Núcleo Central (chile) GEOG.
Categoria:
Geografía
Medio físico. Al S del río Aconcagua, hasta el río Itata, se desarrolla el N. C., país mediterráneo, corazón histórico y agrícola de Chile. Su imponente grandeza física va aparejada con la importancia de sus caracteres humanos y económicos. Desde Colombia a Tierra del Fuego, los Andes de Santiago son los más altos y estrechos del edificio andino. Al S del Aconcagua, en los 250 Km. comprendidos entre el Tupungatito y el Tinguiririca, se concentra un formidable conjunto montañoso cuya altura oscila entre 4.000 y 6.500 m., mientras que su ancho alcanza sólo 130 Km. Hacia el S, las cumbres andinas se deprimen bruscamente, y el término medio de altura no excede los 3.000 m. Sólo los cerros Planchón, Petorca y Campanario alcanzan 4.000 m. Todos los pasos cordilleranos situados al N del paso de las Damas tienen más de 4.000 m., a excepción del Maipo (3.442 m.). Los que se sitúan al S son en su totalidad de alturas inferiores a 3.000 m. Las cumbres andinas de este alto sector concentran el mayor conjunto de hielos que existe en las latitudes medias de la cordillera (1.300 Km2).El ordenamiento del relieve en varias franjas longitudinales, que había desaparecido en el Norte Chico, reaparece aquí con claridad meridiana. Al S del cordón de Chacabuco, el macizo andino costero se separa en dos ramas: la cordillera de los Andes (v.) y la de la Costa, que permanecen, sin solución -de continuidad, a través de 1.500 Km. hasta el sector de los archipiélagos de Patagonia. Estas dos cordilleras encuadran la Depresión Central, que se manifiesta primero en forma de grandes cuencas de hundimiento, relativamente aisladas (Santiago, Rancagua), y que luego ganan en amplitud, a medida que se progresa hacia latitudes mayores. Al’ S del río Teno, antepuesto a la cordillera de los Andes, aparece sobre los rellenos modernos un relieve de baja altura, formado por materiales detríticos fuertemente meteorizados, que se conoce con el nombre de La Montaña, por la densa cubierta boscosa que la cubre. Este relieve se ensancha a medida que avanza hacia el S, hasta obturar casi completamente la depresión intermedia. La cordillera de la Costa, compartimentada en bloques, es un conjunto de pilares tectónicos que encierran varias depresiones y dominan hacia el E la Depresión Central y hacia el O las planicies litorales. Sus mayores alturas se encuentran en la región norte (cerro El Roble, 2.222 m.; alto de Cantillana, 2.281 m.). Luego, al S del Rapel, ésta se deprime y sus características varían. Más allá del río Maule aparecen cordales que separan cuencas intermontanas. Las planicies costeras, por fin, constituyen un conjunto de terrazas bajas que se interponen entre la cordillera y el mar.El relieve,.por su distribución y altura, influye directamente en las características climáticas del N. C. y se une a la acción modificadora de la corriente de Humboldt. De ahí resulta un ordenamiento climático en que reconocemos: 1) La zona litoral y la vertiente occidental de la cordillera de la Costa, caracterizada por una fuerte humedad relativa, con brumas frecuentes, veranos frescos y débil amplitud anual de la temperatura (Valparaíso, 444,1 mm., 14,70C; Constitución, 959,8 mm., 13,90C); 2) La depresión intermedia y sus montañas circundantes se presentan como típicamenfe mediterráneas gracias a la influencia continental que acentúa el frescor del verano sin provocar precipitaciones ni nebulosidad en el interior (Santiago, 369,5 mm., 140C; Talca, 721,1 mm., 14,80C); 3) El dominio de la Alta Cordillera es seco en el extremo norte, pero cada vez más húmedo al S de la latitud de San Fernando. El sector meridional tiene veranos con mejores precipitaciones y nieve que se mantiene a 1.500 m. en invierno, es decir, 1.000 m. más bajo que frente a Santiago.Los ríos del N. C. son alimentados por aguas almacenadas en las nieves y glaciares andinos, más que por las aguas procedentes de las lluvias invernales. Poseen un régimen caractérizado por la brutalidad de sus crecidas, las fluctuaciones considerables que sufren durante el año y *las potentes cargas aluviales que son capaces de transportar. El máximo coincide con los meses más cálidos, y sólo en los más meridionales observamos una franca tendencia a presentar un aumento al final del otoño, debido al desencadenamiento de la estación lluviosa.Economía y población. La existencia de abundantes cuotas de agua, las extensas superficies de suelos planos que forman el fondo de la depresión intermedia y las altas temperaturas estivales dan a esta región excepcionales condiciones naturales para la agricultura. El agua caprichosa ha sido domesticada por el hombre, y el riego, unido a la aplicación- de adecuadas técnicas agrícolas, ha trasformado las amplias planicies, cubiertas originalmente de xer6fitas, en uno de los sectores más ricos de la agricultura chilena. El N. C. tiene una vocación agrícola que se deduce de la simple enumeración de los antecedentes estadísticos de su producción. Entre el Aconcagua y el Itata se reúne el 39% de la superficie cultivable del país y el 76% de la tierra regada. De allí se obtiene la totalidad de la producción de arroz, cáñamo, tabaco y girasol; más del 80% de la cebada, porotos y maíz; el 60% de las lentejas; el 40% del trigo y las papas; el 75% de las hortalizas; y el 87% de la producción nacional de vinos.No es extraño entonces que allí se encuentre radicada el 50% de la población rural del país y que en la mayoría de las provincias entre Colchagua y Ñuble este porcentaje bordee o supere el 60%. A pesar del crecimiento demográfico del sector, la población rural no ha aumentado en términos absolutos, a causa de la fuerte migración hacia las ciudades. El censo de población de 1960 indica, p. ej., para la provincia de Maule un saldo negativo de 43.000 personas, y 36.000 para Ñuble. Sin embargo, esta disminución cuantitativa no parece haber afectado las labores agrícolas, debido al subempleo que se constata en la agricultura. Este hecho va paralelo a la subutilización de la tierra y a las formas de tenencia. La subutilización exige un uso más intensivo de la tierra, laampliación del área bajo riego o el aumento de la dotación de agua para las tierras insuficientemente regadas. Ambas soluciones han sido propiciadas paralelamente. La primera a través del Código de Aguas de 1951. La segunda, a través de una política de construcción de grandes embalses que beneficiarán unas 516.300 Ha., de las cuales 160.000 son tierras actualmente regadas.
En cuanto a la tenencia de la tierra, el N. C. conserva formas tradicionales de propiedad que oscilan entre la propiedad desmesurada y el minifundio. Los latifundios, llamados haciendas o fundos, representaban en 1955 el 7,6% de las explotaciones y reunían el 86% de la superficie regada. Ellas ocupan un 48% de la población agrícola basada en el inquilinaje. Las pequeñas explotaciones, por el contrario, insuficientes para satisfacer las necesidades mínimas de una familia y para permitir la utilización de su trabajo productivamente durante todo el año, representa el 84,1% de las explotaciones y sólo el 0,6% de la superficie agrícola, el 1,5% de la superficie cultivable y el 1,9% de la superficie regada, y ocupan al 15% de la población agrícola. Estas pequeñas explotaciones son el resultado de la subdivisión y fragmentación, por herencia, cesión y compraventa que datan, en su gran mayoría, de fines del s. XIX.El N. C. reúne también la mayor cantidad de población urbana. De los 4.250.000 hab. que viven en las provincias septentrionales (Valparaíso, Santiago, O’Higgins), 3.036.000 hab. están calificados como residentes de tres ciudades: Santiago de Chile (v.), 2.566.300; Valparaíso-Viña del Mar (v.), 464.900; y Rancagua, 68.900 hab., cuya distancia máxima por carretera no excede 250 Km. Esta concentración tan marcada tiene en Santiago raíces históricas que dieron a la capital funciones directrices multiformes desde su fundación, en consideración a su posición geográfica, y a su cercanía de Valparaíso, uno de los mejores puertos chilenos.La concentración industrial se copia con una meridiana fidelidad sobre estas áreas de mayor poblamiento urbano. El 84% del total industrial efectivo del país se sitúa entre los paralelos de Santiago y Concepción. Hay tres sectores principales: un área interior con sede en Santiago; otra, formada por el arco de aglomeración urbana litoral de Valparaíso-Viña; la tercera, reúne TalcahuanoConcepción, y corresponde también a un área urbana litoral. Santiago concentra el 57% de la población industrial de Chile, el 35% de las industrias intermedias (papel y celulosa, caucho, productos químicos, derivados del petróleo, minerales no metálicos), el 57% de las industrias tradicionales (alimentación, bebidas, textiles, vestuario, calzado, maderas y corcho, muebles y accesorios, cueros y pieles), el 74% de las industrias dinámicas (productos metálicos, maquinaria, equipos eléctricos, material de transporte) y el 77% de las industrias residuales (artes gráficas y otros). Valparaíso-Viña del Mar, a 140 Km. de Santiago, concentran el 10,5% de la población industrial, el 12% de la tradicional, el 6,1% de las dinámicas, el 9 % de las intermedias y el 8,7% de las residuales. La importancia de Valparaíso-Viña tiende a crecer con la instalación futura en Concón (17 Km. al N de Viña) de dos complejos petroquímicos anexos -a la refinería de petróleo. Al S de Santiago, entre Rancagua y Chillán, se esboza un corredor industrial interior, de dimensiones mucho más modestas. Sólo representa el 3,8% del total industrial efectivo del país y surge como resultado de un fácil sistema de comunicaciones de ferrocarril y carretera, y del equipamiento urbano de ciertas capitales regionales.El N. C. conserva además un importante carácter minero en la producción nacional de cobre. El Teniente, la mina subterránea más grande del mundo, está situada en la cordillera de los Andes, provincia de O’Higgins. De allí se extraen anualmente 150.000 t. Las reservas se calculan en 200 millones de t. de mineral de 2% y es explotada por la Braden Copper Co., filial de la Kennecott, asociada desde 1967 con el Estado de Chile en proporción de 49 : 51% de acciones, respectivamente. Otras minas como La Africana, Cerro Blanco, etc., completan la importancia del cobre en esta región, en lo que respecta a la grande y mediana minería. Las pequeñas explotaciones tienen una vieja tradición y una variada gama de intereses que comprende minerales metálicos y no metálicos.R. SANTANA AGUILAR.
BIBL.: V. la de CHILE I; M. GÓNGORA, El origen de los "inquilinos" de Chile central, Santiago de Chile 1960.
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