Pasargada HIST.
Categoria:
Historia
La ciudad de P., creada por Cambises I como capital de su Imperio, se levantaba en el valle del Murgab al NE de la que fue luego capital, la ciudad-palacio de Persépolis. De la ciudad correspondiente a la época de Cambises tan sólo queda la terraza artificial conocida con el nombre de "trono de la madre de Salomón", sobre la que se asentaría probablemente el palacio de aquel rey. Dicho palacio, por estar construido con materiales frágiles, como podrían ser los adobes y la madera, no ha persistido. Tal palacio dataría del s. VI a. C., y a sus pies debía de extenderse la primitiva ciudad.Al subir al poder Ciro II el Grande, hacia el 550 a. C., se levantaron nuevos palacios en la llanura, según un plan preconcebido. La entrada a estos palacios se encuentra en el sudeste del conjunto, y en sus puertas principales se hallaban unas representaciones de toros alados de grandes proporciones, copiados de la imaginería asiria. Una vez en el interior del recinto y en su zona noroeste se encontraba el llamado palacio de la Audiencia, cuyo pórtico tenía una fila de 24 columnas, todas ellas en piedra blanca sobre base cuadrada. Sus capiteles adoptaban la forma de prótomos de animales: toros, caballos y leones. Otro palacio se alzaba en la gran explanada del recinto con una puerta in antis tras la cual se llegaba a una sala hipóstila. Tras ella se alcanzaba un nuevo pórtico con sendas construcciones en sus extremos. El techo estaba sostenido por filas de columnas blancas sobre basas cuadradas de color negro y blanco alternados. La sala hipóstila se realzaba con relieves, en los que aparecía Ciro seguido por un criado con un quitasol. Los relieves parecen ser los antecedentes inmediatos de la escultura de Persépolis (v.) y presentan por vez primera un estudio de los pliegues de los ropajes. Éstos, sin dejar de tener cierto aspecto arcaico, prefiguran yá el desarrollo posterior de la técnica escultórica persa.En el palacio de la explanada, se han hallado inscripciones en persa, babilónico y elamita, situadas sobre las representaciones de genios alados, tradición ésta de comprobado origen elamita. Asimismo, en P. se han encontrado edificaciones de carácter religioso como el Santuario, consagrado al fuego sagrado y en pésimo estado de conservación, pues sólo quedan unos pobres restos: un pedestal y dos altares ígneos donde ardía el fuego santo. Subsiste igualmente un pobre muro decorado con ventanas cegadas, que debía formar parte de una torre consagrada al culto, semejante a la de Nasgh-I Rustam. En la parte sur del recinto, se levanta el mausoleo de Ciro el Grande. Dicho monumento funerario se halla en medio de un área de planta cuadrada rodeada por un muro hecho a base de adobes. El mausoleo propiamente dicho está situado sobre un basamento formado por grandes ortostatos, cuyo grosor disminuye a medida que se asciende, de tal manera que parece inspirarse en su construcción en los zigurats (v.) que en época de los Aqueménidas se hallaban en pie. La cámara es de planta rectangular, construida a base de grandes bloques bien escuadrados, y se cubre con un techo a doble vertiente. La piedra utilizada, tanto para el basamento como para la cámara, es caliza blanca. La cámara tiene una entrada en su costado norte bastante baja, de técnica adintelada; la cerraban dos puertas, una interior y la otra externa.P. es un hito capital para el arte persa de época aqueménida (v. IRÁN III), ya que es la encrucijada en que se dancita las influencias de las artes del Medio Oriente antiguo. Por un lado, hay reminiscencias asirias en los toros alados, babilónicas en el uso de las policromías mesopotámicas y del adobe, y, finalmente, hititas en la utilización de los grandes ortostatos de la tumba de Ciro el Grande. Todo ello mezclado y refundido por el genio del nuevo Imperio. Con la subida al trono de Darío I, la capital se trasladó a la nueva ciudad de Persépolis, en cuya construcción hubo influencias de P. Esta última continuó como centro religioso del Imperio y fue en ella donde se celebraron las ceremonias de coronación hasta la caída del Imperio en época de Alejandro Magno.E. RIPOLL PERELLÓ.
BIBL.: R. N. FRYE, La herencia de Persia, Madrid 1965; A. GODARD, El arte del Irán, Barcelona 1969; W. CULICAN, The Medas and -Persians, Londres 1965; L. VANDEN-BERGHE, Archéologie de I’Iran ancien, Leiden 1966; R. GHIRSHMAN, PersiaProtoiranios, medos, aqueménidas, Madrid 1964.
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