O'donnell y Jorris, Leopoldo
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Biografía GER
General y político español del s. XIX; n. en Santa Cruz de Tenerife el 12 en. 1809, hijo del general José Enrique O’D., duque de La Bisbal, que se destacó en la guerra de la Independencia y luego, distanciado tanto de absolutistas como de liberales, m. en el exilio en 1834. Pertenecía O. a una familia de origen irlandés emigrada a España durante la revolución de Cromwell. En repetidas ocasiones, los 0. habían probado su adhesión a la corona, que les debía grandes servicios en el campo de la milicia.Subteniente a los 19 años, hace su carrera de armas durante la guerra civil, distinguiéndose en el ejército cristino, a pesar de que varios miembros de su familia lo hacen en el carlista. Con el grado de capitán, opera en el bajo Aragón y defiende el territorio de las Cinco Villas frente al ataque de Zumalacárregui. Pronto su nombre se escribe al lado de acciones como las de Bilbao, Estella, Mendigorría, Arcos o Erice, donde es herido de gravedad. Bajo el mando de Espartero, lucha en la toma de Ramales y se le concede la gran cruz de S. Fernando. En ese mismo año, 1839, es nombrado general en jefe del ejército del Centro, con mando también en Aragón, Valencia y Murcia.Retenido un convoy de víveres en Lucena por el ejército carlista del general Cabrera, 0., después de reunir tropas en Cariñena, pasa por Castellón y se dirige a la plaza sitiada, cuyo cerco obliga a levantar. Esta acción le vale el condado de Lucena y el ascenso a teniente general. Viva la lucha en Aragón, a pesar del convenio de Vergara, se apodera de Alcalá de la Selva y de Aliaga, cuyo vizcondado le concede la reina.Destinado a Pamplona, conspira desde allí contra el gobierno del regente Espartero y, fracasado el movimiento, busca refugio en París, de donde regresa al final de la regencia. Nombrado capitán general de Cuba, no se distingue mucho en esta misión, que desempeña durante cinco años, hasta febrero de 1848. Vuelto a España, ocupa por poco tiempo la dirección general de Infantería. Enfrentado más tarde al Gobierno del conde de San Luis, prefiere ocultarse a salir de España. La década moderada tocaba a su fin. Los Gobiernos de Roncali, Lersundi y Sartorius, conde de San Luis, no consiguen evitar su caí- da. Desacreditado este último por su corrupción administrativa, va a ser desbordado por la revolución. Acogido 0. a la hospitalidad de varios amigos - entre ellos el político y periodista Fernández de los Ríos -, cuyas casas se convierten en centros de conspiración, colabora con el general Dulce, cabeza de la conjura, en la preparación del golpe militar. En esos días sostiene varias conversaciones con un joven de talento y ambición: Antonio Cánovas del Castillo. El 28 de junio se subleva el general Dulce al mando de un batallón de CabaIlería. El posterior combate de Vicálvaro, frente a las tropas del Gobierno, queda indeciso. O. y los demás sublevados se retiran hacia Andalucía. Hasta aquí había sido un pronunciamiento clásico, en el que colaboraban elementos militares y algunos jóvenes intelectuales. El tono conservador predomina.La Vicalvarada no se habría convertido en una revolución - versión española de la europea de 1848- si no hubiese sido por la participación progresista, en la que el mismo Cánovas vio la posibilidad del triunfo. Junto a 0., el general conservador evolucionado hacia la izquierda, irrumpía el progresismo de Espartero. El manifiesto de Manzanares (6 jul. 1854), redactado por Cánovas, encerraba una serie de concesiones a los progresistas y "sentaba las bases definitivas de una regeneración liberal": trono sin camarilla, ley de imprenta y electoral, rebaja de los impuestos, descentralización, llamamiento a una nueva milicia nacional, etc. El extremismo progresista había desplazado a 0. Las masas aparecieron en las calles de Madrid y se levantaron las barricadas. El 28 de julio Espartero entraba en la capital, y formaba Gobierno, quedando 0. como ministro de la Guerra.El dualismo Espartero-O. llevaba implícita una contradicción. Era una unión ficticia y llamada al fracaso. El bienio progresista terminó por dividir al Gobierno y a las mismas Cortes. Alejado Espartero del poder y tras un breve mando de 0., la reina llamaba a R. M. de Narváez . Otro movimiento pendular hacia la derecha.Gobierno de la Unión Liberal. Tras un bienio de gobierno moderado (1856-58), viejo y sin bríos el movimiento conservador, Narváez es desplazado del poder y le nuevo aparece 0. en el horizonte político. Ahora como brazo armado de un nuevo partido, la Unión Liberal, que representaba una solución centrista. Para 0. es una ocasión que le brinda parte de la burguesía liberal, las clases medias que se alejan a la par de Narváez y de los progresistas. Facciones de los dos partidos integran la Unión Liberal: el ala izquierda de los moderados y a derecha de los progresistas. Alcalá Galiano, que la calificó de "familia feliz", decía que sus hombres eran fieras que convivían en la misma jaula, gracias al látigo del domador ya la ración que les daba. A este nuevo tipo de liberales se les llamó "resellados". Pero 0., hombre de autoridad y de principios, más hábil y político que Espartero o Narváez, supo gobernar con la Unión Liberal durante cinco años, tiempo insólito en los fugaces Gobiernos del pasado siglo. La favorable coyuntura de prosperidad que afectó a todo el país contribuyó al mantenimiento de su Gobierno ( 1858-63).Buscó O. desviar la atención del país de la problemática interna al panorama exterior, darle al pueblo español un ideal común, que sirviese al mismo tiempo de aglutinante de un patriotismo fomentado desde el poder. De ahí surgió un programa de activa política internacional que tendría sus exponentes en Indochina, Marruecos, México, Chile, Perú y Santo Domingo. La intervención española en el Sudeste asiático, que no reportaría ninguna ventaja, fue motivada por el asesinato de un obispo y varios misioneros en 1858. La expedición se hizo de acuerdo con Francia, que ocupó Saigón y se introdujo en Indochina. Más importancia tuvo la guerra de Marruecos: los continuos incidentes en las plazas del Norte de Africa hacían la guerra declarable en cualquier momento. En 1859, tras una alocución vibrante en el Congreso, manifiesta 0. que es preciso "vengar los agravios" recibidos en Marruecos. Todo el país apoya la guerra. 0. mismo asume la jefatura del ejército expedicionario que, teniendo a Ceuta como base, busca la toma de Tetuán, que cae en sus manos el 6 feb. 1860. La batalla de los Castillejos, cuyo héroe es Prim, la de Wad-Rass y el inmediato tratado de Tetuán (25 marzo), de escasas ventajas para España, suponen un afianzamiento de la Unión Liberal y un triunfo personal de O., a quien la reina premia con el ducado de Tetuán.Menos afortunadas son la intervención en México y la guerra contra Chile y Perú. La primera, durante el Gobierno de Benito Juárez, es forzada por la política de Napoleón III de imponer a Maximiliano José de Austria en el trono mexicano, juego al que no accede Prim, rompiendo la alianza con Francia, con la aprobación de la reina y el desagrado de 0., cuya seguridad política ve tambalearse. En el periodo de gobierno siguiente (1866), una cuestión de orgullo nacional lleva a la absurda guerra contra Chile y Perú. Los bombardeos de Valparaíso y El Callao logran una indecisa victoria, que ambos bandos se atribuyen. Aún habría que añadir la nueva y breve anexión de Santo Domingo, que es abandonada en mayo de 1865.El partido de la Unión Liberal, sin tradición y sin historia, tampoco tendría porvenir. Fue un Gobierno sin salida que, después de dos crisis, caía en marzo de 1863. Poco duraría el nuevo periodo moderado que le siguió. Tras la gran crisis universitaria, cuyo centro fue la famosa noche de San Daniel, subía 0. al poder. Otro viraje liberal que hubo de hacer frente a las sublevaciones de Aranjuez, Ocaña - dirigida por Prim- ya la sargentada del cuartel de San Gil (21 jun. 1866). La represión que siguió a estos movimientos no pareció suficiente a cierta opinión, sostenida por la misma corte, que aconsejaba mayor dureza. El 10 de julio la reina alejaba a o. y llamaba a Narváez. Retirado en el Sur de Francia, m. O. en Biarritz, el 5 nov. 1867, a consecuencia de unas fiebres tifoideas. Sus restos, trasladados a Madrid, reposan en la iglesia de Las Salesas.M ESPADAS BURGOS.
BIBL. : R. DEL CASTILLO, Historia de la vida militar y política de D. Leopoldo O’Donnell, Madrid 1860; R. OLIVAR BERTRAND, Así cayó Isabel 11, Barcelona 1955; C. NAVARRO y RODRIGO, O’Donnell y su tiempo, Madrid 1869; A. OPISSO, Semblanzas políticas del s. XlX, Barcelona 1908.
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