Partos (pueblo) HIST.
Categoria:
Historia
Orígenes. El Imperio de Partia, en el antiguo Medio Oriente, se origina en torno al 250 a. C. y desaparece ca. 200 d. C., significando la "fase previa" de aglutinamiento de elementos culturales que permitirán el advenimiento y consolidación del Imperio sasánida (v.), con un Estado suficientemente sólido para contener la expansión romana en Oriente y cuyo conglomerado cultural deriva del helenismo y de las culturas autóctonas del Irán (v. IRÁN IV).Partia comprende aproximadamente el extenso territorio limitado al O por el Éufrates, el Caspio al N, al E el Oxus (Amu Daría), y al S el Indico, si bien originalmente y en un sentido más restringido era la zona que podemos situar al nordeste del Jerásan, la cual estaba habitada por los p., pueblo entroncado con los escitas (v.), que había sido proscrito por éstos y exiliado a la zona a la cual nos referimos. Geológicamente, el país corresponde a los rasgos generales de Irán en sus regiones montañosas y secas, de tierra poco fértil. Ya en la Antigüedad y en el aspecto político, la Partia se dividió en cinco provincias: Comisena, Partia, Coarena, Parenticena y Tabicena.Instituciones. De su primera etapa se conoce poco, pero en principio los p. mantiente las costumbres nómadas de los escitas. A través de la numismática se tiene noticia de la existencia de sacerdotes-reyes que conservaban las tradiciones de los magos aqueménidas (v.). El aspecto religioso más interesante es el culto a Mitra (v.), mencionado en un texto capadócico del S. XIV a. C., escrito en caracteres cuneiformes. Esta religión se expande por Europa alrededor del s. I a. C., debido a las repatriaciones romanas bajo Pompeyo, y desaparece en la época de Constantino, transmitiendo ciertos elementos al cristianismo, hoy aceptados por diversos historiadores de las religiones. Los fundamentos de esta religión son básicamente los siguientes: el Tiempo se encuentra en el pináculo de la jerarquía divina, con poder de creación y destrucción, y produce una primera pareja, el Cielo y la Tierra, que tienen un hermano, el Océano, identificando en Roma con Júpiter, Juno y Neptuno. Del matrimonio de los dos primeros nacen todas las deidades olímpicas. En contraste con el Olimpo diáfano, hay un mundo infernal, gobernado por Ahrimán, que trata de destronar al Tiempo, del cual también es hijo. El Tiempo le rechaza y devuelve al infierno, pero permanece con su demonio en la tierra haciendo mal a los hombres, los cuales, para resguardarse de ellos, les hacen sacrificios. Los dioses, por otra parte, andan también por la tierra, habiendo entonces una serie de cultos particulares a los elementos representativos de los dioses. Una serie de elementos se confabulan para llevar al hombre asu destino, que se convierte en ser supremo, Mitra, nacido de una roca, que lucha contra los dioses y les vence, y tras una serie de dificultades y procesos asciende a los cielos y vela por sus fieles.El gobierno de Partia era monárquico, despótico, hereditario entre los Arsácidas, pero sin ley determinada, razón por la cual algunos estiman que era por porfirogénesis y otros por primogenitura. La aristocracia estaba representada por un senado, que tenía potestad para destronar al rey.De la independencia a la caída del Imperio. Los p. se emancipan de los Seléucidas (v.) cuando éstos se encontraban debilitados por querellas dinásticas que permitieron la adquisición de privilegios por parte de ciudades y regiones. Arsaces independiza Partia y funda la dinastía a mediados del s. III a. C. Su hermano Tirídates se apodera de Hicarnia, toma el título de gran rey, y a partir de él se data la era de los p. (14 abr. 247 a. C.), conociéndose una tableta cuneiforme que data con fecha seléucida y parta a la vez. A través del culto a los antepasados se diviniza a Arsaces. La continuidad en el Imperio se logra enlazando la dinastía Arsácida con la de los Aqueménidas. A TirÍDates le sucede Artabán I (m. 191 a. C.), que lucha contra el Seléucida Antíoco II.La expansión se logra con MitrÍDates I, que toma Babilonia a los Seléucidas (141 a. C.) y cuyos sucesores combaten sucesivamente contra los Seléucidas, los escitas y los yué-che del Tibet. MitrÍDates II (ca. 123-ca. 86), hijo de Artabán II, accede al trono tras una pugna contra otros dos pretendientes, amplía el reino hasta el Éufrates, libera Irán oriental de una invasión escita, se pone en contacto con China y controla las vías de comercio de este país con el Mediterráneo. Le sucede un periodo de guerra civil hasta que Samtatroikes ocupa el trono. Entre tanto, Tigranes I de Armenia (v. ARMENIA III) devasta la región entre el Éufrates y el Tigris; entre Tigranes I y Pompeyo interviene Fraates III de Partia (69 a. C.), que recupera Cordiana v Mesopotamia.La expansión romana plantea un problema a Partía, que constituía el límite del Imperio romano. Las pugnas internas de Partia son aprovechadas por Roma. A pesar de todo, Craso es derrotado en la batalla de Carres (53 a. C.). La lucha continúa y detiene el avance de los romanos. En el 36 a. C. Marco Antonio es vencido por Fraates IV, que recibe de Augusto el regalo de una esclava, Musa, que extiende la influencia latina y hace que los príncipes se eduquen en Roma, envenena al rey y gobierna junto con su sucesor, Fraates V, asesinado a los pocos años de reinado, al igual que sus sucesores. Artabán III (m. 44) gobierna 30 años, pero a su muerte se restablecen las intrigas cortesanas, las pugnas por el poder y los asesinatos políticos, hasta que Vologese I restaura el poder (51-75), lucha contra los romanos, hace de Armenia un reino títere de Partia y restaura la hegemonía de los p. en el Asia anterior. Una serie de reyes de origen desconocido se suceden a través de una serie de guerras intestinas que favorecen la intervención romana bajo Trajano. La paz la concluye Adriano con Osroes (123). Vologese II y Vologese III siguen la pugna contra Roma, que en el 199 toma Ctesifonte, pero Artabán IV compra la paz, si bien este monarca es vencido por los Sasánidas en Susiana (224) y cae su Imperio.Arte. En Partia surge un nuevo arte oriental, liberado de los aspectos naturalistas del arte griego, con un retorno a la bóveda y dejando de representar las figuras de perfil para ponerlas de tres cuartos o de frente. Una de las principales muestras de arte es la numismática. En cuanto a la arquitectura, se atribuye a esta él oca el templo de Kingavar, la cámara funeraria de Warka, el palacio de Babilonia y los restos de un palacio construido sobre la sala de audiencias de Artajerjes Memnos. El templo de Kingavar es análogo a sus prototipos griegos; se compone de una sala central y de un vasto períbolos de estilo griego bastardeado. En Ecbatana otro templo tenía las columnas de orden dórico muy maleado, mezcladas con elementos de otros órdenes. Las ruinas de Hatra están rodeadas de un recinto amurallado. El edificio central fue construido por los musulmanes; tiene tres grandes porches abovedados y una amplia sala cuadrada con arcos y pilastras decorados con mascarones. La influencia romana se nota en el aparejo de las bóvedas, en la disposición de las archivoltas y en los perfiles. El edificio de Ferras Bend se cubre con una cúpula sobre trompas y cuatro pilares.La escultura se ha estudiado fundamentalmente a través de las monedas, basadas en el modelo de los dracmas sirios y en cuyo anverso figura la cabeza del rey. Bajo los primeros Arsácidas se representaba la cabeza de Arsaces, con vestimenta militar y arco en la mano. Posteriormente aparece el rey divinizado a manera de Hércules o con la corona triunfal recibida de manos de la Victoria. También figuran elefantes, cabezas de caballos y ciervos. El estilo decae con el Imperio. Las otras artes son parecidas a las cultivadas por los sármatas.V. t.: ANTÍOCO- III.JUAN ZOZAYA.
BIBL.: C. HOART y L. DELAPORTE, L’Iran antique. Elam et Perse et la civilisation iranienne, París 1952; G. GOOSENS, Asie Occidentale ancienne, en Encyclopédie de la Pléiade, Histoire Universelle, I, Brujas 1956.
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