Patripasianos III. Colecciones de Textos Patristicos TEOL.
Categoria:
Teología
1. Primeras colecciones. El primer intento de colección patrística lo encontramos en Oriente en el s. X. El obispo de Aretas de Cesarea concibió el proyecto de crear un Corpus apologetarum que incluyese todos los escritos cristianos hasta Eusebio de Cesarea. Con este fin en 914 copió o mandó copiar una serie de manuscritos que se conservan hoy en el Codex de Aretas en la Biblioteca Nacional de París. Contiene este codex los apologistas griegos, a excepción de Justino, los libros de Teófilo de Antioquía Ad Autolycum, la Irrisio de Hermias y la Carta a Diogneto. Es de inestimable valor para la filología.En Occidente otro proyecto de menor alcance lo tenemos en una especie de Corpus que contiene el De viris illustribus de S. jerónimo, Genadio, Isidoro de Sevilla, Casiodoro y otros (B. A. Mynors, Cassiodori senatoris Institutiones, Oxford 1937).En la Edad Media, que conoce y asimila bien la Teología de los PP., no existen esta clase de trabajos. La divulgación patrística viene por otros cauces: las Sentencias, iniciadas prácticamente en el s. vli por Tajón de Zaragoza (PL 80,731-990), recogiendo sólo textos de S. Agustín y S. Gregorio Magno, y que adquieren su mayor esplendor con los Quatuor libri Sententiarum de Pedro Lombardo (v.); las Tabulae Originalium, Auctoritates, o Libri auctoritatum, las Cadenas, Glosas y toda una serie que hoy llamaríamos antologías o enchiridion. En ellos se coleccionan con mayor o menor arte textos patrísticos.Es inútil buscar en la Edad Media colecciones patrísticas; la Edad Media apenas si ha reunido -y esto muy pocas veces- todas las obras de un autor. No pueden considerarse colecciones la inclusión en un volumen de obras de varios autores, porque en estos casos se trataba de recoger una obra o una traducción recientemente hecha. Lo que los medievales vislumbraron y realizaron en pequeña escala en estas antologías, las Edades posteriores lo hacen realidad a nivel de colección. Ciertamente que antes de llegar a la colección estrictamente dicha tenemos que pasar por otro periodo, el de las ediciones particulares de los PP. rstas las promueve el humanismo (v.) del Renacimiento. Y aunque en un principio se edita todo lo que cae en mano, y en consecuencia sin ninguna crítica, posteriormente se hacen ediciones excelentes y críticamente valiosas. Tal es el caso de los Maurinos en el s. XVII, monjes benedictinos de la abadía de S. Mauro (fundada en París en 1618), que se dedicaron a la publicación de obras de los PP. Destacan J. L. d’Achery (1609-85), J. Mabillon(1632;1707; v.), Th. Blampin, etc. Editaron las obras de S. Agustín, S. Hilario, S. Ambrosio, Casiodoro, etc. Sin estas ediciones particulares no hubiesen sido posibles las colecciones.Al mismo tiempo que se hacen las ediciones críticas de los PP. se cultiva también otra orientación en esta clase de estudios: las cadenas exegéticas; se comentan los libros del A. y N. T. con textos de PP.; estos comentarios se encuentran en las bibliotecas y se editan; son colecciones a su modo. Algunas de estas cadenas fueron publicadas por Fronton du Duc, Bibliotheca veterum Patrum graecolatina, París 1624; T. Peltan, Catena graecorum Patrum in proverbia Salomonis, Amberes 1614; P. Puissines, Catena graecorum Patrum in Evangelium secundum Marcum, Roma 1673; B. Cordier, Catena sexaginta quinque graecorum Patrum in S. Lucam, Amberes 1628; Id., Catena Patrum graecorum in S. Joannem, ib. 1630; Id., Expositio Patrum graecorum in psalmos, ib. 1643-46; etc.2. La "Bibliotheca SS. Patrum" de De la Bigne, y otras posteriores. Las verdaderas colecciones empiezan con De la Bigne. Con el fin de oponer a los protestantes la doctrina tradicional, Margarin de la Bigne (m. 1589) fue el primero en concebir una colección de los escritos de los PP. editando la Bibliotheca Sanctorum Patrum, París 157578 en 8 vol. En 1589 él mismo preparó otra edición en 9 vol. Se recogen más de 200 escritos de PP., algunos de ellos publicados por primera vez; las obras griegas las edita sólo en versión latina. Posteriormente fue aumentando el número de escritores y el de volúmenes debido a Fronton du Duc, F. Combef is, etc., de tal modo que la edición preparada en Colonia en 1618 se titulaba Magna bibliotheca veterum Patrum, en 14 vol., y con obras de unos cien autores más. La edición de Lyon de 1677 aumenta en un centenar más, y sus 27 vol. llevan por epígrafe Maxima bibliotheca veterum Patrum et antiquorunt scriptorum ecclesiasticorum. La ed. que en 1765 preparó Gallandi es la más crítica. Es inseparable de esta colección la Bibliotheca veterum Patrum seu scriptorum ecclesiasticorum de Fronton du Duc por haber aparecido en 2 vol., como suplemento a la de De la Bigne; la de Fronton se la conoce también como Auctarium Ducaenum.La Biblioteca de De la Bigne fue el instrumento de trabajo durante casi dos siglos para muchos historiadores, filólogos y teólogos; había recogido las mejores ediciones de su tiempo. Una serie de colecciones posteriores han ido complementando la de De la Bigne. Y así, L. d’Achery (m. 1685) publicó Veterum aliquot scriptorum spicilegium, 13 vol., París 1655-77; F. Combef is (m. 1679) es autor de Graeco-latinae Patrum bibliothecae auctarium novissimum, 2 vol., 1672, y de Bibliotheca Patrum concionatoria, 8 vol., París 1662. J. B. Cotelier (m. 1686) tiene la mejor edición y colección para su tiempo de los PP. apostólicos (París 1672); las notas que acompañan al texto son de valor por lo que tienen de crítica y los comentarios son excelentes por su erudición. Buen conocedor del griego, su obra principal la dedicó a los autores de la Iglesia oriental: Ecclesiae graecae monumenta, 4 vol., París 1677-86; además de dar autores inéditos, los presenta a todos en versión latina; también aquí las notas son valiosas. E. Baluce (m. 1718) publicó Miscellanea, 7 vol., París 1678-1715, con muchos textos de obras de los PP.; lo mismo que B. Montfaucon (m. 1741) en Collectio nova Patrum et scriptorum graecorum..., 2 vol., París 1706.A. Gallandi (m. 1779) publicó la Bibliotheca graecolatina veterum Patrum antiquorumque scriptorum ecclesiasticorum, Venecia 1765-81, en 12 vol.; contiene autores hasta el s. xii en total unos 380; es de valor por las introducciones, notas y correcciones al texto, que lo presenta a veces en el texto original griego con versión latina. Esta colección tiene un Index alphabeticus publicado en Bolonia 1863. A. Mai (m. 854), célebre investigador en la Biblioteca Vaticana, recogió sus trabajos en Scriptorum veterum nova collectio e Vaticanis codicibus edita, 10 vol., Roma 1825-38; y en Nova Patrum bibliotheca, 7 vol., Roma 1839-44, donde encontramos obras de Cipriano, Hilario de Poitiers, jerónimo, Ambrosio, Agustín, y, entre los PP. orientales, Atanasio, Eusebio de Cesarea, Cirilo, Gregorio Niseno y Nacianceno, etc. Aunque la colección se resienta de la prisa con que trabajó, es benemérita por la novedad de los escritos descubiertos, aunque la autenticidad de las obras no sea siempre clara (cfr. G. Cozza-Luzi, 1 grandi lavori del Card. Mai, "Bessarione" 7, 1904, 103-133 ss. ). 1. B. Pitra (m. 1889), lo mismo que Mai, publicó una serie de escritos inéditos que, aunque de segundo orden, tienen su valor para la historia de las colecciones; los recogió en Spicilegium Solesmense, 4 vol., París 1852-58; contiene un escrito de pseudo-Melitón, Carmen apologeticum de Commodiano, obras de Verecundo, obispo africano, los Antirrhetica de Nicéforo de Constantinopla, y otras. Mai y Pitra contribuyeron a que Migne pudiese aumentar su acervo de textos patrísticos. En realidad Migne es una continuación de estas, si queremos, viejas Bibliothecae Patrum (cfr. F. Cabrol, Bibliographie des oeuvres de Son Excell. le Card. Pitra..., Solesmes 1886-88).Más amplia y más colección que estas últimas es la de A. B. Caillau (m. 1850). Aplicado al estudio de los PP, y en colaboración con Guillon publicó la Collectio selecta sanctorum Ecclesiae Patrum..., París 1829-42. Proyectaba 200 vol., pero al anunciar Migne su Patrología quedó interrumpida la obra al imprimirse el tomo 133 con los índices. Tiene un defecto, y es que para la mayor parte de los autores no publica más que unas obras escogidas; es una excepción con S. Agustín y S. Juan Crisóstomo publicando todas sus obras. Los escritos de los PP. griegos los edita sólo en latín. Es esta colección un preludio inmediato de la de Migne, pero más modesta (Bibliographie Catholique, París 1850,-10, 48-62; 97-108).3. "Patrologia" de Migne. 1. P. Migne (1800-75; v.) es el editor-autor de la Patrologiae cursos completos con sus dos series, latina y griega. La Patrologia latina (PL) la inicia en París en 1844; comprende 221 -autores, incluidos los anónimos, empezando con Tertuliano y continuando hasta el 1216, año de la muerte de Inocencio III; son 217 vol, más cuatro de índices. La Patrologia graeca (PG) con dos series: una en texto bilingüe: latín y griego, y otra sólo en latín; la primera serie se inicia en París en 1857, comprende 161 vol. desde Clemente I a Besarion; F. Cavallera redactó los índices de esta serie (París 1912); más completo es el índice de Th. Hopfner, Patrologiae cursos completos, series graeca, Index locupletissimus, 2 vol., París 1934-35. La serie griega con sólo el texto latino (81 vol.) va desde Bernabé al Conc. de Florencia (1439). Migne recoge en su obra las mejores ediciones, notas y disertaciones existentes, perfeccionando en algunos casos el texto. Tiene ciertamente defectos: repeticiones, omisiones, a veces no elige las mejores ediciones, faltas de imprenta, etc. Esto, que es fruto de la época, queda compensado frente a la ventaja de tener en una sola colección todos los escritos o casi todos los testimonios de la tradición cristiana.Esta Patrología, que ha formado a teólogos, historiadores y otros estudiosos durante más de un siglo, tiene para nuestros días dos fallos fundamentales: muchos volúmenes están agotados y otros resultan superados por ediciones más cuidadas. Lo primero se está subsanando por la editorial Brepols mediante una reimpresión anastática; tanto los volúmenes de la PG como de la PL, pero sobre todo los de la griega, irán precedidos, en esta reimpresión, de una introducción en la que se recoja el estado actual de los estudios y de la crítica textual del contenido del volumen. El trabajo de la PG lo realizan los monjes de Chevetogne, el de la PL, los benedictinos de Steenbrugge; la reimpresión va a un ritmo muy acelerado. El segundo punto se subsana con el Supplementum que en el fondo es una revalorización de PL; dirige este proyecto A. Hamman desde 1963, año en que dio comienzo. Para ello utiliza Hamman un doble procedimiento práctico: primeramente poner al día los textos patrísticos recogidos por Migne desde Tertuliano a Beda el Venerable, que son los 95 vol. de PL, corrigiendo falsas atribuciones y señalando mejores ediciones; y en segundo lugar incluyendo obras omitidas, bien porque fueron olvidadas, bien porque han aparecido después. De este modo, según los planes de Hamman, PL se enriquece con unos 100 textos patrísticos más; todo ello supondrá cuatro nuevos volúmenes. Los nuevos textos que se incluyen recogen las mejores ediciones existentes; por eso el Supplementum no puede suprimir PL, sino completarla y revalorizarla; bastantes obras de PP. y escritores españoles se incluyen en este Supplementum.Sin embargo, la Patrologia de Migne, como colección, no ha sido todavía sustituida por otra. Sólo cuando el Corpus Christianorum esté completo se podrá prescindir de Migne. Hoy, a pesar de sus defectos y omisiones, es todavía un aceptable instrumento de trabajo. Pero con Migne termina una etapa en la historia de las colecciones. Desde los Maurinos hasta 1868 en qae el sacerdote francés termina su Patrología se extiende la convicción fundamental de que el trabajo en solitario tiene que desaparecer, porque esta clase de estudios supera las fuerzas del investigador aislado; hay que dar entrada al trabajo en equipo, experiencia de los tiempos modernos. Entran así en acción las Academias, Universidades, grupos de investigadores, Institutos, que inician o continúan varias colecciones de plena garantía científica. Recuérdese las Universidades de Viena, Berlín, Lovaina, Washington. A diferencia de las colecciones precedentes, que eran simples reimpresiones de las mejores ediciones, ahora no se aceptan más que ediciones originales con el texto definitivamente establecido. En esta línea se mueven las siguientes colecciones.4. Siglos XIX-XX: principales colecciones. a) Monumenta Germaniae Historica (MGH). Es no sólo la primera sino la más importante colección para fuentes históricas por su intento de darnos ediciones auténticamente críticas. En 1826 apareció el primer volumen. Todos los textos están divididos en cinco series y cada una de estas series con varias secciones. La que interesa a la Patrología es la serie primera, sección primera, con el título de Auctores Antiquissimi en 13 vol., de los s. v-vi. Aunque la colección quiere ocuparse de temas germanos, en realidad dan cabida a todos aquellos países que de algún modo caían en el ámbito del Imperio medieval. Y así en esta sección encontramos, p. ej., la Historia gothorum de S. Isidoro, la Crónica de Hidacio de Chaves y Juan de Biclaro, la obra poética de Flavio Merobaudes, los Carmina de S. Eugenio de Toledo, etc.b) La Bibliotheca Teubneriana iniciada en Leipzig en 1867 contiene algunos textos de PP. Lo mismo Studi e Test¡, órgano de publicaciones de la Biblioteca Vaticana; aparecido el primer volumen en 1900, ha incluido también textos patrísticos (A. M. Albareda, Nel cinquentesimo di "Studi e Testi", Vaticano 1950). Idénticamente puede afirmarse de Anecdota Maredsolana de G. Morin, Maredsous 1892 ss.c) Los escritores griegos tienen su colección en Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten drei fahrhunderte (GCS o CB; escritos griegos cristianos de los tres primeros siglos), creación en 1897 de la Academia de Berlín; aunque el epígrafe se refiere a los tres primeros siglos, de hecho las publicaciones abarcan más siglos. Para la preparación de estos textos sirve la colección: Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Literatur, comenzada por O. v. Gebhardt y A. Harnack en Leipzig 1882; aquí publicó Harnack (v.) la mayor parte de sus investigaciones y él fue el principal organizador del GCS. Se han publicado 52 vol.; son ediciones críticas sin traducción.d) La producción de los escritores orientales se edita en el Corpus Scriptorum Christianorum Orientalium (CSCO), iniciado en París en 1903 y dirigido por J. B. Chavot, J. Guidi, H. Hyvernat, B. Carra de Vaux, J. Forget y en la actualidad por R. Draguet; en 1912 lo cogen a su cargo las Universidades de Lovaina y Washington. Los autores se agrupan por materias. Además de los Subsidia tiene las siguientes series: escritores etíopes, siriacos, árabes, ibéricos, coptos y armenios. Se da el texto original con versión latina; pasa de los 180 vol. Gemela es la colección Patrologia Orientalis, iniciada también en París en 1907 y dirigida por R. Graffin y F. Nau; tiene ya 34 volúmenes en los que se da el texto original con una versión, que es el latín, o el inglés, o el italiano, o el francés; los últimos volúmenes interesan sobre todo a la teología, espiritualidad y de modo particular a la liturgia. La Patrologia Orientalis sustituyó a la Patrologia syriaca del mismo Graffin que se había iniciado en 1894 y duró hasta el 1926, publicándose únicamente tres volúmenes.e) Para los escritores occidentales poseemos más y mejores colecciones. La más prestigiosa es el Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum (CSEL). Da comienzo en 1866 bajo la dirección de la Akademie der Wissenschaften de Viena. Presenta sólo escritores occidentales. Ya cumplido su primer centenario ha publicado 80 volúmenes. Ef trabajo es lento, debido, en parte, a la abundancia de manuscritos que exigen gran dispendio de tiempo en la revisión. No se admiten reimpresiones, sino trabajos originales que establezcan el texto crítico definitivamente. Y aunque así es en general, la edición de S. Cipriano y los primeros volúmenes de S. Agustín son textos que necesitan revisión. En las colecciones anteriores, tanto notas como índices estaban al servicio de la Teología; en CSEL prevalece el criterio filológico. Seis autores españoles han tenido cabida en esta edición: Paulo Orosio, Prisciliano, S. Peregrino, Juvenco, Eteria y Prudencio. Se activa en la actualidad la edición de S. Agustín y S. jerónimo. El CSEL incluye textos tan sólo de los s. i-vii. (cfr. U. Domínguez del Val, Estado actual del "Corpus de Viena", "La Ciudad de Dios" 170, 1957, 671-684).f) Sources Chrétiennes (SCh). Bajo la dirección de J. Daniélou (v.) y H. de Lubac (v.) se inicia en París en 1942; actualmente la dirige P. C. Mondésert. En su plan primitivo se limitaba a dar sólo la traducción francesa con notas e introducciones, ambas cuidadas; a partir del volumen octavo, en general, se ofrecen las obras de los PP. en el texto original también, que suele ser el latín y el griego; la traducción francesa es de primera mano y el texto original crítico. Tiene publicados 146 tomos. Se prepara la edición de S. Ireneo interrumpida por la muerte de Sagnard, que había editado en esta misma colección el libroIII de Adversus haereses. El ritmo de publicaciones es acelerado, porque se trabaja en equipo; las buenas relaciones con otros Centros similares garantizan este ritmo de publicación. Al proyecto inicial de publicar sólo textos teológicos y espirituales de la Antigüedad griega cristiana, sin excluir autores bizantinos, en vista de la buena acogida ante el público, los responsables añadieron una serie latina y otra de autores no cristianos, pero que tienen obras de interés para la historia de los orígenes del cristianismo. En conformidad con el subtítulo de la colección: Textes théologiques et spirituels de Pantiquité chrétienne, grecque et latine, se da preferencia a autores espirituales. He aquí las principales ediciones críticas: J. Moreau, De mortibus persecutorum (Lactancio), 2 vol., 1954; R. Joly, Pastor de Hermas (texto griego y vers. francesa), 1958; G. Heil y M. Gandillac, De ecclesiastica hierarchia (texto gr. y vers. fran.), 1958; G. M. Durand, De Incarnatione Unigeniti y Quod unus sit Chistus (Cirilo de A.), 1964; A. Rouseau y otros, Adversus haereses, lib. IV (Ireneo), 1965; M. Aubineau, De virginitate (Gregorio de Nisa), 1966; A. Piédagnel, Catequesis mistagógicas (Cirilo de J.), 1966; M. Barret, Contra Celso (Orígenes), 2 vol., 1967-68.g) Corpus Christianorum (CCh). El proyecto de esta gran colección la inician en 1948 los benedictinos de la Abadía de St. Peter de Steenbrugge dirigida por E. Dekkers. Su propósito inicial era publicar únicamente las mejores ediciones existentes de los PP. con un mínimo de correcciones posibles. Pero los congresos sobre patrística, críticas que se le hicieron y ruegos de especialistas han cambiado el rumbo de esta colección, y hoy afortunadamente ofrecen unas excelentes ediciones críticas conforme a las exigencias científicas de nuestros días. La colección comprende tres series: latina, griega y oriental. Hasta el momento sólo está en curso de publicación la serie latina, de la que se han editado 53 volúmenes (CCL). Al menos una docena de tomos están en preparación con la participación de unos cien colaboradores. Es inseparable de esta colección la Clavis Patrum Latinorum de E. Dekkers y la revista "Sacris Erudiri". Esta colección, cuando esté terminada, sustituirá con creces los volúmenes de Migne. Tiene además el CCh el proyecto ya iniciado de completar a Migne en el periodo medieval con lo que se llama Continuatio mediaevalis. Se anuncian las obras de Agobardo de Lyon, Benito de Aniano, Eulogio de Córdoba, etc.h) Dentro de esta línea de grandes colecciones está Stromata Patristica et Medievalia, inaugurada en 1950 en Utrecht y Bruselas por C. Mohrmann y J. Quasten. Recoge en el primer vol. 18 sermones de S. Agustín preparados por D. C. Lambot; en el segundo, Contra Academicos, De beata vita, De ordine, de S. Agustín; y el cuarto, De oratione y De virginibus velandis, de Tertuliano, etc.5. Colecciones para estudiantes. Junto a estas magnas colecciones existen otras menores con destino sobre todo a los estudiantes que necesitan un primer contacto con los PP. en ediciones fácilmente accesibles. En España existen dos colecciones de este tipo: Opuscula ad usum candidatorum theologiae, Madrid 1800 (obra de S. Agustín según la ed. de los Maurinos); La verdadera Ciencia española en su sección latina dedica seis tomos a los PP. del s. iv, Barcelona 1881-82.En Alemania: Sanctorum Patrum opuscula selecta, ed. Hurter, serie 1, 48 vol., Insbruck 1866-85; II serie, 6 vol., ib. 1884-92 (los escritores griegos sólo en versión latina). Sammlung ausgewühlter Kirchen-und dogmengeschichtlicher Quellenschriften, ed. G. Krüger, la II serie a partir de 1901, 28 fase. Kleine Texte für theol. Vorlesungen und Ubungen, ed. H. Lietzmann, Bonn 1902 ss. (de los 160 cuadernos, sólo unos 30 son patrísticos). Florilegium Patr¡sticum, iniciado por G. Rauschen (Bonn 1899) y continuado, después de la muerte del autor en 1919, por B. Albers, B. Geyer y J. Zellinger; superan los 44 vol. y el texto griego se edita con versión latina; algunos escritos con nuevo texto crítico. Aunque sólo se da en versión alemana es valiosísima la Bibliothek der Kirchenváter de Reithmayer-Talhofer, Kempten 1860-88, continuada luego por O. Bardenhewer y otros, Kempten 1912 ss. y suspendida en 1937; contiene en sus tres ediciones 83 vol., incluidos los índices.En Francia tenemos, además de Sources Chrétiennes, la colección Lettres Chrétiennes, saludada por los franceses como "un gran acontecimiento de la vida religiosa francesa"; pretende su director, A. Hamman, presentar las obras esenciales del cristianismo desde sus comienzos hasta nuestros días. Textes et Documents pour 1’étude historique du christianisme, dirigida por H. Hemmer y P. Lejay desde 1904 y terminada en 1912, publicó 20 vol., en texto original con versión francesa, introducción y notas. Con texto crítico y versión francesa la Collection des Universités de France (Association G. Budé) ha publicado 15 vol., sobre escritores cristianos; la Bibliothéque Patristique de spiritualité, París 1932-34, editó siete vol.; en curso de publicación están aún Les grands écrivains chrétiens, LyonParís 1942 ss. Antes habían existido otras colecciones: Bibliothéque Choisie des Péres de l’Église, ed. por N. S. Guillon, París 1828, 36 vol. Diez vol. publicó la colección Les Péres de 1’Église, París 1835-49, preparados por A. de Genoude.En Italia: Bibliotheca Sanctorum Patrum tironibus et universo clero accommodata, que comenzó J. Vizzini en Roma en 1901 y terminó en 1912 después de publicar nueve vol.; en 1931 en Florencia aparece Test¡ Cristiani dirigida por O. Manacorda dando la versión en italiano; en 1956 se suspendió la colección Biblioteca di studi superior¡, con sede en Florencia, que en su sección de Scritori cristiana greci e latín¡ publicó 17 tomos. La más valiosa de las colecciones italianas se inicia en 1935, en Turín, bajo la dirección de P. Ricaldone con el epígrafe de Corona Patrum Salesiana; son textos originales, tanto los griegos como los latinos, y se da versión italiana; lleva ya más de 30 vol. Es la continuación de I Padri della Chiesa que dirigía P. Ubaldi y G. Stoissa a partir de 1912 y que pronto se suprimió. De mucho menor valor es Textus et Documenta in usum exercitationum et praelectionum academicarum publicados a partir de 1932 por la Univ. Gregoriana (Roma).En lengua inglesa existen Cambridge Patristic Texts desde 1899-1927 con sus 11 vol., dirigida por A. J. Mason. Studies and Documents, Londres y Filadelfia 1934 ss. En 1912 comienza y todavía continúa The Loeb Classical Library, dirigida por T. E. Page, E. Capps y W. H. D. Rouse, publicada en Londres y N. York, con texto crítico original y versión inglesa; muchos de estos tomos se dedican a autores cristianos, griegos y latinos.En Estados Unidos la colección Patristic Studies, de la Univ. Católica de Washington, publica buenas ediciones críticas. En 1946 J. Quasten y J. Plume (m. 1957) daban comienzo a Ancient Christian Writers, de la Univ. Católica de Washington, llevando editados ya 34 vol.; se da sólo el texto inglés, pero la introducción es buena, las notas buenas y abundantes, y los índices, en ocasiones, son excelentes. De características similares es la también colección de la Univ. Cat. de Washington dirigida por R. J. Deferrari The Fathers of the Church con ya 45 vol.; pretenden dar 72 tomos en versión inglesa con las principales obras dePP. griegos y latinos. La The Ante-Nicene Christian Library de Edimburgo 1867-72, incluso con la revisión de A. Cleveland Coxe, es de menor valor.En Holanda se publica, a partir de 1948, Monumenta Christiana, Utrecht-Bruselas, así como Textus minores in usum academicum, Leiden 1948 ss. con más de 24 fascículos ya publicados.Es universalmente conocida la obra de M. J. Rouñt de Journel, Enchiridion Patristicum, 24 ed. Barcelona 1969, que contiene abundantes textos de Padres, útiles para el estudio de la Teología.6. Colecciones españolas. Scriptores Ecclesiastici Hispano-Latini Veteris et Media Aevi (SEHL) es la colección patrística típicamente española, y por ahora, con todos sus defectos, la mejor. Su nombre va unido a A. C. Vega (m. 1973), pionero en patrística española; lanzó el primer vol. en 1934; centro de edición es el Monasterio de El Escorial (v.). Se han publicado obras de Potamio, Liciano de Cartagena, S. Isidoro, Apringio de Beja, Gregorio de Elvira, S. Leandro, etc., en un total de más de 20 volúmenes. En general las ediciones son aceptables. Siempre van precedidas de buenas introducciones, pero los índices no están bien cuidados. Se publican sólo autores españoles. A partir de 1959 esta colección ha cambiado su título por el de Studia Patristica. Tiene ahora dos secciones: una de textos patrísticos y otra de estudios; la sección de estudios abarca PP. no españoles.Aunque no sea estrictamente colección, también en la España Sagrada de E. Flórez (v. n) y continuadores se han publicado y se editan obras de PP. y escritores españoles. Además de muchas Crónicas, como la de Hidacio, Juan de Biclaro y S. Isidoro, hay también obras históricas como la Historia de los godos de S. Isidoro, Historia de Wamba de Julián de Toledo y los De viras illustribus de Isidoro e Ildefonso; en España Sagrada se han publicado Cartas de valor, tales como las de Liciniano de Cartagena y las de Braulio de Zaragoza, y las obras auténticas y dudosas de Gregorio de Elvira, así como un comentario al A. y N. T. atribuido a Tajón de Zaragoza.Estudios Onienses, iniciados en 1940, ha editado en su primera serie cinco volúmenes por J. Madoz: Excerpta Vincentii Lirinensis, Madrid 1940; Epistolario de S. Braulio de Zaragoza, Madrid 1941; Símbolo del concilio XVI de Toledo, Madrid 1946; Liciniano de Cartagena y sus cartas, Madrid 1948; etc. Esta misma colección ha editado en colaboración con la Biblioteca de Antiguos Escritores Cristianos Españoles el volumen de las Cartas de S. Braulio.La Abadía de Montserrat publicó su primer volumen de Scripta et Documenta; pasan de ocho los tomos publicados, aunque no todos sean de patrística. Monumenta Hispaniae Sacra, además de la serie litúrgica, tiene la serie patrística en la que J. Madoz publicó en 1947 el Epistolario de Álvaro de Córdoba. Colección Hispánica de autores griegos y latinos, iniciada en Barcelona en 1953 ss., tiene en buena edición La Ciudad de Dios de S. Agustín (1958).Sólo en traducción castellana, la Colección Excelsa, que apareció en Madrid en 1940 y terminó en 1947, publicó 32 tomos de traducciones de los PP. (Ignacio de A., Justino, Ambrosio, Efrén, Tertuliano, Vicente de Leríns, Agustín, Isidoro de Sevilla, Actas de mártires, etc.). La Biblioteca de autores griegos y latinos, que empezó en Barcelona en 1916, editó la traducción de la Didajé, obras de S. Basilio, S. Gregorio Nacianceno, S. Gregorio Niceno, Dídimo el Ciego, S. Juan Crisóstomo. La colección Neblí: Clásicos de Espiritualidad, que dirige J. M. Casciaro, Madrid 1956 - IV ss., ha publicado varios tomos sobre PP. (S. Ambrosio, Sobre las vírgenes y la virginidad; S. Gregorio Magno, Las parábolas del Evangelio, Homilías sobre los Evangelios; Casiano, Instituciones, Colaciones; S. Basilio, Cómo leer la literatura pagana; Orígenes, Tratado sobre la oración; etc.).La Biblioteca de Autores Cristianos (BAC’), que se inicia en 1944, no es una colección estrictamente patrística, pero en ella se han publicado y se siguen editando obras de PP.; y así, a S. Agustín se le han dedicado 22 volúmenes; otros autores son S. Jerónimo, Cartas; S. Ambrosio, Evangelio de S. Lucas; S. Cipriano de Cartago, Obras; S. Gregorio Magno, Regla pastoral, Homilías sobre Ezequiel y cuarenta homilías sobre los evangelios; S. Juan Crisóstomo, Homilías sobre S. Mateo y Tratados ascéticos; S. Benito, Vida y Regla; Padres Apostólicos; Padres apologistas griegos; Actas de los mártires; Prudencio, Obras; S. Isidoro, Etimologías (sólo en castellano); Orígenes Contra Celso; S. León Magno, Homilías sobre el año litúrgico; Santos Padres Españoles (2 vol.), etc. Las ediciones son un tanto irregulares no sólo por las diferentes introducciones, sino porque no siempre se da al lado de la versión castellana el texto original. Se publica bajo la dirección de la Univ. Pontificia de Salamanca.El Instituto de Historia de la Teología Española, fundado en 1963, vinculado a la Univ. Pontificia de Salamanca, aunque independiente, tiene también una sección consagrada a PP. españoles; se trabaja actualmente en S. Ildefonso, S. Leandro de Sevilla y otros.V. t.: I y II.U. DOMÍNGUEZ DEL VAL.
BIBL.: La incluida en el texto.
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