Panamá (país) VI. Arte.2. Arte Posterior. ARTE
Categoria:
Arte
Época española. A fines del S. XVI la ciudad de Nombre de Dios fue trasladada a Portobelo, pero antes de construir la iglesia hubo que dar preferencia a las fortificaciones. La iglesia sufrió varias interrupciones pese a la ayuda de 10.000 pesos que recibió de la corona en 1606. Todavía en 1627 seguía sin terminar pese a las diligencias que se hicieron en este orden. P., que era sede episcopal, tuvo en el S. XVI una catedral humilde, terminada en 1619. Ello contrastaba con la prosperidad de la ciudad, por lo que el obispo decidió levantar un edificio monumental que en 1621 estaba comenzado, aunque se desconoce quién sea el autor de la traza. Terminada en 1626, fue decorada con altares, pero el incendio de 1644 la dañó, por lo que hubo de ser reparada. Fue de tres naves con capillas, que hacían a manera de crucero, más un presbiterio de testero plano. Unos pies de madera sostenían la techumbre, método común hasta el S. XVIII en Centroamérica. Aún pueden verse los restos de la catedral vieja, con la torre en pie, de muros de mampostería y sillería. En opinión de los cronistas, fue uno de los edificios más bellos de la ciudad, a la que honraba con su monumentalidad. Otra iglesia de la ciudad vieja, hoy en ruinas, es la de S. José, que perteneció a los franciscanos; a juzgar por los restos debió de tener tres naves, muros de mampostería y techumbre de madera; de sus ruinas destaca todavía en pie la cabecera, y parece adivinarse que fue obra relacionada con la iglesia franciscana de Cartagena.En 1671 el pirata Morgan destruyó la ciudad, por ello se decidió trazarla de nuevo al pie del cerro de Ancón, en la parte meridional de la ciudad vieja. Para que se levantara más rápidamente el rey la eximió de impuestos por un decenio, concediendo privilegios para la obra de la catedral. Para la iglesia metropolitana se dio un plano cuya ejecución se tasó en 200.000 pesos, encargando al maestro mayor de cantería Pedro de Torres que desmontase de la catedral vieja los materiales útiles para emplearlos en la nueva. En 1690 se emprendió la obra con nuevos planos del capitán Juan de Velasco; están documentados además los artífices Jacobo Astudillo,José Alberti y Bernabé de Viesca, pero la catedral se construyó en el S. XVIII, luego de un cambio de plan. Dentro del S. XVIII hay que incluir la fachada de la Merced, la iglesia de la Compañía y la de Santo Domingo. Los trabajos en la catedral se reanudaron en 1732, pero hubo cambios con respecto a los planos anteriores; ocupa una cuadra en uno de los lados de la Plaza Mayor, y su fachada de cantería destaca entre las dos torres; es un conjunto de dos cuerpos y tres calles, coronadas por un frontispicio barroco, cuyas líneas movidas contrastan con las del primer cuerpo. Marco Dorta ha llamado la atención acerca del arcaísmo de esta portada construida en la segunda mitad del S. XVIII, y ha pensado que en su fábrica tal vez se aprovecharan los materiales del templo antiguo, ya que lo único que estaba a tono con la época es el elevado penacho del remate, que da una nota barroca un tanto discordante. De las iglesias dieciochescas en P. destaca la de Santa Ana, pues las restantes han desaparecido o están en ruinas. El antiguo Cabildo lo conocemos por un dibujo del S. XIX, y en sus galerías abiertas presenta ejemplares de columnas panzudas, hermanas de las que hay en Venezuela.Otras iglesias del S. XVIII hay en S. Francisco de Veraguas, Natá y Ocú, pero destaca la iglesia de S. José de David, con la torre exenta, como en Perú. La ciudad de Portobelo, ya citada, conserva de su pasado esplendor los castillos que defendían el istmo y algunas iglesias en ruinas, como la de S. Juan de Dios; también está ruinosa la Aduana, semejante en algunos aspectos a la Contaduría de Cartagena de Indias.El tesoro artístico que decoró las iglesias panameñas ha desaparecido tras el incendio de Morgan y los traslados consiguientes; la única obra subsistente es el retablo mayor de S. José, aunque ya del S. XVIII, con la calle central preeminente y ciertos formalismos que lo emparentan con obras de Quito y Popayán. Elementos predominantes en los retablos de localidades como Las Tablas y en la iglesia de S. Francisco de la Montana son los soportes antropomorfos, que en este último templo decoran también el pie del púlpito; es un detalle que relaciona de nuevo la decoración panameña con la quiteña.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: J. MIRÓ, La cultura colonial de Panamá, México 1950; D. ANGULO IÑIGUEZ y E. MARCO DORTA, Historia del Arte hispanoamericano, II y III, Barcelona 1956.
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