el dólar (desde la decisión de Roosevelt de mantener fijo el precio del oro en dólares, decisión abandonada en agosto de 1971), y en menor cuantía la libra. El sistema ha funcionado con numerosas irregularidades: todos los países han tenido que recurrir (algunos con mucha frecuencia) a la revisión de sus tipos de cambio (casi siempre devaluando), de modo que el sistema se puede llamar propiamente de "clavija ajustable" más que de tipos fijos. Han abundado los movimientos especulativos contra diversas monedas, sostenidos unas veces mediante restricciones cambiarias, otras mediante una especie de fondo de estabilización formado por los principales bancos centrales, y otras resueltos mediante devaluaciones, revaluaciones o flotaciones. El temor a una falta de liquidez movió a los EE. UU. a mantener un elevado déficit (’,¡i ante muchos años, que acabó convirtiéndose en temor a la debilidad del dólar. Unos países se quejan de falta de liquidez (sobre todo los subdesarrollados), lo cual movió a la creación de los Derechos Especiales de Giro; pero la tónica mundial es de exceso de liquidez y de inflación a nivel mundial. Las dificultades de ajuste de la balanza de pagos, los diferentes costes relativos de los ajustes para diversos países, la falta de confianza y la especulación, etcétera, han llevado a una situación de crisis casi continua, que exige una revisión y adecuación del sistema monetario vigente que, parece ser, debe inclinarse por una mayor flexibilidad de los tipos de cambio. La transformación del sistema en uno de patrón divisa, a raíz de la suspensión de la convertibilidad del dólar, en agosto de 1971, no ha hecho sino acelerar la necesidad de esa reforma.V. t.: BALANZA DE PAGOS;CAMBIO, TIPO DE;COOPERACIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL; FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI); ORO.ANTONIO ARGANDONA.
BIBL.: Una descripción elemental de los mecanismos de pagos internacionales puede verse en R. BARRE, Economía política, ÍI, 5 ed. Barcelona 1967, 479-514; C. P. KINDLEBERGER, Economía Internacional, 6 ed. Madrid 1967, cap. 4, 15, 28 y 29, y G. N. HALM, Economía del dinero y de la banca, 2 ed. Barcelona 1963, cap. 31-37. Para la evolución reciente y crisis del sistema monetario internacional, R. T’RIFFIN, El oro y la crisis del dólar, México 1962; 1. SARDA, La crisis monetaria internacional, Barcelona 1968; H. G. GRUBEL, The International Monetary System, Hardmonsworth 1969. Los planes de reforma pueden verse en H. G. GRUBEL (ed.), World Monetary Relorm, Oxford 1964. Una versión muy completa de los problemas se da en R. A. MUNDELL y A. R. SWOBODA (ed.), Monetary Problems ot the International Econoiny, Londres 1958. V. t. los Annual Report del Fondo Monetario Internacional, así como los números monográficos de "Información comercial española), dedicados periódicamente al tema.
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