Oliveira Salazar, António de
Categoria:
Biografía GER
Político portugués. N. en Vimieiro (28 abr. 1889), aldea próxima a la ciudad de Santa Comba Dáo (Beira Alta). Hijo de modestos labradores, António de 01iveira y María do Resgate Salazar, estudió las primeras letras en su pueblo natal; de allí fue enviado por un cura de su lugar natal al seminario de Viseu, a fin de que siguiese la carrera eclesiástica. No le llamaba la vocación por ese camino, pues desistió de proseguir tales estudios, varios años después de comenzados, logrando un empleo de profesor en un colegio religioso. Con lo que ganaba dedicado a la enseñanza privada, estudió Derecho en la Univ. de Coimbra (1910-14), licenciándose con las máximas notas académicas, 10 mismo que en el doctorado, cuya tesis versó sobre los problemas del comercio del oro.Entrada en la política. En Coimbra convivió en la misma casa con su antiguo compañero de seminario, Manuel Gonçalves Cerejeira ( después cardenal y patriarca de Lisboa) y por aquel entonces director del Imparcial, en el que colaboró o. S., así como en el diario Liberdade, de Oporto, sobre temas sociales y económicos. Trabajó al lado de Cerejeira con extraordinaria eficiencia en el Centro Académico de la Democracia Cristiana, organización católica estudiantil de la que fue uno de sus principales dirigentes, defendiendo la familia como célula primaria de la sociedad, en una campaña que efectuó para la reeducación moral del pueblo.De extremada austeridad, el entonces joven O. S. vivía ajeno a los festejos mundanos (característica que continuó acusándose con posterioridad), y estaba muy vinculado con la Univ. de Coimbra, de cuya Facultad de Derecho fue profesor ayudante (1917) y catedrático (1918). Un año después, fundándose en la reforma de la enseñanza y la renovación y perfeccionamiento del profesorado, se desata una campaña contra el claustro de la Facultad de Derecho de Coimbra, a la que no es ajeno O. S., pues fue suspendido en sus funciones docentes y expedientado; pero el fallo es totalmente favorable a O. S. que es repuesto en su cátedra. La declaración que prestó en el expediente fue publicada con el título Mi respuesta, y dice en uno de sus alegatos: "Estaba convencido de que el problema nacional, como en Francia, como en Italia, como en España, era un problema de educación, o que, al menos, en la base de todas las cuestiones nos íbamos a encontrar con una deficiente formación del portugués y que, por tanto, de poco valdría mudar regímenes o gobiernos, si no tratásemos en primer lugar de mudar a los hombres. Se necesitaban hombres y era menester educarlos".Dos años después (marzo 1921), O.S. es elegido diputado católico; pero, decepcionado del panorama parlamentario, retorna a su cátedra. En un congreso católico (abril 1922), expone sus ideas acerca de la cuestión social, y en otro de Asociaciones de Comercio e Industria de Portugal (diciembre 1923) presenta un magistral trabajo sobre reducción en los gastos públicos que trasciende favorablemente al mundo financiero. En el I Congreso Eucarístico Nacional (julio 1924) O.S. pronuncia un discurso de acusado relieve sociológico cristiano: "Forman legión -dice- las masas trabajadoras cuya alma se revuelve con hambre y sed de justicia? y esa legión que el Evangelio proclamó bienaventurada pasa junto a la Iglesia ignorándola, o avanza hacia ella, combatiéndola, como si destruir en el mundo la fuente de la virtud y del orden fuese el camino seguro para conquistar la justicia y la paz". Un año después (1925), O. S. pronuncia conferencias en Funchal sobre temas candentes: Laicismo y libertad y El bolchevismo y la sociedad.En el gobierno. En 1926 (28 mayo) se alzó en armas contra el Gobierno constituido el general Gomes da Costa, que forma un triunvirato con el comandante Mendes Cabeçadas y el general A. O. de Fragoso Carmona. O. s. es entonces nombrado ministro de Hacienda (30 mayo 1926). Cabeçadas es depuesto pocos días después (17 junio) por Gomes da Costa, y, a su vez, éste es derribado por Carmona al mes siguiente (9 julio), continuando con la cartera de Hacienda O. S. hasta el 30 de julio de aquel mismo año, fecha en que deja el ministerio para retornar a su cátedra, al no ser aceptado íntegra- mente su programa financiero, que obligaba a una severa disciplina en la Administración, necesaria para hacer frente a la agobiante situación económica que atravesaba el país.Agravándose la crisis económica, Carmona envió como delegado de Portugal a la Sociedad de Naciones al general Ivens Ferraz, al objeto de solicitar un empréstito, que fue recusado por considerar humillante una cláusula que establecía una fiscalización internacional sobre las finan- las portuguesas. En aquel trance difícil, carente Portugal de crédito exterior, el presidente Carmona nombra ministro de Finanzas a O. S. (27 abr. 1928), que acepta, previa concesión de poderes especiales, enunciados en un discurso que tituló Condiciones de la reforma financiera. En aquellas Condiciones se establecía la facultad de poder fijar para cada ministerio la cantidad máxima para el desenvolvimiento de sus funciones; el previo estudio de las propuestas de los departamentos, susceptibles de re- percusión en los ingresos y gastos públicos, así como el derecho de veto en los incrementos de gastos. Poco tiempo después (marzo 1929), O. S. justificaba su política financiera en una exposición al Consejo de Ministros, en la que decía:"En la concentración de esfuerzos, sacrificios y dinero que tuve necesidad de disponer en nombre de la salvación común, es evidente que habían de ser sacrificados intereses particulares, incluso legítimos, pero la patria es sólo una y el bien común prevalece sobre cualquier otro. Conviene por eso señalar que la restricción de los gastos locales es una cosa deseada por el Gobierno, con plena conciencia, como medio de proteger al contribuyente en este periodo difícil de adaptación a un nuevo orden de cosas, y de salvar por encima de todo las finanzas del Estado.
En la relativa autonomía de que gozan en el campo tributario los municipios es un poco difícil la total coordinación de sus esfuerzos con los nuestros para la restauración de la economía del país sin dañar a sus fuerzas vitales. Pero el Gobierno tiene en todas partes, al frente de todas las autarquías, a sus delegados ya los representantes de su pensamiento, que deben estar integrados en éste. Es fácil, por ello, hacer aceptar el principio de la moderación en los gastos, de la preferencia por las obras que afectan al bienestar e higiene de la población, y por las directamente productivas, aplazando las mejoras, los embellecimientos y las obras de puro lujo para el momento en que las gentes se encuentren en situación más desahogada".En pocos meses, la situación del Tesoro adquirió un aire saludable, extinguiéndose progresivamente la deuda flotante; se estabilizó la moneda, aumentando las reservas de oro del Banco de Portugal; las importaciones y exportaciones pusieron de manifiesto su tendencia al equilibrio y, eliminado el constante déficit, al terminar el ejercicio económico O. S. presentó, por vez primera en muchos años de historia de su país, un saldo positivo.Sin pérdida de la cartera de Finanzas, pasa O. S. en 1930 a desempeñar con carácter eventual el ministerio de Colonias; y aunque estuvo muy poco tiempo al frente de este departamento, durante su permanencia en el mismo y en aquel mismo año (8 julio), se promulgó la Carta Colonial. Pocos días después (30 julio), en la Sala del Consejo de Estado, con asistencia del jefe del Gobierno (entonces el general Domingo de Oliveira), ministros del mismo y representantes de distritos y municipios, O. S. expuso su programa y directrices.En la Presidencia del Consejo. En 1932 (5 julio) el presidente, general Carmona, nombra a O. S. primer ministro, cargo que con una continuidad sin precedentes, desempeñó hasta el 23 sept. 1968: O. S. encargó a un grupo de juristas la redacción de un proyecto constitucional, que fue sometido y aprobado por referéndum ( 19 mar. 1933) y, con la promulgación de la Constitución política (11 abr. 1933), se organiza el Estado Novo Corporativo, al que Walter Theimer califica de "república autoritaria, corporativa, de tipo fascista".Cinco meses después de haberse promulgado la Constitución, el Gobierno de O. S. publica el Estatuto do Trabalho Nacional (23 septiembre). En mayo de 1936, O. S. asume interinamente el ministerio de la Guerra, y modifica el sistema de reclutamiento, reorganizando las fuerzas arma- das a las que dota de moderno material. Por aquellos días (19 mayo 1936) O. S. crea la Mocedad Portuguesa, cuyo objetivo, según el Decreto-ley fundacional "es estimular el desenvolvimiento integral de su capacidad física, la formación de carácter y la devoción a la Patria". Cuatro meses después (30 sept. 1936), O. S. crea también la Legión Portuguesa como "única organización patriótica de voluntarios, como complemento de la Mocedad Portuguesa", especificando el Decreto: "La Legión se integra en el concepto de nación armada y, por tanto, debe serle dada una organización que imponga colectiva e individualmente rigurosa disciplina y estimule la práctica de las demás virtudes militares".La obra de O. S. en el aspecto religioso se hace patente en las cordiales y respetuosas relaciones entre el Estado Novo y la Iglesia católica, que cristalizan en el concordato firmado con la Santa Sede en Roma (7 mayo 1940). Al estallar la guerra civil española, O. S. expresó su simpatía y ayuda al Movimiento Nacional, reconociendo de jure al Gobierno de Franco (1938), firmando entre ambos países un pacto de amistad y no agresión (17 mar. 1939), y constituyéndose el Bloque Ibérico (diciembre 1942), para crear una zona de paz en la Península. En la II Guerra mundial, O. S. mantuvo a Portugal en una "neutralidad colaboradora" (considerada inadmisible, como tal neutralidad, por muchos internacionalistas) y, reiterando la tradicional amistad luso-británica, puso al servicio de los aliados las islas Azores (12 oct. 1943)’, que las utilizaron como bases aéreas y navales, asumiendo una importante función contra los submarinos alemanes en el Atlántico Norte. Al fallecer el presidente Carmona (18 abr. 1951), O. S. asumió las funciones de aquél hasta que, elegido Craveiro Lopes, tomó éste posesión de la presidencia de la República (9 ag. 1951).Preocupaciones ultramarinas. En 1961 (18 diciembre) se produjo el ataque de las tropas hindúes a las posesiones portuguesas de Goa, Diu y Dam8o, que se anexionó la India. O. S. se lamentó en aquel entonces del incumplimiento británico de la alianza anglo-portuguesa al no acudir Gran Bretaña en auxilio de la nación lusa en el conflicto con la India; el político inglés Sandys manifestó que el Gobierno portugués había sido informado en 1954, cuando surgieron los primeros incidentes en Goa, de que el Reino Unido no iría contra ningún país de la Commonwealth en una acción militar. Sobre la ocupación de Goa, Diu y Dam8o por la India dijo O. S. que era "uno de los mayores desastres de nuestra historia y un golpe muy profundo en la vida moral de la nación". Pocos días después (3 en. 1962) O. S. declaró ante la Asamblea Nacional: "Es de justicia poner a España en primer lugar, por sí misma y junto a los países sudamericanos, sus amigos, como merecedores de nuestra gratitud. Ella ha vivido con nosotros el drama de Goa, que debe tanto al genio de Alburquerque como a la evangelización de San Francisco Javier"."Portugal nao é um país pequenho". Con este slogan salazariano se pone de manifiesto que las tierras ultra- marinas portuguesas (Mozambique, Angola, Timor, etc.) ocupan tanta tierra como tiene Europa. A O. S. se debe la transformación de las antiguas colonias en provincias de ultramar portuguesas, administrativamente autónomas, "sin distinción de raza, religión o cultura". Sin embargo, a raíz de la Conferencia de Países Africanos de Addis Abeba fueron incrementándose los ataques contra las provincias de ultramar; por otra parte, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución (21 dic. 1965) en la que se recomendaban determinadas medidas contra el Gobierno de O. S. mientras no concediera la independencia a sus territorios africanos.En septiembre de 1968, O. S. sufrió una grave hemorragia cerebral que le puso al borde de la muerte, permaneciendo hospitalizado cinco meses, sin recobrar apenas el conocimiento. Trasladado a su domicilio particular de Lisboa (5 feb. 1969), allí continuó parcialmente paralizado hasta su muerte el 27 jul. 197O. La dolencia de O. S. motivó que el presidente de la República, almirante Américo Thomaz, designase para la presidencia del Consejo de Ministros al prof. Marcelo Caetano, cuya ceremonia de toma de posesión, en unión del nuevo Gobierno, tuvo lugar el 27 sept. 1968.De O. S. dijo certeramente Raymond Cartier en Las diecinueve Europas (Madrid 1962): "Su administración ha sido en todo instante magistral".M. SUÁREZ SERRANTES.
BIBL.: A. FERRO, Salazar, o homem e a sua obra, Lisboa 1933; H. CABRITA, Esta é a verdade sobre Salazar, Lisboa 1934; E. D’ORS, prefacio a la ed. española de Salazar, Buenos Aires 1924, de A. FERRO; I. PLONCARD D’ ASSAC, Dictionnaire politique de Salazar, Lisboa 1964; A. OLIVEIRA SALAZAR, Discursos, Lisboa 1965; LUBAM- BO, O humanismo financeiro de Salazar, Lisboa 1944; I. M. DESAN- TES, Antonio de Oliveira Salazar, en Forjadores del mundo contemporáneo (dir. F. PÉREZ-EMBID), IV, 6 ed. Barcelona 1970, 555-565. Obra contraria a Salazar: M. MENDES FONSECA, El fracaso del salazarismo, Caracas 1963.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.