Niondrian, Piet
Categoria:
Biografía GER
Pintor holandés, n. en Amersfoort el 7 mar. 1872, m. en Nueva York el 1 feb. 1944. De familia luterana, su padre era profesor, y quería que Piet también lo fuera, por lo que éste, después de obtener dos diplomas que le capacitaban tempranamente para enseñar dibujo escolar, se dispuso a serlo. No sigue por ese camino al ingresar (1892) en la Acad. de Amsterdam, donde continúa perfeccionándose hasta 1895. Es para él una época económicamente difícil, que resuelve dando lecciones, copiando en los museos y aceptando trabajos de dibujo industrial. Sigue un periodo de pintura naturalista y directa, estilo en el que pinta reiteradamente una granja de Duivendreecht. En 1903, estancia entre los grupos católicos del Brabante y crisis de espiritualidad, abundante en cuadros de motivos místicos y tonos agrisados. En 1908, en Domburg (isla de Walcheren), donde encuentra a su colega Toorop, empieza a aclararse su paleta. En 1908 marcha a París, se aproxima al cubismo, y hace cuadros monocromáticos. Se establece en Montparnasse y comienza el periodo de abstracciones sobre temas concretos: árbol, andamio, catedral. Pasa la guerra de 1914-18 en Holanda, primeramente inspirado por el mar, hasta que en 1917 conoce a Theo Van Doesburg, y ambos fundan la revista, que pronto se convierte en grupo, "De Stijl". Desde entonces, escribe más que pinta; publica en París (1920) en la Galería de L’Effort Moderne, de Rosemberg, Le Néo-Plasticisme, exposición de su doctrina; y en 1925, en la Bauhaus, Die Neue Gestaltung. En 1931 contribuye a la fundación del grupo "Abstracción-Creación". Sintiendo próxima la guerra, en septiembre de 1938 marcha a Londres, y, de nuevo en 1940, huyendo de los bombardeos, a los Estados Unidos, inaugurando el breve periodo de los Boogie-Woogies, que dura hasta su muerte. En 1955 tuvo lugar, en La Haya, una importante exposición retrospectiva de su obra.Su obra constituye una muestra de originalidad y radicalismo, que justifican la dedicación de toda una vida, y dan no menos comprensibles razones dialécticas a quienes han sido soliviantados por lo que temían constituye la disolución definitiva de la pintura. Nada, sin embargo, tan ajeno a los propósitos que informan el neoplasticismo de M., soberanamente cuidadoso tanto en sus teorías como en su método práctico. Veamos sus cinco leyes que resumen la estética del movimiento neoplasticista: "1. El medio plástico debe ser el plano o el prisma rectangular en color primario... y en no-color... En arquitectura, el espacio vacío cuenta como no-color, la materia puede contar por el color. 2. La equivalencia de los medios plásticos es necesaria. Aunque distintos de dimensiones y de color, serán, sin embargo, del mismo valor. El equilibrio indica en general una superficie grande de no-color y una superficie algo más pequeña de color o de materia. 3. La dualidad de oposición en el medio plástico es exigida lo mismo en la composición. 4. El equilibrio constante se alcanza por la relación de posición expresada por la línea recta (límite del medio plástico) en su oposición principal. 5. El equilibrio que neutraliza y aniquila los medios plásticos se hace por medio de proporciones en las que son colocados y que producen el ritmo viviente".Tales son las reglas de M., a las que puede añadirse -o no, por superfluo- su exquisito sistema de ritmos verticales y horizontales rigurosamente medidos, que hacen de sus composiciones, absolutamente geométricas, verdaderas maravillas de color equilibrado. Como quiera que el artista llama no-colores al blanco, al negro y al gris, correspondientes en cuanto a volumen a los espacios vacíos, esta normática puede aplicarse también a la arquitectura, y de aquí, la considerable importancia que obtuvo en el arte europeo del segundo cuarto del s. xx el ideario del grupo De Stijl. Es posible que el progresivo lirismo perceptible en las obras de los últimos años norteamericanos del artista le hubieran conducido a alguna revisión de sus principios y de lo más cuantioso de su labor, que a tanto espectador parece demasiado gélida y cerebral. Y, naturalmente, el neoplasticismo no estaba destinado a aceptación universal, sino a experimento, singularmente bello y lúcido, de sus creadores M. y Van Doesburg.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: P. MONDRIAN, L’Homme, la Rue, la Cité, París 1926; J. J. SWEENEY, Mondrian, Nueva York 1948; SIDNEY JANIS GALLERY, Catalogue de l’exposition Mondrian, Nueva York 1951; Catalogue de L’exposition retrospective de Mondrian, La Haya 1955.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.