Pascoaes, Joaquim Pereira Teixeira de
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Biografía GER
Uno de los principales poetas portugueses. Se llamaba en realidad Joaquim Pereira Texeira de Vasconcelos, pero adoptó el nombre literario de Teixeira de Pascoaes. Pertenece a la nobleza rural de Amarante (Oporto), donde n. el 2 nov. 1877, con antepasados de relevante papel en la política. Después de sus primeros estudios y trabajos publicados en el periódico de su tierra natal, frecuenta la Univ. de Coimbra, donde cursa Derecho. Cuando termina su carrera es ya un poeta formado. Ejerce la abogacía, con una clara visión de su falta de vocación, en Amarante y después en Oporto. Es el momento en que conoce a Miguel de Unamuno (v.) en Salamanca, originándose una sólida admiración mutua y una amistad que se afirma epistolarmente. Unamuno en 1907 critica con elogios la 1 ed. de Sombras y es convidado a colaborar en la rev. Águia (Águila) que será, en 1912, el órgano oficial del movimiento literario conocido por Renascenca portuguesa, que pretende restaurar en Portugal la conciencia de los valores genuinamente portugueses.El año 1913 es importante en la biografía de P.: abandona las funciones públicas de juez interino en su ciudad natal y se retira a la casa familiar donde pasó su infancia. A partir de ese momento, será un propietario rural entregado a la tarea de la creación literaria y de la refundición de su obra publicada, sin casi apenas abandonar la proximidad del río Támega, que pasa por Amarante; un viaje a Cataluña, otro a Madrid y Galicia, y tres años en Lisboa, son sus periodos de ausencia del paisaje que ha escogido como retiro. M. en Amarante el 14 dic. 1952.T. de P. tiene una existencia muy callada y una obra muy vasta. En 1895 publica Embrióes (Embriones) y la égloga Belo (1896-97), que marcan su iniciación poética. Su personalidad se afirma con Sempre, A minha alma (1898) y Terra proibida (1899). Con los años se suceden las obras: Vida etérea (1906), Sombras (1907), Senhora da noite (1909), Maránus (1911), Regresso ao paraíso (1912), Elegias y O doido e a morte (El loco y la muerte), 1913. El ensayo le ocupa su atención a partir de esa fecha y, en 1913, publica O génio portugués na sua expressáo f filosófica, poética e religiosa y, en 1914, A era Lúsiada, verbo escuro, A arte de ser portugués (1915) y Os poetas lusíadas (1919). Vuelve al campo poético en 1921 con Cantos indecisos, y continúa en 1925 con Cánticos y un poema dramático, D. Carlos, que le inicia en la preocupación por el teatro, llevándole a colaborar con Raúl Brandáo en Jesus Cristo em Lisboa (1924).Sus Memórias (1928) están escritas en prosa, aunque altamente poética; también en prosa escribió una biografía subjetiva de S. Paulo (1934), S. Jerónimo e a trovoada (S. Jerónimo y la tormenta), 1936, Napoleáo (1940), O penitente (1942), biografía de C. Castelo Branco, Santo Agostinho (1945), y una meditación metafísica de O homem universal. En 1950 publica una extraña novela, O empecido (El impedido), de ambiente bucólico, en que toca algunos de los temas que siempre le preocuparon: el amor, la maternidad, la adolescencia, la muerte y la saudade. Sus últimos versos fueron publicados al año de su muerte en 1952.Su obra poética tiene como nervio estructurador el recuerdo (su infancia, los lugares en que vive, las figuras desaparecidas que influyeron en su vida) y la saudade, que convierte en futuro todo ese recuerdo a través de la muerte. En efecto, la infancia del poeta es pacientemente revivida: la casa, jardines, familiares y tradiciones, criados, las figuras típicas de la aldea, las fiestas populares, son recordadas con la comprensión dulce de quien las vuelve a amar de nuevo; paralelamente a tales cosas el poeta recuerda, con cierta rabia interna, los pobres, la vida dura de los campesinos (" ¡Oh pobres campesinos..., oh falta de trabajo, invierno, aislamiento! "), en A minha aldeia (Obras completas, I, 136), y el denso problema de la emigración rural. Todo este mundo poético tiene como realidad escénica el paisaje de la sierra del norte de Portugal que él descubre desde muy temprano: el Maráo, con sus "mañanas doradas" o sus ponientes en otoño, que se pueblan de sombras y de arbolado con los que el poeta se identifica y confunde. Los sentidos pasan, así, a ser lugares de apariciones para este poeta que concibe su propia misión como la de un profeta encargado de proponer la espiritualización del universo y de la predicación evangélica del amor y de la esperanza.Para él la única religión verdadera es la poesía, que reduce lo diverso a la unidad e ilumina internamente las "apariencias" de este mundo: luz que él sabe incompleta, pero que permite entrever lo Absoluto. El tono contemplativo y la inquietud metafísica informan, así, la personalidad de P., que se desarrolla a través de ciertos temas que orientan su pensamiento: los diálogos con las sombras, las preguntas a lo oculto, a la noche, la afirmación de la serena intimidad entre el alma del poeta y el mundo, o la creación de la realidad partiendo de un acto de fe en ella. Sobre estos temas insiste constantemente, construyendo sobre ellos su filosofía del universo. Para él el universo existe por la tensión dialéctica de las fuerzas que contiene en sí mismo; vida-muerte, Diosdiablo, apariencia-ausencia, alma-cuerpo, infancia-vejez, pueden contarse entre los principales polos de la, tensión que asegura el dinamismo del universo. Pero si en el centro de esta concepción asumen una nítida importancia, sus meditaciones sobre el tiempo, la eternidad y la relación Dios-hombre, sus reflexiones sobre la saudade le aseguran un lugar bien importante dentro de ciertas corrientes del pensamiento portugués, empeñadas en trazar los rumbos de una filosofía lusitana.La filosofía de la saudade, por la que tanto luchó, se basa en que la saudade contiene los sentimientos de deseo (la parte sensible) y de recuerdo (la parte espiritual), que acompañan la evocación de la cosa amada. La filosofía de la saudade parece ser para él uno de los modos de intentar la explicación y la investigación del todo universal. Estas reflexiones le llevan a iniciar una campaña cultural a favor del saudosismo, convencido de que el análisis de ese complejo psicológico podría ayudar al pueblo portugués a descubrir su alma colectiva, y en el desarrollo de este vasto programa identifica saudosismo con el sebastianismo (v. VIEIRA, ANTÓNIO): las dos tendencias más típicas del espíritu lusitano. Junto a estas dos tendencias últimas de su obra, y tal vez aún más importante que ellas, habría que apuntar el sentido cristiano, muchas veces franciscano, de su sensibilidad poética, que le lleva a interesarse por el sufrimiento y la injusticia del mundo.JOSÉ A. DE CARVALHO.
BIBL.: TEIXEIRA DE PASCOAES, Obras completas, Lisboa 196567; J. PRADO COELHO, A poesia de Teixeira de Pascoaes, Coimbra 1945; Introdufo a Obras completas, I, Lisboa 1965; M. ANTUNES, Trés poetas do Sagrado, "Brotérian LXV (1957).
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