Papirologia y Papiros I. Estudio General.
Categoria:
Varios
P. es la ciencia que lee e interpreta los escritos en p. Es autónoma por la abundancia de su objeto, la especificidad del método y la delimitación de competencias. Su objeto se amplía a escritos en pergamino, cuero (vellum), madera, hueso, trozos de piedras, cerámica rota (óstraca), bronce, plomo y tabletas encaradas; excluye las inscripciones en piedra (epigrafía) y la numismática.l. El papiro. a) La planta. El Ciperus papyrus L. es un ciperácea mucho mayor que nuestros juncos. Es acuática y su cultivo a modo de grandes cañaverales (Heródoto, 2,92; Teofrasto, Historia de las plantas, 4,8,3) empezó en el curso inferior del Nilo y se extendió posteriormente a Sicilia y a algunos jardines de Europa. Un rizoma tendido aguanta un tallo de 2 a 5 m. de alto que termina en sombrilla. La corteza del fuste encierra una médula membranosa a modo de plástico translúcido, surcada en longitud por resistentes nervios equidistantes.b) Material de escritura. Se conoce la fabricación del p. en Egipto, ya desde el III milenio, y coexiste su uso con el papel (s. VII d. C.) hasta el S. XIV. Su confección, según fuentes antiguas (Plinio, Historia Natural, 13, 11-13) y el análisis arqueológico, era así: se desechaba la corteza y se cortaba la médula verticalmente en finísimas tiras, que tenían de largo más de 4 m. y de ancho unos 3 cm. (inae, phylirae). Se ponía, sobre un aparato de madera, una cinta junto a otra con los nervios en sentido horizontal. Sobre esta capa o estrato (scheda) se ponía otra igual, pero con los nervios en sentido vertical, de modo que formaran un fino reticulado. Plinio dice "tejer" el p. Las hojas se cortaban en folios (plagulae). Se mojaban con "agua del Nilo", sin necesidad de cola, y se batían largo tiempo con un martillo de madera,. protegidas por una tela gruesa. Con una piedra pulida y redonda se suavizaban sus asperezas. El producto se secaba al sol. Las hojas obtenidas, más finas y resistentes que el papel de estraza, eran muy aptas para la escritura. Tienen siempre color pajizo.c) Nomenclatura. Varios folios, generalmente no más de 20, de las mismas dimensiones, se pegaban uno tras otro hasta obtener un rollo (scapus) o volumen, que se arrollaba y desarrollaba a modo de nuestras cintas magnetofónicas. El pegado entre folio y folio (kóllesis) era tan perfecto que el cálamo no notaba el paso. Cada trozo pegado es un kólléma o selís. Se escribía por dentro del rollo y sólo en columnas como nuestras páginas. Se pasaba de una a otra arrollando o desarrollando el volumen. La parte interior solia tener las fibras o nervios del papiro horizontales (perpendiculares a las kolleseis) y se llamaba recto. Por el dorso, las fibras eran verticales (paralelas a las kolleseis), y se llamaba verso. En un principio sólo se escribía el recto. Posteriormente, se vendieron por poco precio p. usados para escribir en su verso. De ahí que los opistógrafos tengan el documento más antiguo en el recto. Posteriormente, se llamó a la columna selís, y en lenguaje burocrático kólléma. Las selÍDes o los kollémata corresponden a las columnas de una página cuando el rollo se convierte en códice, desde el s. III, como nuestros libros.d) Clases de papiro. Según Plinio y en la cultura latina se dieron las siguientes categorías de p. como material de escritura: primera y mejor la hierática, por escribirse en ella los textos sagrados egipcios. Fue llevada a Roma, se borraban sus escritos y se utilizaba de nuevo con el nombre de augusta, en honor de Augusto. Seguía en calidad la clase livia (cuarta livia), llamada así en honor de la esposa de Augusto. La hierática pasó a tercer lugar. La cuarta, amphitheatrica, por el sitio de confección, el anfiteatro de Alejandría. La quinta, fauniana, porque Faunio manipulaba en Roma la clase anterior. La sexta, la saítica, de Sais, más vil; y todavía lo era más la leneótica (o Taeniotica), producida en lugar cercano al anterior, ya sólo apta para envolver las compras, por eso llamada también emporética, o de mercado. La anchuraera, respectivamente, para la primera y segunda 13 digiti, para la tercera 10 u 8, para la cuarta 9, para la quinta 8 y para la última 6. S. Isidoro (Etimologías, 6,10) habla de la corneliana, del prefecto de Egipto Cornelio, parecida a la cuarta y quinta clase. En tiempos de Claudio, se introdujo la claudia, suma de dos schedas de primera y segunda clase y más ancha. Cicerón (Ad Atticum, 13,25; 16,3) habla de la macrocolon, probablemente la hierática de un codo de ancho. El primer trozo del rollo era el prótókollon, el último el esjatokóllion. El primero llevaba los controles de origen y de fábrica (comes largitionum).b) Instrumentos. El primer instrumento para escribir fue el pincel, hecho de junco; en época griega se inventó el cálamo, o pluma de caña, de escritura más fina. La auténtica pluma de ave (penna) es del s. VI. La tinta, muy sólida, era mezcla de negro de humo, goma y agua, por lo que tiene un tinte negro o castaño. Por excepción, fue roja. Se borraba lo escrito con una esponja (spongia deletilis). Podían señalarse las líneas con la regla (regula, norma) y el punzón (punctorium).2. Lugares de los hallazgos. Los papiros han ido apareciendo por todas partes en el Próximo Oriente antiguo. Requisito necesario para su conservación es la absoluta sequedad del clima, pero hay cuatro puntos que centran los más abundantes hallazgosEgipto. Es la patria de los papiros por la excepcional sequedad del clima y la riqueza de diversas culturas. El área fructífera se extiende de la primera catarata al Delta y en el oasis de Fayum (Arsínoe). En el Delta son raros, por su humedad. Se han encontrado algunos cerca de Alejandría. Sitios excepcionales son las tumbas, los encartonados de las momias, las ruinas de edificios y los kiman, o cúmulos de desperdicios, que utilizan los felahín de hoy como sebbakh, o abono. Han aparecido por todas partes, pero son valiosísimos para la época griega los de Madinat al-Fayum (1877 ss.), que se cuentan por millares, y los de Oxirrinco (Behnesa), a partir de 1898, con 2.744 p. publicados (1968), en 35 volúmenes de una serie en curso de publicación. Egipto ha conservado p. provenientes de otras partes, como Roma, Pozuoli, Mira de Licia, Side de Panfilia, Ascalón y Apamea.Herculano. Fue sepultada por la erupción del Vesubio en el 79. Empezaron las excavaciones en tiempos recientes, y en una villa romana se hallaron unos 2.000 rollos de p. carbonizados, pero que pueden leerse, con obras de Filodemo y Epicuro (19 oct. 1752 a 25 ag. 1754). Han ido apareciendo p. latinos, algunos indescifrables, con un trozo de 70 hexámetros sobre la batalla de Accio. Se publican en Herculanensia volumina, tres series, desde 1793. Su hallazgo, por la causa excepcional de su conservación, provocó el interés por lo que sería la p.Dura-Europos. Fundación asiria a orillas del Éufrates cerca de Babel. Fue colonizada en el s. IV a. C. por los Seléucidas y conquistada por los romanos en el 165 hasta el 265. Inmediatamente fue abandonada y quedó sepultada en un clima parecido al de Egipto. El lote de los papiros conocidos hasta ahora es de 150, la mayoría documentales y algunos latinos de la Cohors XX Palmyrenorum.Palestina. En el antiguo pueblo de Nesana (`Augá alHafir) del Neguev, se hallaron en 1937 doscientos p. griegos de los s. VI-VIII. En Sbaita, en el sur de Palestina o Idumea, aparecieron óstraca griegos del s. VI. El sitio más productivo ha sido la orilla occidental del mar Muerto. Con ocasión de los descubrimientos de Qumrán (desde 1947), se ha explorado sistemáticamente el terreno; varias cuevas de los alrededores del monasterio esenio han sido fértiles en papiros, y más en pergaminos, lo mismo que otros vadis, como Murabba’át, al-Mird (bizantinos y árabes), Seiyal, labra (Nahal Hever) con documentos de la revuelta de Bar Kosiba (s. II), entre otros, como también la fortaleza de Masada3. Papirología antigua. Los hallazgos son tan abundantes y trascendentes para la ciencia que exigen una sistematización. La p. antigua se distingue de la medieval, que requiere un tratamiento aparte. De la presente síntesis se excluyen los p. bíblicos, que se tratan aparte (v. II). La p. antigua se subdivide por lenguas que suelen ser otros tantos centros de cultura: egipcia, nubia, aramea, hebrea y siriaca, griega, latina, persa y árabe.Egipcia. La lengua egipcia tiene pervivencia durante más de cuatro milenios, desde el III milenio a. C. al S. XVI d. C., y hasta nuestros días como lengua muerta religiosa. Aparecen p. en la forma jeroglífica muy al comienzo de la escritura y alcanzan cumbres excepcionales por el dibujo, color y tamaño. Se encuentran ejemplares de 40 m. de largo. Su contenido religioso les hace pervivir entre el ajuar de las momias, y a veces un mismo libro se copia indefinidamente en las distintas evoluciones de la escritura: hierática, que es la jeroglífica cursiva y simplificada y, a partir de la XXI dinastía, sustituye los escritos religiosos jeroglíficos; demótica, mezcla de lengua clásica y popular, que se mantiene del 715 al 470 d. C.; copia, lengua egipcia en caracteres griegos y trasvasada a la fe cristiana. Por su contenido, en tan gran riqueza, son dignos de mención el Libro de los Muertos, grupo de 150 dichos, a veces ilustrados, que aparecen persistentemente a partir de la XVIII dinastía hasta el periodo romano; Himnos a los dioses, como el publicado por Erman de un papiro de la XVII dinastía, o el de Amón-Re` de los papiros de El Cairo y Leiden, y otras colecciones posteriores a la dinastía XVIII, pero de arquetipos más antiguos; algunos papiros médicos, el más antiguo de los cuales fue hallado en Illahún y es de la XII dinastía, y los magníficos de Ebers y Smith; el p. Rhind (Londres), que conserva una obra matemática con otro de Moscú; los legales que, contra lo que sería de esperar, son muy pocos; los que contienen documentos administrativos (Leningrado, Louvre) tal vez de la XIII dinastía; y cartas privadas, a partir ya de la VI dinastía, la mejor de las cuales suele considerarse una descubierta en Tebas, de la XI dinastía. Han quedado numerosísimos p. coptos y cada día se descubren más. Contienen, además de las versiones bíblicas en sus diversos dialectos, documentos de la vida privada, como contratos de propiedad, cartas y amuletos, a los que hay que añadir gran cantidad de óstraca.Nubia. Los p. hallados en Nubia se llaman también meroíticos. La lengua es una derivación del antiguo egipcio difundido por el Sur. Se han descubierto muy pocos hasta el presente y son de escasa importancia.Lenguas semíticas antiguas. a) Arameo. Abarcan del s. IV a. C. al s. II d. C. Entre los más importantes figuran los antiquísimos (s. IV a. C.) de la colonia militar judía, procedente de Siria y Palestina y establecida en la islilla de Elefantina, del Nilo. Huyeron en tiempo de la dominación persa. Los escritos contienen contratos matrimoniales, Las palabras de Ahigar y cartas oficiales en las que se habla de la fiesta de Pascua y de un templo a Yaho (cismático de Yahwéh) (cfr. l. B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts, Princeton 1950, 222, 427, 291). En las cuevas de Qumrán y junto al mar Muerto se hallaron documentos muy importantes que van del s. n a. C. al a. 70 d. C. y de los a. 132-135 de la rebelión judía de Bar Kosiba, con la firma auténtica de este cabecilla. b) Hebreo. Aparecieron en las cuevas de Qumran 1, 4, 6, 9, aunque pequeños, importantes en la historia de la paleografía ydel criptograma. El lote de Murabba’át tiene cartas y listas (también arameas) y un palimpsesto con escritura paleohebraica del s. VIII a. C. c) Siriacos. Son escasos, pero dan pruebas de una continuidad de lengua y doctrinas.Griego y latín. Los p. grecorromanos son los más importantes. Se han hallado centenares latinos y militares griegos, y aparecen continuamente. Reflejan una misma época cultural, que va desde la edad ptolemaica a la romana y bizantina. Por la rápida difusión que tuvo la cultura griega aparecen uniformemente, en especial en Egipto, y abren el conocimiento a toda clase de manifestaciones del saber, tanto por lo que respecta a obras literarias como documentales. Dan, además, las más variadas formas de escritura latina y griega. La p. estudia con preferencia estos fondos, y los logros obtenidos merecen ser tratados aparte.Persa. Los p. persas son relativamente escasos y están redactados en lengua pehlevi (619-629, Museos de Berlín y Viena).Árabe. Los papiros árabes son muy numerosos. Se extienden del s. VII (22 Hégira) al XIV. Contienen en abundancia documentos públicos y privados. Son importantes las colecciones de Berlín y Viena (Rainero). Esta última consta de unos 30.000 ejemplares. Son fundamentales para la paleografía árabe.4. Resultados obtenidos. Un somero recorrido a los resultados logrados por la p. grecorromana descubre un universo insospechado. Se establece una gran división entre papiros literarios y documentales. Entre los literarios, se han recuperado obras perdidas, como en lírica, Baquílides (Kenyon 1897), Píndaro (POXY. 659,841), Safo, Alceo (POxy. 7,1231-4,1787-89), Alcmano, íbico y Corina; en drama, Ichneutae de Sófocles (POxy. 1174), Hypsipyle de Eurípides (POxy. 852), y sobre todo Menandro con El Díscolo; poetas, Calímaco, Herondas con los Mimos, Cércidas con los Miniyambos (POXY 1082) y Timoteo con Persae; en historia, Aristóteles, Constitución de Atenas (Kenyon 1891), Diodoro Sículo, Sátiro con la Vida de Eurípides (POxy. 1176); fragmentos adéspotas, sin autor conocido, Hellenica Oxyrhynchia (POxy. 842); en oratoria, fragmentos de las arengas de Hipérides. A éstos se podrían añadirse otros muchos, pero en general se trata de breves trozos.Entre las obras conocidas, además de las bíblicas, han aparecido de Virgilio, Cicerón, Livio, Salustio, Gayo y de juristas, sustancialmente idénticas a las copias medievales. Los papiros documentales son en mayoría absoluta. Son oficiales de todas clases y privados. Baste recordar sólo los archivos de Zenón, s. I a. C. (1915). Eso mismo da a entender la importancia de documentación recuperada. Se ha rehecho la historia de la dinastía, tolemaica, la cronología de los Emperadores romanos y se han rellenado muchas lagunas de la vida política. Se ha iluminado la administración local en la economía, industria y servicios sociales, como el postal, de Egipto; se han completado profundamente noticias en la vida cultural, religiosa, usos y costumbres, con el conocimiento de los más pequeños pormenores en contratos, cuentas, invitaciones, música, diplomas atléticos; sobre todo se ha penetrado más en el conocimiento de la ley griega y romana, con obras como los Dikaiómata (Alejandría, s. III a. C.) o el Idios Logos; la filología se ha potenciado con aumento del vocabulario griego clásico y popular, y se ha visto que la lengua del N. T. reflejaba perfectamente la vernácula diaria; la numismática, metrología y astronomía han quedado enriquecidas con nuevos conocimientos, y la paleografía ha recibido aportaciones de riqueza insospechada.La historia de las religiones ha conocido la difusión popular de los textos mágicos (s. III-V) y nuevos datos importantes, como los del Serapeo, el Himno a Isis (POxy. 1380) o criptogramas (Hunt 1929). Especialmente, se ha enriquecido el conocimiento de la historia del cristianismo. Aparecen escritos en lengua griega, latina y copta, que documentan sobre el funcionamiento de las iglesias y dan a conocer escritos apócrifos, gnósticos, litúrgicos y patrísticos. En particular son dignos de mención los Logia lesu (POxy. 1 y 654), un Himno litúrgico del s. III con notas musicales (POxy. 1786), un calendario eclesiástico que va del 21 oct. 535 al 22 mar. 536 (POxy. 1357), fragmentos de El Pastor de Hernias, libelos de la persecución de Decio, cartas cristianas (O’Callaghan), vida del monaquismo, noticias del cisma meleciano; en cambio, no merecen crédito especial las Acta martyrum, porque estaban copiadas sobre un mismo esquema.5. Papirología medieval. Cuando hacía tiempo había prevalecido el uso del papel (desde el S. IX), continuaron escribiéndose documentos y bulas papales en papiro (hasta el S. XIV). Este fondo, junto con algún ejemplar errático, es de escaso interés para la p. antigua, pero demuestra la difusión del papiro como material. Estos pocos ejemplares fueron los únicos papiros conocidos por los eruditos hasta los verdaderos comienzos de la ciencia papirológica. Se conservaban en distintas bibiliotecas y archivos de Europa. Entre los griegos, había fragmentos de fórmulas jurídicas y de Homilías de Basilio el Grande (s. VI), hoy en la Bibl. Schónfeld (Bamberga); fragmentos de un libro teológico (s. VIII-vlii), Viena; lista de los participantes en un concilio del 680, Viena; una carta del emperador Miguel II a Ludovico Pío (824-839), París, y algún otro. Entre los papiros latinos, una traducción de Flavio Josefo, hecha por Rufino de Aquileya, quizá del s. VI, que pertenecía a los monjes de San Ambrosio de Milán y que, por interés del card. Federico Borromeo, pasó a la Bibl. Ambrosiana (1605); el tratado De Trinitate y el Contra arrianos de Hilario de Poitiers, s. VI, Viena; los llamados papiros de Monza, que son pequeñas células que acompañaban a las reliquias de mártires, s. VII, y otras análogas de la iglesia parroquial de Cantú.Mención especial merecen los papiros raveneses, esparcidos por toda Europa y hoy conservados especialmente en la misma Rávena, en la Bibl. Vaticana y en París, que aparecen desde el 402, cuando Rávena era sede regia. Asimismo, los papiros merovingios, 13 ó 14, porque uno no parece auténtico, conservados en los Archivos Nacionales de París, escritos del 625 al 658, y que dieron ocasión al nacimiento de la paleografía y la diplomática como ciencias, por ofrecer formas escritas evolutivas hacia los sistemas nacionales. Finalmente, son de interés los diplomas papales escritos en papiro. Hasta el S. XI se habían expedido unos 4.000. Hoy se conocen pocos y se conservan en España (Gerona), Italia (Roma, Rávena, Bérgamo), Alemania y Francia. Son de gran tamaño y contienen privilegios y concesiones.6. Historia de la papirología. El lazo de unión entre el vago conocimiento de los papiros medievales y el florecer de la ciencia papirológica hasta la gran expansión de nuestros días se debe a las excavaciones de Herculano (desde 1752), pero aún ellas quedaron reducidas a un círculo muy limitado. En 1778, un mercader procedente de El Cairo regaló al card. Stefano Borgia un escrito fragmentario de 12 columnas en papiro, llamado desde entonces Charta Borgiana (193), que colocó como objeto de arte en el museo de Velletri y descifró más tarde N. Iversen Show (1788). Napoleón Bonaparte llevó consigo numerosos científicos en su expedición a Egipto (1798), quienes despertaron el interés por los papiros como material arqueológico. Empezaron las colecciones en Turín, París, Berlín, Leiden y en la Bibl. Vaticana (Angelo Mai). Son de este tiempo los papiros del Serapeo de Menfis, que pasaron al Museo Británico, a la Ambrosiana de Milán, a Nueva York y Viena. Amadeo Peyron publicó, comentándolos, 14 papiros del Museo de Turín (1826s); Mai, los del Serapeo de Menfis (1831); Forshal, 44 del Museo Británico (1839); Leemans, los de Leiden (1843); y Brunet de Presle con Eggers, los de París que había preparado Letronne (1865). Los inesperados y ricos hallazgos de Fayum (1877s) fueron adquiridos por los cónsules de Inglaterra, Alemania y Francia. El archiduque Rainero, de Viena, logró adquirir por medio del anticuario Graf y el prof. Karabacek una fabulosa cantidad de papiros persas, coptos, árabes y griegos procedentes de Egipto. Estos últimos, unos 70.000, los catalogó, tras paciente trabajo, C. Wessely (1860-1931). Flinders Petrie empezó las excavaciones sistemáticas en Egipto (1883), y los papiros encontrados en ellas fueron publicados por Mahaffy (Dublín 1891-1905). Federico Kenyon comenzó la edición de lbs que guardaba el Museo Británico (1891), que continuó con señalados éxitos. Desde 1897, la Egypt Exploration Fund encargó la sección grecorromana a B. Grenfell y a A. Hunt, de Oxford, quienes con la publicación de material archivado y los afortunados hallazgos de Oxirrinco dieron un impulso decisivo a la p. Las publicaciones en Alemania empezaron más tarde (1892) y alcanzaron un gran nivel gracias al infatigable Ulrico Wilcken (m. 1944). Julio Nicole publicó algunos papiros en Ginebra (1882). El S. XX, como había predicho Mommsen, es el siglo de los papiros. Hay numerosos centros internacionales especializados, aumentan continuamente los materiales de las colecciones, se publican libros y revistas de gran calidad dedicados exclusivamente a la p., se tienen regularmente congresos internacionales y se está trabajando para editar un Corpus papyrologicum completo del material hallado y su estudio.V. t.: CÓDICES;MANUSCRITOS;LIBRO;ESCRITURA.S. BARTINA GASSIOT.
BIBL.: Revistas: "Archiv für Papyrusforschungn, ed. U. WILcKEN, Leipzig, desde 1901; "Aegyptus", ed. A. C.ALDERINI, Milán. desde 1920; "Chronique d’Egypte", Bruselas, desde 1925; "Studia Papyrologica", ed. J. O’CALLAGHAN, Barcelona, desde 1962.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.