Oceania VII. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Las manifestaciones artísticas del vasto espacio geográfico de O. son sumamente variadas y diversas; se pueden señalar algunas características generales para cada una de las grandes áreas geográficas y etnográficas en las que se suele dividir: Melanesia (v.), Polinesia (v.) y Mieronesia (v.). El arte oceánico podemos considerarlo prehistórico por ser el producto de sociedades ágrafas y, en la actualidad, simples supervivencias sofisticadas con destino a la venta turística, ya que se ha interrumpido a fines del s. XIX la mayor parte de la creación artística original y espontánea. Junto a este arte en vías de desaparición, pero conocido y atribuible a los grupos étnicos actuales de O., existen una serie de manifestaciones artísticas poco conocidas, más antiguas, prehistóricas en sentido absoluto por su remota cronología, no siendo posible establecer una clara conexión con los grupos étnicos y culturales actuales; tal es el caso de los conjuntos rupestres de Nueva Guinea, Melanesia y algunos puntos de Polinesia.El arte aborigen que ha pervivido hasta época reciente presenta refinadas muestras y perfección en su ejecución, por lo que quizá no podríamos calificarlo de primitivo en sentido técnico, y sería más propio hablar de arte extraeuropeo, que responde a concepciones y funciones diferentes de las asignadas en nuestra cultura a la creación artística.En términos generales, podemos afirmar que en el arte de Melanesia y Nueva Guinea predominan las tallas policromas frente al monocronismo del área polinesia; las artes plásticas son desconocidas en Polinesia central y en amplias zonas de Mieronesia. Debemos señalar la peculiar manifestación artística de adorno del propio cuerpo por medio de escarificaciones (para las razas de piel oscura) y tatuaje (para las razas de piel clara).Concretándonos a áreas geográficas, podemos sintetizar el arte de O. como sigue.La isla de Nueva Guinea suele incluirse en Melanesia, si bien sus habitantes denominados papúas (v. PAPUIDAS) se diferencian de los melanesios en muchos aspectos. No bien conocida y en parte inexplorada, ha sido objeto de estudios, forzosamente incompletos. Destaca la escultura en madera, como típica expresión artística, si bien no es ejecutada por todos los grupos y tribus; no obstante, la decoración de los objetos de madera con típicas técnicas de calado se extiende a toda la isla. A fin de clasificación artística debemos considerar las siguientes áreas: la mitad occidental de la isla (antigua Nueva Guinea holandesa), los valles de los ríos Sepik y Ramu, el delta del Purari, y la región de Massin; a ello debemos añadir las variantes artísticas de las islas próximas a Nueva Guinea.La creación artística de la parte occidental se halla influida por el arte indonesio (y en general por la cultura indonesia), bien evidente en la decoración de los korwar (recipientes de madera antropomorfos destinados a guardar los cráneos de los antepasados), que dan su nombre a este peculiar estilo.En los valles de los ríos Sepik y Ramu destacan las esculturas de bulto redondo ejecutadas en madera y las decoraciones ornamentales en relieve. La cerámica con decoraciones policromas está notablemente representada en el valle del Ramu. Las esculturas en madera son representaciones de antepasados que adoptan tamaños variables, desde los que dan mayores dimensiones que el’natural hasta pequeñas figuritas de unos 10 cm. Las representaciones de aves, ya aisladas, o formando parte de las aludidas representaciones de antepasados (la mandíbula inferior suele adoptar la forma del pico del ave) son muy características en este arte, en conexión con la concepción del "alma pájaro", que desempeña un importante papel en las creencias religiosas papúas. Hay dos formas de representación de los rostros humanos: naturalismo realista por una parte, y, por otra, convencionalismo en la representación de los ojos, la nariz, boca y frente, muy estilizados, aunque dispuestos simétricamente.Comunes al área melanesia y Nueva Guinea son los modelados de los cráneos humanos de los antepasados, con arcilla coloreada en blanco y rojo, siguiendo el criterio de reflejar fielmente el aspecto del difunto. Las representaciones de antepasados y seres míticos en este área tienen la doble función de ser objetos de culto y la utilidad práctica de objetos que funcionalmente pueden definirse como soportes, apoyanucas, y muy abundantemente perchas, que parecen ser invento originado en esta zona para proteger los alimentos de las depredaciones de las ratas; adoptan formas varias y los tamaños oscilan desde 25 cm. hasta dimensiones superiores al natural, coloreándose estas obras en rojo oscuro o blanco. Específico del río Ramu son las esculturas en piedra, relativamente antiguas, ya que hoy no se realizan, ignorando los habitantes de la zona quiénes hayan sido los artífices de las mismas, si bien parece ser que estas esculturas están investidas de carácter sacro.En la región de Massin y las islas Trobriand encontramos un tema ornamental decorativo típico de este área, constituido por una serie de líneas análogas a signos de interrogación, que se entrelazan recubriendo por completo toda clase de objetos; no falta la escultura en madera en la isla de Kiriwina, del grupo de las Trobriand, realizadas a veces sobre madera de ébano traído desde la pequeña isla de Nubium.En Melanesia, la variedad de estilos plásticos es grande; hay diferencias notables en distintos lugares, muy difíciles de clasificar. En términos generales, la manifestación artística más conocida es la escultura, si bien hemos de destacar en las artes decorativas (variadas y complejas) las conocidas con el nombre de kapkap, realizadas sobre un caparazón de tortuga agujereado y montado sobre un disco blanco de tridacna, que se usan como placas pectorales, no sólo en las islas melanésicas sino hasta la Polinesia oriental, donde encontramos las más bellas piezas en las islas Marquesas; a veces este adorno se utiliza como pendiente. Debemos destacar las esculturas en piedra calcárea y de carácter naturalista de la isla de Nueva Irlanda. En la zona central, hay representaciones conmemorativas de jefes heroicos conocidas con el nombre de ulis, que suelen ser de gran tamaño, de estilo convencional y policromadas en rojo, blanco, negro y a veces azul. Las esculturas en madera más perfectas corresponden a la zona norte, decoradas policromamente y que desempeñan un papel ritual en la festividad en honor de los muertos denominada malanggan, del que reciben su nombre y que parecen estar en relación con el culto solar y lunar. En Nueva Bretaña, la escultura en piedra gris se vincula a los ceremoniales de una sociedad secreta de carácter masculino; existe una variante de máscaras en la que se utiliza para su confección frontales y mandíbulas humanas, que a veces se recubren de modelado en arcilla. En las islas Salomón abunda la escultura en madera, policromada en las islas septentrionales, y decoradas con incrustaciones de nácar y conchas marinas en las del Sur. Son de destacar las decoraciones con que se recubre toda clase de objetos, y son notables las realizadas sobre las piraguas.En Mieronesia, existen tres focos artísticos bien diferenciados: las islas Yaap, con escultura en madera con figuración representativa de animales y seres humanos, tanto de carácter naturalista como figurativo; la isla de Nakuoro, donde las esculturas son estilizadas y abstractas; y las islas Palaos, donde los bajorrelieves figurativos son naturalistas y representan generalmente escenas míticas; dichas composiciones policromadas se esculpen en los paneles de las casas de solteros; también las decoraciones adoptan formas abstractas y simbólicas en recipientes de madera, que a veces presentan incrustaciones de conchas. Es notable la artesanía de estas islas; se producen platos y cucharas hechas con conchas de tortuga, y hay un cierto desarrollo de las artes cerámicas. La tejeduría con material de fibra se extiende por todas las Carolinas; es de destacar la de las islas Truk.En Polinesia, las manifestaciones artísticas tienden a la simplicidad de las formas funcionales y al abigarramiento decorativo rellenando por completo las superficies, pero con ausencia de policromías. Comunes a toda el área son los dibujos geométricos impresos o pintados en las telas de corteza (tapa), exponentes del sentido estético y artístico de los aborígenes. La decoración del tapa es lo más característico de las islas polinésicas; los motivos de trazos anchos sobre un fondo estampado son propios de Tonga y las Wallis; Fiji ofrece un predominio de dibujos en estrella; típico de Futuma son los trazos finos, como dibujados a pluma.La escultura figurativa de seres humanos se ejecuta en Fiji y Tonga sobre madera y marfil de cachalote; suele representar figuras femeninas con la cabeza redonda y los rasgos poco marcados, con excepción de las orejas; las piernas son cortas y están flexionadas; vistas dé perfil, se observa el marcado relieve del pecho y de la curva del vientre, y se exageran los músculos de las caderas y pantorrillas. Funcionalmente, se trata de imágenes divinas que se conservaban envueltas en paños vegetales y sólo eran mostradas con ocasión de ceremonias rituales.La figura humana no está representada en Samoa, pero sí en las islas más orientales. En las islas Cook son frecuentes las divinidades de la pesca, que se colocaban en las proas de las piraguas. Se trata de esculturas con una cabeza de gran tamaño donde las orejas sobresalen de la misma; los ojos son grandes, delimitados por arcos de círculos opuestos, y la boca cubre la barbilla; los brazos son esquemáticos, unidos a un vientre prominente con el ombligo en relieve; las piernas están flexionadas, fundidas en la parte posterior y separadas para mostrar el sexo, adquiriendo el falo un gran tamaño. A veces estas esculturas llevan sobre el pecho, en relieve, unos personajes más pequeños, tratados esquemáticamente; culmina este estilo en Rurutu, en las islas australes.En Nueva Zelanda e islas Marquesas, las manifestaciones artísticas se relacionan con las de las islas Cook y australes. Se conserva gran número de obras artísticas maoríes; destaca la escultura de las partes de madera de la vivienda; se distinguen tres tipos: personajes en pie o superpuestos en escultura de busto entero; frisos calados que se colocan encima o entre las piezas enteras; esculturas y calados de las proas y las popas de las piraguas. Además de las figuras humanas, se representaban lagartos y peces y, a veces, la divinidad marina con cabeza humana y lengua bífida que traía al fondo del mar a las piraguas y tripulaciones y que recibe la designación de Marakihau. Normalmente, la figura escultórica no aparece exenta sino esculpida en bajorrelieve como motivo esencial de un panel rectangular; la figura está esquematizada con las manos abiertas y puestas sobre el vientre, decorándose a veces el rostro y los muslos con la representación de tatuajes. En estos bajorrelieves, el bulto entero va desapareciendo, suplantándose por una serie de motivos entrelazados grabados profundamente, dándose la decoración de doble espiral en sentido divergente, curvas y bandas rayadas delimitadas por bandas delgadas y lisas. No faltan representaciones de personajes con la cabeza vuelta a un lado, cuyo rostro parece estar dotado de un pico de pájaro. También existen escasas obras y al parecer antiguas, realizadas a la manera de las islas Cook y de Tonga, con representación de tatuaje nalgar y facial, y cuya cabeza está coronada de cabello auténtico, al estilo de las islas Hawai. Estas obras parecen responder a una finalidad ritual, en contraposición a las demás esculturas, que solamente son conmemorativas.Pero las más bellas obras de arte maorí son las piezas esculpidas y caladas de las proas y las popas de las piraguas; las proas están constituidas por un friso ancho con dos espirales que recaen sobre una figura humana en cuclillas, cuyo cuerpo está arqueado hacia atrás e inclinado hacia delante con los brazos echados hacia atrás; la popa se continúa hacia arriba con un friso calado, ligeramente curvo, situándose al pie de la misma un personaje en cuclillas o tendido, cuya espalda reposa sobre una de las barras que sirven de soporte al friso calado con espirales dobles; la figura humana se trata de modo figurativo realista o estilizado. También existen representaciones humanas distorsionadas, ejecutadas sobre jade, que servían como colgantes (heitiki) y usaban las mujeres de alto rango.En las islas Marquesas, no hay propiamente escultura de bulto entero, aunque existe un tipo de escultura en piedra que está grabada por la técnica del desgaste, mostrando apenas el relieve. Sobre madera, las figuras hieráticas se adaptan a la forma cilíndrica del objeto sobre el que se ha ejecutado. Propiamente se trata de dibujo realizado sobre los materiales utilizados; de esta manera se representan lagartos, peces y también formas de pájaros. Se decoran todos los objetos, incluso el cuerpo humano, con las técnicas de tatuaje. Las figuras tiki son las clásicas del arte de estas islas, muy parecidas a las representaciones de las islas Cook.La isla de Pascua presenta manifestaciones típicas, dado el prematuro aislamiento de su población aborigen, las precarias condiciones de vida y las peculiares circunstancias técnicas, ya que la madera es escasa en esta isla. La escultura en madera la constituyen las estatuillas masculinas denominadas moai-kavakava, en las que la figura humana aparece con el tronco descarnado, con las costillas inferiores sobresaliendo, el esternón destacado en punta y cayendo sobre el vientre, que se halla metido debajo de las últimas costillas; la cabeza también está descarnada, con una barbilla huesuda sobre la que existe una barbita en punta, que muestra nariz aquilina, -pómulos protuberantes y ojos con incrustaciones de obsidiana; el lóbulo de la oreja se deforma con un adorno cilíndrico. El cuerpo se halla en semiflexión, y el sexo está bien representado. Estas estatuillas plantean el problema de su significación, que puede ser la de un cadáver en estado de descomposición o, según la opinión de algunos médicos, reflejar simplemente las características fisiológicas de la desnutrición. Análogas son las estatuillas femeninas más esquematizadas y que adoptan la actitud de venus púdica. Existen representaciones de personajes con cabeza de pájaro y de lagarto. Son muy conocidas las grandes esculturas en piedra volcánica que llevaban un cilindro de toba roja sobre la cabeza. En general, el arte de la isla de Pascua se vincula con el del resto de la Polinesia, sin que pueda mantenerse una pretendida originalidad y sin que los supuestos misterios dejen de tener solución en el campo de la investigación arqueológica. La peculiaridad más destacada son los petroglifos y las pictografías (se han considerado protoescritura), que por su estilística se vinculan a los citados petroglifos.En las islas Hawai, la escultura recuerda la de Nueva Zelanda, con representaciones con la boca gesticulante que rechazan los ojos hacia la parte superior, quedando situados inmediatamente debajo de las variantes de tocados representados; destacan además las ventanas de la nariz abiertas en un plano casi vertical. El resto del cuerpo adopta el aspecto general de semiflexión de la escultura polinesia. Otras representaciones de figuras femeninas, tratadas con notable realismo, se han encontrado en grutas. Muy peculiares son las obras realizadas recubriendo objetos con plumas de colores, como las representaciones de divinidades de la guerra realizadas de esta manera sobre armazones de cestería, y que se sacaban de los recintos sagrados para llevarlas a los combates. Dichas esculturas sólo constan de una cabeza; se completan los detalles de la boca con dientes de escualo, y los ojos con conchas marinas. La misma técnica de las plumas se utiliza para recubrir cascos que recuerdan los griegos, con cofias y cimeras. Con plumas se confeccionaron mantos y capas usados por los grandes personajes. Se tallaban platos de madera con personajes sentados o de pie, con la cabeza echada hacia atrás, o bien los platos son sostenidos sobre las espaldas o los pies. Se confeccionaban brazaletes de placas de carey que llevaban incrustadas piezas de hueso con una cabecita esculpida en relieve.J. P. GARRIDO ROLZ.
BIBL.: F. BOAS, Arte primitivo, México 1947; J. GuIART, Oceanía, Madrid 1963 (contiene buena documentación y amplia bibl. sobre el tema); R. LINTON y P. S. WINGERT, Arts of the South Seas, Nueva York 1946; W. C. HANDY, L’art des ?les Marquises, París 1938; G. ARCHEY, The art forms of Polinesie, Auckland 1965; A. A. GERBRANDS, Wou3-Ipits, Waguingen 1941; A. C. HADDON, The decorative arts of British Neur Guinea, Dublín 1894; G. H. LuQUET, L’art néocalédonien, París 1926.
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