Núñez de Balboa, Vasco
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Biografía GER
Conquistador español. Desconocemos con fijeza el año y lugar de nacimiento del descubridor del mar del Sur (océano Pacífico). Generalmente, se señala como punto de su nacimiento la ciudad de Jerez de los Caballeros (Badajoz), hacia 1475. N. de B. llevó una juventud inquieta y turbulenta. Figuró en la expedición de Rodrigo de Bastidas, que recorrió el litoral caribeño, y lo superó, al explorar las actuales Venezuela y Colombia. Después de esto, se establece en la isla Española, en el pueblo de Salvatierra de la Sabana. La vida reposada y tranquila del granjero no cuadrada bien con sus grandes alientos y espíritu aventurero y enérgico; sin embargo, acosado por las deudas veíase atado al terruño, por no permitir las autoridades de la isla que se alistasen en las empresas de descubrimiento y colonización los que no dejaran solventadas sus trampas. Mientras se equipaba el navío en que el bachiller M. Fernández de Enciso iba a llevar socorros a los españoles del Darién (gobernación de Urabá), penetra furtivamente en él, y oculto entre las velas, según F. de Oviedo, o en un tonel, según Las Casas, se hace a la mar. Lejos de la costa sale de su escondite y se descubre su presencia. Enciso le perdona a ruegos de la tripulación.El barco rinde viaje en el poblado de San Sebastián, situado en el borde oriental de la entrada del golfo de Urabá. Triste era la situación del asentamiento fundado por Alonso de Ojeda; los indígenas habían incendiado la fortaleza construida por los españoles, y las 30 casas que allí tenían. Para remediar el fracaso se escucha la opinión de todos, y precisamente se acepta la del ex polizón N. de B., expresada, según Las Casas, con estas palabras: " y o me acuerdo que los años pasados, viniendo por esta costa con Rodrigo de Bastidas a descubrir, entramos en este golfo, ya la parte del Occidente, a la mano derecha según me parece, salimos en tierra, y vimos un pueblo de la otra banda, de un gran río, y muy fresca y abundante tierra de comida, y la gente della no ponía hierbas en sus flechas". La realidad confirma la buena información de N. de B.; así surge la segunda fundación española en América del Sur, Santa María de la Antigua, situada casi enfrente de San Sebastián y al otro lado de la entrada del golfo de Urabá. De momento, el gobierno y administración de la nueva colonia correspondía de derecho a Enciso, ya que Ojeda le había asignado la alcaldía mayor de Urabá. N. de B. aprovechó su prestigio en Santa María la Antigua para conseguir mayoritariamente, según procedimiento demográfico, destituir a Enciso y crear un municipio que los gobernase, nombrando por alcaldes a N. de B. y. Benito Palazuelo. No hay que decir que el destituido Enciso no quedó sin el apoyo y estimación de algunos. Pronto se dibujaron dos partidos en fa colonia: por una parte, los seguidores de N. de B.; por otra, los valedores de Enciso. Uno y otro bando actúan como pueden, por medio de emisarios o legados, muchas veces con manejos más o menos turbios en La Española y en España, dando lugar así a un constante estado de tensión y desasosiego en Tierra Firme; incómoda situación que terminó trágicamente. N. de B., hombre de arrestos y con pasión de mando, se arroga las funciones de gobernador, cosa que le fue fácil una vez inutilizado Enciso y expulsado Nicuesa de la colonia, cuando se avenía a sustituir a Ojeda. Trató de acreditar su posición, no muy legal, gobernando con sensatez la fundación y organizando expediciones bélicas, tendentes a ampliar y mejorar la posición de los españoles en el Darién.Descubrimiento del mar del Sur. En tierras del cacique Comagre tuvo noticia N. de B. de la existencia hacia el S de un vasto mar y de un pueblo rico en oro. Es la primera alusión concreta que tienen los españoles de la exiscia del mar del Sur y del rico país que después se llamó Perú. En seguida N. de B., deseoso de acumular méritos que fortificaran su postura, concibe la idea de llegar a ese mar aludido por Panquiano, el mayor de los hijos de Comagre. El 1 de septiembre inicia la empresa, con 1.000 hombres (entre indígenas y españoles) tripulando un bergantín y 10 grandes canoas indígenas. Los expedicionarios desembarcan en Acla, cerca del actual Puerto Bello (Panamá), dentro de los dominios del cacique Careta o Chima, cuya hija acabó por ser la compañera de N. de B.Desde Acla N. de B. y su ejército emprende camino hacia los dominios del cacique Ponca, y hacia la parte más agreste y montañosa del istmo americano. Inícianse entonces duras y agotadoras jornadas por un medio de difícil viabilidad, entre denso bosque y cruzado por arroyos. De las tierras de Ponca pasan los españoles a los dominios del cacique Torecha. Cientos de indios, armados a su modo, se disponen a impedir el avance de la tropa de N. de B. Todo su aparato bélico viene al suelo tan pronto como se oyen las armas de fuego; asustados, emprenden la huida, en la que son perseguidos no tanto por las gentes de N. de B. como por los perros de presa amaestrados. Murieron el cacique Torecha y sus pril1cipales acompañantes. A muchos prisioneros los toma N. de B. como guías en la ascensión por la cordillera. Cuando los que abrían la marcha por la escarpada cuesta de la cordillera, la divisoria entre el Atlántico y Pacífico, comunican a N. de B. que quedaba poco para culminarla y contemplar desde su cresta el agua del mar, manda hacer alto a todos, mientras él, presuroso y jadeante, continúa la ascensión con redobladas fuerzas. Quería ser el primero en contemplar el espectáculo. Todo emocionado admira de hinojos en lontananza la rizada superficie del mar que llamó del Sur, ya que caminando en esa dirección lo iba a alcanzar. Saturado ya a solas, llama a los suyos para que con él compartieran el gozo. El escribano Valderrábano levanta acta del descubrimiento, haciendo constar en ella el nombre de los 67 españoles presentes (25 nov. 1513). En el descenso hacia el mar se cuenta con la hospitalidad del cacique de Chiapes. El 29 sept. 1513 N. de B., con la espada desnuda en una mano y el pendón real en la otra, avanza majestuosa mente por las aguas, y cuando llegan éstas a la rodilla se detiene y con voz tonante toma posesión en nombre de los reyes de España del mar del Sur.Conflictos con Pedrarias Dávila. N. de B. se reintegró a Santa María la Antigua a mediados de enero de 1514. Pasados seis meses entró en la colol1ia la nutrida y fastuosa armada de Pedrarias Dávila; era el nuevo gobernador de Castilla del Oro, nombre que se dio al área conjunta de los gobiernos de Urabá (Darién) y Veragua. Cuando la corte supo detalles del descubrimiento nombró a N. de B. gobernador de Coiba y Panamá y adelantado del mar del Sur. El supuesto de una buena inteligencia y colaboración entre N. de B. y Pedrarias Dávila fue del todo gratuito; los nombramientos dichos empeoran la situación de N. de B., ni siquiera soslayada por su desposorio por poderes con la hija del gobernador, ni con los buenos oficios del obispo Quevedo. N. de B. consiguió, por lo menos, reforzar el asentamiento de Acla, para convertirlo en punto de apoyo de una gran expedición y empresa al mar de! Sur e islas perlíferas del golfo de San Miguel. Pedrarias Dávila confió a desgana el mando de las mismas a N. de B., aunque imponiéndole una limitación temporal para ultimarlas. El plazo concluyó; una ampliación de cuatro meses era bien poca para acarrear materiales, armar los navíos en el río Balsas y verificar las exploraciones pertinentes en el mar del Sur. Impaciente N. de B., y disgustado por intrigas, manejos y equívoca conducta de Pedrarias Dávila, cometió algunas imprudencias, suficientes para que pudiera ser acusado de traición al gobernador de Castilla del Oro.Pedrarias Dávila, en amable carta, invitó a N. de B. a presentarse en Acla. Lo hizo y quedó preso. Antes lo habían sido otros miembros de la llamada conjuración. El licenciado Espinosa fue encargado de formar proceso a N. de B.; no hay duda de que sirvió magníficamente a la insania de Pedrarias Dávila, y la sirvió con la mayor diligencia, ya que en poco tiempo ultimó todas las formalidades procesales. El fallo de Espinosa declaró culpables a N. de B., Argüello, Muñoz, Botello y Valderrábano; Pedrarias Dávila dictó y firmó su sentencia de muerte. Los cinco reos debían ser decapitados en la plaza de Acla, y se les negaba el recurso de apelación ante el rey. No puede precisarse el día en que fueron degollados, por traidores y usurpadores, dichos condenados. Debió de acaecer el luctuoso acontecimiento en la segunda quincena del mes de enero de 1519. Pedrarias Dávila, según el testimonio de Fernández de Oviedo, presenció las ejecuciones. La decapitación de N. de B. tuvo como verdadera causa la envidia y el odio de los que con su muerte veían expedito el camino para saciar su ambición, realizando expediciones en el mar del Sur.AMANDO MELÓN.
BIBL. : A. ALTOLAGUIRRE DUVALE, Vasco Nuñez de Balboa, Madrid 1913; O. MÉNDEZ PEREIRA, Núñez de Balboa. El Tesoro del Dabaibe, Buenos Aires 1940; I. T. MEDINA, El descubrimiento del océano Pacífico. Vasco Núñez de Balboa, Santiago de Chile 1913; K. ROMOLI, Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico, Madrid 1955.
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