Obras Públicas POLÍTICA
Categoria:
Política
La multiplicidad de servicios públicos que requiere la vida actual explica el fuerte auge de las o. p., que comprenden aquellas de general uso y aprovechamiento y las destinadas a servicios del Estado, de las regiones, provincias y municipios.La heterogeneidad de esta definición es más aparente que real, pues resulta preciso tener en cuenta que todas las obras y servicios públicos poseen una característica esencial que les imprime un claro signo de unidad, dado que siempre se realizan con la finalidad de servir directa o indirectamente a la comunidad. Desde esta perspectiva es como se comprende que los ferrocarriles, las carreteras, los puentes y los aeropuertos se construyen y mejoran para el servicio de las personas y del traslado de las mercancías, y tendente este último a incrementar el bienestar material de aquéllas; los pantanos, canales, depósitos e instalaciones de regadío tratan de abastecer de agua a los núcleos urbanos, las industrias, la agricultura- y a los miembros de las comunidades; y, en fin, las redes eléctricas, telefónicas o de distribución de gas para suministrar energía a los particulares, a las regiones y a los diversos sectores y actividades económicas, así como para asegurar las comunicaciones. Si estos y otros servicios públicos fundamentales no funcionan adecuadamente o su nivel es insuficiente, la vida de una nación se resiente notablemente y resulta prácticamente imposible alcanzar un elevado ritmo de crecimiento económico.Repercusiones. Por esta razón, las o. p. no pueden ser enfocadas exclusivamente desde un punto de vista técnico, pues mayor importancia que la ejecución de las mismas es la explotación y su repercusión sobre los aspectos institucionales de la comunidad. Las o. p. presentan, de está manera, dos efectos diferenciados en el tiempo y en su contenido: uno a corto plazo, como motor expansivo de la actividad económica y otro a medio y largo plazo, como pilar básico para alcanzar un mayor crecimiento económico y una fluidez y agilidad en las interconexiones de la economía.En el primer aspecto cabe señalar la política de expansión de o. p. con el fin de reactivar una economía deficitaria en inversiones. En diversas épocas, y en prácticamente todos los países, las recesiones económicas han sido combatidas, entre otras medidas, a través de una expansión de las o. p., de forma tal que la inversión estatal supliera la insuficiencia de la privada. Es, en cierta medida, -la política de "cebar la bomba", mediante la cual se pretende dar un impulso a la actividad económica cuando ésta se encuentra en una situación de atonía. Pero, además, si se tiene en cuenta que toda política de desarrollo debe tener lógicamente una estrategia centrada en los sectores básicos de la economía, la expansión de o. p. constituye uno de los medios más adecuados para que el conjunto de la actividad económica pase a una etapa de despegue, dada la influencia de aquéllas sobre múltiples aspectos de dicha actividad.Aun siendo muy importante este tipo de motivaciones en una política expansiva de o. p., mayor lo es el papel que juega la existencia de una vasta red de las mismas en el proceso de desarrollo económico. Como ya se ha destacado anteriormente, no resulta posible que una sociedad pueda incrementar el bienestar material de sus miembros sin contar previamente con adecuados servicios y o. p., que son la base para una actividad económica dinámica y progresiva. De ahí la importancia de la explotación de las o. p., que no deben ser enfocadas exclusivamente con la finalidad de alcanzar una rentabilidad comercial, sino, sobre todo, económica y social para el conjunto de la colectividad, pues en caso contrario se desvirtúa la verdadera motivación y finalidad de las mismas. Resulta difícil en muchos casos determinar a priori la rentabilidad futura de un determinado proyecto, pues éste se diluye en las repercusiones de toda índole que se generan durante la explotación, además de la subordinación que todo plan de o. p. debe comportar con respecto a la utilidad común.Lógicamente, todo plan de construcción y explotación de o. p. debe encuadrarse dentro del marco más amplio de la política económica de cada país o realidad económica concreta. Las interrelaciones que este hecho implica determinan que la política de o. p. no puede tener un carácter autónomo, sino contemplando de forma principal sus vinculaciones con el resto de la actividad económica; de esta forma es como puede conseguirse una máxima rentabilidad tanto en las instalaciones y o. p. ya en funcionamiento como las que se proyecten ’en el futuro. Por ello, no puede valorarse la labor de la política de o. p. exclusivamente por el volumen absoluto de las obras llevadas a cabo ni por la cuantía de los presupuestos de las mismas. Existe una íntima vinculación entre los gastos correspondientes a o. p. y el aumento del capital fijo social, el cual tiene que ser considerado, más que como un fin, como un medio para incrementar la capacidad productiva del país y, consecuentemente, el resultado del proceso económico colectivo. Se comprende, así, que las inversiones a efectuar en o. p. tienen que ser sometidas a una rigurosa selección, de acuerdo con su capacidad para contribuir al cumplimiento de los objetivos básicos de la política económica, a saber, el mayor ritmo de desarrollo económico y social.Características en España. En lo que se refiere a las principales o. p. españolas, cabe señalar que la característica esencial de la red ferroviaria es su disposición radial, con centro en Madrid, de donde parten las principales líneas que se dirigen a la periferia. Dada la orografía peninsular, los trazados tienen que salvar en ocasiones hasta tres macizos montañosos, remontando cotas que figuran entre las de mayor altitud, en vía normal, del continente europeo, lo cual trae consigo un elevado coste de montaje que repercute en su explotación, encareciéndola por encima de la media de otros países europeos. Hasta hace muy pocos años el 80% del tráfico total era arrastrado por tracción de vapor con sólo un 20% electrificado. Puede considerarse por ello como de trascendente la política de electrificación que se ha llevado a cabo en los últimos años, así como la modernización de instalaciones y del material ferroviario.Hasta la década de los años 60 prácticamente no existe un verdadero desarrollo de las carreteras, pues hasta entonces, a la antigüedad de los trazados se unía el pésimo estado de los firmes, que no permitían en general velocidades medias superiores a los 40 Km/h., pero desde hace más de 10 años el crecimiento de las o. p. en carreteras adquiere características explosivas. En esta situación es imposible prever una razonable evolución con un criterio de racionalidad económica, pero cuidando al mismo tiempo los aspectos sociales que todo plan general de o. p. comporta. Las implicaciones de la expansión del transporte por carretera desborda los problemas específicos del mismo, pues afecta a casi todos los sectores económicos y fundamentalmente al financiero, dadas las cuantiosas inversiones a realizar en esta materia.Según las previsiones del Plan Nacional de Autopistas, en la década de los 80 España alcanzará la media europea de kilómetros de autopistas por millar de vehículos. La mayor parte de la red estará constituida por autopistas de peaje en régimen de concesión administrativa, obteniendo de este modo las ventajas de la planificación y del control estatal simultáneamente, las de competitividad y productividad de la iniciativa privada. Las autopistas de peaje, en régimen de concesión, están consideradas como obras rigurosamente públicas en las que las funciones del Estado son tan decisivas como las que se efectúan únicamente con cargo a su presupuesto.Los puertos constituyen el eslabón de unión entre los transportes terrestres y marítimos, y de ellos depende en gran parte la eficacia de ambos sistemas de transporte; absorbe más del 85% de todo el tráfico nacional de entrada y salida de mercancías, y constituyen además la base de numerosas industrias, como pesca, construcción naval, etc. La misión fundamental de un puerto es servir al transporte marítimo, permitiendo y facilitando el embarque y desembarque de mercancías, si bien sería contraproducente ocuparse solamente del atraque y descarga de los barcos, si se descuidan los accesos terrestres, puesto que entonces las facilidades dadas por uno de los medios de transporte serían insuficientemente aprovechadas por el otro.La organización de las líneas aéreas en España, al igual que en la mayoría de los países europeos, está basada en dos escalones claramente diferenciados. El escalón Estado al que competen los aeropuertos y sus edificios y el eslabón empresa, de cuya competencia son los aparatos y la organización comercial del transporte. El tráfico en los aeropuertos nacionales es muy desigual, pues solamente los de Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca cubren más de un 75% del tráfico internacional, y asimismo un gran porcentaje del nacional.Por último, entre las o. p. es esencial reseñar el papel que en orden a la producción juegan las hidráulicas. El desarrollo mundial de los últimos años ha venido a situar a las obras de regadío en el primer plano de las directrices generales del desarrollo, si se considera que la necesidad normal de lluvia para una explotación racional de la agricultura es de unos 1.000 mm. de agua por añoy que en España hay grandes extensiones que no llegan a la tercera parte de esta cantidad; de ahí la importancia que tiene el que los 50.000 millones de m3 que anualmente vienen desaguando los ríos españoles pueden ser aprovechados con fines de regadío.
Por otro lado, se puede afirmar que la producción energética española debe a la electricidad generada por las obras hidráulicas el porcentaje más importante de su producción total. Las cuantiosas inversiones que se vienen realizando en este sector son debidas fundamentalmente a las especiales características de nuestros ríos, con caudales muy variables según las estaciones del año, lo cual impide un total aprovechamiento de los mismos. Otro servicio de mucha menor importancia, en cuanta- a inversiones se refiere, pero con un indudable valor de tipo social, lo constituyen los servicios de abastecimiento de agua a las poblaciones. Comprende generalmente las obras de captación y embalse y la posterior distribución entre los servicios urbanos. Generalmente, la mayoría de los abastecimientos a pequeñas poblaciones no captan las aguas de corrientes fluviales, sino de manantiales, debido al menor coste y mayor seguridad sanitaria.R. MARTÍNEZ CORTIÑA.
BIBL.: R. MARTÍNEZ CORTIÑA y J. L. SAMPEDRO, Estructura Económica. Teoría básica y estructura mundial, 2 ed. Barcelona 1971; PRESIDENCIA DEL GOBIERNO, I, II y III Plan de Desarrollo Económico y Social, Madrid.
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