Pacifico, Océano GEOG.
Categoria:
Geografía
Situado entre las masas continentales de Asia y América, está parcialmente cerrado al N por la aproximación de ambas; el estrecho de Behring es su única conexión con el océano Ártico; por el S, sin embargo, su apertura es total respecto al Antártico; existe además amplia comunicación con el indico (entre Australia y la Antártida), y el Atlántico (al S de la Tierra de Fuego). Su extensión, de 179.700.000 Km2, cubre el 32% de la superficie terrestre, superando la de todas las tierras emergidas, y representa el 42% de la hidrosfera; es el océano de más elevada profundidad media (4.049 m.) y máxima (11.516 m. registrados por el batiscafo Trieste en la fosa de Filipinas).El enorme desarrollo de la masa oceánica da lugar a la existencia de muchas variaciones zonales que afectan a la totalidad del medio ambiente marino. De origen latitudinal son las diferencias que se observan en las características de las aguas, condiciones atmosféricas y red de corrientes marinas; según la longitud, la variación afecta más bien a la morfología general del océano. En este aspecto morfológico, el meridiano 1500 O marca la división del P. en dos grandes unidades: de un lado el P. oriental, de extensión muy uniforme, escaso en islas y carente de mares marginales en toda la fachada americana, de la que le aísla una fuerte pendiente; de otro lado, el P. occidental (bajo el que se desarrolla ampliamente la plataforma asiática), salpicado de islas y archipiélagos, surcado por grandes fosas y prolongado en numerosas cuencas que albergan mares tributarios comunicados con el océano por una red de estrechos. Los mares que constituyen una orla en torno al P. son: los golfos de California y Alaska, en la costa americana; el mar de Behring (v.), extremidad norte del océano individualizada por eJ arco de las Aleutianas; los de Ojotsk (v.) en Japón, y Amarillo (v.) en China (v.), y, por último, los aprisionados en la gran red de archipiélagos de Insulindia (Molucas, Ceram, Java, Bali, Flores, Banda, Timor y Arafuera). Esta misma disposición aureolar, aunque incluyendo también el tramo costero de América central y meridional, tiene el llamado cinturón de fuego, zona de actividad sísmica y volcánica que rodea el océano y cuyos efectos de inestabilidad son especialmente visibles en el P. ocidental, a través de la profunda y repetida dislocación de la plataforma continental asiática.El conocimiento de este inmenso océano, descubierto por el español Núñez de Balboa (v.) en 1513, comienza realmente con el viaje de Magallanes (v.) en 1520. Durante los dos siglos siguientes, experimenta su estudio pocos avances por la dificultad técnica para el cálculo de las longitudes geográficas y situación de las áreas descubiertas (viajes de Cook, La Pérouse, Dumont d’Urville y el ruso Kotzebue). Sólo en el S. XlX se hacen regulares las expediciones, que tienen tres objetivos esenciales: la caza de ballenas, el comercio de esclavos y la obtención de productos tropicales (maderas de sándalo. copra, nácar, perlas, trepang, etc.). El P. oriental sigue, sin embargo, apartado de las rutas oceánicas hasta la apertura del canal de Panamá en 1914, que le une al Atlántico directamente, evitando las peligrosas navegaciones tradicionales por el cabo de Hornos (estrecho de Magallanes). Importantes son también desde principios del S. XX los esfuerzos para la exploración científica del océano, concretados en las singladuras de barcos como los cableros Nero y Planet, los sondeadores Emden y Willebord Snellius, y otros con distintas misiones (Dana, Gazelle, Chalenger, Albatross, Vitiaz, batiscafo Trieste).1. Pacífico Norte o depresión Norte. Situado entre los 30° de lat. N y las Aleutianas, es la parte del océano con mayor profundidad media (5.000 m.) y más escasas tierras en alta mar. Las grandes fosas están muy cercanas a la costa asiática (fosa del Japón, 8.513 m.; fosa de las Aleutianas, 7.384 m.); en la americana, las profundidades están más alejadas del continente, pero el fondo submarino es más accidentado (con sistemas de valles, picos y mesetas). El sector central de la depresión Norte es una plataforma hundida, de 5.000 m. de profundidad, accidentada por diques eruptivos que producen fondos de sólo 100-150 m., separados de las fosas adyacentes por fortísimas pendientes (desniveles de hasta 700,’0).Esta morfología refleja la existencia del cinturón de fuego, muy activo en las Aleutianas (con 50 conos volcánicos) y archipiélagos asiáticos, más moderado en la costa americana. Fenómenos generales a todo el P. Norte son los terremotos y maremotos; estos últimos son especialmente violentos cuando el epicentro del seísmo se halla cerca de tierra; son los terribles tsunamis japoneses, que han registrado olas de 9 a 15 m. Junto a estos materiales procedentes de expulsiones magnéticas, los suelos de esta depresión Norte están compuestos en general por arcilla roja; los fangos de diatomeas cubren los fondos en las aguas frías de las Kuriles, Aleutianas y golfo de Alaska, mientras que las costas del Japón abundan más en depósitos terrígenos.Las condiciones atmosféricas del P. Norte varían estacionalmente bajo la influencia de tres centros de acción: la depresión de las Aleutianas, el anticiclón subtropical (al E entre los 35° y 45° de lat. N), y las altas presiones del continente asiático. En invierno, los vientos giran en torno a la depresión aleuta, muy extensa; siguiendo la dirección contraria a las agujas del reloj, soplan del NO en las costas japonesas, del O en el océano, y del SE en la fachada americana y golfo de Alaska. En verano se produce una situación de predominio del anticiclón subtropical, desplazado hacia el N; los vientos que lo bordean llevan dirección contraria a la de los invernales, soplando del S en las costas japonesas y del NE y N en las americanas. Las masas continentales son también centros de acción que influyen principalmente en las zonas costeras, de modo que su atmósfera en invierno es más fría que la del centro del océano, y en verano más caliente. Como características climáticas complementarias de este sector norte destacan fenómenos locales tales como los fuertes tifones de las costas occidentales y las brumas intensas que dominan gran parte de los bordes este y norte del océano; ejemplos de este último son los 137 días de bruma al año en Punta Reyes, al N de San Francisco, y los 57 de Unimak en las Aleutianas.En el P. Norte, las aguas superficiales tienen en verano temperaturas que varían entre 10° en las Aleutianas y 24° en los 30° de lat. N; durante el invierno, las temperaturas son de 4 a 8° más bajas, pero se mantiene la anterior diferencia latitudinal, registrándose las temperaturas más bajas en el sector noroeste, desde las Kuriles a Kiu-Shiu, por influencia de la corriente fría de Oya Shio. Mayor homogeneidad presenta la salinidad de las aguas, cuyos índices de superficie sólo sobrepasan excepcionalmente la media oceánica de 35%. En profundidad, se produce un descenso gradual de la temperatura y salinidad marinas, estableciéndose en los grandes fondos un equilibrio oceánico con índices de 2,8 a 1,5% y de 34,7% respectivamente.Los movimientos oceánicos septentrionales están englobados en cuatro grandes circuitos o corrientes: 1) Corriente de Oya Shio al NO con aguas frías que, procedentes del mar de Behring, bordean las Kuriles hasta el N del Japón. 2) Corriente de Kuro Shio, cálida, con dirección SO-NE desde Formosa a lo largo de las costas japonesas. A partir de los 40-45° de lat. N tuerce hacia el E, y más tarde hacia el S, para acabar su movimiento circular uniéndose en las Hawai con la corriente ecuatorial del N, de dirección E-O; en parte, sin embargo, conserva su dirección O-E hasta las costas americanas, donde se bifurca. 3) Corriente de Alaska; es el ramal norte de la corriente de Kuro Shio, que llega del O. Desde los 45° de lat. N tiene una dirección S-N, bordeando las costas de Alaska; sus aguas son cálidas (12°), si se tiene en cuenta su elevada latitud. 4) Corriente de California,derivada también de la de Kuro Shio, recorre la costa de EE. UU. y México en dirección N-S; dada su latitud, las aguas resultan frías (12°), aunque durante su recorrido se recalientan hasta una temperatura de 18° en los 30° de lat. N.La vida marina en el ámbito del P. Norte está ampliamente representada. En su flora cabe destacar la importancia de las algas utilizadas para la alimentación humana (los japoneses crían la llamada agar-agar en una extensión de 400 Ha. en la bahía de Tokio) y para fines industriales (sosa, abonos, yodo y potasa). La fauna aérea está compuesta por especies migradoras tanto tropicales (rabihorcados), como templadas y polares (albatros). En el océano se conocen 400 especies de peces que pueden ser costeras (platijas, lenguados de roca), o de alta mar, como el arenque, la sardina, el fletán, el sábalo y el salmón, base este últimó de una fuerte industria conservera americana. La disminución de cetáceos y pinnípedos (cachalote, ballena del Japón, focas y otarias) está siendo frenada actualmente por el establecimiento de rookeries o viveros protegidos en los que se prohíbe su caza.2. Pacífico central o mar del Coral. Se extiende entre los 150° de long. E y 120° de long. O, y entre los 30° de lat. N y 25° de lat. S, y se caracteriza por ser el dominio de los corales constructores y por sus aguas muy cálidas. Entre Australia, Nueva Guinea, las Salomón, Nuevas Hébridas y Nueva Caledonia, existe el mar del Coral propiamente dicho que, aunque comunicado en superficie con el resto del P., en profundidad es una cuenca aparte casi mediterránea.El relieve del P. central se resuelve en un conjunto de zócalos submarinos sobre los que se asientan numerosos archipiélagos, cuyas líneas estructurales tienen una dirección NO-SE; las Hawai son su mejor ejemplo. Otros grupos son las Carolinas, Samoa, Marshall, Fanning, Marquesas, Inamotu, Sociedad y Cook; al O se encuentran las Salomón, Nuevas Hébridas y Nueva Caledonia. La pequeña profundidad media del mar del Coral, menor que en el resto del P., resalta más debido a los grandes surcos que lo rodean. Al N, las fosas Murray, Bailey y Brooke, que descienden a más de 6.000 m.; al O las de Marianas (9.636), Planet (9.148), Tonga (9.184), Kermadec (9.427) y Filipinas (11.516). Los suelos de estos grandes fondos están compuestos de arcilla roja con algunos manchones de fango de radiolarios (frecuentes entre las Samoa y las Fanning); en los fondos medios se combinan los fangos de globigerinas y pterópodos (en las Sociedad y Tuamotu), mientras que los depósitos coralinos dominan netamente en torno a las tierras emergidas.El P. central goza de un clima cálido con una temperatura media de 25° apenas variable durante el año y brisas moderadas de origen alisio. Esta situación atmosférica general tiene sus variaciones zonales. Al E de los 180°, entre el alisio del NE y el del SE (es decir, entre los 10° de lat. N y 6° de lat. S), se extiende una zona de calmas o doldrums con algunas lluvias locales (de relieve en Tahití) y tormentas (por recalentamiento del aire sobre las lagunas atolónicas). Al O de los 180" dominan los monzones, que producen violentos huracanes: los del hemisferio S o ciclones soplan con dirección NEO-SE en torno a las Fidji y Samoa; los del hemisferio N o tifones, mucho más violentos, nacen en los parajes de las Marianas y Carolinas, abatiéndose después unos sobre la costa oriental asiática, mientras que otros describen un movimiento parabólico como los ciclones meridionales.Sus aguas son las más calientes del globo y forman una capa de 21 millones de Km2 de extensión a ambos lados del Ecuador. Su temperatura es siempre superior a 25° y alcanzan hasta más de 29° al N de Nueva Guinea y las Salomón; este recalentamiento no va acompañado, sin embargo, de una gran evaporación, como demuestran los índices medios de salinidad (34 a 35%). Las aguas profundas tienen también una notable uniformidad térmica y salina, siendo de 1,7° y 34,7% los índices respectivos. La deriva de las masas de agua en el P. central se resume en tres movimientos generales. El más septentrional es la corriente ecuatorial del N que, nacida frente a las costas de América Central, discurre con dirección E-O entre los 5 y 2° de lat. N; al S de ésta, y en sentido opuesto, fluye la contracorriente ecuatorial originada en el mar de Célebes, al S de Filipinas. Más importante que las anteriores es la corriente ecuatorial del S que, con sus diversas ramificaciones, cubre todo el mar del Coral; desde su zona de origen en las islas Galápagos corre en dirección E-O entre el Ecuador y los 3° de lat. N, acelerándose entre los archipiélagos y girando hacia el SO en las proximidades de las Salomón. Todas estas corrientes son cálidas (no existe ninguna deriva fría en el P. central) y, unidas a las condiciones atmosféricas ecuatoriales, constituyen la explicación del enorme desarrollo coralino en esta zona.La vida vegetal está representada por una flora típicamente ecuatorial en la que predominan las formaciones de mangles, con especies de gran difusión que son transportadas por las corrientes e incluso germinan en el agua. La fauna se compone de aves intertropicales (rabihorcados, faetórnidos, petreles) y peces; destacan los tiburones del mar de Coral, las holoturias en las Salomón, Nueva Guinea y Nueva Caledonia, y los crustáceos; típicas especies del P. central son los peces voladores y el cangrejo del cocotero, ambas anfibias.3. Pacífico Sur o mar del Sur. Situado entre el golfo de California, Chile y Australia, al E de esta isla se extiende como una franja estrecha y alargada, entre los 40 y 25° de lat. S; a partir del meridiano 130° de long. O se amplía, abarcando más allá del Ecuador hasta los 15° de lat. N. El relieve submarino se compone de una meseta central ondulada con fondos de 3.000-4.000 m., que se extiende desde México hasta el océano Antártico, pasando por la isla de Pascua; sus ondulaciones forman numerosas dorsales que al N de las islas de San Félix y San Ambrosio solamente están a 1.168 m. de la superficie. Por el O, la meseta desciende en forma de suaves pendientes hacia las islas Kermadec y Tonga, archipiélagos bordeados por fosas de dirección N-S, con profundidades abisales (fosa Aldrich, 9.430 m.). Las fosas que ciñen el reborde oriental de la meseta, muy próximas a la costa americana, difieren de las anteriores por tener muy escarpadas las dos vertientes: fosas Haeckel, 5.667 metros; Richards, 7.635 m.; Krümmel, 6.867 m.; MilneEdwards, 6.159 m.En la composición del suelo intervienen, de una parte, los depósitos terrígenos en las costas de California, Panamá, Colombia, México y Ecuador, y, de otra, la arcilla roja, con elementos volcánicos, cubierta por un revoque silíceo; depósitos típicos del mar del Sur son los restos óseos de escualos y cetáceos. Sobre este conjunto morfológico ejercen considerable influencia la actividad volcánica y los movimientos sísmicos, acompañados por maremotos, que inicialmente forman una ola negativa para regresar después como murallas líquidas de hasta 15 m. de altura. Las más afectadas son lascostas de Perú y Chile (El Callao en 1746, Arica 1868, Iquique 1877).En cuanto a las condiciones atmosféricas, el sector oriental, a partir del meridiano de Tuamotu (130° de long. O), es zona de estabilidad y vientos ligeros; las calmas dependen de la presencia de un anticiclón permanente entre la isla de Pascua y las costas americanas, y de las bajas presiones ecuatoriales; junto a las costas de Chile y Perú, son frecuentes en invierno las condensaciones brumosas (la rosada), ya que el continente tiene una atmósfera más fría que la del océano. La zona occidental del mar del Sur tiene muy poca estabilidad atmosférica, debido a que el anticiclón australiano llega muy debilitado hasta las Tonga y Kermadec, siendo sustituido por una zona ciclónica con vientos frecuentemente huracanados y reforzados por las depresiones antárticas.Las aguas de superficie presentan, al S del Ecuador, una concordancia térmica con la atmósfera; son templado-frías en el sector oriental, y cálidas en el occidental; su temperatura media es de 20 a 25°. De tipo medio (36,4%) son sus índices salinos, sobre todo en la zona del trópico de Capricornio, ya que las lluvias son mediocres y no existe otra aportación de aguas dulces. Las capas profundas se inician con las aguas antárticas intermedias que, con temperaturas de 10 a 5°, y salinidad de 34,4%, se localizan entre los 800 y 1.200 m.; a mayor profundidad, la temperatura sigue descendiendo hasta los 2,8 y 1,5°, mientras que la salinidad aumenta hasta un 34,7%. En el mar del Sur, el principal movimiento de aguas es la corriente de Humboldt, que discurre en dirección S-N, desde los 38 a los 4° de lat. S, junto a las costas de Chile y Perú; son aguas de fondo empujadas por el alisio, frías (15 a 19°) y de color verdoso por su riqueza en diatomeas; réplica suya es, al O del océano, la corriente australiana del E, si bien las características son radicalmente distintas, puesto que se trata de aguas cálidas que llevan una dirección N-S. En el extremo nordeste se inicia la corriente ecuatorial del S, dominante después en el P. central; en su zona de origen, junto a las islas Galápagos, consiste en varios ramales de aguas tibias (25 a 28°), intercalados con otros de aguas más frías (18 a 20°) procedentes del fondo.Si la vida vegetal es relativamente escasa en esta zona del P. (sólo en Chile se emplea como alga comestible la Durvillaer utillis), no puede decirse lo mismo respecto a la vida animal. Las aves (faetórnidos, rabihorcados, petreles e incluso albatros australes) se concentran en las zonas de confluencia de corrientes, rehuyendo las regiones de estabilidad marina. Tradicional es asimismo la presencia de cetáceos y pinnípedos en las zonas litorales americanas, desde California al cabo de Hornos. La fauna marina de pequeño tamaño ofrece dos características generales: de una parte, su gran abundancia numérica, y, de otra, la marcada localización de las especies: hay crustáceos en las islas San Félix y luan Fernández, mientras que faltan totalmente en la vecina costa chilena. En general, puede decirse que la mayor riqueza faunística del mar del Sur se da en los islotes de aguas frías y en las capas templadas de la corriente de Humboldt.,V. t.: OCEANOGRAFÍA.M. P. SANTESTEBAN ARIZCUN.
BIBL.: C. H. COTTER, The physical geography of the oceans, 2 ed. Londres 1966; H. W. MENARD, Marine geology of the Pacific, Nueva York 1964; C. R., Pacilic Science Congress, Tokio 1966; F. DOUMENGE, L’hoinme dans le Pacifique Sud, "Publ. Soc. Océanistesn, 19, París 1966.
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