Nutrición II. Medicina MEDICINA
Categoria:
Medicina
1. Concepto. La n. estudia el conjunto de procesos mediante los cuales el organismo recibe y transforma las sustancias necesarias para el sostenimiento de la vida. Este aporte de sustancias sirve al organismo para reponer la energía perdida, reparar los tejidos corporales y para crecer.Se podrá igualmente definir la n. como aquel proceso que culmina en el adecuado metabolismo (v.) del cuerpo; representando éste el conjunto de todas las células. Integran la n. los procesos metabólicos celulares con los factores consiguientes, que incluyen provisión de energía, reconstrucción de protoplasma y síntesis de factores relacionados con el crecimiento y la fisiología normal. Hay autores que han dividido los factores necesarios para la n. en alimentos y nutrientes. Se consideran como alimentos las sustancias no específicas utilizadas para la producción de energía, crecimiento y reparación tisular (hidratos de carbono, proteínas y grasas). Los nutrientes son sustancias no sintetizadas por el cuerpo en cantidades adecuadas, que han de obtenerse del exterior por ser elementos esenciales, entre ellos: hierro, yodo, vitaminas, etcétera. También son necesarios el agua y el oxígeno. Según A. Paré (v.), la n. es conseguir la perfecta asimilación de lo que nutre con lo que debe ser nutrido.Se considera como dieta el aporte alimenticio habitual que recibe un individuo. Para que ésta pueda considerarse adecuada, ha de contener la cantidad suficiente de los factores precisós para el crecimiento, maduración, reproducción y conservación de la salud. (v. DIETÉTICA). En los últimos 50 años, el tema de la n. ha sido objeto de estudio en todos los países e incluso ha constituido honda preocupación de los organismos internacionales por cuanto tiene de responsable en el desarrollo de los pueblos, tanto físico como intelectual, y porque su déficit acusado (estados de hambre colectivos) ha sido la causa de gran cantidad de guerras (V. HAMBRE). La composición adecuada de esta dieta ha sido estudiáda por multitud de investigadores sin que se haya llegado a un total acuerdo. No obstante, se ha comprobado que hay algunos factores básicos esenciales en una n. adecuada; éstos son: ingreso calórico, ingreso proteico, agua, minerales y vitaminas; además existen otros que se consideran de importancia, como los ácidos grasos no saturados. En cuanto a las propiedades generales que deben caracterizar una dieta adecuada son: alimentos de fácil digestión, capaces de saciar el apetito, con buen sabor y que dejen los suficientes residuos para evitar el estreñimiento.2. Recuerdo histórico. El estudio de la n. y de los principios que la rigen ha tenido diferentes épocas. Siguiendo un orden histórico, son éstas: las épocas clásica, científica y social. En la época clásica se encuentran figuras tan prestigiosas como Hipócrates (v.) o Galeno (v.), cuyas afirmaciones, a pesar de su antigüedad, conservan validez hoy día. Así, Hipócrates afirmaba que "los adultos soportaban bien el ayuno y no así los niños" y también "que los individuos gruesos son más propensos a las muertes repentinas".En la época científica se aprovechan muchos de los descubrimientos de la física y la química para explicar mejor los fenómenos digestivos. Se conoce en buena medida la composición química que tienen muchos alimentos y su función. Es en esta época cuando por primera vez se diferencia a los alimentos en energéticos y plásticos.Actualmente, se vive la época social, en que la preocupación máxima está en orientar a las grandes masas sobre cómo hacer una alimentación adecuada, según sean sus actividades y según la edad. Es en esta etapa cuando se crea la FAO (v.).3. Obesidad. Es el estado en que el peso de un sujeto está por encima de los patrones normales. Acerca de éstos se han hecho muchas tablas en las que entran factores como la estatura, edad, sexo, etc. Dos reglas fáciles se pueden citar: a) Peso ideal=Talla en centímetros-100; p. ej., un individuo mide 1,72 m., su peso ideal será 72 Kg. b) (Talla en centímetros-150)X0,75-1-50. Hoy día se calcula que más de la mitad de personas mayores de 40 años, de países desarrollados, presenta obesidad.Causas. Aparece la obesidad cuando la ingesta de calorías sobrepasa los requerimientos energéticos del organismo para la actividad física y el crecimiento. En condiciones normales existe un equilibrio bastante preciso entre la ingesta de alimentos y las necesidades del organismo. En algunos individuos dicho equilibrio se altera y aumenta el consumo de alimentos; se desconoce el mecanismo determinante de tal desequilibrio.La causa básica parece radicar en un desarreglo de los mecanismos que normalmente controlan el apetito; con ello se permite una mayor asimilación. Hay obesos que dicen "se alimentan de agua", intentándose explicar esto porque aprovecharían mejor los alimentos; el estudio de balances en diferentes individuos, teniendo en cuenta ingesta alimentaria y actividad física, no ha demostrado diferencias objetivas entre ellos.Las causas endocrinológicas que producen obesidad, tales como disminución de función del tiroides, hipofunción de la hipófisis anterior, hipoglucemias por aumento de la insulina, raramente son causas de obesidad en el sentido expuesto (V. ENDOCRINOLOGíA).Entre los factores aducidos para el desequilibrio ingreso-gasto calórico se hallan los genéticos, si bien no están demostrados, y los ambientales. Hasta hace poco tiempo se hacía sinónimo de éxito en el patrón cultural la obesidad; así, p. ej., correspondía ello al prototipo de banquero obeso. Mucho se ha escrito sobre factores psicológicos, sin estar aclarado del todo, parece que los individuos obesos no sabrían distribuir las sensaciones de hambre de otras como el miedo, la ansiedad, etc. Se sabe que lesiones del núcleo ventromedial del tálamo provocan aumento de apetito y obesidad; la lesión en la zona lateral de esta región provoca lo contrario. Se ha postulado que estos centros actuarían a través de la cantidad de glucosa en sangre y ésta a su vez sobre el apetito.Riesgos de la obesidad. Aparte de los trastornos psicológicos derivados de la falta de estética y de la menor movilidad, la obesidad aumenta la frecuencia de enfermedades como diabetes (v.), arteriosclerosis, enfermedades cardiorespiratorias y dolores de las articulaciones. El índice de mortalidad aumenta en los individuos obesos y las Compañías de Seguros tienen tablas en que se relaciona el sobrepeso con este índice. El aumento de riesgo en las intervenciones quirúrgicas de los obesos, en la cirugía mayor, también es importante.Prevención. Hay que cuidar con esmero la educación nutricional; esta educación empezará con la familia, son importantes los periodos de 0 a 4 y de 7 a 11 años. No sólo es importante el cuidar la dieta, también debe cuidarse el deporte, sabiendo orientar y animar a los hijos en el tipo que les conviene así como en la asiduidad de su práctica; asimismo son importantes las orientaciones a toda la población, la formación de dietistas, la adecuada preparación de los maestros en este terreno y el control adecuado de los alimentos. El Estado debe dirigir y controlar estos factores.Tratamiento. La regla de oro del tratamiento consistirá en reducir los ingresos y aumentar los gastos. Lo primero se consigue por medio de las dietas. No hay ni secretos, ni dietas maravillosas. Todas ellas parten de la previa eliminación de los alimentos más ricos en calorías: hidratos de carbono y grasas. Más importante que la rigurosidad de la dieta, el éxito dependerá de la constancia del enfermo para llevarla a cabo. No se engañe nadie, para reducir peso, tendrá que tener siempre cierto grado de restricción en la dieta. Las grasas se han de reducir al máximo, sobre todo las procedentes de animales: tocino, mantequilla, etc. Son tolerables pequeñas cantidades de grasas vegetales tomó aceites de oliva, soja, maíz, crudas o para condimentar. Los hidratos de carbono se reducirán en una fracción importante; estos principios inmediatos son constituyentes de legumbres secas, pan, patatas, arroz, etc. Los individuos obesos tienen también que reducir la sal, estando permitida la libre ingesta dé agua. Por tanto, la dieta consistirá en la ingesta de verduras crudas o cocidas, preparadas con gracia y en la cantidad que quieran; si el obeso identifica las contracciones gástricas con la sensación de hambre es un gran paso, primero porque se eliminarán otras causas de esta sensación (ansiedad, miedo, etc.) y segundo porque las contracciones no aparecerán al ingerir un plato suficiente/ de verduras o ensalada o haciendo cinco o seis pequeñas comidas al día; en este sentido es aconsejable desterrar estas tres comidas tradicionales que muchas veces se convierten en dos "comilonas" dentro de nuestra geografía. Las proteínas como la carne, procurando quitar la grasa y preparada mejor a la plancha o frita, y la pesca blanca (la azul contiene grasa en bastante cantidad) deberán tomarse en las cantidades habituales o incluso un poco más. Hay autores que defienden el régimen hiperproteico, por estimar que por sí solo disminuye el apetito. La fruta, excepto la feculenta (plátanos, higos, etc.), puede tomarse libremente y aportará las vitaminas y sales que son tan necesarias como las proteínas en la dieta suficiente. El alcohol no es necesario suprimirlo, pero es importante saber su contenido calórico; un litro de vino proporciona 700 calorías y el litro de cerveza 450.El segundo aspecto del tratamiento es aumentar los gastos. En este capítulo de gastos hay que tener en cuenta dos datos importantes: primero, el gasto de reposo; hay personas que ,_atadas hacen ejercicio ("personas inquietas") y, por taatn, gastan, y otras "que se dejan caer" sin gastar nada. L, importante el tener esto en cuenta dada la vida sedentaria que nos toca vivir en los tiempos actuales. Un segundo dato es el ejercicio físico activo diario que tenemos que realizar en forma de paseo, deporte, etc. No se puede pretender adelgazar sin aumentar este capítulo de gastos. Se han utilizado y se utilizan en obesidades extremas dietas ampliamente restrictivas e incluso el ayuno absoluto en clínicas especializadas; el ayuno absoluto se ha prolongado durante meses, pero en la actualidad, la mayoría lo indican durante un periodo de 15 días. Esto, junto con medicamentos (anfetaminas, preparados de volumen, diuréticos, etc.) y hasta intervenciones quirúrgicas importantes son medios extraordinarios a los que en principio no se debe llegar; pero sí son necesarios por un periodo de tiempo la constancia y la tenacidad en la dieta y en el ejercicio físico, los cuales, a la larga, van o no a mantener el resultado conseguido.Los efectos nocivos de la obesidad pueden evitarse o en gran parte corregirse mediante la reducción de peso. El tratamiento de la obesidad es un grave problema para la Medicina preventiva y exige la cooperación de la familia, la Medicina y el Estado para su solución.4. Desnutrición. El ser humano no sabe seleccionar una dieta adecuada de una variedad de alimentos que se le ofrecen exclusivamente por el instinto o por el sabor. Aquí radica la necesidad de una educación sobre alimentación. En general, en los países desarrollados, las deficiencias dietéticas se deben a estos cambios: desviación de una amplia a una estrecha variedad de alimentos casi siempre acompañada de ingesta de alcohol, cambio de productos naturales por envasados, etc., o la introducción de alimentos diferentes (en Europa la introducción del maíz llevó a la pelagra y en Oriente el tomar arroz elaborado -sin cáscara- produjo el beriberi endémico; v. VITAMINAS). Hay una serie de principios a tener en cuenta: los hombres se adaptan a los alimentos accesibles; la cultura determina los hábitos alimenticios (el más importante maestro dietista es la madre); los alimentos se complementan unos a otros en su contenido nutriente; las deficiencias nutricionales en general son múltiples; se conocen las necesidades de elementos indispensables del ser humano y la enfermedad por carencia grave en un miembro de la familia o grupo social hace sospechar otras carencias en individuos del mismo grupo.Los elementos esenciales se han estudiado por medios de técnicas experimentales con dietas purificadas. En la dieta del hombre son 40, que comprenden aminoácidos esenciales, vitaminas y elementos. Los aminoácidos esenciales son 10 (lisina, arginina, leucina, etc.); se hallan incluidos en la carne, pesca, huevos y leche, fundamentalmente. Las vitaminas (B, A, D, K, C, etc.) son constituyentes de las frutas y verduras; el aparato digestivo se encarga de extraerlas y elaborarlas. Los elementos (calcio, fósforo, sodio, cloro, potasio, magnesio, etc.) entran en nuestro organismo con la leche, sal, frutas, legumbres, etcétera.Además de la baja ingesta de elementos esenciales por pobreza, ignorancia o dieta caprichosa, hay otra serie de factores que llevan a la carencia: trastornos de la boca (falta de masticación), del intestino (diarreas), falta de jugos gástricos y de bilis, trastornos del riñón (con fuga de elementos por la orina), o trastornos en la utilización de un elemento (p. ej., cuando el bocio impide la utilización del yodo).Entre las carencias globales se dan los cuadros de inanición por carencia absoluta de alimentos que es compatible con la vida durante semanas sólo si se mantiene el aporte líquido; más importante y frecuente que la anterior es la hipoalimentación global o enfermedad del hambre (v.) por dieta insuficiente, durante largo tiempo sostenida (el enfermo se hincha y tiene diarreas). Las carencias parciales dan lugar a una serie de enfermedades: Kwashiorkior debido a déficit de proteínas, pelagra por deficiencia de triptófano y ácido nicotínico, beriberi por falta de tiamina (vitamina del grupo B), raquitismo por falta de vitamina D, ceguera nocturna por falta de vitamina A; todos ellos como ejemplos de cuadros bien diferenciados. Hay momentos dentro de la vida en que los requerimientos nutritivos son mayores: embarazo, lactancia, esfuerzo físico intenso y adolescencia, en la que es conveniente aumentar estos elementos nutrientes esenciales bien con alimentos o con suplementos medicamentosos. En ciertos estados carenciales graves es necesaria la alimentación por vía endovenosa, disponiéndose actualmente de preparados farmacéuticos con grasas, hidratos de carbono y proteínas bien asimilables.La pérdida de peso puede ser la primera indicación de enfermedad orgánica grave, o también los trastornos psicológicos. Es sobre todo en las mujeres jóvenes que por trastornos psicológicos presentan pérdida de apetito, con pérdida de peso y carencias graves; se conoce este proceso con el nombre de anorexia nerviosa.Es lógico volver a hacer énfasis aquí en el cuidado que hay que tener con la dieta en los niños. Actualmente hay alimentos infantiles tan esmeradamente elaborados junto con preparados vitamínicos tan completos, que una madre preocupada por la nutrición de sus hijos evitará se presenten trastornos en el hijo. Vale la pena recordar, no obstante, que la leche materna es el mejor alimento y más natural en los primeros meses de vida.En general, se ha de decir que para evitar carencias "como lo natural, nada"; es decir, preferir alimentos frescos a enlatados y naturales a elaborados. Evitar las dietas unilaterales caprichosas formadas por pocos alimentos y sobre todo cuidar las proteínas de la dieta. Se debe recordar que la inanición y los periodos de desnutrición, en especial en los sujetos jóvenes, impide el crecimiento no sólo físico, sino también intelectual. En los seres humanos la inanición causa un deterioro profundo de la personalidad, sea ésta causada por enfermedad, hambre, dietas caprichosas o por tratamientos mal indicados para la obesidad.V. t.;DIETÉTICA;DIGESTIÓN;ENDOCRINOLOGíA;METABOLISMO.M. INGELMO MORÍN.
BIBL.: J. M. PALACIOS, Endocrinología y metabolismo, Madrid 1971; P. FARRERAS y OTROS, Medicina interna, 8 ed. Madrid 1972; HARRISON, Medicina interna, México 1972; R. H. WILLIANS, Tratado de Endocrinología, 3 ed. Barcelona 1969.
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